sábado, agosto 27, 2011

VIDA Y MUERTE DE UNA BANDA DE BAR (II) – EXHUMACIONES


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MASTER DISASTER GANG (BANDCAMP)

Éramos (de derecha a izquierda) Mule, Homiño y Yo. Aún lo somos. Para memoria histórica (floja) la de la música underground española. No es que no te hagan caso vivo, es que muerto tu recuerdo tarda nada en desaparecer. No estuviste jamás. Uno mismo, metido en otros fregados, casi termina por olvidar lo poco o mucho que hizo, y más si –por desidia, falta de medios o el habitual salvajismo del asunto- los documentos de lo que fue existen apenas. Así las cosas y a favor de un crecimiento más sano de futuros/presentes proyectos, uno rebusca en todo aquello, y a veces saca algo. En 2006 publiqué un disco con mi banda de entonces. Nos habíamos llamado la camada un buen par de años (al menos), pero para entonces habíamos pasado ya a MASTER DISASTER GANG, un nombre anglo pero bastante apropiado: éramos, en efecto, un perfecto desastre en muchos aspectos, y eramos sin duda un “gang”, a menos por lo que cualquier banda tiene de familia. Seguimos siendo “familia”, claro, pero las distancias son difíciles de solventar para una banda que trabaja bajo mínimos y cuya norma no fue nunca dejarse los cuernos en el intento, sino, más bien, ir tranquilamente hacia el fracaso y por el camino divertirse y ponerse bien.

El título del disco, LITTLE ANIMALS, era igualmente descriptivo. Antes y después de él, dimos unos cuantos bolos. No sabría decir cuantos. Y hubo alguno bueno. En nuestras mejores noches ofrecíamos una versión embrutecida y sudorosa de lo que se puede escuchar en la página de bandcamp que he montado para recordar el estropicio. Éramos simples (pero no tanto), ruidosos, parcialmente melódicos… éramos esenciales y sintéticos y no nos casábamos con nadie. Estábamos, por tanto, bastante cerca de la visión de las bandas que nos gustaban y también de la banda que a mí me hubiese gustado ser. Nadie nos escuchó, claro: salvando a un puñado literal de colegas que venían casi siempre al akelarre, nuestro público estuvo compuesto por ratas de bar, viajantes de paso, tipos que se habían confundido de lugar y colegas de barra y de barrio que aparecían una o dos veces por cumplir. Hubo ráfagas de gloria, claro, en la habitual secuencia de garitos poco iluminados y con demasiado humo (tiempos…); y en dos ocasiones incluso salimos de Madrid a dar la matraca. Primero a Mont Blanc (Tarragona), al festival de unos amigos. Después, cuando los hermanos gitanos de Joe Strummer nos llevaron a tocar dos bolos a Estocolmo. Ahora echo de menos haber grabado algún video no ya para verme a mi mismo más joven, sino para que la sensación de inexistencia y fugacidad no sea tan tangible.

En todo caso, el reencuentro con el pasado -mientras escucho de nuevo los temas, los descargo, los cuelgo, los analizo con sus múltiples fallos y sus modestas virtudes- es curioso, al menos. A veces uno tiene que forzarse a recordar para comprender que si seis o siete años atrás era capaz de hace las cosas, sería lógico que ahora fuese capaz de hacerlas mucho mejor. Claro que eso está por ver. Quede como documento ese álbum que casi nadie escuchó, aquí sin la versión de Propagandhi (quizá la toma más lograda de todas) que tendréis que venir a pedirme en persona, por favor y con todo tipo de dádivas.

Dios guarde a las bandas sin futuro.

Se parecen tanto a nosotros que cada día que pasa las quiero más.

4 comentarios:

toni dijo...

Interesantes reflexiones...sr. Kaput.

toni dijo...

Soy F, tu reptil/hermano compañero de batallas y dispensador de pildoras ilegales a ancianos impotentes.Salu2 colega!

Cowboy Iscariot dijo...

Saludos, rey. Creo que nada de lo comentado aquí te puede sorprender a estas alturas. Un abrazo.

toni dijo...

la verdad es que no me di por aludido, ni siquiera cuando hablas de paletos e indeseables..jajaja