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miércoles, abril 20, 2011

GUERRAS CON AMPLIFICADORES (Una entrevista con BRANDAUER)

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Es fácil caer deslumbrado por la supernova emocional de aquella banda enorme que fueron Hüsker Dü. A muchos nos pasó y nos sigue pasando años después. Mucho más difícil es asumir parte de sus postulados para el grupo propio y no quedarse en simple y rídículo calco. Trabajar con referentes de ese porte es lo que tiene. Y sin embargo Brandauer lo han conseguido sobradamente; pasando sobre los fantasmas de Mould y Hart sin negar la influencia (no se puede) pero aportando perspectivas propias, un trabajo instrumental solidísimo, convincentes y trabajadas letras en castellano y dosis abundantes de intuición melódica y preclara visión pop (pop de alta intensidad sónico/emocional habría que matizar). Para comprobarlo basta con escuchar su disco de debut "Antiguas ilusiones/Nuevas decepciones", completísimo, compacto receptáculo de varios temazos de esos que son para repetir y repetir a volumen generoso en las tardes de duda y reflexión (un día de estos lo comentaremos con más tiempo). Gabriel, guitarra, voz y compositor principal nos explica su visión con la claridad de exposición del corredor de fondo y la ilusión más o menos intacta. Disfrútenlo.//Luis Boullosa

KAPUT- No escondeis vuestras influencias y se ve claramente que los Hüsker Dü (yo diría que sobre todo de “Flip Your Wig” en adelante y que más Mould que Hart) han sido importantes para vosotros. ¿Cuánto? ¿Se trata de una influencia sólo musical o también afecta en otros aspectos?

Gabriel- Para qué engañarnos: en las estanterías donde tengo los discos, los de Hüsker Dü, de Sugar, de Nova Mob, de Grant Hart y de Bob Mould en solitario ocupan un lugar destacado. Los tengo todos, además de grabaciones piratas de conciertos y material inédito. No hay día que no escuche algo de ellos. Después de ver tocar en directo a Bob Mould y a Grant Hart, estoy planeando un viaje a EEUU, para comer en el restaurante de Greg Norton (el bajista) y así poder morirme tranquilo. Creo que lo que me pasa con ellos es amor verdadero. Entiendo perfectamente a una fan quinceañera de Justin Bieber. Hüsker Dü (y todas sus extensiones entre las que no hago distinción) son el grupo con el que más he conectado en mi vida y que más me la ha cambiado, no solo en lo musical. Mi gusto por ellos va más allá de la música. Son un estado de ánimo. No quiero elegir entre Grant Hart o Bob Mould, pero sí es cierto que el segundo me ha marcado muchísimo: admiro su manera de componer, sus letras, su forma de tocar la guitarra, así como el sonido de todo lo que produce.

K- ¿No os da miedo que ese parecido (incluso lo reconocéis en un cartel, supongo que con bastante humor) haga que os etiqueten en exceso?

G- Las etiquetas no se pueden controlar. Todos las ponemos en el día a día, no solo cuando hablamos de música, también en nuestras relaciones. Son nuestra manera de tenerlo todo controlado, a mano, clasificado. Cuando una etiqueta es buena, aunque solo sea una palabra, es mucho más precisa que una definición de tres líneas. Las etiquetas no tienen por qué ser necesariamente malas. Pero también es verdad que cuando lo son, no se van ni con ácido ni con lejía. Y también es cierto que la mayoría de las veces, las etiquetas no son precisas, porque ponen el acento sobre un aspecto y dejan otros muchos fuera de la valoración. En cualquier caso, etiquetar es un proceso subjetivo que implica que quien lo hace tire de sus referentes y no de los que hay detrás de un grupo. Conozco a gente que no ha oído hablar de ni una de las bandas que nos gustan y que, cuando nos dicen “vuestra música me recuerda a”, mencionan grupos que no hemos oído en la vida o que no están entre nuestras referencias. Da lo mismo, sea cual sea la etiqueta, la obligación del grupo es hacerlo lo mejor posible. De todas maneras, aunque bromeemos con ello, como en el cartel que mencionas, no creo que seamos un clon de Hüsker Dü: por un lado, por nuestras propias limitaciones como músicos y por otro, porque creo que en Brandauer el único que tiene ese idilio con los de Minneapolis soy yo. Los tres escuchamos mucha música distinta e intentamos incorporarla a nuestra manera de tocar o de arreglar las canciones.

K- ¿Qué es lo que vosotros aportáis que no sea tributario de esas bandas? ¿Cuáles consideráis que son las características que os diferencian?

G- No creo que Brandauer vaya a pasar a la historia por ser una apuesta original. De hecho, no creo que Brandauer vaya a pasar a la historia. Si me gustaría que, quien nos escuche nos vea como un grupo honesto, que no se refugia detrás de nada y cuya única pretensión es tocar y hacer las mejores canciones que le permitan sus propios límites. Un grupo que siempre intenta componer una canción mejor que la anterior y tocarla de la mejor forma posible. No sé si son las características que nos diferencian, pero sí las que nos definen. No creo que la vida nos haya bendecido con el don de cambiar los postulados de la música para siempre o de marcarle el camino a los grupos que vengan detrás de nosotros. Tampoco lo pretendemos, la verdad. Si pienso en elementos diferenciadores, te puedo decir que hace un tiempo cantar este tipo de música en español era una rareza. “¿Por qué no cantáis en inglés?”, nos lo han preguntado mogollón de veces. Ahora ya no hay tanta novedad con respecto a eso y cada vez hay más grupos que cantan en nuestro idioma.

K- ¿Para qué sirve la música? (se que la pregunta es demasiado abierta, pero es que últimamente me da la impresión de que algo que debería ser comunicación e interacción se convierte más y más en una exposición, en un museo)

G- Realmente, si lo piensas, la música es algo bastante tonto. Un montón de gente dando gritos, golpes a tripas de animales, rasgando cables de metal que se amplifican con unos pequeños electroimanes, frotando unas tripas de cerdo para producir unas ondas de sonido… Lo que pasa es que eso aparentemente tan sencillo, tan físico, tiene una repercusión brutal en nuestras vidas, más de lo que imaginamos. La música es algo tremendamente poderoso. Cuando vamos a la compra, compramos de cierta forma, influidos por la música que nos están poniendo. Una canción nos puede poner o muy alegres o muy tristes (sobre todo las de ciertos grupos). Hay grupos cuya música te hace sentir en un sitio donde nada malo puede ocurrir. Hay grupos capaces de hacerte entrar en trance sin que hayas tenido que tomar nada para ello, solo escuchar. Si además de escuchar, también tocas, hacer coincidir el sonido de tu instrumento con el del resto del grupo y crear esa armonía, puede hacer que se te olviden todos los problemas y que, durante ese rato, no exista otra cosa, solo el sonido que estás produciendo con tu grupo. La música manipula nuestros sentimientos y nuestras emociones. No entiendo cómo las guerras no se hacen con amplificadores.

K- ¿Cuáles son vuestros primeros recuerdos relacionados con la música?

G- Durante la infancia, la colección de vinilos de mis padres: 1000 y pico discos de ópera y música clásica que mi padre, sistemáticamente, se oía durante todo el día del sábado y el domingo. Y lo sigue haciendo. La colección de discos de mi madre era más progre y popular. Mis primeros discos fueron de los Payasos de la Tele, del Show de los Teleñecos y de Enrique y Ana. Con 8 años o así alguien me grabó una cinta que tenía “My Sharona”, de The Knack. Ahí descubrí las guitarras eléctricas. Ahí se plantó la semilla.



K- ¿Hasta que punto es la música una necesidad para vosotros y hasta qué punto un hobby?

G- Creo que en mi caso, hobby y necesidad conviven en la misma proporción. Es un hobby, en el sentido literal de la palabra, porque no me proporciona un sustento, pero es una necesidad porque no puedo dejar de hacerlo. Los grupos se acabarán antes o después, es ley de vida, pero no creo que nunca, pase lo que pase, dejaré de componer, de escribir letras o de grabar canciones.

K- Las bandas que citáis como influencia son reverenciadas por mucha gente, pero no parecen haber tenido demasiada impacto en España en lo musical (como si tuvieron, por ejemplo, los Pixies) ¿Por qué creeis que es así?

G- No lo sé, es algo que yo también me pregunto. Los Pixies fueron una banda que transcendió las fronteras de sus propias etiquetas, como también les ocurrió a Nirvana; fueron grupos que recogieron las semillas que plantaron otros antes que ellos y supieron hacerlas suyas (más los Pixies que Nirvana, creo) y que, de alguna manera, conectaron con el “gran público” (más Nirvana que los Pixies, creo). Sin embargo, esos otros grupos primigenios puede que sean reverenciados por la crítica musical, algunos ser casi un secreto a voces entre los fans, pero por mucho que les influyeran, nunca “disfrutarán” de la proyección que gozan Pixies y Nirvana; bien sea por gusto musical, bien porque “mola mucho” apuntarse a cierta moda. Nevermind es el Brothers in Arms de los 90. En todas las casas hay una copia de ese disco. Por otra parte, creo que ocurre otra cosa, desde mi punto de vista. Das una patada y te salen un millón de grupos con las influencias más diversas, pero verdaderamente, solo transcienden unos pocos. Creo que es más que probable que muchos grupos influidos por esas bandas se hayan quedado por el camino o no hayan salido nunca de la oscuridad de su local de ensayo y sus bolos ante amigos.

K- ¿Es una banda viable económicamente en un momento tan complicado en el que nadie parece saber bien como enfocar el asunto y en el que (quizá por la sobrepoblación) las bandas parecen ser el último escalón de la pirámide e incluso hay que pagar casi siempre por tocar?

G- Por supuesto...por supuesto que no. Brandauer es el agujero por el que se va todo mi dinero. Pero no somos ninguna excepción. La mayoría de los grupos funciona así. Tener un grupo en un determinado nivel es como mantener un negocio ruinoso. Pero creo que ninguno de los que estamos en Brandauer lo estemos por una pretensión económica o para recuperar en euros una inversión. Hay gente que invierte su dinero en bonos del tesoro, otros en copas o gimnasios. Nosotros lo invertimos en música porque, de momento, los beneficios intangibles que obtenemos nos compensan.

K- Como crítico, creo que es necesaria una revisión a fondo de todos los conceptos sobre los que se basa el rock, empezando por su propia mitología… ¿qué opinais…?

G- Estoy de acuerdo: tenemos que pasar del mito al logos de una vez, pero no solo en la música. La mitología está guay, a todos nos gusta que nos cuenten historias, admirarnos por las proezas de los héroes de antaño. Todos necesitamos ídolos que nos inspiren. Pero también es muy sano conocerlos, hacerlos de carne y hueso. Hace poco conocí en persona a uno de mis ídolos musicales de todos los tiempos. Le vi fatal. Era un hombre roto. El mito se había caído. Solo quedaba la persona. Y es cuando te das cuenta que la admiración es la falta de perspectiva. Probablemente haya aprendido más de él en ese breve encuentro que de la imagen que me había montado de él a raíz de leer sobre él y su grupo. Le damos demasiada importancia a todo. La música es muy importante, es la llave que influye en nuestro ánimo, pero no podemos dejar que todo eso sea sinónimo de algo intocable.

K- Al hilo de eso, ¿Creeis que el esfuerzo de todos esos grupos del hardcore y post hardcore americano ha servido para algo? Ellos postulaban que había que hacer lo que uno quisiese y predicaban con el ejemplo: todos sonaban arriesgados y distintos. Sin embargo, no veo que a la larga hayan conseguido un cambio de paradigma mental/social... ¿O sí?

G- Aquello del DIY, del “do it yourself” o el “hazlo tú mismo” estuvo bien para esa época concreta, ese país en concreto y esas circunstancias en particular. Sin embargo, no sé hasta qué punto esos grupos pretendían tanto cambiar los paradigmas que mencionas, como buscarse las castañas con la música, hacerse un hueco al margen de la cultura dominante. Resulta significativo que para hacerlo, usaran las mismas armas que emplea la industria que les negaba un sitio, eso sí, a su manera, dentro de sus posibilidades, en versión “guerrilla”: si no salían en las revistas oficiales, se montaban fanzines; si las salas de moda no les dejaban tocar en ellas, daban un bolo en cualquier parte, alquilando ellos mismos las PAs; si había que hacer promo, y no había pasta para financiarse un anuncio, tiraban de pasquines y flyers, recorrían EEUU en furgoneta, dormían en el suelo…No me extraña que en cuanto pudieran ficharan por discográficas solventes, grande o no. Para mí eso no es venderse, para mí eso es sobrevivir y comprar la libertad de ser músico y que de los marrones que no tengan que ver con componer, ensayar y tocar se encarguen otros. Lo que ocurre es que luego el paso del tiempo y la mitología han convertido el DIY en una especie de religión donde algunos de sus acólitos son más papistas que el Papa. También hay mucho postureo. Pero eso es porque ninguna discográfica les ha puesto un buen cheque delante. Creo que, en realidad, el DIY nació como algo mucho más práctico que lo que la historia nos ha hecho creer. Y no sé hasta qué punto ese modelo se puede exportar a otros países, como por ejemplo el nuestro, que parte de una cultura musical para cogerla con pinzas y, mucho más grave, donde todo el mundo va a lo suyo.

K- Noto que pese a que los parámetros de sonido son similares en todos los temas de vuestro disco, las canciones en sí son definidas, autónomas y distintas. No sois pues, un grupo que se adhiera a una sola fórmula...

G- Bueno, supongo que eso es podría ser porque los discos que más me gustan son los que puedes oír de principio a fin sin saltarte un solo tema. Por eso, a la hora de componer me gusta que cada canción funcione por sí misma, que sea lo más perfecta posible, que no sea un tema de relleno. Pero también me gusta que una canción funcione como un engranaje dentro de un repertorio, ya sea en un directo, en una colección de maquetas o en el caso del disco.

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K- Háblame un poco de la formación de la banda y el camino hasta esta grabación...

G- Todo empezó hace muchos años, en la iglesia de mi colegio. Varios amigos con ganas de montar un grupo nos juntamos allí. El cole nos cedió la iglesia como local de ensayo, a cambio de que los domingos asistiéramos a misa, tocando las típicas canciones religiosas. Entre semana hacíamos versiones de los Sex Pistols que hacían tambalearse los crucifijos y los domingos cantábamos con cara de no haber roto un plato y peinados con raya a un lado. En un par de años dejamos aquello y nos lanzamos “a tomárnoslo en serio”, con todos los delirios de grandeza que eso conlleva. Ahora los delirios son de minimeza. A lo largo de (bastante) más de una década, hemos cambiado varias veces de nombre y han pasado multitud de personas por el grupo. Soy el único que permanece desde el principio. Creo que nadie me soporta. Podíamos haber grabado mucho antes, pero no ha sido hasta hace relativamente poco cuando he sentido que las canciones estaban listas, que mi ejecución no me daba vergüenza y que la formación para grabarlas era la correcta. El grupo que se metió en el estudio de Paco Loco era relativamente un recién nacido, apenas llevábamos un año juntos. Me gusta pensar que todos los años previos a la grabación solo han sido de entrenamiento, de tanteo y preparación.

K- ¿Cuál ha sido la importancia de la producción para lograr un sonido tan particular y definido? La voz se distingue muy bien, por cierto, lo que es de agradecer...

G- La importancia ha sido vital y el trabajo de Paco Loco, encomiable, porque, a pesar de su experiencia en ningún momento ha pretendido imponer un sonido. Llegamos a su casa un viernes a las 12 de la noche. Nos citó a las 9 de la mañana del día siguiente, en el desayuno, “para hablar de lo que vamos a grabar”. Creo que no había escuchado ni una nota de lo que hacíamos y nosotros tampoco habíamos hablado con él de lo que queríamos. Durante el desayuno, le explicamos qué queríamos grabar, qué queríamos conseguir, a qué queríamos que sonara el disco. Básicamente, le dijimos que queríamos sonar orgánicos, de verdad, como si, al escucharlo, tuvieras al grupo en el salón de casa. En los meses previos, nosotros nos habíamos metido una buena paliza en el local. Tenemos unos 80 temas y sopesamos una lista de 40 sobre la que ponernos a trabajar, conscientes de que no más de 10 irían en el disco. Queríamos grabarlo en directo. Y Paco nos dijo que no podía estar más de acuerdo. Y así fue como lo grabamos, con los tres tocando en directo en la misma sala y las guitarras sonando por varios amplis a la vez. Después, añadiríamos algún detalle y arreglos mínimos, pero siempre primando la idea de que somos un trío y que luego en directo no queríamos que se echase de menos ningún arreglo del disco. El primer día grabamos el disco entero. Al día siguiente añadimos algún colchón de guitarra acústica, un par de solillos y Paco, además, desplegó unos cuantos cachivaches que hacían ruiditos. En total, lo grabamos todo en tres días y habíamos reservado el estudio por nueve. Así que tuvimos mucho tiempo para mezclar y para hablar mucho con Paco y aprender mucho de él. Probablemente, es lo más cerca que he estado de un genio musical en la vida, además, (junto a Muni, su mujer) de ser una persona cariñosa, cercana y humilde. La voz y los coros los grabamos a lo largo del segundo y tercer día y todos teníamos claro que queríamos que se entendieran las letras, si bien no queríamos que el disco pareciera la típica producción española, donde la voz, ultrapresente, parece estar haciendo Karaoke sobre el resto de la instrumentación. En definitiva, toda la producción ha estado orientada a la verosimilitud.

K- ¿Qué aporta cada componente a la banda aparte de lo obvio?

G- Bueno, en cuanto a lo obvio: cada uno aporta, principalmente, su parte del local de ensayo, que no es poco. Además, Nacho toca la batería y hace coros, Alex toca el bajo y yo toco la guitarra y canto. También me encargo de componer las canciones y escribir las letras y, entre todos, las arreglamos. En otros niveles, yo aporto los agobios, los estados de ánimo contradictorios y el humor autodespreciativo; Nacho la mesura, la cabeza fría y “el tirar para adelante”. Alex, que se acaba de incorporar hace un mes, el plantearnos por qué no lo hemos conocido antes, el hacer que las cosas parezcan fáciles y unos descuentos muy interesantes en la tienda de instrumentos musicales para la que trabaja.

K- Últimamente reflexionaba sobre los blogs y concluí que eran exactamente como los fanzines: un arma perfecta porque son un vehículo suicida, es decir, no tratan de ser más que lo que son. No tratan de conquistar el mundo. Su propia falta de pretensiones parece ser su fuerza o su interés… ¿Qué opináis?

G- Pues que muchas veces llegan más lejos las cosas que surgen con ganas de hacer cosas, pero sin un plan previo, que aquellas que nacen con la intención denodada de conquistar el mundo. La pretensión de que lo que haces sea un fin en sí mismo y no un medio para otras cosas, es lo que a la larga convierte lo que haces en un medio. Menudo trabalenguas. En más de una ocasión he pensado exactamente eso de los blogs que, efectivamente, para mí también son como los fanzines de antaño. Internet ha hecho tabla rasa, nos ha dado a todos las mismas oportunidades. Si esto fuera una carrera de atletismo, sería como si internet nos hubiera puesto a todos en la marca de salida. Es cierto que a la meta seguirán llegando solo los mejores. La diferencia es que ahora lo que es mejor lo decide el gran público, no los intermediarios, no las editoriales o las discográficas. Y también es cierto que “lo mejor”, decida quien decida, sigue siendo algo completamente subjetivo, por mucho que lo decida un editor, una A&R, o un buen número de visitas a una página.

K- También pienso mucho últimamente que a estas alturas el rock ya se ha convertido en folk, es decir, en cultura popular… ¿estáis de acuerdo?

G- En 1977 la NASA lanzó al espacio la sonda Voyager 1, no solo con el propósito de recabar datos sobre el espacio en el que estamos flotando, sino también procurar información sobre la cultura de la Tierra a posibles civilizaciones alienígenas. Entre otras cosas, la Voyager lleva unos discos de oro donde está grabada una representación de nuestra ciencia, nuestras imágenes, nuestros pensamientos y también nuestra música, la que, supuestamente, nos representa a todos: Beethoven, Guan Pinghu, Mozart, Stravinsky y… Chuck Berry, un tipo al que apenas unos años antes del lanzamiento del Voyager, querían quemar porque su música, sus letras y sus movimientos sobre el escenario estaban alimentados por el diablo e instaban a la decadencia moral de la juventud y por tanto del futuro de la sociedad. Yo creo que esto siempre ha sido así. La sociedad primero se escandaliza de todo, lo convierte en contracultura y luego lo incorpora a su día a día. Y en cuanto al rock, yo iría más lejos que tú: no es folk, es música clásica.

K- Dificultades de escribir en castellano e importancia de las letras en Brandauer. Método de construcción de estas y de las canciones...

G- A mí escribir las letras en es castellano me cuesta mucho. En inglés puedes estirar las sílabas, jugar con la pronunciación, decir cursiladas y tonterías sin sentido y que queden bien. El español es mucho más rígido y además, todo el mundo lo entiende. Hay gente que no le da importancia a las letras. Yo sí. Una mala letra puede estropearme una buena melodía o la progresión de acordes y los arreglos más increíbles del mundo. Una mala letra me saca completamente de la canción. Intento que las letras de Brandauer no sean letras “cerradas” o que describan situaciones concretas. Intento describir más las emociones que los hechos que las provocan. Me gustan las letras con las que te puedes identificar, para eso tienes que buscar referentes comunes. Normalmente, me cuesta más escribir letras que buscar la música o la melodía de una canción. Tampoco tengo un momento del día en que diga: “Hale, me siento a escribir una letra”. Las voy escribiendo poco a poco. Me voy empapando de lo que ocurre a mi alrededor, a mí, a mis amigos, las cosas que se sueltan en una conversación, que lees, que escuchas. Todo eso lo voy acumulando, lo voy apuntando donde sea. Cuando tengo toda la música de canción terminada, tiro de esas notas y aunque estén separadas en el tiempo o inspiradas por circunstancias distintas, intento encajarlas con la melodía. Es un proceso laborioso. A veces me ha ocurrido que tiempo después de haber escrito una canción la letra toma completo sentido, todo encaja. Me produce mucha satisfacción cuando alguien me dice que le gustan las letras y que se siente identificado con tal y cual canción y, cuando me explica el porqué, no tiene nada que ver con el motivo que a mí me inspiró. Es lo mejor. En cuanto a las canciones, soy un tirano. Normalmente grabo demos donde programo las baterías, hago los arreglos de bajo, de guitarra, las voces y los coros. Luego le paso al resto del grupo esas grabaciones para que las tomen como punto de partida y las trabajamos en el local. Todo el mundo es libre de aportar los arreglos que quiera, a partir de esa base.

K- ¿Cómo influye vuestra vida “real”, vuestros trabajos, etc, en vuestra música?

G- Para mí la música forma parte de mi vida real. Es uno de los pilares en los que se apoya, aunque tenga que compatibilizarla con esa minucia que es ir a la oficina todos los días. Nuestros trabajos marcan el horario de toda la semana y el tiempo libre que tenemos. Pero, afortunadamente, podemos combinarlo todo (toquemos madera) sin problema alguno. En cualquier caso, yo lo veo todo como una fuente de inspiración para las letras.

K- ¿Influencias no musicales?

G- Mi mujer, mis padres, mis amigos y mis enemigos. Y en cuanto a los conocidos, los típicos: Groucho, Woody Allen, los teleñecos, Roald Dahl, Diógenes de Sínope, Indiana Jones, Han Solo y John McClane, el cine y la tele de los 80 y Emilio Aragón,

K- Bandas esenciales de ahora en vuestra opinión.

G- Tengo que confesar que lo que yo entiendo por bandas de “ahora”, son formaciones en activo pero que llevan funcionando desde años. Si por “ahora” entendemos de reciente aparición, tendré que esperar 10 años para responder con propiedad, que es lo que tardo en procesar las novedades.

K- Breve análisis de la escena en Madrid (Ayer me encontré el segundo número del Factory en casa -del 94- y en aquel momento ya había una escena floreciente. Siempre parece haberla, pero aquí no termina de vivir dedicarse cien por cien a esto ni dios...)

G- ¿pero que hay una escena? Yo solo veo codos.

K- Sois de los que consideráis el Rock&Roll esencialmente una diversión o es algo más?

G- Para mí, la diversión es esencial, pero no puede ser la excusa para justificar que se hagan mal las cosas o que todo valga. Eso sí, tampoco estamos hablando de un templo sagrado. En fin, que cada uno haga lo que le apetezca.

K- ¿Tiene vuestra música una parte estética? ¿Cuál? ¿Y ética? ¿Cuál?

G- Por convicción nuestras canciones son estructuralmente sencillas, respetan los esquemas y la accesibilidad del pop (intro, estrofa, estribillo, puente). Tenemos como norma que no duren más de tres minutos y medio. Las letras tienen que ser en español. En cuanto a nuestro aspecto, que cada uno se vista como quiera. Nunca me han gustado los uniformes, ni que porque te guste o hagas una música concreta se te suponga una manera de vestir. Siempre me ha gustado que Stephen Malkmus, el adalid del indie, se vista como un estudiante de ICADE. Éticamente, me gustaría decir que somos honestos, que vamos de cara y que todo el que quiera, puede contar con nosotros. Pero lógicamente, ¿qué voy a decir yo?

K- Momentos musicales que os cambiaron la vida.

G- Tenía 15 años y perdía el tiempo en B.U.P. Aquel año llegó un chico nuevo a clase y pronto hicimos buenas migas. Con la perspectiva del tiempo, me doy cuenta de que nos cambió la vida a más de uno. Fue nuestra propia Mary Poppins. En mi caso, aquel amigo vino un día a mi casa, de merendola. Estuvimos charlando de música. Miraba con educación mi (escasa) discoteca de por aquel entonces. Sin darle mucha importancia me dijo: “Le he prestado a fulanito una cinta, dile que te la deje”. Mi amigo me la dejó. Aquella cinta contenía el último disco de Hüsker Dü, “Warehouse: Songs and Stories” y “Copperblue”, el primero de Sugar. Todavía recuerdo lo que sentí al oírla. Hasta ese momento, me había encontrado con música que me gustaba. Pero, por primera vez, aquella me emocionaba de verdad. Fue la primera vez en toda mi vida que sentí esa sensación tan maravillosa de que una canción te ponga los pelos como escarpias, la piel de gallina, te dé calambres en la espalda y en el cogote. Las guitarras no sonaban como las guitarras que había oído hasta entonces. El sonido general de cada canción era una mezcla de tristeza, nostalgia, rabia y algo de esperanza. Las letras hablaban de cosas que me interesaban mucho, no como las que había oído hasta entonces. Hablando de estas cosas, siempre se exagera y se tiende a la hipérbole, pero Hüsker Dü cambiaron mi vida. Ellos me abrieron la puerta a otros grupos, a otros estilos, a otras maneras de entender la música. Muchos de los discos que he comprado a lo largo de los años no tienen nada que ver con ellos, pero si no hubiera sido por ellos no los hubiera comprado.

K- ¿Pop, Punk o rock?

G- Si te refieres a Brandauer, creo que la cosa va así: 35% Pop 40% Rock 23% Punk 2% NS/NC. En cuanto a la música en general, con que esté bien hecha y transmita, da igual cómo se la etiquete. Antes, era mucho más radical con el tema de la música, para que me gustase algo tenía que pertenecer a cierto movimiento, sonar de cierta manera. Pero me hago viejo y no me puedo permitir desperdiciar el tiempo o las canciones que me hagan bailar, solo porque estén producidas de determinada manera o cantadas por ciertos artistas.

K- ¿Qué hay después de la muerte?

G- Ni puta idea, pero si hay algo con que sea más barato que esto, estará bien. Probablemente no haya nada. Lo importante no es qué hay después de la muerte sino qué hay durante la vida. En cada eyaculación un hombre expulsa 500millones de espermatozoides. Solo uno llega a uno de los 100.000 óvulos que tiene una mujer. Teniendo en cuenta, además, que no todas las eyaculaciones ni todos los óvulos terminan en fecundación… estamos aquí de chiripa. Hay más probabilidades de que nos toque el Gordo de Navidad que de existir. La muerte no importa un carajo. Lo que importa es existir.

viernes, febrero 19, 2010

El viejo ermitaño (sale de su cueva de vez en cuando)

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GRANT HART – “Hot Wax” (Cond'or)

Hace meses mi amigo Esteban me pasó un link de descarga de este disco. Y entonces hice algo raro: no lo escuché. Preferí esperar hasta tener en las manos el artefacto real, con su bonita portada, sus fotos (una, parece Macca, ocupado frente al micrófono) y sus letras (excelentes, de nuevo). Mis ansias de reencontrarme con uno de mis músicos favoritos diez años después de “Good News for Modern Man” (Pachyderm, 99) se quedaron allí, emparedadas en el desagradable y átono limbo digital. Y esperé y esperé, porque parece ser que nadie tiene la decencia de distribuir estas pequeñas maravillas por aquí. Esperé tanto que yo y mi dealer musical estábamos convencidos de que el hijoputa de Hart estaba cruzando el charco en persona (y en barco) para traernos el paquete a Malasaña. Pero por fin llegó. Llegó en silencio y disfrazado de mendigo, como Ulises, y solo los perros lo reconocimos. Ni una miserable reseña en prensa general, especializada o subterránea, que yo sepa. Apenas una conversación con mi amigo Julen (de los excelentes La Familia Atávica) a las tantas de la mañana en una barra inhospita. “Ha dicho que ha aprendido más con esta gente en un año que con Bob Mould en toda la carrera de Hüsker Dü”. Esta gente son varios miembros de Godspeed You Black Emperor y Silver Mt. Zion memorial orchestra que han arropado al viejo beatnick en la grabación de este “Cera Caliente”, realizada entre Montreal (Hotel2tango) y Minneapolis (Albatross). Y escuchando el disco se comprueba que la ayuda no era imprescindible, pero también que es sin duda útil: unos arreglos que son la discreción personificada enguantan en seda a los temas que lo piden, como ese inquietante retrato de amiga imaginaria que es “Barbara” y que sitúa a Hart en una hipotética cocina a oscuras desde la que intenta, pobre alquimista, resolver el eterno dilema Beatles/Beach Boys (ganan los Boys, la canción tiene ese relente circular tan de ellos y de Grant, y el resto del disco también). No es la única pequeña maravilla de un trabajo sin picos excesivos pero sin altibajo alguno. Hay bastante pop extático, perfectamente mantenido a no mucha altura, justo a la de nuestras cabezas, para que podamos ver (“Charles Hollis Jones”, “California Zephir”), momentos personalísimos de emoción pastoral que sólo podían ser suyos (“Schoolbuses Are For Children”) Y también algún texto algo más ambicioso, como “Narcissus”, sobre la que Hart se extiende brevemente en su web: “Es mi primer intento de combinar la mitología de la antigua Grecia y el rockabilly americano. Mezclando esas influencias con una atmósfera de carrito de helados he encontrado un estilo que define este periodo de mi carrera”. Lo de periodo de mi carrera entiendo que es irónico. Rieguese toda esa exquisita orfebrería pop con unas gotitas de Patty Smith y una lejanísima esencia de Leonard Cohen, termínese el discurso con dos temazos (“I Know…”, reminiscente de “Nature Boy” y la emotiva “My Regrets”) que lo devuelven a uno intacto hasta la orilla y ya se tiene un disco precioso. Tan honesto, tan modesto y tan hermoso que ni siquiera procede compararlo con su antecesor de una década atrás. Mención aparte para unas letras muy por encima de la media, con ese punto naive que se puede permitir el que ha visto mucho y esa variedad nómada que lo lleva de los viejos sueños hippies a las pasiones de una noche y del mito de Narciso al apunte confesional con absoluta naturalidad. ¡Ah!, la vida de los viejas luminarias del pre-indie… Daría para una tesis doctoral y se parece demasiado a alguno de esos comics crepusculares sobre superhéroes. Chinaski-Meets-Wolverine. Gratifica, por tanto, ver como Diógenes vuelve de pronto del tonel, cuando ya nadie lo esperaba, y como quien hubiese estado aquí antes de ayer, se invita a una ronda de cañas. El tiempo es distinto para él, supongo. llámalo locura o simple sentido común. //LUIS BOULLOSA

jueves, agosto 01, 2013

POP IN HEAVEN (The cats are all right)


Se ha hecho esperar, pero parece que por fin el nuevo disco de Grant Hart está en la calle. Tengo intención de hablar largo y tendido sobre él, y quizá de recuperar para vosotros el artículo que hace ya unos cuantos años escribí para el Ruta 66 sobre Hüsker Dü. Pero yo me haré esperar también. Todo rueda con lentitud, últimamente. El disco de Grant se llama "The Argument", es doble y está libremente inspirado, nada menos, en “Paradise Lost”, el archifamoso poema de Milton. Promete ser un festín de pop atemporal, y no pienso perdérmelo. Grant es, también, uno de los personajes imprescindibles en el lado literario del Rock&Roll sobre los que hablo en un libro titulado “El Puño y La Letra”, que la editorial 66RPM publica el próximo mes de  septiembre y que todo buen fan de KAPUT debería tener en su selecta biblioteca. Ahorraos unas cuantas jarras de sangría, robad algo de calderilla del monedero de la abuela y haceos con ambos elementos, imprescindibles para que la llegada del otoño sea más dulce y tenga más luz. Salud.

domingo, octubre 02, 2011

EN EL LOCAL DE ENSAYO (I) – BRANDAUER

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El otro día me fui a ver a Gabri y sus inefables BRANDAUER a su local de ensayo. Primero porque me apetecía charlar con él y con los otros dos, a quienes conocía menos pero que me parecieron, igual, unos tíos cojonudos. Segundo porque a veces mola ver a una banda ensayando. Y no me refiero al típico rollo de nos pasamos a verte-nos bebemos unas birras-nos fumamos unos porros-nos echamos unas risas-al final no ensaya ni dios pero que guay-vamos a tomar unas copas por ahí. No. Me refiero a una banda ENSAYANDO. Haciendo su trabajo en ese oscuro centro de las cosas que es el local; uno, como casi todos, atestado de amplis y trastos, compartido con tropecientas almas cándidas más, subterráneo, polvoriento y marginal. Siempre que vuelvo a un local me acuerdo de la foto interior del primer disco de Unsane y pienso que la única justificación de un entorno tan claustrofóbico y antinatural es que de él salen, a la postre, obras capaces de cambiarle la vida a uno para bien, o, al menos, como es el caso del citado disco, de freírle el cerebro hasta que el resultado parezca el mismo.

Y, a lo que iba… amigo… ¡cómo suenan los putos BRANDAUER! Quizá nadie les haga caso –está por ver, y en un arrebato naive podríamos hasta esperar que sí sucediese-, pero lo cierto es que allí dentro, la cosa era apabullante.

Los temas del álbum (todos de una tacada) son lo que son y aquí ya hemos comentado: trilita de pop blindado y ADN Hüsker Dü que haría palidecer al ñoño y geriátrico Bob Mould de hoy en día (como compositor, ojo) y esbozar una sonrisa irónica al metadónico o galopante Grant Hart (que al menos sigue teniendo talento creativo). En cuanto a las nuevas criaturas en crecimiento, prometen tardes de gloria a la sombra de nuestra propia fe subterránea: varían con sutil autoridad lo previamente dado y vuelan rasantes con ese zumbido de lo que aún es prototipo pero tiene ya venas de caza de combate. Les digo que una intro instrumental me recuerda a los Minutemen. “Si, y esto es Dinosaur Jr.”, me contesta Gabri repitiendo un arpegio. "No inventamos nada”. Discrepo: tienen BRANDAUER deudas evidentes con bandas a las que todos amamos (el “todos” es irónico), como Los Dü, Dinosaur Jr, Yo La Tengo y otro ciento más, pero, opino ahora sobre la marcha, siempre inventa cosas el que crea con sinceridad, y la diferencia entre herencia y calco es sencilla.

Salí de allí sintiendo no haberme llevado una cámara de vídeo para poder colgar ahora aquí tan magistral y evidente lección de saber estar y hacer; esa restallante combinación de bajo tenso como un cable de acero submarino, rítmica al tiempo precisa y vehemente y guitarras prodigiosas, encabritadas, muy hermosas por momentos en su exuberante papel de transmisión emocional.

¿Qué les falta? Tienen Un disco brutal, letras inteligentes en castellano, directo noqueante, actitud, curro e ideas… Les falta que tú les hagas caso, supongo. O quizá te falta a ti, y no a ellos, por cuanto el arte, como último refugio ante la nada, sabe justificarse en sí misma cuando nadie la quiere aceptar.

Al final, sólo al final, nos fuimos al bar de la esquina y nos tomamos tres cañas, y hablamos de… ¿De qué hablamos? Bueno, no sé. Del guitarrista de Amaral, de pedales de bajo, de literatura juvenil, de niños recién llegados, de bandas de rock que molan y bandas de rock que no molan, de genios y de papanatas. Y luego a casa.

El mundo marcha, y los del bar o la carnicería de enfrente -o el resto de la ciudad entera- seguirán ignorando quizá que hay un power trío de ese calibre justo delante de sus propias narices; que viven sus plagiadas vidas encima mismo de un polvorín de emociones.

Pero todavía no soy del todo omnipotente. Y sí lo fuese no sabría, la verdad, si eso es realmente algo que haya que cambiar.

Fdo. LUIS BOULLOSA

AQUÍ EL DISCO

AQUÍ NUESTRA ENTREVISTA CON LA BANDA

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domingo, enero 08, 2012

DEAD COCK BLUES/NOCHE DE REYES

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Mis regalos de reyes fueron un gallo decapitado, cinco monos a mi puerta y una resaca termonuclear la siguiente vez que fui capaz de despegar un párpado. No fue culpa mía, me digo. El gallo, de los santeros (o de quien sea); los monos, cortesía de la hijadeputa de mi vecina que nunca entendió que a los Lazy Cowgirls hay que escucharlos siendo generosos con el volumen, aunque sean las siete de la mañana; la resaca, en fin, siempre tiene algo de regalo, de perla envuelta en una arcada, de revelación. Así que ¿a qué quejarse?. Quedan esas pequeñas preguntas, claro, flotando en el ambiente, cuando uno, un par de días después, recupera la capacidad de escribir y las ganas de mirar por la ventana. Primera. ¿Quién decapita un gallo de cuatro kilos y lo abandona en Gran Vía de Madrid a las tres de la madrugada de Reyes? Recorrimos las calles con él en alto, cogido por las patas, y pasó la noche en mi frigorífico hasta que decidí darle piadosa y pagana sepultura en un contenedor. Me inquietaba. Segunda: ¿Por qué hacen falta cinco monos de metro noventa para informarle a uno de que debería bajar la música porque está despertando al barrio entero? Ni siquiera cabían en mi descansillo. Se lo pregunté al que, de entre los cinco, jugaba el papel de listo. Me contesto “es que hemos coincidido”. Ah, bueno. Si es así... En cuanto a la resaca, suele traer varias respuestas consigo, aunque uno no haya preguntado. Son siempre las mismas, lo que pasa es que enunciadas con más claridad cada año que pasa. A veces me parece que Miss.Hangover es una vendedora ambulante y yo ese típico gilipollas que siempre inspecciona todo el género antes de volver a decir “No, gracias, no quiero nada”. En fin, para los que estéis hartos de que hable de mi y no de música, dejo como presente la lista de los discos que estaban rulando por la habitación antes de la desgraciada intervención de los chicos de azul. Todo crema. Sólo me jode no recordar la canción qué sonaba exactamente para poder ponérsela a la vecina una y otra vez, a la misma hora, cada puto día del año. Feliz peregrinaje a todos.// PEGGY FU.

VINILOS

THE KINKS – “Percy”
BOB DYLAN – “Oh Mercy”
H.P. ZINKER – “The Sunshine EP”
GINFERNO - “Mondo Totale”
THE STRANGLERS –“IV”
FRED FRITH – “Cheap at Half the Price”
THE LAZY COWGIRLS – “Radio Cowgirl”
OUTLAW BLUES (covers de Dylan) – “Volume Two”
THE DIVINE COMEDY – “A Short Album About Love”
RAMONES – “Brain Drain”
THE SAINTS – “Prodigal Son”
XTC – “English Settlement”
DJANGO REINHARDT – “Django Reindhart”
THE POGUES – If I should Fall From Grace With God”
DINOSAUR JR – “Beyond”
THE DUBLINERS – “The Dubliners With Luke Kelly”
THE DUBLINERS – “More of the Hard Stuff”
JACQUES BREL – “Jacques Brel”
GEORGE BRASSENS (grabaciones de trabajo con Pierre Nicolas, 1966)
ANTISEEN – “Eat More Possum”
THE RIVERBOAT GAMBLERS – “Something to Crow About”
GG ALLIN – “Brutality and Bloodshed for All”
GIANT SAND – “Long Stem Rant”
SPACEMEN 3 – “Losing Touch With Your Mind”
BOB DYLAN – “Desire”
THE JESUS AND MARY CHAIN –“Darklands”
THE BLUE NILE – “A Walk Across The Rooftops”
HÜSKER DÜ – “Metal Circus”
NEIL YOUNG – “Harvest”
SUICIDE – “Suicide”
LOU REED – “The Bells”
PINK REASON – Cleaning the Mirror”
PINK REASON – “Shit in the Garden”
KING CRIMSON – “A Young Person’s Guide to…”
VARIOS - CASE CLOSED (Hüsker Dü covers)
ANTIETAM – “Everywhere Outside”
GRANT HART – “All of my Senses”
THE JESUS LIZARD – “Goat”
PHIL OCHS – “I Ain’t Marching Anymore”
GRAHAM PARKER – “Heat Treatment”
GRAHAM PARKER – “Howlin Wind”
THE POGUES- “Summer in Siam”
THE JAZZ BUTCHER – “Fshcoteque”

CDS

JOHN LEE HOOKER – “Blues From the Motor City”
THE FALL – “Bend Sinister”
SWELL MAPS – “Jane from Occupied Europe”
HÜSKER DÜ – “New Day Rising”
GRINDERMAN – “Grinderman”
LUNA – “Lunapark”
JULIAN COPE –“Black Sheep”
BRANDAUER – “Antiguas ilusiones/Nuevas decepciones”

jueves, agosto 01, 2013

EL PUÑO Y LA LETRA por LUIS BOULLOSA – Diez visiones de una musa subterránea


Esperadísimo en este tonel de los suburbios que usamos como redacción, el primer libro de LUIS BOULLOSA, manager espiritual y pimp honorífico de KAPUT, nos llega por correo certificado esta mañana. Estará en sus librerías favoritas cuando septiembre empiece a alumbrar los campos con su incierta luz de decadencia y cambio. Su nombre es “EL PUÑO Y LA LETRA”, lo pone en la calle la excelente editorial 66 RPM y se trata de un ensayo periodístico sobre el proceso de creación y la literatura en el Rock&Roll, como bien indica su subtítulo, con prólogo de Jaime Gonzalo y diez capítulos dedicados a otros tantos escritores de canciones que consideramos imprescindibles, sintomáticos o simplemente lo bastante enigmáticos para que bucear en su visionaria artesanía sea un ejercicio iluminador. Son los siguientes: Gareth Liddiard (The Drones), Pete Simonelli (Enablers), Ryan Sambol (Strange Boys), Grant Hart (Hüsker Dü, Nova Mob), Kim Warsén (Ginferno, Los Cuantos), Brendon Humphries (The Kill Devil Hills), Matt Korvette (Pissed Jeans), Aidan Moffat (Arab Strap), Julian Cope y Michael Gira (Swans, Angels of Light). Todos ellos han sido entrevistados para la confección de este volumen, aunque las entrevistas no aparecen como tales, sino integradas parcialmente en los textos. Háganle un favor al mundo subterráneo, a sí mismos, al pensamiento independiente y al solitario plumífero que lo redactó y acérquense vestidos de domingo hasta la caseta de su dealer literario para agenciárselo; recomiéndenselo a amigos, enemigos, madres y amantes; piérdanlo en metros y apeaderos, fondas de extrarradio y viajes sin retorno; transcríbanlo, cítenlo, llévenselo al retrete, ódienlo, si les parece; transmítanlo en morse a través del cableado interno, recítenselo al oído a los chivatos de la Cosmodemonican News Corp, cántenselo a sus nietos en las noches sin luna, úsenlo para limpiarse el culo o envolver el pan. Las utilidades de un buen libro son infinitas. Aquí colgaremos alguna crítica independiente en cuanto encontremos a alguien independiente, y mientras brindaremos con pernod y licor café por el glorioso arte de joderse la vista y el seso meditando sobre las zonas oscuras del alma y los callejones del  Rock&Roll. El autor, por telegrama,  nos asegura que lo escribió perfectamente sobrio, retirado en esa última trinchera del viejo occidente que es Galicia. Le creemos todo menos lo de sobrio. ¿Sobrio? Vamos, hombre. Esperamos su presencia y sus propias explicaciones, si algún día regresa de su retiro y vuelve disfrazado a la ciudad. Tengan todos un feliz verano de corrupción. //GATO PALUG

Foto (que es la usada en la portada del libro) - Salomé Sagüillo

martes, marzo 15, 2011

GRANT HART comes to town!!!

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Paso de hacer biografía porque últimamente me recuerdo al abuelo cebolleta y porque al que no lo conozca le pueden dar morcilla. Imprescindible. Referencias previas, AQUÍ.

23 de marzo - Algeciras (Escuela Politécnica)
24 de marzo - Granada (ciclo Fonorama - Teatro Isidoro Máiquez)
25 de marzo - Madrid (Pop&Dance - Yasta)
26 de marzo - Zaragoza (Jarvis)
28 de marzo - Barcelona (ciclo A Quemarropa - Sidecar)







martes, febrero 11, 2014

FUCK JESSE JAMES (Una entrevista con GARETH LIDDIARD)



Hice esta entrevista hace un par de años, justo cuando "Strange Tourist", el primer demoledor primer disco en solitario de Gareth Liddiard, cantante y compositor de The Drones, acababa de publicarse. La usé parcialmente para mi libro "El puño y la letra". Esta es la versión completa en castellano. Es, quizá, la entrevista más interesante que me han contestado nunca. Hace poco en una presentación del libro afirmé que para mí Liddiard está a la altura de Dylan en su mejor época. Lo mantengo. Incluyo cuatro de sus mejores y más difíciles temas. Dos de ellos, "Jezebel" y "Sixteen Straws", están traducidos en el libro y analizados pormenorizadamente en la entrevista. Disfrute, el que pueda. (foto cedida por Gareth Liddiard)

 



1- No pareces tener un método de trabajo constante, y para “Galla Mill” te retiraste al campo. ¿Fuerzas esos cambios para encontrar un ambiente más sugestivo?

-Sí, no podíamos pagarnos el tiempo en un verdadero estudio, en aquel momento. Nuestro batería era nuevo y no queríamos aburrirle con todos los problemas legales que estaban retrasando la publicación de “Wait Long…”. Él es de Tasmania, y conocía a una gente que conocía a una gente que tenía esta enorme granja allá abajo, con un viejo molino de grano que podíamos usar. Fue sólo una excusa para grabar y descansar en una parte muy hermosa del mundo. 

2-Me gustaría saber cuál es la influencia positiva que tienen estos cambios de método, pero también cuáles son las cosas que permanecen, las cosas que haces siempre igual cuando compones… la disciplina, si es que hay alguna. 

-Todas las canciones estaban escritas y realmente no eran tan difíciles de aprender para la banda, así que pensamos que sería cuestión de bajar allá y grabarlas simplemente como salieran. Hubo una disciplina. Yo lo tenía todo planeado para que usásemos el tiempo del que disponíamos para dejarlo todo acabado. Yo lo escribo todo, sonidos y arreglos, instrumentación, planes de ataque, etc… teniendo en mente que nadie debe estresarse en el proceso. Tiramos adelante y probamos mi lista. El trabajo fue consistente pero sin presión. Uso el método Miles Davis con los músicos: eso no es la batería, eso es Mike; eso no es la guitarra, es Rui; eso no es el bajo, el Fiona. No se consigue que nadie haga algo que no sabe o no puede hacer. Todo el mundo tiene un carácter musical, incluso el músico más primitivo. Usa sus caracteres, no alguna idea irreal de lo que deberían tocar. Yo no hago “la música que hay en mi cabeza”. Hago la música de mi grupo. Evita que me salgan canas y permite que mis canciones suenen naturales.

 3-¿Juegan la improvisación o los accidentes un papel en la composición y la grabación?

 -Sí. Es todo solucionar problemas. El problema es “esto suena a mierda”. Tú arreglas ese problema por cualquier medio posible. ¿Cuántas veces has arreglado accidentalmente tu coche sin saber realmente que es lo que falla? Es lo mismo. Entonces, todo funciona, todo el mundo está feliz, las chicas están impresionadas, tú no tienes ni idea de cómo lo has hecho en realidad y eso te lo guardas para ti.

4-¿Hay un concepto básico detrás de tus álbumes? Quiero decir… ¿Fueron programados, de alguna manera, como vehículos para desarrollar ideas determinadas? 

-Sí, “Here Come The Lies” es la misantropía en plena juventud. “Wait Long…” es un intento de hacer esa misantropía relativamente melódica. “Gala Mill” es el intento de hacer algo que sonase como si hubiese sido grabado al mismo tiempo en el mismo estado mental. “Havila” fue el intento de hacer algo que alguien pudiese escuchar sin vomitar y “Strange Tourist” fue la misantropía en la flor de la vida. 

5-¿Alguna vez has mirado atrás y pensado, “Ah, estas canciones eran sobre esto y aquello”? A veces, después de tiempo, se detecta el punto en común que comparten varias piezas, como si en el proceso de crearlas estuviésemos demasiado embebidos para percatarnos de eso. 

-Sí, sé de qué van todas, pero no lo sabía, necesariamente, en el momento en que las compuse o las toqué. Eso no parece haber impedido que articulase el sentimiento o el mensaje. Pero eso es el arte. Arte bajo. El arte es un lenguaje, pero no es uno que sepamos hablar.  

6-¿Alguna vez te has sentido como un médium mientras creabas, como si fueses sólo un canal para que algún tipo de ideas o energías fluyesen hacia lo que se ha dado en llamar la vida real? 

-Sí. Siempre he sido como un nervio desnudo. No sé por qué. Cuando siento algo tiendo a expelerlo de alguna manera, pero normalmente no de manera verbal. No fui criado para ser un comunicador. Encuentro muy duro hablar sobre asuntos emocionales sin asustar a la gente. La música parece llenar ese vacío para mí. No sé por qué. 

7-¿Hay alguna actividad –o no actividad- en particular que te ayude a componer? (Una vez entrevisté a Grant Hart y me dijo que caminar, conducir o viajar en tren le solían funcionar bien)  

-Caminar, conducir y viajar en tren me funcionan; cualquier actividad sin esfuerzo mental que permita que tu mente vague, es buena. Beber. No beber. El LSD. Correr. Forzar una canción. Cualquier cosa en la que no esté implicado nadie más y que te permita pensar y sentir libremente.  

8-Una vez describieron a Shane MacGowan como “un romántico de la escuela brutalista urbana” (él se reía bastante de la definición). ¿Cómo definirías lo que haces tú? 

-Severo y dominante. Golpeo y deformo las cosas hasta que toman la forma que quiero. No soy articulado o listo o romántico o poético, pero tampoco lo es un glaciar, y acaban dando vida a unos paisajes muy hermosos. Intento hacer eso. Fracaso constantemente, pero soy persistente hasta que funciona.  

9-¿Cómo se va construyendo el estilo, en tu opinión? A veces pienso que es como convertir un montón de defectos en virtud. 

-Exacto: no intentes, sólo haz. Tener en mente el “hacer” es muy complejo y debes conocer tu camino o de lo contrario te perderás y sonaras como un tarado mental adolescente. 

10- Televisión, videojuegos, Guerra, historia, literatura, mito… Tu abanico de influencias no musicales parece ser enormemente diverso. ¿Cuál es el tipo más difícil de canción que has intentado escribir? 

-La próxima. 

11-¿Cuál ha sido tu evolución como compositor desde el principio de tu carrera? 

-He aprendido cuáles eran mis límites y luego me he centrado en mis posibilidades. He mejorado, pero es que debes mejorar, en otro caso, es todo una pérdida de tiempo. 

12-¿Cuáles son tus primeros recuerdos relacionados con la escritura (canciones y otras cosas)? ¿Cómo empezó todo y cómo se desarrolló? ¿Escribes cuentos, novelas o cualquier otra cosa? 

-Escribía cuentos cuando era muy joven, chorradas sobre robots con armas láser, solo para divertirme. Después, me metí una banda como saxofonista. El bajista era una mierda, así que lo sustituí. El guitarrista era una mierda así que lo sustituí. El cantante era una mierda, así que lo sustituí, y necesitaba algo sobre lo que cantar, así que tuve que escribir las letras. Supuse que si haces eso, mejor hacerlo bien. En otro caso, monta una banda instrumental, como The Dirty Three.  

13-Veo humor (negro, quizá) en la manera en la que hablas de algunas cosas que por lo demás pueden ser terribles. ¿Cuál es su importancia? 

-La gente siempre pregunta eso. Es sólo una cosa evolucionada. Soy un humano. No me tomo a mí mismo tan en serio como la gente piensa. No trato de ser nada excepto yo mismo, me río de toda clase de cosas, como hace todo el mundo. Cuando el tipo que ayuda a llevar el féretro en un funeral resbala en la carretera, mira a tu alrededor y verás a las plañideras susurrándoles cosas graciosas a sus amigos. Es la primera vez que lo has visto, al chico que lleva el féretro y que es tu amigo, vestido de traje, y lleva esas ridículas gafas de diseño para que nadie vea que está llorando, y ha estado trabajando en una oficina tanto tiempo que no puede levantar 100 kilos con la ayuda de otros seis vagos. Pero él es también alguien a quien quieres. Es divertido y está bien. Así es como lo sobrellevamos. 

14-¿Cómo definirías el humor australiano? 

- He estado por todo el mundo y solo hay dos tipos de humor. El sano, que conoce todas las estaciones y placeres y horrores, y el envarado y miedoso, que es estrecho y está aplastado por la culpa y la corrección política y por tanto es aburrido y nada gracioso. Encuentras de los dos, vayas donde vayas. 

15- ¿Cuál es la influencia de Australia en lo que haces? ¿Puede llegar a ser una carga? 

-Nací aquí. Soy medio australiano y medio inglés. Todo el mundo es aquí medio australiano y medio algo, excepto los aborígenes. Es una colonia y lo será siempre. Es un puesto fronterizo y está jodido por eso. Es complicado. 

16- ¿Es un problema importante para escribir el formar parte de una banda en gira? 

-Sí, no puedo escribir en gira. Demasiadas distracciones. Demasiadas canciones sobre la vieja y aburrida carretera. 

17-¿Ves el Rock&Roll y el Folk como algo claramente separado de la literatura o son parte de la misma construcción humana? 

-No está separado si las palabras y las historias alcanzan el nivel de literatura, pero la mayor parte no lo hace ni tiene por qué hacerlo. No hay nada malo en el entretenimiento, es lo que es. 

18-¿Qué escritores tienen influencia sobre tu trabajo ahora mismo? 

-Todos los Buenos y muchos de los malos. Cuando era muy joven tenía un disco de Coltrane. No lo entendía. Después escuché a David Sandborn y de pronto entendí el genio de Coltrane. Lo mismo sucede con los escritores. Aprendes mucho de los que son basura. 
 


 

Sobre “JEZEBEL”
 

1-Me gustaría hablar de la canción “Jezebel”. ¿Cómo la escribiste? (lugar, momento, sensaciones, idea original, etc…) 

-No lo recuerdo. En realidad sólo recuerdo de qué trata. Es una larga historia y no recuerdo la mayor parte. Complicada. Pero debe haber tenido su génesis mientras The Drones estaban en estados unidos, cuando comenzó la invasión de Irak. 

2-Parece haber una técnica mixta en la escritura de la canción. Y también una mezcla de caracteres narrativos, de manera que a veces no sabes siquiera quien está hablando, pero el sentido se percibe con claridad. Dylan solía hacer eso en  la época de  “Blood on the Tracks” y “Desire”. ¿Te ha influido? ¿Sale de manera natural?

-Sí, Dylan me enseñó mucho. Viene de manera natural una vez que aprendes a hacerlo. Sólo necesitas abrirte. Es como aprender a soñar. Por soñar me refiero a soñar mientras estás dormido. 

3-Aunque aparentemente la canción es “moderna”, por decirlo así, el uso de una carta desde el frente es bastante clásico y le da un aire atemporal. Quizá estamos demasiado acostumbrados a que las referencias literarias del rock lleguen hasta Baudelaire, como mucho, y juzgamos como “moderna” cualquier cosa que vaya más allá.

-No sé lo que es. Sólo hago esas cosas. No soy lo suficientemente inteligente para decirlo. No estoy cualificado. Te diré un secreto valioso: el buen arte es más inteligente que su creador. Einstein no era tan inteligente como su teoría general de la relatividad. Colón no hizo América, la encontró. Ya estaba allí. 

4-¿Qué significa la vaca como símbolo? ¿La inocencia corrompida (mierda de vaca envuelta en seda)? ¿La imposibilidad del hombre para evitar el mal? ¿La pérdida de la inocencia? 

-“Strontium 90 removed from milk/as curious an entity as bullshit writ on silk”... Hicieron muchas pruebas nucleares/atómicas en el noroeste de Australia después de la segunda Guerra mundial. Los vientos dominantes soplaban cientos de kilómetros hacia el este, internándose en áreas donde había vacas lecheras. La industria hizo un gran esfuerzo para conseguir que los niños bebieran leche. Bebían leche de vacas que se había alimentado con hierba contaminada con toda esa mierda nuclear, y morían. A nadie le importó. Esos versos apuntan lo extraño que ese escenario es en realidad. “Bullshit writ on silk” significa los poderes que miente: la seda es una bandera, y la mierda son  las mentiras y la gente que acepta cosas absurdas. 

5-Los dos pecados retratados en la canción son la avaricia y la vanidad (quizá el primero sea una consecuencia del segundo). ¿Crees que son los principales pecados de nuestro tiempo? 

-Siempre están en el top diez. 

6- Pareces estar muy interesado en la estupidez humana (la ajena y la propia) y las dificultades de sobrevivir a ella… 

-Es un trabajo duro. La mayor parte de la gente es buena pero un poco estúpida. La gente está demasiado ocupada en pagar sus facturas como para ser eruditos. Yo soy igual, pero lo intento. 

7-Estaba entrevistando al cantante de una banda americana (un sureño de 45 años, con dos hijos) y le pregunté el porqué de usar una y otra vez los viejos símbolos (John Henry, Jesse James, los trabajadores de las factorías) cuando ya no significan nada en absoluto para la gente joven (aunque si sabes de historia, pueden funcionar). Le pregunté por la necesidad de encarnar los mismos problemas (u otros nuevos) en nuevos iconos. Creo que trabajas en esa dirección, poniendo algo de luz sobre los nuevos (Dan Pearl, por ejemplo) y devolviendo a la vida a los viejos (Alexander Pearce o los convictos de Sixteen Straws). Háblame de ello... 

-Estoy de acuerdo contigo en eso. ¡Que le jodan a Jesse James! Cualquiera que supiese algo sobre él murió hace tiempo. Ahora existe como una idea vaga y a medio formar para gente de clase media con ilusiones de grandeza. Si no estás ahí fuera matando gente y durmiendo bajo un arbusto a la intemperie, no deberías estar hablando de él... por lo que respecta a Alexander Pearce, su recuerdo existe en marcado contraste con el de Jesse. Nadie en Australia se preocupa lo suficiente sobre la historia de Australia para saber nada sobre él. En el mejor de los casos, la gente sabe sobre nuestro pasado de convictos de una manera muy oscura: que si robaban pan porque eran pobres…, que si los trajeron en barcos y llevaban grilletes durante un inclemente y desconocido periodo de tiempo, que si eran santos víctimas de la mala suerte… ¡A la mierda! Era así a veces, como siempre sucede, pero la verdad que intento señalar con “Alexander Pearce” o “Sixteen Straws” es que la realidad era atroz. Y sucedió. Así que, ¿por qué los australianos conocemos a Jesse James y no a Alexander Pearce?  

8-El caso es que estos “nuevos” iconos son algo ambiguos y confusos. Algo sucede, por ejemplo, en el triste chiste negro de “Does my bomb look big in this?”. La misma imagen está tan llena de ideas que chocan y puntos de vista que ni siquiera necesita una explicación para que se vea el poder que posee... 

-A medida que pasa el tiempo, la gente está más y más obsesionada con el rollo “retro”. Hubo un tiempo en que a la gente le gustaban las cosas nuevas. Es como cuando ven ahora a Lou Reed con una guitarra moderna sin clavijero y con salidas digitales y dicen: “¿Qué va mal Lou?”. Pero .él siempre estuvo hacienda cosas nuevas. No ha cambiado. Nosotros hemos cambiado. Cuando estaba con la Velvet su guitarra era tecnología punta nuevecita. ¿Por qué ya no se admiten las cosas nuevas? Es como si toda la cultura popular se hubiese metamorfoseado en un montón de hediondos y viejos compradores de antigüedades. Excepto Radiohead y Deerhoof y otro puñado de bandas. 

 9-Por cierto, aunque sé que viene de la expresión “Does my bum…” no puedo evitar pensar “womb” (vientre, barriga, claustro materno), en lugar de “bomb” (bomba), lo cual –dado que estamos situados en Belén- me lleva atrás hasta la virgen María, en un extraño pero poderoso juego mental… 

-Hice eso deliberadamente. 

10-Tienes bastantes referencias técnicas en la canción (las balas con uranio, los misiles de visión nocturna, etc) ¿Temes alguna vez que canciones tan llenas de lenguaje técnico o “aussie” sean difíciles de entender para algunos de los oyentes? Me llevó un tiempo pillar el sentido general, y eso que estaba deseando hacerlo… 

-No me importa. Escribir una canción ya es bastante duro. No estoy tratando de confundir a nadie, y no es que sea Samuel Beckett. ¿De qué coño estaba hablando Lorca? Tengo que intentarlo, pero normalmente me rindo y consigo mi información sobre la Guerra civil española de Orwell  y Hemingway. Los anglohablantes como yo son vagos, y eso nos hace estúpidos. 

11-“Waltzin´ Matilda” es mi canción anti-guerra favorita (la versión de The Pogues). John Milius solía decir que hacer canciones anti-guerra era como hacer canciones anti-lluvia. ¿Qué piensas de ello? ¿Podemos considerar “Jezebel” una canción política, o una canción protesta, o va más allá de todo eso? 

-Si todo el mundo estuviese hecho para ver la película se Guerra rusa “Come and See”, la Guerra sucedería un poco menos. “Jezebel” es solo una reacción, mi reacción ante el (entonces) nuevo concepto de la grabación en video de decapitaciones de gente por razones políticas. Soy anti-guerra, pero pienso que la guerra es algo que la gente hace. Hacemos toda clase de cosas asombrosas, buenas, malas, hermosas, grises… la guerra es una de ellas. No puede evitarse, así que ¿por qué iba a intentarlo yo? ¿y por qué, de entre todas las cosas, con una canción? 

12-La referencia a varias guerras distintas en la canción dibuja un paisaje de guerra constante. ¿Puede la idea de “preferimos una guerra civil” definir la condición humana? 

-Esa línea se refiere a la actitud de la Coalición (‘Coalition of the Willing’. N. del T.). “No queréis un tirano, estamos seguros/preferiríais una guerra civil”, que es lo que cualquiera con medio cerebro podría ver que íbamos a traer matando al viejo y buen Saddam. Pero fingimos que les estábamos haciendo un favor. O algunos de nosotros lo hicimos. 

13-Después de escuchar la canción bastantes veces, he estado pensando de Nuevo sobre los “media”, que oscilan entre mostrarnos terribles atrocidades y censurar lo que quieren o lo que les ordenan. Es como si nos dieran una cierta anestesia para el alma para así poder hacer lo que quieran y mostrar sólo los mensajes que ellos elijan… es como cirugía mental. Creo que la idea de “mente convertida en una trinchera” es tan válida para el que permanece frente a la tele como para el soldado de la canción. 

-Pero no es una buena condición la mires como la mires. 

 14-Me encanta “Jezebel”, pero cuando la escucho siempre recuerdo otra canción tuya (“The Locust”) donde hay una línea que dice “el viejo de mi primera chica estuvo en una guerra anterior/bebía como un hijoputa, ahora entiendo por qué”. Y esa línea parece decirlo todo para mí. ¿No sientes nunca que ese tipo de canción que se fragmenta y se expande, como “Jezebel”, podría estar alejándote de una síntesis necesaria? 

-No lo sé. Como te dije, solo las escribo. “Locust” es todo de primera mano, y “Jezebel” no. Pero “Locust” es sobre una chica a la que yo amaba que tenía un padre veterano de Vietnam, y sobre lo que le sucedió a ella, y por tanto a mí. Se suicidó en mi coche un día y eso cambió mi vida entera. La participación de su padre en esta Guerra es una parte importante del porqué ella se suicidó. Él también era un tipo guay, solo que estaba totalmente jodido, sin vuelta atrás, y aunque pudiese vivir normalmente, no debería haber tenido hijos. La Guerra de Vietnam no tenía nada que ver con mi familia, nada que ver conmigo, nunca he estado en Vietnam, no me gustan Steppenwolf ni Cream, pienso que los Marlboro en paquete blando son una estupidez y que “Platoon” es la mayor sarta de mentiras que he visto nunca… y sin embargo, la Guerra de Vietnam, indirecta pero indudablemente, ha volcado sobre mí más angustia mental y aflicción de la que podrías imaginar. Todavía la siento. Mi mujer la ha sentido. Mi hermana y todos los que me conocen bien la han sentido y desearía que pudiese desaparecer, así que cuando algún idiota piensa que es el momento adecuado para salir y masacrar otro país más por la razón que sea, tengo una idea muy clara de cómo acabará: dentro de 40 años algún don nadie en Perú estará sintiendo la invasión de Irak de un modo u otro, por no mencionar a la gente que estaba allí. Es por eso que escribo algo como “Jezebel”. O es por eso que siento que tengo el derecho de hacerlo.  

15-“The radicalization of D” parece una evolución desde “Jezebel”. ¿Qué diferencias y conexiones hay? 

-Son en parte lo mismo, por cuanto ambas son redimidas por su propia pesadilla. De lo contrario esas canciones se caerían por su propio peso. Después de todo el horror, D es salvado por el hecho de convertirse en terrorista. La gente en “Jezebel” es redimida al tener el sentido de comprender lo absurdo de las fuerzas que los van a arruinar. Y todos desean que no les estuviese pasando a ellos. Preferirían entenderse con los demás. No sé, son iguales y distintas en muchos aspectos diferentes. 

16-¿Es la Biblia una fuente o influencia para ti? 

-No. No veo de dónde viene tanto alboroto, me parece una total idiotez. Incluso está mal escrita. Odio cuando la gente defiende las escrituras diciendo “oh, pero están magníficamente escritas”. Que os jodan. ¿No hay nadie que haya escrito nada hermosamente en los últimos 2000 años? La gente que dice eso no lee mucho, obviamente.   
 


 

 Sobre "SIXTEEN STRAWS"

 

1-¿Cómo escribiste “Sixteen Straws”? 

-Las primeras ocho o dieciséis líneas son de una canción tradicional que se llama “Moreton Bay”, y hablan sobre un prisionero que se lava en la orilla del río Brisbane en el mil ochocientos y algo. Al libro que yo tenía y que contenía la canción le faltaban páginas. Sólo tenía las dos primeras estrofas así que pensé que la terminaría yo mismo. Lo más difícil de escribir una canción es tener la idea inicial, así que eso me solucionó el problema.

2-¿Crees que la tradición debe ser algo vivo, algo que podemos usar y reescribir? 

-Sí, puedes hacer todo lo que quieras. 

3-¿Qué añades a la tradición en este caso particular? ¿Cuál es el Nuevo punto de vista? 

-Mi versión es más entretenida, en el sentido “blockbuster”. 

4-Usas la figura del cobarde (un traidor) para contar la historia. Se ha hecho a menudo en literatura. ¿Por qué? Mi opinión es que usamos el cobarde porque podemos sentir fácilmente una identificación con él y así lo entendemos todo mejor. También pienso que actualmente, ya somos incapaces de sentirnos como héroes. 

-Creo que tienes razón, sin embargo, el otro día vi a un tipo en las noticias que había salvado a una familia sacándola de una casa en llamas en plena noche. Era obvio que era un tipo gracioso al que le importaba un carajo ser o no como los demás, así que cuando el reportero le dijo: “¡Eres un héroe!”, él pensó durante un momento, como si fuese a decir lo habitual, que es “No, no lo soy, sólo estaba en el lugar correcto en el momento adecuado… He hecho lo que hubiese hecho cualquiera”. Pero era más ‘cool’ que eso. Dijo: “¿Héroe? ¡Joder, claro! ¡Soy un puto héroe! ¡Soy la hostia!”. Más gente debería ser así de divertida. 

5-En “Jezebel”, el tratamiento del sonido es como una tormenta. En cierto modo tiene el mismo tono que la historia. En “Sixteen Straws” parece no ser tan importante. ¿Han evolucionado ambas en directo? 

-No, no realmente. Para un músico pueden haberlo hecho, pero no para nadie más. 

6-Has dicho que tocas canciones como esta porque odias las canciones coloniales. ¿Cuál es la importancia de esa  tradición en la historia y la música australianas? ¿Y cuál es la importancia de haber sido una colonia, con los penales y todo lo demás? 

-Esa es una pregunta importante. Los Australianos y otra gente de las colonias tienen una autoestima muy baja. Desearíamos ser América, porque América es la única colonia que mató al colonizador. Y desearíamos ser Inglaterra, porque ellos son el colonizador. Lo mismo funciona para Sudamérica, Sudáfrica, Canada, las Filipinas, etc, etc, etc… No hay tradición musical en la Australia europea porque nos odiamos a nosotros mismos y a cualquier cosa que creamos. Por otro lado, los aborígenes tienen la más vieja, extraña y grande de todas las tradiciones culturales de la tierra, y están orgullosos de ella; es por eso que hemos tratado de aplastarlos. No sé gran cosa, pero sí sé que ser una colonia es una mierda, especialmente si estás en África. Aquí en Australia, significa racismo y auto desprecio. Si uso música tradicional, uso música hecha por los arrendatarios pobres que vinieron originalmente de Europa, los convictos y los blancos que trabajaron la tierra en los primeros tiempos. No eran “australianos”, eran europeos, y escribieron una parte de la historia blanca que hemos intentado olvidar. No la historia de los hombres de estado, sino la verdadera historia viva. Cuando uso ese rollo tradicional estoy diciendo esto: “¿Cómo osáis negar quienes sois por vergüenza? Tened algo de cojones y de fe en vosotros mismos  mirad lo que sois, aceptadlo y entonces aceptareis a los verdaderos australianos, la gente que estuvo aquí durante 60.000 años antes que vosotros. Sin embargo a los australianos no les gusta eso. Si alguien me prestase verdadera atención me llamarían hippy. 

7 -Tus historias tienen a menudo finales tristes o terribles. ¿Es eso realista? 

-¿Son realistas los finales felices? 

8-¿Crees que la música y las palabras pueden tener una capacidad sanadora? ¿Por qué escribes? 

-Porque estoy jodido de la cabeza. ¿Qué si tienen una capacidad sanadora? No lo sé. Voy a ser un pajero y citarme a mí mismo, así que perdóname: “Todo lo que realmente puedes saber es el modo en que son las cosas. A veces ese modo no está claro, pero eso no lo hace menos real”. Escribir es sólo tratar de imaginarse como son las cosas. 

9-¿Puede una canción dar respuestas o es solo un modo de percibir que la mayor parte de las respuestas que se nos han dado son mentiras? Particularmente, tus canciones me dan algunas respuestas o confirman lo que siento, pero luego me obligan a hacerme muchas nuevas preguntas a mí mismo… 

-Simplemente, deberían hacerte pensar. Las ballenas nadan, los perros se divierten, los microbios sobreviven, los bonobos follan y la gente piensa. La música y el arte son celebraciones del pensamiento, de la vastedad del pensamiento y el sentimiento. 

10-Si, como planteas en una entrevista, estamos envueltos en una guerra religiosa, ¿qué puede significar? ¿Todavía necesitamos un Dios para no estar obligados a afrontar solos nuestra culpa? 

No, la culpa es innata. Por lo que respecta a las guerras de religión, no sé lo suficiente para comentar. Soy un trovador, no un ministro (“a minstrel, not a minister”, juego de palabras con “minstrel”, trovador, y “minister”, en el sentido de ministro religioso, sacerdote. N. del T,). Ni tampoco Richard Dawkins. 

11-Leí algo que dijiste sobre el arte, apuntando que un buen escritor “sencillamente no condena a nadie. Si te mantienes apartado de condenar a alguien, podrías aprender algo”. ¿Es ese tu punto de vista cuando escribes, la compasión la ayuda? 

-Es más que simplemente escribir. Es la elección de un estilo de vida. Jack Johnson canta música de un estilo de vida y hace surf y se folla a chicas surferas de veinte años fabulosamente guapas, y yo no lo condeno por eso.