sábado, febrero 25, 2012

DE RINGO Y DE YOKO... (I)

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... Que es lo que siempre contesto cuando me preguntan de qué Beatles soy yo. A veces aparecen cosas curiosas y recomendables en sitios raros, pero eso es lo normal. Lo raro es que aparezcan en sitios normales como este. Por suerte cuando no sepamos distinguir el bien del mal ni el amigo del enemigo, siempre nos quedará Ana Botella.

jueves, febrero 23, 2012

INFRAMUNDO EN ACCIÓN (Música para no bailar)

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Dos de los discos que más me he escuchado en 2011 no han sido reseñados nunca aquí. Son “Shit in the Garden”, de PINK REASON y “In the Army 1981” de PUFFY AREOLAS. Desconfiaba en el primer caso, de mi propia capacidad para afrontar en papel un trabajo tan pasmoso. Esperaba al día apropiado, ese que llega sin avisar, para ser capaz de alcanzar la metáfora adecuada pero también el punto crítico necesario. Y nunca llegó. Contiene –y eso ya vale un reino y un caballo- uno de esos temas eternos: “Sixteen Years”, vitriólico estallido de cristal que parece aunar lo mejor y más aspero de Lou reed, Joy Division, Suicide y Michael Gira y elevarlo ante nosotros en un breve y sagrado paroxismo ruidista. El disco posee más, claro -el fantasmal arrebato máquina de “Holding On”, sin ir muy lejos- y suda un crispante minimalismo de regusto desmañadamente clásico. Casi mejor lo descubren ustedes, no es fácil de definir y sigue sin apetecerme intentarlo. En el segundo caso, dudaba de poder contar la historia sin volver a los tópicos a los que se aferra uno cuando se habla de bandas de caña que tengan algún residuo de influencia Stooges. Y los Puffy Areolas lo tienen. Por suerte tienen también lo que los de Iggy perdieron hace tiempo. ¿Qué es eso? Mhhhhhhh… Salvajismo, violencia, naturalidad, huevos y talento. Ruido repetitivo y libre, polución sonora de primera magnitud y vomitada mala hostia, raramente encontrada por un servidor desde aquel ya lejano primer disco homónimo de Unsane. Hechos, los dos, para sacar a collejas del templo a quienes no ven nada a lo que agarrase a su alrededor y sostienen que todo ha muerto (yo también soy así a veces). Ambos relativamente ignorados por los medios. Ambos escuchables preferentemente a todo trapo, con la casa vacía, tabaco a mano y la ventana abierta a la media tarde, que se joda el vecindario. Música liberadora, no me digan después que no se lo advertí.// LUIS BOULLOSA

viernes, febrero 17, 2012

SHIELD YOUR EYES (Liceo Mutante, Pontevedra)

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Piense uno que el Rock es una fuerza viva y en evolución o piense que es un manierismo heredado y ya vacío, no deja de resultar vivificante que en la ignota provincia, tan cercana a la muerte cerebral, surjan proyectos a contrapelo que, con los medios justos y voluntad, consigan inyectarle a los días algo de fibra, de riesgo, de diversión y de cultura (sí, cultura). El LICEO MUTANTE es una asociación pontevedresa que se empeña en hacerlo y parece que lo está consiguiendo. Llevan un tiempo programando carteles mas que interesantes, pero hasta anoche no había podido acercarme a su local, una casa con jardín en las afueras (pero a pocos minutos del centro, que esto es pequeño) donde comparecían los ingleses Shield Your Eyes teloneados por el dúo Grella (quizá, no lo sé, inspirado el nombre en los Hella). El espacio resultó ser agreste pero acogedor, las cervezas baratas, el trato muy amable y las vibraciones generales excelentes. Además, sonaba francamente bien y se reunieron allí unas sesenta personas, asistencia que se me antoja más que digna teniendo en cuenta que a esas horas la ciudad, incluidos bares, estaba casi desierta, que aquí al ciudadano medio le cuesta horrores mover el culo diez metros y que la programación no es lo que se dice comercial (por suerte). Shield Your Eyes, a los que no conocía, resultaron ser una banda curiosa. En unas declaraciones que encuentro rebuscando en la red, el guitarista cantante del trío, Stef Ketteringham, se desmarca de los géneros en los que la crítica lo encuadra (math-rock, noise, post-hardcore) y afirma que lo que hace es “blues rock progresivo”. Razón no le falta: su mezcla de estímulos es heterogénea, y la vanguardia se atisba en los ramalazos de furia y los cambios de ritmo que los colocan ocasionalmente bajo la sombra de bichos como Lightning Bolt o, por ir más atrás, los Minutemen; sin embargo, la mayor parte del tiempo parecen querer levantar una versión ruidosa, anarca, disonante y moderna de lo que San Rory Gallagher hiciera unas cuantas décadas atrás (dicen por ahí que también taste o Thin Lizzy, y puede ser). Demasiada ambición, quizá –aunque se les agradezca-, porque semejante traje les viene algo grande, como por otro lado le vendría a casi cualquiera. Es decir, que fracasan en parte, pero en parte triunfan, porque son al cabo una banda empeñada en abrir caminos y puertas, y, ya se sabe: mejor intentarlo aunque se falle que no intentarlo nunca. Lo de “más vale malo conocido…” se lo dejamos a los cretinos que gastan sus tardes frente a la televisión. Por lo demás, la guitarra estaba excesivamente alta, lo cual les añadió un empaque tremebundo cuando en la recta final quisieron sonar a Crazy Horse (¿o era a Bevis Frond?), pero lastró un poco la mayor parte del concierto, al tapar en exceso la única voz, esa especie de gruñido/quejido adolescente y bluesy con el que Ketteringham no parece estar del todo cómodo. Una gran velada, en todo caso, que prueba que hay vida en Pontevedra, por mucho que día a día, tantos se empeñen en demostrar con sus acciones lo contrario.//CIDE H. FERLINGHETTI

martes, febrero 07, 2012

CANCIONES PARA PERROS EN PELIGRO- “These Things I Know” (Julian Cope)




Hay canciones para dormir y canciones para despertar. Hace años que Julian Cope parece haberse centrado en las segundas. Aun cuando estén envueltas a menudo en una lentitud primitiva y opiácea, todas ellas hablan de la necesidad de amanecer a una nueva conciencia. Quizá “nueva” sea un término equívoco, porque esa conciencia lleva ahí esperando durante siglos, acaso desde siempre, y porque en cierto modo la tuvimos y la conocemos perfectamente, como se conoce a ese trabajo personal, planeado y del que hemos hecho ya mil mapas mentales, pero que sigue sobre la mesa esperando mientras nos dedicamos a dormir, ver la televisión y fingir que hay cosas más urgentes. Sin embargo, no deja de ser “nueva”, precisamente por eso. Desde que Cope renació, por decirlo de forma simplista, y el rockero joven y mefistofélico de sus primeros y vacilantes discos en solitario post Teardrop Explodes se convirtió en “druida”, en antropólogo pop y en pensador antisistema, su visión ha ido progresando –con altibajos creativos pero indudable pulso- hacia un poderosa y ecléctica posición de gurú que se aprecia en todo su esplendor en discos recientes como “Yougottaproblemwithme” o “Black Sheep”, espléndido doble LP que contiene el tema de hoy. Se trata, claro, de un gurú que es al tiempo un clown, un “trickster”, un cachondo mental y un bardo del linaje original de Gales -según lo hubiera entendido Robert Graves y como sabrán quienes lo conocen-, pero no por eso pierde un punto de razón en todo lo que plantea. Acarrea con él una característica esencial que los anglosajones poseen: la capacidad de usar su música pop, sin que pierda su poder melódico y hedonista, para tareas que aquí ni siquiera se le permiten al (adocenado) folk (de los archiveros): hablar de los problemas reales de la gente. Del hombre, si se prefiere. “A veces tienes que dejar la ciudad”, dice aquí, y es bien cierto. Esas necesidades, sin embargo, no son fáciles de satisfacer. A mí dejar la ciudad me cobra siempre una tasa de abulia terminal, modorra y depresión que puede durar fácilmente una semana. Desconectado de los cables invisibles que me alimentan con ruido y emociones acaso ficticias, separado de las sondas que me administran el tan querido soma ciudadano, las tareas se me antojan de pronto demasiado grandes y eso me bloquea. Perdido en el campo, pues, en soledad, ha sido esta canción, “These things I Know”, la que me ha sacado del sopor y me ha reintegrado al mundo, si mundo se puede considerar la extraña planicie del pensamiento en soledad. Supongo que sí. Es un mundo poco frecuentado y con trampas para elefantes, pero hemos vivido en él tanto tiempo (intermitente) que uno percibe en la lejanía de sus páramos el oculto e incensado aroma del hogar. Tiene “These Things I Know” esa claridad de alguno de los números de The Drude, esa nitidez socarrona pero seria que atraviesa con facilidad nuestra guardia francesa; una aparente sencillez de exposición que se permite, casi, trazar un diagrama de las obsesiones que animan al creador (o al excavador, al “digger” que todo artista es, cada uno a su modo). Nosotros, sin embargo, necesitaríamos un texto más amplio para explicar por qué a día de hoy, con casi 55 años, es Cope una figura clave de la disidencia creativa de nuestra época, para resumir ese coherente amasijo de posturas antiautoritarias, levantadas frontalmente contra el monoteísmo cerril y el terror/control estatal, ultra-críticas con nuestra propia época y con las demás, iluminadoras de los viejos ritos y su sentido mental en nuestro propio cráneo, reivindicadoras del papel del matriarcado a través de la historia y de su constante expolio y masacre. Prometo indagar en todo eso al comentar el disco en su totalidad. Baste por ahora el texto y la canción. Baste el dulce abrirse de la mañana que llega después de la noche. La vida del día tras la muerte del día, primera y única razón de que todos creamos aún en algún tipo de resurrección.// LUIS BOULLOSA

PD.- La transcripción es mía, ya que no encontraba la letra por ahí, así que hay un par de palabras dudosas al final...

PD2.- LO QUE HEMOS DICHO del Archidruida en KAPUT


These Things I Know

Tale man tell me the tale of your life
For I´m sure it is a good one
(X4)

These things I Know
The father only loves his own
These things I Know
But the mother is a sweet thing
These things I Know
A granmother shows accommodation
These things I Know
But the God can only speaks to his own

Tale man tell me the tale of your life
For I´m sure it is a good one
(X4)

These things I Know
Sometimes we must leave the city
These things I Know
Your verse may lie if your chorus is pretty
These things I know
Everyone believes the Wiki
These things I Know
The city smells but so does
The countryside

Words can be tricky
Some say peace but they mean submission
Truth can be sticky
It’s your truth, you’re stuck with it
Wrongs cannot be righted
Without changing anothers’ traditions
They’ll change their ways
But only if you resist their insistence

Tale man tell me the tale of your life
For I´m sure it is a good one
(X4)

These things I know
A jealous God means a jealous priesthood
These things I know
When the visionaries’ lie assert(¿???) itself
These things I know
A jealous priest is a deadly enemy
These things I know
A deadly enemy serves you better dead

Tale man tell me what’s wrong with my life
Am I only here to question?
No, sir, you are undoubtedly here to cajole and make suggestion
With the weird light shining in your eye
Even hell would never see trough your disguise.

viernes, febrero 03, 2012

WHEELER BROTHERS!!!



La familia en crecimiento trae de vez en cuando sorpresas inesperadas. El otro día me nació un sobrino pelirrojo y ahora resulta que estos simpáticos borrachines tejanos que estuvieron en la boda de mi hermana tienen un grupo cojonudo y (eso ya lo sabíamos) mucho sentido del humor. Desde el estado de la estrella solitaria, un oxigenante ejercicio pop americano de raíz con apunte mariachi que me ayudará (apoyado por algunas drogas de farmacia) a sobrellevar con dignidad la ola de frío siberiano que nos aflige y las putadas interminables del funcionariado español.

miércoles, febrero 01, 2012

BRANDAUER - "Antiguas ilusiones/Nuevas decepciones"

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Casi un crimen por omisión que una banda del calibre de Brandauer no haya tenido apenas repercusión con su primer disco, colofón en formato trío de una carrera larga, como me confiesa tomando un café Gabriel Brandariz, guitarra, voz y líder del asunto: “Llevo componiendo canciones desde los nueve años o así”, dice, con esa especie de agridulce gesto amable de quien sabe que hace y seguirá haciendo lo único que no puede evitar, pese a que la vida se lo confine a las estrechas paredes del “hobby” (esa odiosa palabra) y a nadie parezca importarle un carajo. Craso error, querido público, porque el resultado de estos veintitantos años de trabajo personal es el primer testamento de un compositor de primera magnitud, una supernova de pop rock en castellano elevado a tres pies del duro suelo ciudadano por un alud de guitarras de alta tensión y ADN Bob Mould y una capacidad melódica de las que raramente se ven por el barrio. Mérito y lastre del disco, dirán algunos, esa evidente deriva Hüsker Dü/Sugar (también Dinosaur Jr., Superchunk, etc). Mérito sin lastre, sin embargo, puro, opaco genio, el haber trabajado esa ambiciosa herencia sin caer en el plagio y haberla pasado a nuestro idioma sin que pierda fibra, con aplomo, cincelando diez temas que van de lo sólido a lo emocionante y lo revelador y que son, al cabo, Brandauer y sólo Brandauer, igual que el hijo es sólo él por mucho que haya heredado la nariz torcida, el gran corazón y la mala hostia del padre.

Poca ironía –casi es un alivio- en los arranques confesionales sobre la dificultad de existir empantanado en la amplia gama de grises de la vida misma que Brandariz nos pone en la cara con moderado gesto. Rareza, esa terminal sinceridad que consigna en unas letras -ambiguas sólo a primera escucha- que hablan de cosas tan comunes que a menudo bordean el himno encubierto, autosaboteado por la modestia y la inteligencia que, en esto, ya se sabe, son casi siempre un lastre. “Prefiero seguir con Dudas”, “Cosas que no pueden cambiar” o “¿Crees que eso no significa nada?”, favoritos personales, dianas instantáneas de orfebrería noventera, hubieran corrido mejor suerte, quizá, hace quince años, cuando el canon del “indie” comercial español que hoy dilapidan cuatro monos engreídos estaba aún acuñándose. Planetas y demás. O quizá no, tampoco importa ya. Dentro o fuera de tiempo, al margen de la corriente o arrastrado por ella, un discazo es un discazo y un creador es un creador. Yo, como reseñista vago y tardío, lo tengo sencillo: tengo el disco hace meses, ya manoseado por el uso, y cuando me lo vuelvo a poner para pasar la cosa a papel, lo hago sin ese fastidio habitual de lo ya oído. Lo hago con enorme placer, en la mañana del uno de febrero, solo en mi casa, en medio de la nada del bosque gallego. Y dejo que suene mientras salgo a ver la niebla de las ocho y media y a fumarme un pitillo. “Esta mentira en la que quieres creer/ya lo entiendo/es más sencilla que cualquier verdad” dicer Branzariz a mi espalda. Y ya no sé si habla de sí mismo, de ellos o de mí, del mí que hay dentro. He ahí, caballeros, el éxito. Lo crean o no.// LUIS BOULLOSA

miércoles, enero 18, 2012

SÍ, PAPÁ

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Bebiendo de firme, ya casi me había olvidado de escribir. La P con la A, pa. La S con la I, sí... Y efectivamente Charlie Parker no era un pájaro por el burro, sino pese al burro. ¿O me equivoco? Ah, la sensación de estar perdiendo tu vida. Uno la recuerda con mucho cariño cuando viene a sustituirla la sensación de haberla perdido ya definitivamente. ¿Y luego qué? ¿De qué me ha servido la música, ya que esto iba de música? Para perderla con alguna elegancia, supongo, que era lo único a lo que se podía aspirar. Joderse con estilo. Hay todo un largo artículo sobre piratas de agua dulce del Rock&Roll que se podría titular así; "Aprendiendo a joderse con estilo". Y oigo cantar a Nikki Sudden, in the backyard of my mind, “We drink small sour drinks/and smoke blonde cigarretes”, en aquel disco maravilloso que yo le regalé a mi novia, ella se olvidó en mi casa cuando se largó para siempre y el hijo de puta de Krapoola me robó después de una pinchada en El Alivio (el bar que Javier Colis, Silvia Grijalva y Justo Bagüeste tuvieron en Malasaña). Algún día le partiré las piernas y él ni recordará la razón. También me robó uno de los Stooges, pero ese no lo echo de menos. “We drink small sour drinks/and smoke blonde cigarretes”. Y eso es todo. Voces dañadas. Barcos fantasma. Hay una fina línea que une a los Jacobites, Los Only Ones y los Saints tardíos y que, en tardes como esta, constituye la diminuta vena que mantiene unidas mis distintas partes. No es malditismo vocacional, lo juro, no es pose de outsider ciudadano, aunque también; es anatomía y tripas. Es la esperanza misma, minusválida pero aún no mendicante. Y va por el centro de las cosas, como un hilillo diminuto de sangre. Uno se ha convertido en eso sin querer ni dejar de querer, mientras los demás trabajaban duro en su equivocación. He hablado alguna vez de la capacidad curativa de la música. Quizá me haya equivocado y no cure, sólo adormezca. Opio. Un amargor forzado como el del licor, para fingir que se siente. Un humo alado, como el del tabaco rubio, para que sepan que sabes que todo se va exactamente así. Llevo casi un mes optimista, pero escribo cuando eso se acaba. La ola retrocede, y tras ella corre Nikki, con zancadas de garza espástica, agitando un pañuelo de encaje, persiguiendo a su camello imaginario. La Pimpinela Escarlata. John Silver El Largo, Keith Richards mirando al mar, todos los mendigos de todos los puertos.

-¿Ya no te metes heroína, verdad?
-No, ya sólo coca, pero bueno, si hay caballo lo pillo POR SI ACASO.

Por si acaso... ¿Por si acaso qué? Le decía hace tiempo a un amigo que nuestros bares oscuros eran repúblicas piratas, lugares al margen de otra ley que no fuese la propia e inventada, calas protegidas del viento de la vida donde, paradójicamente, la vida era posible. Pero él tenía alma de juez, no de furtivo. Bueno, con eso se nace. Si te toca una u otra cosa, lo que resta es llevarlo con dignidad, joderse con estilo. Y le oigo, le oigo. “Sometimes I wish I was born/In Paris and not in London”. Nacidos fuera de tiempo. Exiliados de este más por asco que por voluntad. Todos los que creyeron que la vida era algo más. Pobres. Pobres todos. Bebiendo sus tragos amargos y fumando su rubio a la sombra del final del principio del final.

-Pepiño, ¿ves ou quedas?
-Sí.
-¿Sí qué?
-Sí papá.

Sí papá.
Sí, papá.






martes, enero 17, 2012

POWER MOTOWN (Segoviano) EN DIRECTO!!!

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Descendientes por igual del único y mejor glam de posguerra (Nacho de Las Cerdas al bajo) y del Pub Rock encabritado y oscuro (los dos guitarras de los inefables Molestones atronando de lo lindo), sobrinos de Patty Smith por lo que toca a las voces (la sinpar debutante Carolina Viñé) e hijos bastardos espirituales del negro con ritmazo que (casi) todos llevamos dentro, los Dickinsons se presentan en sociedad el cuatro de febrero. “¿Os imagináis los singles de The Exciters, The Crystals y The Ronettes machacados a golpe de corcheas por los Ramones?”, preguntan. Necesario comprobarlo in situ en el tugurio indicado arriba.

Y una de los Molestones, a quienes todos echamos de menos...

miércoles, enero 11, 2012

SEÑOR CHU RECOMIENDA - MARK KOZELEK

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El señor CHU, almirante de la marina mongola en el exilio, recomienda la escucha detenida de estos dos temas incluidos en el delicioso disco de descartes de Mark Kozelek “The Finally LP”. El señor CHU está a favor de las versiones irreconocibles, porque el mismo es una versión irreconocible de sí mismo cuando surcaba la estepa en su nave generala tirada por ponys blancos, fumando su pipa contra el viento. Ahora vive lejos de Ulan Bator, en el barrio de las Maravillas de Madrid, que no hace mucho honor a su nombre, y cualquier cosita lo pone nostálgico. Si alguien tiene opio afgano, mandanga de la buena o campanillas para los pies, puede contactar con él vía KAPUT (revistakaput@gmail.com)



domingo, enero 08, 2012

DEAD COCK BLUES/NOCHE DE REYES

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Mis regalos de reyes fueron un gallo decapitado, cinco monos a mi puerta y una resaca termonuclear la siguiente vez que fui capaz de despegar un párpado. No fue culpa mía, me digo. El gallo, de los santeros (o de quien sea); los monos, cortesía de la hijadeputa de mi vecina que nunca entendió que a los Lazy Cowgirls hay que escucharlos siendo generosos con el volumen, aunque sean las siete de la mañana; la resaca, en fin, siempre tiene algo de regalo, de perla envuelta en una arcada, de revelación. Así que ¿a qué quejarse?. Quedan esas pequeñas preguntas, claro, flotando en el ambiente, cuando uno, un par de días después, recupera la capacidad de escribir y las ganas de mirar por la ventana. Primera. ¿Quién decapita un gallo de cuatro kilos y lo abandona en Gran Vía de Madrid a las tres de la madrugada de Reyes? Recorrimos las calles con él en alto, cogido por las patas, y pasó la noche en mi frigorífico hasta que decidí darle piadosa y pagana sepultura en un contenedor. Me inquietaba. Segunda: ¿Por qué hacen falta cinco monos de metro noventa para informarle a uno de que debería bajar la música porque está despertando al barrio entero? Ni siquiera cabían en mi descansillo. Se lo pregunté al que, de entre los cinco, jugaba el papel de listo. Me contesto “es que hemos coincidido”. Ah, bueno. Si es así... En cuanto a la resaca, suele traer varias respuestas consigo, aunque uno no haya preguntado. Son siempre las mismas, lo que pasa es que enunciadas con más claridad cada año que pasa. A veces me parece que Miss.Hangover es una vendedora ambulante y yo ese típico gilipollas que siempre inspecciona todo el género antes de volver a decir “No, gracias, no quiero nada”. En fin, para los que estéis hartos de que hable de mi y no de música, dejo como presente la lista de los discos que estaban rulando por la habitación antes de la desgraciada intervención de los chicos de azul. Todo crema. Sólo me jode no recordar la canción qué sonaba exactamente para poder ponérsela a la vecina una y otra vez, a la misma hora, cada puto día del año. Feliz peregrinaje a todos.// PEGGY FU.

VINILOS

THE KINKS – “Percy”
BOB DYLAN – “Oh Mercy”
H.P. ZINKER – “The Sunshine EP”
GINFERNO - “Mondo Totale”
THE STRANGLERS –“IV”
FRED FRITH – “Cheap at Half the Price”
THE LAZY COWGIRLS – “Radio Cowgirl”
OUTLAW BLUES (covers de Dylan) – “Volume Two”
THE DIVINE COMEDY – “A Short Album About Love”
RAMONES – “Brain Drain”
THE SAINTS – “Prodigal Son”
XTC – “English Settlement”
DJANGO REINHARDT – “Django Reindhart”
THE POGUES – If I should Fall From Grace With God”
DINOSAUR JR – “Beyond”
THE DUBLINERS – “The Dubliners With Luke Kelly”
THE DUBLINERS – “More of the Hard Stuff”
JACQUES BREL – “Jacques Brel”
GEORGE BRASSENS (grabaciones de trabajo con Pierre Nicolas, 1966)
ANTISEEN – “Eat More Possum”
THE RIVERBOAT GAMBLERS – “Something to Crow About”
GG ALLIN – “Brutality and Bloodshed for All”
GIANT SAND – “Long Stem Rant”
SPACEMEN 3 – “Losing Touch With Your Mind”
BOB DYLAN – “Desire”
THE JESUS AND MARY CHAIN –“Darklands”
THE BLUE NILE – “A Walk Across The Rooftops”
HÜSKER DÜ – “Metal Circus”
NEIL YOUNG – “Harvest”
SUICIDE – “Suicide”
LOU REED – “The Bells”
PINK REASON – Cleaning the Mirror”
PINK REASON – “Shit in the Garden”
KING CRIMSON – “A Young Person’s Guide to…”
VARIOS - CASE CLOSED (Hüsker Dü covers)
ANTIETAM – “Everywhere Outside”
GRANT HART – “All of my Senses”
THE JESUS LIZARD – “Goat”
PHIL OCHS – “I Ain’t Marching Anymore”
GRAHAM PARKER – “Heat Treatment”
GRAHAM PARKER – “Howlin Wind”
THE POGUES- “Summer in Siam”
THE JAZZ BUTCHER – “Fshcoteque”

CDS

JOHN LEE HOOKER – “Blues From the Motor City”
THE FALL – “Bend Sinister”
SWELL MAPS – “Jane from Occupied Europe”
HÜSKER DÜ – “New Day Rising”
GRINDERMAN – “Grinderman”
LUNA – “Lunapark”
JULIAN COPE –“Black Sheep”
BRANDAUER – “Antiguas ilusiones/Nuevas decepciones”

martes, enero 03, 2012

LA FRASE DEL DÍA (IV)

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"Un país donde no se pueden conseguir drogas buenas ni tomar unas lentejas a las cuatro de la mañana no es serio (...) Con Franco teníamos libertades vitales pero no políticas. Ahora tenemos libertades políticas pero no vitales..."

(mi amigo I., tomando codeína y cervezas en el bar de cabecera mientras suena matraca de la buena, pongamos que Lightnin' Hopkins, por ejemplo)

viernes, diciembre 23, 2011

UNA SEMANA RARA EN EL BARRIO



Ha sido una semana rara en el barrio.
En el bar de menús un hombre se quejaba de que hace años, su mejor amigo no quiso pagarle un premio de lotería que habían jugado a medias. Tuve que comprarle un móvil para que me diese mi parte, el hijoputa. Así le estalle en la cara y tenga que gastarse el dinero en hacerse una nueva.
En el bar de Rock&Roll otro hombre se quejaba del yonqui que vivía en el edificio contiguo al suyo. Vacío y tapiado, decenas de pisos sin dueño criando polvo en la oscuridad. El otro día hizo un incendio, el hijoputa, por poco ardemos todos. Voy a ir con mi hermano a invitarle amablemente a salir de allí. No, no estoy borracho. ¿Donde he puesto mi cartera y mi móvil?
Lo vi dos días después, rondando por su manzana, buscando algo. Como lo pille lo mato, al yonqui, por ahora vamos uno cero. Y sacó de la manga un destornillador.
Ve por la sombra, hermano, es navidad.
Y ha sido una semana rara en el barrio.
Una mujer se quejaba de su hija de veintiséis años mientras se tomaba unos whiskys a las cinco. La rebelión, decía ella. La reintegración, decía yo, aunque uno suele volverse hacia los padres ya demasiado tarde.
Otra mujer se quejaba de sus hijo, que esta navidad la ha dejado tirada peor que a un perro. Y tenía toda la santa razón. Peor que un perro, en el rincón del bar de cocainómanos, donde al menos encuentra un poco de comprensión y de calor. Parece extraño, pero no lo es. Allí estamos todos igual de solos y somos igual de perros. Esa es la verdad.
Por la sombra, damiselas, es navidad.
Y ha sido una semana rara en el barrio.
Ganamos al futbolín todo el tiempo, las mujeres no se fijaron en nosotros. Quizá somos por fin agentes secretos de verdad, con una vida por delante para cultivar ese disfraz obligado. O quizá es que no había mujeres.
Alguien llama preguntando por una guitarra rota que abandonó.
Alguien llama para que le montes unos conciertos de tez desconocida. Ruido. Ruido.
Entrevisto a Victor Coyote, que es siempre un tipo interesante y afable. Un gallego cuerdo y cabal, rara avis, me digo. ¿Cómo ha podido ser?
Y mientras, las viejas bandas intentan florecer otra vez, saliendo como mustios capullos por debajo del embaldosado de las parejas, los curros, la inmolación en el altar de esa practica nada que espera, siempre. Demasiado tarde, amigos. Animar guateques con muchos niños. Ser excéntricos para ese último público que resta. Creceran, te despreciarán. Ya lo conoces.
Últimas fiestas de una edad de plata que nunca fue.
Por la sombra, viejos Lord Byrons de saldo, Dorian Grays demasiado confiados en su cuadro, Bryan Ferrys de permiso el rato que la mujer tarde en recordar que existen, ex poetas de lo tóxico bebiendo agua mineral, nuevos poetas de lo tóxico con los rudimentos cosidos aún en la pechera esnifando coca mala y trasegando gin tonics con pétalos de rosa.
Por la sombra, niños, es Navidad.
Y ha sido un año cualquiera en el barrio, uno más.
Tan reseco de fruto como otros. Tan preñado de fe como cualquiera, si se puede llamar fe a esto que llevamos por bandera. Parece más un trapo de cocina.
Mis barmans se quejan de dolores imprecisos.
Un hombre ha recuperado su pierna, milagrosamente. Tienes unos genes de la hostia, me dijo el médico. Flipaba.
Mis amigos se quejan de su corazón, roto periódicamente en un sutil acto de masoquismo decimonónico. En el altar de la niñez.
Y también hay gente que hace cosas. En la sombra, siempre en la sombra. Es una vecindad de héroes, nómadas extraños casi siempre en su casa frente a una mesa llena de papeles. Tan tontos como para ser héroes, sí. Tan hermosos como para serlo, pese a las caras algo más ajadas, los gestos algo más lentos, la blanca ola de la vida que borra los recuerdos detrás, incluso los imborrables.
Pepe me manda su saludo con una gloriosa canción de Diamond Rugs que oigo una y otra vez.
No es “Fairytale of New York, porque es imposible, pero le anda cerca.
“Its Christmas Eve, babe, In the drunk tank”. Esas ocho palabras de MacGowan son mi himno para el paso del ecuador.
Luego de vuelta al año, de regreso al siglo, de patitas en la calle, por donde pasa informe una masa de caras maceradas en tinto país. ¿Soy eso yo? Y que importa.
Ah, y mi hermana ha tenido un niño. Y es pelirrojo. Y soy el padrino
El largo camino otra vez. ¿Lo ves? No, aún no lo ves. Ya lo verás.
Por la sombra, hijos. Todo acaba por llegar.
Y ha sido una semana rara en el barrio.
Porque nunca es una semana normal.



lunes, diciembre 19, 2011

ULTRATUMBA MOTHERFUCKERS (I) - LEE "SCRATCH" PERRY



Nunca entré a fondo en la obra de Lee “Scratch” Perry. Las vibrantes, densas músicas de raíz jamaicana me fascinan de primeras pero me cuestan en recorridos largos. Quizá es porque dejé de fumar demasiado pronto, o quizá porque soy demasiado impaciente para esa mezcla de laxitud y tensión que me parece su principal cualidad. Pero hoy, mientras lidio sólo en casa con mi puto malhumor estructural, me encuentro de casualidad con este temazo oscurísimo y adictivo y me lo replanteo. Probablemente me equivoqué, aunque lo bueno es que estoy a tiempo de solucionarlo y encerrarme en la choza a disfrutar placidamente de mis espasmos cerebrales mientras el mundo se despeña fuera. El resto del disco donde viene, “Repentance” (2008), está lleno de apreciables majaradas, pero ninguna a la altura de este “Baby Sucker” árido como un día sin esperanzas; polvo y huesos que hablasen en lenguas inventadas desde la linde misma de la ultratumba. Como unas risas a costa de un ataque de pánico. Un susurro en la memoria reptiliana del futuro, pastoso y deshidratado a un tiempo, desnudo de todo lo que no sea la locura, como buen infierno que es. Estos son los extraños placeres invernales para nuestro tarado mundo y nuestra idiota ciudad.



sábado, diciembre 17, 2011

Either I´m too sensitive...

...or Else i´m getting soft. Con las canciones que te hacen llorar, que te tocan tan dentro que te revientan, sólo hay dos soluciones: O no las escuchas o las escuchas trescientas veces hasta que las vacías de sentido. Curiosamente ambas opciones curan amputando, eliminando la gloria, negando la realidad. Al final, sospecho, lo único importante era precisamente ese momento íntimo en el que un niñato llora solo en su habitación escuchando una estúpida canción, como una mano invisible que le tocara las tripas, que es donde está esa entelequia del corazón. Hace muchos años, sin embargo, que ninguna canción me hace llorar. Ni siquiera estas dos. Preguntarme por qué llevaría a demasiadas respuestas que conozco pero prefiero no repetir. Disfrútenlas: Dolía tanto que era hermoso.





NOTA: Después de haber escrito esto, y gracias a un comentario de nuestro FAKE RACOON favorito (AQUÍ una de sus guaridas, ACÁ otra covacha), recuerdo que he mentido, y que hace poco me hizo llorar el demoledor último disco de RAFA BERRIO, 1971. Probablemente con "Este álbum" -un clásico dentro de un clásico dentro de un clásico- aunque había varias canciones capaces del milagro. Perdona, Rafa, las neuronas van a su bola a veces.

HEROES OF TOMORROW (I) - EDGAR ALLAN POE

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AQUÍ a más resolución. Garabato cortesía de LUIS BOULLOSA & GOG Artifacts Ltd. Lapiz y pilot 0.5 sobre papel.

viernes, diciembre 16, 2011

DOG IS LIFE

Aunque mi favorito sigue siendo el naranjito este...







Y una buena reseña de su último dico.

Un león (siempre es invierno)

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(Escrito a las dos de la tarde en mi casa de Madrid y apenas editado. Me perdonarán ustedes los errores, repeticiones y trabalenguas; al cabo, hablamos de The Fall, que es en parte errores, repeticiones y trabalenguas. Me he quedado con cosas en el tintero, así que prometo segunda parte.//LUIS BOULLOSA)

La figura de Mark E. Smith ha sido glosada ampliamente por la prensa más y menos underground, siempre con un cierto gusto por retratar los fracturados ángulos de una personalidad aparentemente enfermiza, violenta, cambiante y, en definitiva, insoportable para casi todos los que le han acompañado a lo largo de los años en su banda, los inefables THE FALL. Cierto es que, después de relamerse un rato con los restos del hombre, con la penuria física a la que él mismo se ha reducido en apenas dos décadas, los exabruptos, las broncas y el desastre, no les quedaba otra que soltar alguna que otra alabanza al hecho, incontrovertible, de que su banda –es decir SU talento, aunque sea unido al de otros- es uno de los escasísimos casos de grupo de Rock que ha logrado mantenerse más de treinta años en carretera sin bajar la guardia, sosteniendo una sobrehumana tensión creativa y llegando al hoy, que siempre es medio ayer, haciendo las cosas con insobornable maestría. The Fall siguen facturando discos como rosquillas con el añadido de que sus últimos trabajos son, sencillamente, mejores que nunca. Nada hay que tenga que envidiar, por ejemplo, “Reformation Post TLC” (2007) a, sigamos “This Nation’s Saving Grace” (1985), uno de sus supuestas piedras angulares (y van...), o a uno de mis favoritos personales, el huesudo y opaco "Bend sinister" (1986). Más resabiados, más chungos y más belicosos, Mark y quien toque (los miembros de la banda van y vienen a un ritmo ya legendario) son el perro viejo que no ha perdido reflejos pese al pelaje tiñoso y el mal aliento y cuya mordedura se va a infectar, sí o sí.

La figura de Brix, su ex mujer (en la foto ambos a mediados de los ochenta) permanece sin embargo en la sombra. Leo una entrevista larga con Smith en la que viene a concluir que no desea hablar de ella porque lo que tendría que decir es, en definitiva, terrible. Y sobre sus palabras sobrevuela el fantasma de otra idea: la de que hablar de ello sería, además, enormemente doloroso. Y ya sabemos todos como es: Sólo duele así hablar de alguien a quien odias porque, además, lo quieres. Las imágenes son a veces reveladoras, por impostadas, posadas y preparadas que sean. En la que encabeza este breve desvarío aparecen los dos en su apogeo. Ella, bellísima, él, que guapo nunca fue, dotado sin embargo con esa pétrea jeta de desafío juvenil, turbia, equívoca, sardónica, infantil, que por momentos se puede confundir también con algún tipo de belleza. Con la jeta de ardilla sartriana mirando de cara al peligro. Eran la encarnación –una de las mejores que conozco- de un tópico más de la cultura, el de la bella y la bestia. El soberbio e invencible creador de ruido existencialista y... Ahí está el problema, ¿Y quién? El papel de Brix en The Fall jamás quedará, probablemente del todo claro. Musa sin duda, pero ¿cuál fue su peso en el proceso creativo y el desarrollo de la banda?

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Me recriminaba amablemente una amiga hace poco, un comentario que hice sobre las “niñas monas” en una crónica de un concierto de Lüger en este mismo blog. Decía así: “El público, por lo demás (es importante saber como es el público de uno para poder conocer las razones por las que lo abandonarán a uno y reírse de ellas sin rencores), fue el de Lüger HOY, es decir, una mezcla sutilmente variopinta: Mucho melómano puro -es decir, tipos normales o no normales que aman la música, que pueden entender por igual a los Ramones que a los Hawkwind y que permanecerán-, mucho enteradillo metido a "coolhunter" de sí mismo demasiado tarde –esos no permanecerán- y mucha niña mona que se repartirá, supongo entre las dos categorías anteriores con desgraciada preferencia por la segunda –mi sensibilidad estética, también conocida como instinto de apareamiento me impide distinguirlas del todo bien, como es lo digo-“. No me arrepiento de haberlo escrito porque creo que define una situación real y porque lo que uno piensa no es materia de arrepentimientos, sino de análisis, pero, al mismo tiempo, le concedo a mi amiga la razón. En efecto, las mujeres son a menudo tomadas en el mundo de la música (también en el mundo de la música, deberíamos decir) con poca seriedad y juzgadas con un prejuicio sexual/objetual que no se aplica a los hombres y que, curiosamente, proviene probablemente de una carencia y una inseguridad de estos. Pero que existe y jode. Y lo cierto es que convierte el camino de aquellas mujeres cuyas intenciones son serias, reales, apasionadas, puras, en definitiva, en un recorrido comparativamente más difícil que el de sus equivalentes masculinos. “Parece que siempre tenemos que estar demostrando algo”. Y en efecto, así es. Siempre tienen que estar demostrando que no son el factor desestabilizador de una economía masculina de la amistad que antes de su llegada se supone perfecta (nunca lo es). Siempre tienen que estar demostrando que por guapas que sean no están allí por guapas, ni por chupapollas, ni de atrezzo. Siempre tienen que estar demostrando que no son las mujeres del jefe, colocadas a dedo en un puesto administrativo pero vistoso. Siempre tienen que estar demostrando que piensan, sienten, crean, canalizan, son, en definitiva, una fuerza válida en sí mismas, independientemente de su sexo (aunque, coyunturalmente, distintas en determinadas sensibilidades por su causa). No es que los demás no tengamos que demostrar cosas, pero ciertamente la carga es tan lógica como absurda. Absurda por lo aberrante. Lógica, por que en el reino de tu opuesto -y el rock sigue siendo un mundo de hombres, cenutriamente “macho” a menudo- la excepción ocasional se convierte rápidamente en norma bajo el dictado de un permanente estado de sospecha. Esa es la realidad. Una trepa maligna (haylas) basta -una sóla- para levantar un estereotipo en el que el hombre ESTÁ DESEANDO CAER (a la inversa pasa también, en otros mundos). La pregunta es ¿Por qué estamos deseando caer en ese estereotipo? No tengo una respuesta clara, quizá porque la vida cara a cara, a la misma altura, se nos antoja más difícil, en lo que tiene de reconocimiento de emociones y realidades que han sido históricamente inhibidas por nuestra casta. Porque nos es más sencilla la desigualdad: Dominio o adoración (y un patético intento de combinarlos). Por miedo e incapacidad estructural y heredada para pasar, aunque sea en los momentos necesarios para la creación, por encima de esas normas marcadas a fuego que nos dividen a hombres y mujeres en predadores y presas de una manera peculiar: ambos somos ambas cosas, aunque ninguno de los dos articula ninguna de ellas de la misma manera.

Para empezar mi contra-adiestramiento, mi desprogramación, trato de mirar a esa foto de una manera nueva, o más limpia, o más real, no sé. primero veo, sin duda, lo que todos verían según LA VIEJA Y OBSOLETA LEY: una mujer guapa, casi demasiado guapa, con un hombre normal que, dicen, tiene talento (“¿Por qué?” Oigo preguntarse a muchos idiotas “¿Pues por el talento”, oigo responder a otros tantos, todos, en definitiva convencidos de que la belleza no sólo es sino que DEBE SER un elemento de venta y negociación). Veo, después, una época, ese look ochentero entre lo chic y lo improvisado que dice también cosas de ambos. Veo, después, ese fondo de invierno, que –por ser vos quien sois, Mark E. Smith- parece casi una referencia irónica a las borrascosas cumbres de la vida, su vida, nuestra vida. Veo... Veo dos personas que conviven, en esa difícil cuerda que algunos nos empeñamos en hacer más difícil aún, estirándola a capricho propio. Veo el amor (en la segunda foto el amigo Smith, el azote de los filisteos, la bestia del páramo, tiene hasta cierta cara de tonto enamorado que le está borrando la ironía). Está bien el amor, pienso. Pena que tenga esa molesta inclinación a terminarse con o sin previo aviso y a dejarte a sus primos en casa. Porque veo el amor, sí, con su amigo el odio afilando el grano de la foto. El amor, riéndose en la cara de la muerte como un chaval despreocupado, encantado de su propia belleza y poseedor de su particular erial trasero de cosas por concluir; confiado en la invencibilidad de sus criaturas.

Y me dan pena. –tratándoles ya como si fueran personajes, porque nada, al cabo, sabe nadie de nadie-. Me da pena Mark E., al que aún le duele hasta hablar de Brix. Y me da pena Brix, que con sus modas y sus trapos, a los que ahora se dedica, difícilmente podrá cubrir, en la oscuridad de los días solitarios, el aura de esa época. Es decir, me doy pena yo mismo, aunque no mucha. Me recuerdan a aquella película, “El León en invierno” en la que Catherine Hepburn y Peter O'Toole encarnan con descarnada perfección esa dualidad terrible por la cual, en algunos momentos de la vida, lo que más desearías es poder establecer algun puente, algún debil entramado de cañas y palabras, que permitiese que lo que te alimenta y te destruye pudiese estar, sin daño, por un momento, de nuevo aquí.

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