miércoles, marzo 28, 2012

LA BENDICIÓN DE LA TIERRA (una entrevista con ORTHODOX)

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Esta entrevista debería haber sido publicada hace un par de años en el fanzine de unos amigos. Diversas circunstancias, achacables todas ellas aún servidor, impidieron que finalmente se publicase. Después, ORTHODOX sacó su disco "Baal", cuarto puntal de una leyenda que por desgracia no ha obtenido todavía la repercusión que merece. Dejé esto en el cajón y me olvidé, pero periódicamente me asaltaba el remordimiento de no haber cumplido y la pena de que una buena entrevista no viese nunca la luz. Lo primero ya no lo puedo arreglar. Lo segundo, aquí está solucionado. Marco Serrato, cabeza parlante de una de las bandas más originales de la historia de España, lúcido y llano al tiempo, como en él es costumbre, responde a nuestro extenuante cuestionario sobre el bien, el mal y todo lo demás. //LUIS BOULLOSA


1- ¿No da un poco de vértigo evolucionar tan rápido? ¿Podríais hacerme un resumen de la posición creativa que teníais ante cada disco y de como se llegando de los unos a los otros?

Lo bueno de todo esto, es que no hemos ido tan paso a paso como puede parecer. Los tres discos quedaron planteados en el primer año de vida del grupo. En el verano previo a la grabación de Gran Poder ya estábamos ensayando muchas partes de “Ascensión”, incluso dimos un concierto bajo ese nombre en el que solo tocamos ese tema. Tras grabar “Gran Poder” y ponernos manos a la obra con “Amanecer en Puerta Oscura” vimos clara la trilogía: “Gran Poder” se remonta al paganismo oscuro y al nacimiento de la religión. “Amanecer en Puerta Oscura” trata de la llegada de la luz, el apogeo de esa espiritualidad, las dudas… Pero “Sentencia” es la autodestrucción, de cómo el cristianismo muere engullido por su propia luz, el terror blanco. El concepto del terror blanco aparece en Moby Dick o al final de Las aventuras de Arthur Gordon Pym, pero también lo fue la inquisición y lo sigue siendo el vaticano.

2- ¿Cuál es la mecáncia de composición y ensayo para algo tan abierto como lo que haceis? Lo de abierto lo digo por la sensación que produce, aunque supongo que en cierto sentido estará muy medido...

Es abierto en el sentido de que no seguimos el mismo esquema cada vez que componemos. A veces la canción surge de una idea para la voz o la batería. No somos el clásico caso de grupo que va sacando riffs de guitarra, los rellena con bajo y batería y luego coloca la voz. A veces lo hacemos así, pero por lo general somos más intuitivos y tratamos de probar cosas que mantengan nuestra atención. Eso también viene del hecho de que componemos los tres miembros del grupo, o que a veces partimos de una idea muy muy simple esperando que los otros dos la acaben de adornar y destrozar.

3- ¿Qué opina de toda esa evolución la vieja base de fans, que supongo que vendrían del metal, si es que había tal base?

Si existe una base de fans está muy diseminada. Por lo que no sabemos de su opinión como si se tratara de un ente único. Por conocidos y demás sabemos que hay de todo, gente que le ha ido gustando cada disco, gente que nos ha ido haciendo cada vez más caso y otros que echan de menos el monolito de riffs del primer disco.

4- La crítica siempre os ha puesto por las nubes... ¿Sirve eso de algo, teniendo en cuenta que vuestro “culto” es limitado y que la mayor parte de la gente que os escucha no necesita un crítico que le diga de qué va el tema?

Las buenas críticas han sido cruciales para nosotros. No vendemos muchos discos ni tocamos mucho en directo y nos consta que muchos se han interesado por nosotros tras leer una buena reseña en algún sitio.

5- ¿Cuáles son las dificultades para pasar a directo un disco como sentencia, cómo os las apañais? ¿El que os vaya a aver puede esperarse algo similar a lo grabado o debe estar abierto a variaciones? En condiciones ideales de músicos y medios ¿interpretais igual o hay camnpo para la improvisación?

Ya hemos interpretado el nuevo disco al completo en algún concierto. Pero para hacerlo necesitamos un escenario con espacio suficiente y que estén disponibles el clarinetista y el trompetista. Lo vamos a tener difícil porque en la mayoría de los casos o no hay espacio en el escenario o bien no nos pagan lo suficiente para poder transportarlo todo y traer a más músicos. Triste pero cierto. Sobre la improvisación siempre solemos dejar algún hueco pero nos ceñimos a un guión bastante rígido en realidad.

6- ¿Cuáles son los primeros recuerdos que teneis relacionados con la música y cómo habeis acabado donde estais?

Recuerdo ver a Gene Simmons goteando sangre por la lengua en “un, dos, tres contacto”y acojonarme vivo. No me enteré bien de que dijo el presentador pero entendí algo de los Beatles. Así que fui a mi padre y le dije que me gustaban los Beatles. Me los puso y pensé que eso no sonaba al tío con la cara pintada que yo había visto en la tele, pero no estaba mal… años más tarde un amigo mayor que yo me dejó unos discos de Judas Priest, Iron Maiden y Baron Rojo. Tendría 9 o diez años y no entendía una mierda de lo que escuchaba, pero me ponía las cintas mientras leía mis tebeos, que fueron mi verdadero gran amor hasta los 13 o 14 años.

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7- Música cofrade, reflexiones sobre España, hubiera entendido mejor que cantaseis en castellano o en Latín, pero, ¿por qué en Inglés? ¿Es ese el último prejuicio rockero a desterrar (hablamos de todo eso en nuestra anterior entrevista)? ¿O es que es la lengua del imperio y hay que aceptarla definitivamente como medio común de entendimiento?

Uf, el tema del idioma. A veces canto en latín, otras en inglés, los títulos suelen estar en español. Me parece que reflejan bien el caos en el que vivimos. Cada idioma tiene su sonoridad y el inglés es muy flexible, puedes hacer con él lo que quieras. El español es más complicado, y para serte sincero no hay un solo letrista español que me haya interesado nunca, y mucho menos relacionado con el rock. Solo me gustan algunas letras populares, normalmente de flamenco, pero suenan bien si sabes cantar flamenco, y yo no se. Ahora bien, el tema de poner el culo al imperio es más sutil de lo que parece. Primero, el español viene del latín, que también fue un idioma impuesto por conquistadores que nos dieron por culo, tendría que cantar en turdetano para compensar un poco el asunto. Por otro lado mira a todos esos gilipollas que cantan en español pero lo pronuncian como un guiri, como hizo el tío de “Si yo tuviera una escoba” o hace gente como Greta y Los Garbo, Marta Sánchez o todos los mongolitos de operación triunfo. Eso está muy extendido, grupos nacionales muy castizos cantando en español y metiendo los ouh yeahs, sha la la las, y demás chorradas. Otra cosa es que cuando canto en inglés no me esfuerzo lo más mínimo en imitar ningún acento extranjero. Eso lo vi claro cuando oí hablar inglés a Jodorowski, el tipo lo habla correcto pero con su acento sudamericano muy marcado. Y eso es lo que yo quiero, que cuando un guiri me escuche note que soy un español cantando en inglés no quiero que piensen que soy de Minessota. Así que debo haber creado un mejunje muy raro porque entre los efectos de la voz, el jaleo de la música y mi acento de mierda los guiris no suelen reconocer que canto en su idioma.

8- ¿Teneis una postura política, o histótica o antropológica o mítica sobre lo que es España? ¿Como veis un territorio tan rico y tan múltiple, hoy? ¿Que cogeis de él para vuestra música? ¿Más de su pasado o de su presente?

Esta pregunta es muy seria y solo puedo hablar por mi. No podría decir que tengamos una idea determinada de lo que es España compartida por los tres y que tengamos en mente a la hora de trabajar. El concepto de España, pero más concretamente Andalucía, nos ofrece un catálogo de elementos que nos ayuda en determinado momento a crear una cierta imagen, ya sea de tipo religioso, mítico o lo que sea. Siempre el pasado estimula más la imaginación porque ha ido sedimentando elementos en el inconsciente colectivo, y cuanto más remoto mejor. ¿España hoy? Supongo que cada vez más Berlangiana. Creo que Berlanga es quién mejor ha representado lo que somos, esa mezcla de humor y tragedia con todo el mundo hablando a la vez dando vueltas sin llegar a ningún sitio.

9- ¿Qué porcentaje de nuestra cultura creeis que es ya anglosajon y en que medida pensais que debemos aceptarlo o revisarlo?

¡¿Tengo que dar un porcentaje?! Pues viendo que el entretenimiento principal del país es el fútbol (que yo odio) parece que bastante. Luego hay casos preocupantes de gente que empieza a usar palabros como cool, hype, o peor…¡teenager! Hay cosas que se podrán aceptar pero creo que hay que revisar bastante.

10- Para un profano como yo... Vuestra inmersion en las músicas procesionales, etc... ¿Parte de un estudio concienzudo? ¿Hay interpretación personal?

No hay ningún estudio concienzudo. Tocar en bandas de semana santa es algo con mucha tradición aquí. Están por todos lados y ensayan al aire libre. Muchas veces me iba a la cama y detrás de mi casa estaba ensayando alguna. A veces tocaban mierda y otras tocaban algo bueno. Si eres músico de viento por aquí, seguro que has tocado en alguna banda. Los dos músicos de viento que han colaborado en el disco tocan y han tocado en bandas. Estudio en el conservatorio y te das cuenta de que los chavales que tocan en bandas vienen más curtidos y más sueltos, por eso fuera de España nuestros instrumentistas de viento tienen buena fama, cosa que no nos pasa a los de cuerda.

11- ¿Tomais las manifestaciones religiosas simplemente como otra parte de la cultura? ¿Las usais por su extremado refinamiento simbólico? ¿Qué significan para vosotros? ¿Sois religiosos? ¿Creeis que hay que crear nuevos mitos?

Nos gusta su simbología. Está todo ahí, la muerte, la maternidad, la culpa, la duda… No creo que haya que crear nuevos mitos. Más bien creo que hay que recuperar. Cuando vamos al colegio siempre se nos cuenta la historia como una pila de datos para memorizar, pero no se explica como algo vivo que late todavía debajo de todo lo que vemos. Creo que sería importante que se nos hablara más de nuestros antiguos mitos, que son más valiosos que cualquier ruina que nos dejaran porque nos acercan de forma muy directa a su forma de pensar. Es la única forma de no volver a creer que Don Pelayo era el colmo de la hispanidad.

12- ¿Es el evolucionar sin venderse, es decir, el binomio creatividad/integridad lo más importante para vosotros? ¿Cómo se hace para conservarlo, consejos prácticos? Parece una visión bastante hardcore del asunto...

Lo mejor es no saber venderte, así ni siquiera te lo tienes que plantear, jajaja… de verdad ¿qué tendríamos que hacer? Veo grupos que nacen ya con el culo puesto y que se estrellan, porque empiezan directamente en una competición muy dura. Es verdad que conozco a gente capaz de tocar música por la que no siente nada con tal de pasarlo bien. El caso es que para nosotros pasarlo bien es tocar la música que nos gusta y todo lo demás es algo que soportamos como podemos. Queremos que nos vaya bien porque así podremos hacerlo mejor y dedicarle más tiempo. Pero ¿qué sentido tendría venderse para hacer algo que no te gusta? Prefiero un trabajo normal a ganar dinero tocando música que no me guste y mantenerte como grupo pequeño en un sello independiente da muchísima libertad creativa.

13- ¿Cómo se compagina una banda como orthodox con las vidas diarias, los curros, los hijos, etc...? A mi me parece terrible que bandas de vuestro nivel no puedan permitirse vivir de lo suyo. Un síntoma de como es el país mismo a ese nivel y de la falta de público educado, aunque cada día haya más.

Es casi imposible compaginarlo todo, la verdad. Trabajamos, seguimos estudiando, Ricardo y yo somos padres además… no es fácil. Si de verdad tuviéramos una discográfica que nos respaldara e invirtiera en nosotros sería otra cosa. No tenemos un manager, no podemos permitirnos llevar un técnico y nuestras obligaciones nos impiden embarcarnos en una gira. Tenemos un público entusiasta pero muy pequeño. Sería injusto que nos tuvieran que mantener entre tan pocos, jaja.

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14- Háblame de toda la experiencia con israel Galván? Os veis cómodos en ese mundo de vanguardia artística?

Lo de Israel es algo muy especial. Vernos enredados con personajes claves del flamenco es algo casi surrealista para nosotros. Además todo se hace de una forma muy diferente a la que estamos acostumbrados. Por otro lado trabajar con Israel en concreto es muy fluido porque en cierta manera tenemos elementos comunes. Somos muy intuitivos, recurrimos a imágenes y es fácil entendernos aún viniendo de mundos tan lejanos. Pero también he de admitir que aunque se está muy bien tocando en teatros y todo ese royo vanguardista al final acabas echando de menos lo de tocar en una sala para tu gente y fuera de un espectáculo en el que todo está medido y hay una enorme tensión.

15- Parece que existen fuertes influencias literarias que dan una guía, aunque vaga de lo que haceis... ¿Cuáles son?

No creo que haya una guía. Y los gustos literarios de los tres no coinciden al cien por cien lógicamente. Desde luego para éste último ha sido crucial Moby Dick. Pero por ejemplo, para el anterior lo era la película del mismo título, que nos puso en mente un contexto ideal. Una gran influencia a la hora de hacer algunas letras, como por ejemplo la de “El lamento del cabrón” es “Cuervo” de Ted Hughes. Otra gran influencia es Knut Hamsun, “La bendición de la tierra” quizá sea mi favorito de los que le he leído. Y por supuesto siempre Lovecraft. No puedes tocar heavy metal sin haber leído a Lovecraft, se supone que era muy mal escritor, y especialmente mal poeta. Pero a mi me flipa su poesía, con sus fallos y sus imperfecciones lo sigo disfrutando cada vez que le echo mano. También habría que hablar de algunos comics, toda esa mitología barata de Jack Kirby en “Los jóvenes eternos” y demás, es muy afín al espíritu metalero épico de serie B.

16- ¿Hay un sentido organizado en esas guías visuales o textuales que planteais? La cita de Burke, el rollo de la masonería...¿Son cosas que os interesan y están ahí por algo o simple imaginería que queda bien?

Nos interesan, pero tampoco es que sean cosas que estudiemos a la luz de una vela hasta altas horas de la madrugada. La cita de Burke la incluyó Melville en Moby Dick y nos pareció perfecta. Todas las referencias que hemos usado (Moby Dick, la masonería, los cátaros…) comparten el hecho de que el bien y el mal cambian de cara y de papel. Es confuso, Dios dijo “yo soy Lucifer”, pero Lucifer es uno de los nombres del diablo. En la masonería es la luz. La ballena blanca ¿a quién representa? ¿es el Dios al que se enfrenta Ahab o es el Leviatán, la Bestia? Los cátaros que se consideraban buenos cristianos sucumbieron a manos de otros defensores de la luz que cometían atrocidades en nombre de Dios. El bien y el mal no existen, son creaciones humanas y como tales son contradictorias y cambian de cara y de forma.

17- Os seguís considerando en algo como una banda de Heavy metal? ¿En qué? De lo contrario, qué sois?

Si que nos seguimos considerando heavy metal. Que en este disco no hay guitarras no es un problema. Están todos los demás elementos que curiosamente echo en falta cuando escucho algunos supuestos discos de metal llenos de guitarras y bombos disparados. Sí, tocan muy rápido, hay riffs, solos y todo lo demás. Pero ¿dónde están las ganas de hacer algo personal y llevarlo al extremo?¿dónde está el riesgo?¿dónde están las sombras y el olor a azufre? Cuando escuché por primera vez “Under the sign of the black mark” de Bathory casi me cago encima. Creo que en “Ascensión”, sin un solo riff de guitarra, se sigue conservando esa sensación tenebrosa y de podredumbre.

18- ¿Considerais que estais más cerca del jazz, por la libertad de planteamientos, o del folclore, por vuestro buceo en asuntos arcaicos y músicas tradicionales? Aunque sea un folkl digamos “de vanguardia”...

El punto folk, insisto, es una de nuestras características heredadas del metal. Recurrir al folclore es algo que ha estado siempre ahí. Mira Black Sabbath o mira cosas como Manowar, Bathory y toda la saga blackmetalera noruega. Lo arcaico, lo mitológico es una característica intrínseca del heavy metal, que en ese sentido está muy influenciado por el mundo Wagneriano. El heavy metal llena un vacío espiritual en el adolescente occidental de clase media y obrera, un vacío que la iglesia y otras instituciones no pueden cubrir. Por lo que el metal recurre a los símbolos, la mitología y al folclore para satisfacer al pensamiento mítico que se nos niega en el día a día. Vivimos en ciudades feas, grises en muchos casos, extremadamente industrializadas, por lo que sales de clase, o del trabajo y llegas a tu casa deseando ponerte un disco de Dio o King Diamond. ¿Que hay elementos del jazz? Por supuesto, pero eso queda en un segundo plano al lado de todo lo demás. También había algo de jazz en los primeros Sabbath o en Rush, también forma parte de los orígenes de metal. Hay gente que parece no querer verlo, pero por ejemplo Tony Iommi estaba muy influido por gente como Reinhardt o Joe Pass. Por lo visto su manager les castigaba las orejas con cosas de Count Basie o Buddy Rich, y se palpa a veces en las baterías de Bill Ward o temas como “Wicked World”. Además, por lo visto Iommi es un gran fan de Sinatra. Está todo relacionado con todo.

19- ¿Es la tradición el único camino hacia delante?

No lo se. Ni siquiera se si adelante es la única dirección que nos interesa.

20- ¿Está vuestro directo al nivel de vuestras grabaciones?

Pues depende. Cuando podemos hacerlo todo a nuestra manera suele estar muy por encima de las grabaciones. Pero es verdad que normalmente hay inconvenientes que hacen que el directo quede bastante desdibujado.

21- ¿Están vuestras grabaciones al nivel de vuestras intenciones?

No, pero podría ser peor. Solo pido tener al menos dos semanas para grabar un disco. El primero se grabó y mezclo en dos días, los otros dos en cinco. No veo la hora de entrar en un estudio tranquilo y sin prisas.

22- Últimamente he pensado que el hecho, aparentemente positivo, de que haya tantos miles de bandas funcionando por ahí, de que todo sea una especie de nebulosa, en lugar de ayudar, entorpece, de que, en cierto modo, cuanto más grande es la escena menor es el impacto que puede tener una banda y menor la capacidad de transformación dela realidad que tiene esa escena. Como si nos hiciera falta una punta de lanza muy concreta. ¿Qué opinais?

Estoy de acuerdo. La gente se queja de las salas, las discográficas, etc… es verdad, todos tienen su parte de culpa, pero nunca piensan en el hecho de que hay demasiados grupos. Cualquiera monta un grupo, y el 90% no tienen nada que decir. Tienen mucho que imitar y quieren beber y follar y ser muy guays, pero están vacíos, venden aire. El público está fatigado, las salas se cansan de traer a grupos que no interesan a nadie, los sellos ven como sus grupos se deshacen… Yo lo he vivido. Estás encima del escenario y ves a cuatro gatos y piensas “si nadie me estaba esperando ¿para qué coño he venido aquí?”. Si de verdad hay gente esperando para vernos, trataremos de ir, si no, ¿para qué molestar?

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23- ¿Qué escuchais cada uno de vosotros actualmente? ¿Nuevos intereses?

Ricardo es muy de Beethoven, por ejemplo. Yo escucho mucho Bach. Borja está pasando una etapa muy muy jazzera y el cabrón controla montones de cosas raras, pero lo que más nos tira a los tres al final es el heavy metal. Hablemos de lo que hablemos acabamos hablando de Judas Priest, de Manowar o de Morbid Angel. No hay arreglo. Cuando salió hará unos cinco años el “the cult is alive” de Darkthrone estuve muy muy enganchado. Y luego siempre estoy escarbando en discos de metal clásico que no tenía o que hacía muchos años que no escuchaba. Cosas de los primeros Scorpions, Tygers of Pan Tang, Samson… son algunas de las últimas cosas a las que he echado mano. No está mal el nuevo de Immortal. Y nunca paso mucho sin escuchar Sabbath, Rush o Motörhead. Fuera de eso, lo último que me ha enganchado ha sido un disco del Kronos Quartet y Terry Riley “cadenza in the nightplane”. Me parece impresionante. Pero bueno, en cuanto al jazz es verdad que los tres siempre tenemos a mano cosas de Coltrane, Coleman o Mingus.

24- ¿Se puede esperar que volvais en algún momento a una formulación más “rock” o lo próximo será aún más “raro”?

Tenemos ganas de hacer un disco metalero de bajo, guitarra y batería. Ya hay un par de temas en camino.

25- ¿Qué tal Sevilla? ¿Cómo se os recibe allí? ¿Qué pasa cuando montais vuestro show en una iglesia, por ejemplo?

En Sevilla, poco a poco hemos ido ganando adeptos. Vienen góticos, metaleros, modernos del post-rock, curiosos. Un poco de todo. Nos gusta. Para nosotros es muy importante gustarle a la gente de aquí. Que te quieran en casa le gusta a cualquiera, ¿no?

26- El mejor disco para un día de resaca...

Sin duda el primero de Kris Kristofferson. Obra maestra y unos de mis discos favoritos de la historia. Aunque no soy muy de resacas. Primero porque bebo poco, y segundo porque cuando lo hago casi siempre vomito antes del perder el control. “Sabbath bloody sabbath” también sería buena elección.

27- ¿Qué hay después de la muerte?

Antes pensaba que el infinito. Ahora que soy padre pienso que la nada… y me da pánico.

miércoles, marzo 21, 2012

RENACIMIENTO DE UNA BANDA DE BAR (Y CAMPO) - TITO NEIL Y YO

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Dos me han traído de vuelta a esta casa de campo solitaria en la que pasé parte de la infancia: El aburrimiento y el deseo de ser Neil Young.

Lo de aburrirme es un poco extraño, sabiendo como sé que, igual que todos los demás, estoy envuelto en la vorágine habitual de proyectos por coser e ideas en germen; todas esas cosas pesadísimas a las que uno trata de hacer crecer con amor y dedicación y al final termina obligando a avanzar a patadas por el camino. Ya sabéis. Novelas fallidas, colecciones de poemas, visiones del mundo, proyectos ambiciosos… Ah, están muy bien, sí, pero cansan como un hijo tonto (casi todos lo son, al menos medio tontos, os lo aviso a los recién paridos, os lo advierto a los conversos). El caso es que se echa de menos el espasmo eléctrico. Se echan de menos los garitos sucios, se echa de menos ese aura sobre las copas que sólo ven los desgraciados caballeros de esa tabla rectangular también conocida como barra. Y el ruido.

Lo de Neil es más normal. Neil el de “Harvest”. Coged vuestro ejemplar de vinilo de esa maravilla (y si no, robadlo por ahí), buscad la foto buena y lo entenderéis. Quiero ser el Neil del granero, el de la banda de hachas que además parecen colegas o de colegas que son unos hachas, con la luz entrando desde atrás a través del enramado de tablas, sonando a todo trapo y con una nevera llena de cervezas en algún lugar fuera de la foto, pero cerca. Por supuesto ni mi banda suena igual que las suyas ni lo hará nunca: no podemos ser tan malos como los Crazy Horse ni tan buenos como el resto. Tampoco yo alcanzo el nivel de bonhomía del amigo, un tipo capaz de anular una gira porque se rebana medio mano en un despiste mientras se hace un bocata de jamón (creo que sólo Rosendo y Young son tan jefes de poder poner eso como excusa y que suene totalmente natural). Pero deseo lo que deseo –aparte de otras cosas-, y eso -la foto, el momento, los colegas, el espacio y el tiempo- lo estoy empezando a conseguir, aunque no ignoro las facturas que se me pasarán por semejante intento.

Lleva el canadiense en las tripas lo que lleva: más alma que la mayoría y un concepto de la creación que se ancla en su puro talento para variar sin perder (demasiado) la estrella polar de lo cierto. Y sin embargo ese concepto en evolución está unido, en esencia, al núcleo al tiempo sagrado y mundano que es una banda de rock, ese entramado en el cual la afinidad personal y la artística se equilibran en un ten con ten tan difícil como glorioso cuando, por lo que sea, empieza a funcionar. Esa especie de cuadrilla de trabajo formada por iguales en la que puede haber un timonel al que nadie discute, pero en la que todos sudan la camiseta, todos pueden hablar de lo que les salga de los cojones y todos se sientan al cabo de la jornada para –con cuidadito- hacerse los bocatas merecidos y beberse la nevera de birras que ha valido el día.



Y en eso somos iguales, Neil y yo. Ja. O al menos uno de los Neils que debe haber. O al menos uno de los que pululan por mi mente. El de Harvest, Zuma, After The Gold Rush y On the Beach. El que suelta en” Vampire Blues” lo de “Good times are coming/I hear it everywhere I go/But if the good times are coming baby, pretty sure they are coming slow”. O algo así. Cada uno canta la canción como le viene.

Quizá os aprezca que exagero. No lo penséis. Sé lo que es una banda de rock: nada, como todo lo demás. Y como todo lo demás, su consistencia, su trascendencia y la diversión que recaude, vienen estrictamente de lo que nosotros queramos. De nuestra capacidad de proyección y de nuestros arrestos para la realización. Los sueños modestos son a veces extrañamente reparadores. Quizá por eso, como le comentaba a una amiga el otro día (hablando de otro genio), ya raramente escucho el Highway Sixty One, pero vuelvo con asiduidad a revolcarme como un gato en ese cajón polvoriento e irregular que es Street legal. Sí, canto “New Pony” en la ducha (y “Not Dark Yet” también, ahora que me acuerdo). Sí, me he montado UNA BANDA en pleno monte, a seiscientos kilómetros de mi supuesta residencia habitual. Sí, escribo poemas cuando me da la gana y me adhiero a lo de Pound: “decidles que no trabajamos/y que viviremos para siempre”. Sí, soy como los animalillos del bosque, igual de brillante por el lodo, de mañana, e igual de incapaz de adaptarme a según que cosas de la sociedad. Sí, tengo un granero (o algo parecido), dos colegas y unos cacharros de hacer ruido, y hay cerveza en la nevera para quien se quiera pasar. Sí, soy más feliz así.

Y de noche, cuando me quedo solo, escribo estas idioteces para no dejarlo pasar sin relamerme con los restos del momento. Mañana, ya se verá. //LUIS BOULLOSA

martes, marzo 13, 2012

STIR THE ASHES (and a glimpse of Terri Moeller)

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¿Por qué nos fascinan algunas canciones? La pregunta permanecerá siempre sin respuesta, supongo, por mucho que todos la contesten y algunos lleven razón. ¿Qué tienen? ¿Es su maestría o todo lo contrario lo que nos atraviesa con esa luz de reconocimiento?. En el caso de “Stir The Ashes”, mi canción favorita de los Walkabouts, probablemente ambas cosas, además del momento que es siempre un cincuenta de la vida.

La escuché por primera vez en un lejano programa sobre Seattle y el grunge, quizá en el Metrópolis de la segunda cadena, cuando tenía 16 o 17. Recuerdo un vídeo borroso y áspero, y claro, como ahora estamos en 2012, según lo recuerdo tecleo tres palabras y ahí lo tengo: la realidad, sustituyendo para siempre aquel recuerdo; el instante mismo en el que lo almacenado durante dos décadas en la memoria sentimental desaparece por obra y gracia de la puta mierda de youtube.

Recuerdo también ir a verlos en el 98 o 99 a la sala El Sol, y gracias a Dios no parece haber vídeos de eso. Me gustaron, sin excesos. Entré hacia los camerinos y me encontré con la batería que se estaba fumando un porro. La felicité y le pedí un autógrafo para mi novia que estaba en cama enferma y era más fan que yo (en aquella época a los dos nos encantaba la versión que se hacían de "Loom of the land"). Fue amable, aunque parecía mirarme con cierta distanciada ironía que quizá era sólo cansancio. Vestía con un estilo barroso, entre granjera de cuento y bruja de Salem. Me firmó la entrada.

¿Quién era? Rebuscando compruebo que era Terri Moeller, la única mujer que ha pasado por la banda aparte de la lideresa Carla Torgerson, y que sostiene también las bandas Transmissionary Six y Terri Tarántula, en las que exhibe una voz de cristal cálido cercana a Tara Key y capaz de hacerle a uno otra brecha en las tripas, que es lo que usamos ahora en lugar de corazón. Corazón... Corazón... ¿dónde andará, el amiguete?. Parte, supongo, anclado en aquel “Stir de Ashes” del 92. Otra parte sigue aquí, con este “Zero Gravity", tan simple como precioso. Damas oscuras. Diosas de paso. Fue un placer. //LUIS BOULLOSA

domingo, marzo 11, 2012

ADIÓS, MUCHACHOS...

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...Nos vemos pronto.

TENED CUIDADO AHÍ FUERA (I)

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“Se cayó por la escalera –dijeron. El camelo de siempre de la pasma”.

Recuerdo perfectamente una discusión en la redacción del Cosmodemonican News, donde yo trabajaba por entonces haciendo nota roja. Un hombre esposado se había zafado de dos agentes de la autoridad y, cogiendo carrerilla, se había lanzado por el hueco de las escaleras de la comisaría, palmando en el acto. Partiéndose la crisma contra el suelo, sí. Seguro que sí hacen un esfuerzo podrían imaginarse ustedes el sonido. Lo curioso era que otro caso idéntico había sucedido unos meses antes, y eso me sirvió, conflictivo como siempre he sido, para iniciar el asunto, la discrepancia, la gresca. Asombrosa me parecía y me parece la habilidad de los delincuentes para deshacerse cual ninja shadow de sus captores, pese a llevar las manos atadas a la espalda. No menos asombroso su gusto por las escaleras. Debe ser un asunto genético, me digo, o degenerativo, debido a las drogas. Sí, eso debe ser. Pero asombroso, sobre todo, se me antojaba entonces el empeño de mi redacción al completo para convencerme de que yo estaba fatal del tarro y de que allí no había más que lo que comentaba la nota de prensa. Bueno, no había nota de prensa, en realidad: sólo el cadáver de un pobre diablo estazado contra el suelo. No se si alguien lo reclamó.

Yo, particularmente, y lo dejo dicho aquí para que conste en acta, nunca, repito, NUNCA, me tiraré por las escaleras de una comisaría (tampoco ventanas o similares) exceptuando las dos siguientes situaciones:

1-Que me empujen debidamente

2-Que me hayan torturado tanto que la muerte me parezca en ese momento una solución.

Como es sabido, ambas situaciones son imposibles en nuestro estado de derecho. La policía no empuja a ciudadanos por las escaleras (y menos por el hueco de estas). La policía tampoco tortura a nadie. O al menos no a hombres de bien como yo. Ni siquiera a esa escoria de negracos, rateros, proxenetas y trapicheros con los que tienen que lidiar a diario para protegernos de las putas, las drogas y la cultura africana. Toda esa patulea de inconsciente precursores del vuelo sin motor.

Diga lo que diga Amnistía.

“Se cayó por la escalera –dijeron. El camelo de siempre de la pasma”.

Tampoco es que haya que leer a Burroughs para enterarse, ¿saben? Basta con un poco de sentido común. Pero si les interesa está en la página 21 de “El Almuerzo Desnudo”, (edición de bolsillo de Anagrama).

Y como decía Renco: "Tened cuidado ahí fuera"// GATO PALUG

KAPUT A FAVOR DEL ARTE Y LA BELLEZA

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Vean lo que tienen que decir AQUÍ...

miércoles, marzo 07, 2012

LA FRASE DEL DÍA

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Tiempo después me volví a encontrar con Beto, que había puesto copas en el antro aquel, La Cuevita, cuando nosotros éramos críos de colegio mayor universitario. Yo entraba en un hotel de la calle Lagasca para ver a mis padres y el salía, cargado con unas cajas de juguetes para su hija. Nos dimos un abrazo, charlamos y me contó lo que había hecho en los últimos años: “(...) Hasta trabajé de portero en un puticlub. No es tan romántico como la gente se cree”. Un par de años después supe que había muerto, aunque nunca pregunté cual fue la causa.

sábado, febrero 25, 2012

DE RINGO Y DE YOKO... (I)

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... Que es lo que siempre contesto cuando me preguntan de qué Beatles soy yo. A veces aparecen cosas curiosas y recomendables en sitios raros, pero eso es lo normal. Lo raro es que aparezcan en sitios normales como este. Por suerte cuando no sepamos distinguir el bien del mal ni el amigo del enemigo, siempre nos quedará Ana Botella.

jueves, febrero 23, 2012

INFRAMUNDO EN ACCIÓN (Música para no bailar)

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Dos de los discos que más me he escuchado en 2011 no han sido reseñados nunca aquí. Son “Shit in the Garden”, de PINK REASON y “In the Army 1981” de PUFFY AREOLAS. Desconfiaba en el primer caso, de mi propia capacidad para afrontar en papel un trabajo tan pasmoso. Esperaba al día apropiado, ese que llega sin avisar, para ser capaz de alcanzar la metáfora adecuada pero también el punto crítico necesario. Y nunca llegó. Contiene –y eso ya vale un reino y un caballo- uno de esos temas eternos: “Sixteen Years”, vitriólico estallido de cristal que parece aunar lo mejor y más aspero de Lou reed, Joy Division, Suicide y Michael Gira y elevarlo ante nosotros en un breve y sagrado paroxismo ruidista. El disco posee más, claro -el fantasmal arrebato máquina de “Holding On”, sin ir muy lejos- y suda un crispante minimalismo de regusto desmañadamente clásico. Casi mejor lo descubren ustedes, no es fácil de definir y sigue sin apetecerme intentarlo. En el segundo caso, dudaba de poder contar la historia sin volver a los tópicos a los que se aferra uno cuando se habla de bandas de caña que tengan algún residuo de influencia Stooges. Y los Puffy Areolas lo tienen. Por suerte tienen también lo que los de Iggy perdieron hace tiempo. ¿Qué es eso? Mhhhhhhh… Salvajismo, violencia, naturalidad, huevos y talento. Ruido repetitivo y libre, polución sonora de primera magnitud y vomitada mala hostia, raramente encontrada por un servidor desde aquel ya lejano primer disco homónimo de Unsane. Hechos, los dos, para sacar a collejas del templo a quienes no ven nada a lo que agarrase a su alrededor y sostienen que todo ha muerto (yo también soy así a veces). Ambos relativamente ignorados por los medios. Ambos escuchables preferentemente a todo trapo, con la casa vacía, tabaco a mano y la ventana abierta a la media tarde, que se joda el vecindario. Música liberadora, no me digan después que no se lo advertí.// LUIS BOULLOSA

viernes, febrero 17, 2012

SHIELD YOUR EYES (Liceo Mutante, Pontevedra)

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Piense uno que el Rock es una fuerza viva y en evolución o piense que es un manierismo heredado y ya vacío, no deja de resultar vivificante que en la ignota provincia, tan cercana a la muerte cerebral, surjan proyectos a contrapelo que, con los medios justos y voluntad, consigan inyectarle a los días algo de fibra, de riesgo, de diversión y de cultura (sí, cultura). El LICEO MUTANTE es una asociación pontevedresa que se empeña en hacerlo y parece que lo está consiguiendo. Llevan un tiempo programando carteles mas que interesantes, pero hasta anoche no había podido acercarme a su local, una casa con jardín en las afueras (pero a pocos minutos del centro, que esto es pequeño) donde comparecían los ingleses Shield Your Eyes teloneados por el dúo Grella (quizá, no lo sé, inspirado el nombre en los Hella). El espacio resultó ser agreste pero acogedor, las cervezas baratas, el trato muy amable y las vibraciones generales excelentes. Además, sonaba francamente bien y se reunieron allí unas sesenta personas, asistencia que se me antoja más que digna teniendo en cuenta que a esas horas la ciudad, incluidos bares, estaba casi desierta, que aquí al ciudadano medio le cuesta horrores mover el culo diez metros y que la programación no es lo que se dice comercial (por suerte). Shield Your Eyes, a los que no conocía, resultaron ser una banda curiosa. En unas declaraciones que encuentro rebuscando en la red, el guitarista cantante del trío, Stef Ketteringham, se desmarca de los géneros en los que la crítica lo encuadra (math-rock, noise, post-hardcore) y afirma que lo que hace es “blues rock progresivo”. Razón no le falta: su mezcla de estímulos es heterogénea, y la vanguardia se atisba en los ramalazos de furia y los cambios de ritmo que los colocan ocasionalmente bajo la sombra de bichos como Lightning Bolt o, por ir más atrás, los Minutemen; sin embargo, la mayor parte del tiempo parecen querer levantar una versión ruidosa, anarca, disonante y moderna de lo que San Rory Gallagher hiciera unas cuantas décadas atrás (dicen por ahí que también taste o Thin Lizzy, y puede ser). Demasiada ambición, quizá –aunque se les agradezca-, porque semejante traje les viene algo grande, como por otro lado le vendría a casi cualquiera. Es decir, que fracasan en parte, pero en parte triunfan, porque son al cabo una banda empeñada en abrir caminos y puertas, y, ya se sabe: mejor intentarlo aunque se falle que no intentarlo nunca. Lo de “más vale malo conocido…” se lo dejamos a los cretinos que gastan sus tardes frente a la televisión. Por lo demás, la guitarra estaba excesivamente alta, lo cual les añadió un empaque tremebundo cuando en la recta final quisieron sonar a Crazy Horse (¿o era a Bevis Frond?), pero lastró un poco la mayor parte del concierto, al tapar en exceso la única voz, esa especie de gruñido/quejido adolescente y bluesy con el que Ketteringham no parece estar del todo cómodo. Una gran velada, en todo caso, que prueba que hay vida en Pontevedra, por mucho que día a día, tantos se empeñen en demostrar con sus acciones lo contrario.//CIDE H. FERLINGHETTI

martes, febrero 07, 2012

CANCIONES PARA PERROS EN PELIGRO- “These Things I Know” (Julian Cope)




Hay canciones para dormir y canciones para despertar. Hace años que Julian Cope parece haberse centrado en las segundas. Aun cuando estén envueltas a menudo en una lentitud primitiva y opiácea, todas ellas hablan de la necesidad de amanecer a una nueva conciencia. Quizá “nueva” sea un término equívoco, porque esa conciencia lleva ahí esperando durante siglos, acaso desde siempre, y porque en cierto modo la tuvimos y la conocemos perfectamente, como se conoce a ese trabajo personal, planeado y del que hemos hecho ya mil mapas mentales, pero que sigue sobre la mesa esperando mientras nos dedicamos a dormir, ver la televisión y fingir que hay cosas más urgentes. Sin embargo, no deja de ser “nueva”, precisamente por eso. Desde que Cope renació, por decirlo de forma simplista, y el rockero joven y mefistofélico de sus primeros y vacilantes discos en solitario post Teardrop Explodes se convirtió en “druida”, en antropólogo pop y en pensador antisistema, su visión ha ido progresando –con altibajos creativos pero indudable pulso- hacia un poderosa y ecléctica posición de gurú que se aprecia en todo su esplendor en discos recientes como “Yougottaproblemwithme” o “Black Sheep”, espléndido doble LP que contiene el tema de hoy. Se trata, claro, de un gurú que es al tiempo un clown, un “trickster”, un cachondo mental y un bardo del linaje original de Gales -según lo hubiera entendido Robert Graves y como sabrán quienes lo conocen-, pero no por eso pierde un punto de razón en todo lo que plantea. Acarrea con él una característica esencial que los anglosajones poseen: la capacidad de usar su música pop, sin que pierda su poder melódico y hedonista, para tareas que aquí ni siquiera se le permiten al (adocenado) folk (de los archiveros): hablar de los problemas reales de la gente. Del hombre, si se prefiere. “A veces tienes que dejar la ciudad”, dice aquí, y es bien cierto. Esas necesidades, sin embargo, no son fáciles de satisfacer. A mí dejar la ciudad me cobra siempre una tasa de abulia terminal, modorra y depresión que puede durar fácilmente una semana. Desconectado de los cables invisibles que me alimentan con ruido y emociones acaso ficticias, separado de las sondas que me administran el tan querido soma ciudadano, las tareas se me antojan de pronto demasiado grandes y eso me bloquea. Perdido en el campo, pues, en soledad, ha sido esta canción, “These things I Know”, la que me ha sacado del sopor y me ha reintegrado al mundo, si mundo se puede considerar la extraña planicie del pensamiento en soledad. Supongo que sí. Es un mundo poco frecuentado y con trampas para elefantes, pero hemos vivido en él tanto tiempo (intermitente) que uno percibe en la lejanía de sus páramos el oculto e incensado aroma del hogar. Tiene “These Things I Know” esa claridad de alguno de los números de The Drude, esa nitidez socarrona pero seria que atraviesa con facilidad nuestra guardia francesa; una aparente sencillez de exposición que se permite, casi, trazar un diagrama de las obsesiones que animan al creador (o al excavador, al “digger” que todo artista es, cada uno a su modo). Nosotros, sin embargo, necesitaríamos un texto más amplio para explicar por qué a día de hoy, con casi 55 años, es Cope una figura clave de la disidencia creativa de nuestra época, para resumir ese coherente amasijo de posturas antiautoritarias, levantadas frontalmente contra el monoteísmo cerril y el terror/control estatal, ultra-críticas con nuestra propia época y con las demás, iluminadoras de los viejos ritos y su sentido mental en nuestro propio cráneo, reivindicadoras del papel del matriarcado a través de la historia y de su constante expolio y masacre. Prometo indagar en todo eso al comentar el disco en su totalidad. Baste por ahora el texto y la canción. Baste el dulce abrirse de la mañana que llega después de la noche. La vida del día tras la muerte del día, primera y única razón de que todos creamos aún en algún tipo de resurrección.// LUIS BOULLOSA

PD.- La transcripción es mía, ya que no encontraba la letra por ahí, así que hay un par de palabras dudosas al final...

PD2.- LO QUE HEMOS DICHO del Archidruida en KAPUT


These Things I Know

Tale man tell me the tale of your life
For I´m sure it is a good one
(X4)

These things I Know
The father only loves his own
These things I Know
But the mother is a sweet thing
These things I Know
A granmother shows accommodation
These things I Know
But the God can only speaks to his own

Tale man tell me the tale of your life
For I´m sure it is a good one
(X4)

These things I Know
Sometimes we must leave the city
These things I Know
Your verse may lie if your chorus is pretty
These things I know
Everyone believes the Wiki
These things I Know
The city smells but so does
The countryside

Words can be tricky
Some say peace but they mean submission
Truth can be sticky
It’s your truth, you’re stuck with it
Wrongs cannot be righted
Without changing anothers’ traditions
They’ll change their ways
But only if you resist their insistence

Tale man tell me the tale of your life
For I´m sure it is a good one
(X4)

These things I know
A jealous God means a jealous priesthood
These things I know
When the visionaries’ lie assert(¿???) itself
These things I know
A jealous priest is a deadly enemy
These things I know
A deadly enemy serves you better dead

Tale man tell me what’s wrong with my life
Am I only here to question?
No, sir, you are undoubtedly here to cajole and make suggestion
With the weird light shining in your eye
Even hell would never see trough your disguise.

viernes, febrero 03, 2012

WHEELER BROTHERS!!!



La familia en crecimiento trae de vez en cuando sorpresas inesperadas. El otro día me nació un sobrino pelirrojo y ahora resulta que estos simpáticos borrachines tejanos que estuvieron en la boda de mi hermana tienen un grupo cojonudo y (eso ya lo sabíamos) mucho sentido del humor. Desde el estado de la estrella solitaria, un oxigenante ejercicio pop americano de raíz con apunte mariachi que me ayudará (apoyado por algunas drogas de farmacia) a sobrellevar con dignidad la ola de frío siberiano que nos aflige y las putadas interminables del funcionariado español.

miércoles, febrero 01, 2012

BRANDAUER - "Antiguas ilusiones/Nuevas decepciones"

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Casi un crimen por omisión que una banda del calibre de Brandauer no haya tenido apenas repercusión con su primer disco, colofón en formato trío de una carrera larga, como me confiesa tomando un café Gabriel Brandariz, guitarra, voz y líder del asunto: “Llevo componiendo canciones desde los nueve años o así”, dice, con esa especie de agridulce gesto amable de quien sabe que hace y seguirá haciendo lo único que no puede evitar, pese a que la vida se lo confine a las estrechas paredes del “hobby” (esa odiosa palabra) y a nadie parezca importarle un carajo. Craso error, querido público, porque el resultado de estos veintitantos años de trabajo personal es el primer testamento de un compositor de primera magnitud, una supernova de pop rock en castellano elevado a tres pies del duro suelo ciudadano por un alud de guitarras de alta tensión y ADN Bob Mould y una capacidad melódica de las que raramente se ven por el barrio. Mérito y lastre del disco, dirán algunos, esa evidente deriva Hüsker Dü/Sugar (también Dinosaur Jr., Superchunk, etc). Mérito sin lastre, sin embargo, puro, opaco genio, el haber trabajado esa ambiciosa herencia sin caer en el plagio y haberla pasado a nuestro idioma sin que pierda fibra, con aplomo, cincelando diez temas que van de lo sólido a lo emocionante y lo revelador y que son, al cabo, Brandauer y sólo Brandauer, igual que el hijo es sólo él por mucho que haya heredado la nariz torcida, el gran corazón y la mala hostia del padre.

Poca ironía –casi es un alivio- en los arranques confesionales sobre la dificultad de existir empantanado en la amplia gama de grises de la vida misma que Brandariz nos pone en la cara con moderado gesto. Rareza, esa terminal sinceridad que consigna en unas letras -ambiguas sólo a primera escucha- que hablan de cosas tan comunes que a menudo bordean el himno encubierto, autosaboteado por la modestia y la inteligencia que, en esto, ya se sabe, son casi siempre un lastre. “Prefiero seguir con Dudas”, “Cosas que no pueden cambiar” o “¿Crees que eso no significa nada?”, favoritos personales, dianas instantáneas de orfebrería noventera, hubieran corrido mejor suerte, quizá, hace quince años, cuando el canon del “indie” comercial español que hoy dilapidan cuatro monos engreídos estaba aún acuñándose. Planetas y demás. O quizá no, tampoco importa ya. Dentro o fuera de tiempo, al margen de la corriente o arrastrado por ella, un discazo es un discazo y un creador es un creador. Yo, como reseñista vago y tardío, lo tengo sencillo: tengo el disco hace meses, ya manoseado por el uso, y cuando me lo vuelvo a poner para pasar la cosa a papel, lo hago sin ese fastidio habitual de lo ya oído. Lo hago con enorme placer, en la mañana del uno de febrero, solo en mi casa, en medio de la nada del bosque gallego. Y dejo que suene mientras salgo a ver la niebla de las ocho y media y a fumarme un pitillo. “Esta mentira en la que quieres creer/ya lo entiendo/es más sencilla que cualquier verdad” dicer Branzariz a mi espalda. Y ya no sé si habla de sí mismo, de ellos o de mí, del mí que hay dentro. He ahí, caballeros, el éxito. Lo crean o no.// LUIS BOULLOSA

miércoles, enero 18, 2012

SÍ, PAPÁ

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Bebiendo de firme, ya casi me había olvidado de escribir. La P con la A, pa. La S con la I, sí... Y efectivamente Charlie Parker no era un pájaro por el burro, sino pese al burro. ¿O me equivoco? Ah, la sensación de estar perdiendo tu vida. Uno la recuerda con mucho cariño cuando viene a sustituirla la sensación de haberla perdido ya definitivamente. ¿Y luego qué? ¿De qué me ha servido la música, ya que esto iba de música? Para perderla con alguna elegancia, supongo, que era lo único a lo que se podía aspirar. Joderse con estilo. Hay todo un largo artículo sobre piratas de agua dulce del Rock&Roll que se podría titular así; "Aprendiendo a joderse con estilo". Y oigo cantar a Nikki Sudden, in the backyard of my mind, “We drink small sour drinks/and smoke blonde cigarretes”, en aquel disco maravilloso que yo le regalé a mi novia, ella se olvidó en mi casa cuando se largó para siempre y el hijo de puta de Krapoola me robó después de una pinchada en El Alivio (el bar que Javier Colis, Silvia Grijalva y Justo Bagüeste tuvieron en Malasaña). Algún día le partiré las piernas y él ni recordará la razón. También me robó uno de los Stooges, pero ese no lo echo de menos. “We drink small sour drinks/and smoke blonde cigarretes”. Y eso es todo. Voces dañadas. Barcos fantasma. Hay una fina línea que une a los Jacobites, Los Only Ones y los Saints tardíos y que, en tardes como esta, constituye la diminuta vena que mantiene unidas mis distintas partes. No es malditismo vocacional, lo juro, no es pose de outsider ciudadano, aunque también; es anatomía y tripas. Es la esperanza misma, minusválida pero aún no mendicante. Y va por el centro de las cosas, como un hilillo diminuto de sangre. Uno se ha convertido en eso sin querer ni dejar de querer, mientras los demás trabajaban duro en su equivocación. He hablado alguna vez de la capacidad curativa de la música. Quizá me haya equivocado y no cure, sólo adormezca. Opio. Un amargor forzado como el del licor, para fingir que se siente. Un humo alado, como el del tabaco rubio, para que sepan que sabes que todo se va exactamente así. Llevo casi un mes optimista, pero escribo cuando eso se acaba. La ola retrocede, y tras ella corre Nikki, con zancadas de garza espástica, agitando un pañuelo de encaje, persiguiendo a su camello imaginario. La Pimpinela Escarlata. John Silver El Largo, Keith Richards mirando al mar, todos los mendigos de todos los puertos.

-¿Ya no te metes heroína, verdad?
-No, ya sólo coca, pero bueno, si hay caballo lo pillo POR SI ACASO.

Por si acaso... ¿Por si acaso qué? Le decía hace tiempo a un amigo que nuestros bares oscuros eran repúblicas piratas, lugares al margen de otra ley que no fuese la propia e inventada, calas protegidas del viento de la vida donde, paradójicamente, la vida era posible. Pero él tenía alma de juez, no de furtivo. Bueno, con eso se nace. Si te toca una u otra cosa, lo que resta es llevarlo con dignidad, joderse con estilo. Y le oigo, le oigo. “Sometimes I wish I was born/In Paris and not in London”. Nacidos fuera de tiempo. Exiliados de este más por asco que por voluntad. Todos los que creyeron que la vida era algo más. Pobres. Pobres todos. Bebiendo sus tragos amargos y fumando su rubio a la sombra del final del principio del final.

-Pepiño, ¿ves ou quedas?
-Sí.
-¿Sí qué?
-Sí papá.

Sí papá.
Sí, papá.






martes, enero 17, 2012

POWER MOTOWN (Segoviano) EN DIRECTO!!!

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Descendientes por igual del único y mejor glam de posguerra (Nacho de Las Cerdas al bajo) y del Pub Rock encabritado y oscuro (los dos guitarras de los inefables Molestones atronando de lo lindo), sobrinos de Patty Smith por lo que toca a las voces (la sinpar debutante Carolina Viñé) e hijos bastardos espirituales del negro con ritmazo que (casi) todos llevamos dentro, los Dickinsons se presentan en sociedad el cuatro de febrero. “¿Os imagináis los singles de The Exciters, The Crystals y The Ronettes machacados a golpe de corcheas por los Ramones?”, preguntan. Necesario comprobarlo in situ en el tugurio indicado arriba.

Y una de los Molestones, a quienes todos echamos de menos...

miércoles, enero 11, 2012

SEÑOR CHU RECOMIENDA - MARK KOZELEK

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El señor CHU, almirante de la marina mongola en el exilio, recomienda la escucha detenida de estos dos temas incluidos en el delicioso disco de descartes de Mark Kozelek “The Finally LP”. El señor CHU está a favor de las versiones irreconocibles, porque el mismo es una versión irreconocible de sí mismo cuando surcaba la estepa en su nave generala tirada por ponys blancos, fumando su pipa contra el viento. Ahora vive lejos de Ulan Bator, en el barrio de las Maravillas de Madrid, que no hace mucho honor a su nombre, y cualquier cosita lo pone nostálgico. Si alguien tiene opio afgano, mandanga de la buena o campanillas para los pies, puede contactar con él vía KAPUT (revistakaput@gmail.com)



domingo, enero 08, 2012

DEAD COCK BLUES/NOCHE DE REYES

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Mis regalos de reyes fueron un gallo decapitado, cinco monos a mi puerta y una resaca termonuclear la siguiente vez que fui capaz de despegar un párpado. No fue culpa mía, me digo. El gallo, de los santeros (o de quien sea); los monos, cortesía de la hijadeputa de mi vecina que nunca entendió que a los Lazy Cowgirls hay que escucharlos siendo generosos con el volumen, aunque sean las siete de la mañana; la resaca, en fin, siempre tiene algo de regalo, de perla envuelta en una arcada, de revelación. Así que ¿a qué quejarse?. Quedan esas pequeñas preguntas, claro, flotando en el ambiente, cuando uno, un par de días después, recupera la capacidad de escribir y las ganas de mirar por la ventana. Primera. ¿Quién decapita un gallo de cuatro kilos y lo abandona en Gran Vía de Madrid a las tres de la madrugada de Reyes? Recorrimos las calles con él en alto, cogido por las patas, y pasó la noche en mi frigorífico hasta que decidí darle piadosa y pagana sepultura en un contenedor. Me inquietaba. Segunda: ¿Por qué hacen falta cinco monos de metro noventa para informarle a uno de que debería bajar la música porque está despertando al barrio entero? Ni siquiera cabían en mi descansillo. Se lo pregunté al que, de entre los cinco, jugaba el papel de listo. Me contesto “es que hemos coincidido”. Ah, bueno. Si es así... En cuanto a la resaca, suele traer varias respuestas consigo, aunque uno no haya preguntado. Son siempre las mismas, lo que pasa es que enunciadas con más claridad cada año que pasa. A veces me parece que Miss.Hangover es una vendedora ambulante y yo ese típico gilipollas que siempre inspecciona todo el género antes de volver a decir “No, gracias, no quiero nada”. En fin, para los que estéis hartos de que hable de mi y no de música, dejo como presente la lista de los discos que estaban rulando por la habitación antes de la desgraciada intervención de los chicos de azul. Todo crema. Sólo me jode no recordar la canción qué sonaba exactamente para poder ponérsela a la vecina una y otra vez, a la misma hora, cada puto día del año. Feliz peregrinaje a todos.// PEGGY FU.

VINILOS

THE KINKS – “Percy”
BOB DYLAN – “Oh Mercy”
H.P. ZINKER – “The Sunshine EP”
GINFERNO - “Mondo Totale”
THE STRANGLERS –“IV”
FRED FRITH – “Cheap at Half the Price”
THE LAZY COWGIRLS – “Radio Cowgirl”
OUTLAW BLUES (covers de Dylan) – “Volume Two”
THE DIVINE COMEDY – “A Short Album About Love”
RAMONES – “Brain Drain”
THE SAINTS – “Prodigal Son”
XTC – “English Settlement”
DJANGO REINHARDT – “Django Reindhart”
THE POGUES – If I should Fall From Grace With God”
DINOSAUR JR – “Beyond”
THE DUBLINERS – “The Dubliners With Luke Kelly”
THE DUBLINERS – “More of the Hard Stuff”
JACQUES BREL – “Jacques Brel”
GEORGE BRASSENS (grabaciones de trabajo con Pierre Nicolas, 1966)
ANTISEEN – “Eat More Possum”
THE RIVERBOAT GAMBLERS – “Something to Crow About”
GG ALLIN – “Brutality and Bloodshed for All”
GIANT SAND – “Long Stem Rant”
SPACEMEN 3 – “Losing Touch With Your Mind”
BOB DYLAN – “Desire”
THE JESUS AND MARY CHAIN –“Darklands”
THE BLUE NILE – “A Walk Across The Rooftops”
HÜSKER DÜ – “Metal Circus”
NEIL YOUNG – “Harvest”
SUICIDE – “Suicide”
LOU REED – “The Bells”
PINK REASON – Cleaning the Mirror”
PINK REASON – “Shit in the Garden”
KING CRIMSON – “A Young Person’s Guide to…”
VARIOS - CASE CLOSED (Hüsker Dü covers)
ANTIETAM – “Everywhere Outside”
GRANT HART – “All of my Senses”
THE JESUS LIZARD – “Goat”
PHIL OCHS – “I Ain’t Marching Anymore”
GRAHAM PARKER – “Heat Treatment”
GRAHAM PARKER – “Howlin Wind”
THE POGUES- “Summer in Siam”
THE JAZZ BUTCHER – “Fshcoteque”

CDS

JOHN LEE HOOKER – “Blues From the Motor City”
THE FALL – “Bend Sinister”
SWELL MAPS – “Jane from Occupied Europe”
HÜSKER DÜ – “New Day Rising”
GRINDERMAN – “Grinderman”
LUNA – “Lunapark”
JULIAN COPE –“Black Sheep”
BRANDAUER – “Antiguas ilusiones/Nuevas decepciones”

martes, enero 03, 2012

LA FRASE DEL DÍA (IV)

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"Un país donde no se pueden conseguir drogas buenas ni tomar unas lentejas a las cuatro de la mañana no es serio (...) Con Franco teníamos libertades vitales pero no políticas. Ahora tenemos libertades políticas pero no vitales..."

(mi amigo I., tomando codeína y cervezas en el bar de cabecera mientras suena matraca de la buena, pongamos que Lightnin' Hopkins, por ejemplo)

viernes, diciembre 23, 2011

UNA SEMANA RARA EN EL BARRIO



Ha sido una semana rara en el barrio.
En el bar de menús un hombre se quejaba de que hace años, su mejor amigo no quiso pagarle un premio de lotería que habían jugado a medias. Tuve que comprarle un móvil para que me diese mi parte, el hijoputa. Así le estalle en la cara y tenga que gastarse el dinero en hacerse una nueva.
En el bar de Rock&Roll otro hombre se quejaba del yonqui que vivía en el edificio contiguo al suyo. Vacío y tapiado, decenas de pisos sin dueño criando polvo en la oscuridad. El otro día hizo un incendio, el hijoputa, por poco ardemos todos. Voy a ir con mi hermano a invitarle amablemente a salir de allí. No, no estoy borracho. ¿Donde he puesto mi cartera y mi móvil?
Lo vi dos días después, rondando por su manzana, buscando algo. Como lo pille lo mato, al yonqui, por ahora vamos uno cero. Y sacó de la manga un destornillador.
Ve por la sombra, hermano, es navidad.
Y ha sido una semana rara en el barrio.
Una mujer se quejaba de su hija de veintiséis años mientras se tomaba unos whiskys a las cinco. La rebelión, decía ella. La reintegración, decía yo, aunque uno suele volverse hacia los padres ya demasiado tarde.
Otra mujer se quejaba de sus hijo, que esta navidad la ha dejado tirada peor que a un perro. Y tenía toda la santa razón. Peor que un perro, en el rincón del bar de cocainómanos, donde al menos encuentra un poco de comprensión y de calor. Parece extraño, pero no lo es. Allí estamos todos igual de solos y somos igual de perros. Esa es la verdad.
Por la sombra, damiselas, es navidad.
Y ha sido una semana rara en el barrio.
Ganamos al futbolín todo el tiempo, las mujeres no se fijaron en nosotros. Quizá somos por fin agentes secretos de verdad, con una vida por delante para cultivar ese disfraz obligado. O quizá es que no había mujeres.
Alguien llama preguntando por una guitarra rota que abandonó.
Alguien llama para que le montes unos conciertos de tez desconocida. Ruido. Ruido.
Entrevisto a Victor Coyote, que es siempre un tipo interesante y afable. Un gallego cuerdo y cabal, rara avis, me digo. ¿Cómo ha podido ser?
Y mientras, las viejas bandas intentan florecer otra vez, saliendo como mustios capullos por debajo del embaldosado de las parejas, los curros, la inmolación en el altar de esa practica nada que espera, siempre. Demasiado tarde, amigos. Animar guateques con muchos niños. Ser excéntricos para ese último público que resta. Creceran, te despreciarán. Ya lo conoces.
Últimas fiestas de una edad de plata que nunca fue.
Por la sombra, viejos Lord Byrons de saldo, Dorian Grays demasiado confiados en su cuadro, Bryan Ferrys de permiso el rato que la mujer tarde en recordar que existen, ex poetas de lo tóxico bebiendo agua mineral, nuevos poetas de lo tóxico con los rudimentos cosidos aún en la pechera esnifando coca mala y trasegando gin tonics con pétalos de rosa.
Por la sombra, niños, es Navidad.
Y ha sido un año cualquiera en el barrio, uno más.
Tan reseco de fruto como otros. Tan preñado de fe como cualquiera, si se puede llamar fe a esto que llevamos por bandera. Parece más un trapo de cocina.
Mis barmans se quejan de dolores imprecisos.
Un hombre ha recuperado su pierna, milagrosamente. Tienes unos genes de la hostia, me dijo el médico. Flipaba.
Mis amigos se quejan de su corazón, roto periódicamente en un sutil acto de masoquismo decimonónico. En el altar de la niñez.
Y también hay gente que hace cosas. En la sombra, siempre en la sombra. Es una vecindad de héroes, nómadas extraños casi siempre en su casa frente a una mesa llena de papeles. Tan tontos como para ser héroes, sí. Tan hermosos como para serlo, pese a las caras algo más ajadas, los gestos algo más lentos, la blanca ola de la vida que borra los recuerdos detrás, incluso los imborrables.
Pepe me manda su saludo con una gloriosa canción de Diamond Rugs que oigo una y otra vez.
No es “Fairytale of New York, porque es imposible, pero le anda cerca.
“Its Christmas Eve, babe, In the drunk tank”. Esas ocho palabras de MacGowan son mi himno para el paso del ecuador.
Luego de vuelta al año, de regreso al siglo, de patitas en la calle, por donde pasa informe una masa de caras maceradas en tinto país. ¿Soy eso yo? Y que importa.
Ah, y mi hermana ha tenido un niño. Y es pelirrojo. Y soy el padrino
El largo camino otra vez. ¿Lo ves? No, aún no lo ves. Ya lo verás.
Por la sombra, hijos. Todo acaba por llegar.
Y ha sido una semana rara en el barrio.
Porque nunca es una semana normal.



lunes, diciembre 19, 2011

ULTRATUMBA MOTHERFUCKERS (I) - LEE "SCRATCH" PERRY



Nunca entré a fondo en la obra de Lee “Scratch” Perry. Las vibrantes, densas músicas de raíz jamaicana me fascinan de primeras pero me cuestan en recorridos largos. Quizá es porque dejé de fumar demasiado pronto, o quizá porque soy demasiado impaciente para esa mezcla de laxitud y tensión que me parece su principal cualidad. Pero hoy, mientras lidio sólo en casa con mi puto malhumor estructural, me encuentro de casualidad con este temazo oscurísimo y adictivo y me lo replanteo. Probablemente me equivoqué, aunque lo bueno es que estoy a tiempo de solucionarlo y encerrarme en la choza a disfrutar placidamente de mis espasmos cerebrales mientras el mundo se despeña fuera. El resto del disco donde viene, “Repentance” (2008), está lleno de apreciables majaradas, pero ninguna a la altura de este “Baby Sucker” árido como un día sin esperanzas; polvo y huesos que hablasen en lenguas inventadas desde la linde misma de la ultratumba. Como unas risas a costa de un ataque de pánico. Un susurro en la memoria reptiliana del futuro, pastoso y deshidratado a un tiempo, desnudo de todo lo que no sea la locura, como buen infierno que es. Estos son los extraños placeres invernales para nuestro tarado mundo y nuestra idiota ciudad.



sábado, diciembre 17, 2011

Either I´m too sensitive...

...or Else i´m getting soft. Con las canciones que te hacen llorar, que te tocan tan dentro que te revientan, sólo hay dos soluciones: O no las escuchas o las escuchas trescientas veces hasta que las vacías de sentido. Curiosamente ambas opciones curan amputando, eliminando la gloria, negando la realidad. Al final, sospecho, lo único importante era precisamente ese momento íntimo en el que un niñato llora solo en su habitación escuchando una estúpida canción, como una mano invisible que le tocara las tripas, que es donde está esa entelequia del corazón. Hace muchos años, sin embargo, que ninguna canción me hace llorar. Ni siquiera estas dos. Preguntarme por qué llevaría a demasiadas respuestas que conozco pero prefiero no repetir. Disfrútenlas: Dolía tanto que era hermoso.





NOTA: Después de haber escrito esto, y gracias a un comentario de nuestro FAKE RACOON favorito (AQUÍ una de sus guaridas, ACÁ otra covacha), recuerdo que he mentido, y que hace poco me hizo llorar el demoledor último disco de RAFA BERRIO, 1971. Probablemente con "Este álbum" -un clásico dentro de un clásico dentro de un clásico- aunque había varias canciones capaces del milagro. Perdona, Rafa, las neuronas van a su bola a veces.

HEROES OF TOMORROW (I) - EDGAR ALLAN POE

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AQUÍ a más resolución. Garabato cortesía de LUIS BOULLOSA & GOG Artifacts Ltd. Lapiz y pilot 0.5 sobre papel.

viernes, diciembre 16, 2011

DOG IS LIFE

Aunque mi favorito sigue siendo el naranjito este...







Y una buena reseña de su último dico.

Un león (siempre es invierno)

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(Escrito a las dos de la tarde en mi casa de Madrid y apenas editado. Me perdonarán ustedes los errores, repeticiones y trabalenguas; al cabo, hablamos de The Fall, que es en parte errores, repeticiones y trabalenguas. Me he quedado con cosas en el tintero, así que prometo segunda parte.//LUIS BOULLOSA)

La figura de Mark E. Smith ha sido glosada ampliamente por la prensa más y menos underground, siempre con un cierto gusto por retratar los fracturados ángulos de una personalidad aparentemente enfermiza, violenta, cambiante y, en definitiva, insoportable para casi todos los que le han acompañado a lo largo de los años en su banda, los inefables THE FALL. Cierto es que, después de relamerse un rato con los restos del hombre, con la penuria física a la que él mismo se ha reducido en apenas dos décadas, los exabruptos, las broncas y el desastre, no les quedaba otra que soltar alguna que otra alabanza al hecho, incontrovertible, de que su banda –es decir SU talento, aunque sea unido al de otros- es uno de los escasísimos casos de grupo de Rock que ha logrado mantenerse más de treinta años en carretera sin bajar la guardia, sosteniendo una sobrehumana tensión creativa y llegando al hoy, que siempre es medio ayer, haciendo las cosas con insobornable maestría. The Fall siguen facturando discos como rosquillas con el añadido de que sus últimos trabajos son, sencillamente, mejores que nunca. Nada hay que tenga que envidiar, por ejemplo, “Reformation Post TLC” (2007) a, sigamos “This Nation’s Saving Grace” (1985), uno de sus supuestas piedras angulares (y van...), o a uno de mis favoritos personales, el huesudo y opaco "Bend sinister" (1986). Más resabiados, más chungos y más belicosos, Mark y quien toque (los miembros de la banda van y vienen a un ritmo ya legendario) son el perro viejo que no ha perdido reflejos pese al pelaje tiñoso y el mal aliento y cuya mordedura se va a infectar, sí o sí.

La figura de Brix, su ex mujer (en la foto ambos a mediados de los ochenta) permanece sin embargo en la sombra. Leo una entrevista larga con Smith en la que viene a concluir que no desea hablar de ella porque lo que tendría que decir es, en definitiva, terrible. Y sobre sus palabras sobrevuela el fantasma de otra idea: la de que hablar de ello sería, además, enormemente doloroso. Y ya sabemos todos como es: Sólo duele así hablar de alguien a quien odias porque, además, lo quieres. Las imágenes son a veces reveladoras, por impostadas, posadas y preparadas que sean. En la que encabeza este breve desvarío aparecen los dos en su apogeo. Ella, bellísima, él, que guapo nunca fue, dotado sin embargo con esa pétrea jeta de desafío juvenil, turbia, equívoca, sardónica, infantil, que por momentos se puede confundir también con algún tipo de belleza. Con la jeta de ardilla sartriana mirando de cara al peligro. Eran la encarnación –una de las mejores que conozco- de un tópico más de la cultura, el de la bella y la bestia. El soberbio e invencible creador de ruido existencialista y... Ahí está el problema, ¿Y quién? El papel de Brix en The Fall jamás quedará, probablemente del todo claro. Musa sin duda, pero ¿cuál fue su peso en el proceso creativo y el desarrollo de la banda?

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Me recriminaba amablemente una amiga hace poco, un comentario que hice sobre las “niñas monas” en una crónica de un concierto de Lüger en este mismo blog. Decía así: “El público, por lo demás (es importante saber como es el público de uno para poder conocer las razones por las que lo abandonarán a uno y reírse de ellas sin rencores), fue el de Lüger HOY, es decir, una mezcla sutilmente variopinta: Mucho melómano puro -es decir, tipos normales o no normales que aman la música, que pueden entender por igual a los Ramones que a los Hawkwind y que permanecerán-, mucho enteradillo metido a "coolhunter" de sí mismo demasiado tarde –esos no permanecerán- y mucha niña mona que se repartirá, supongo entre las dos categorías anteriores con desgraciada preferencia por la segunda –mi sensibilidad estética, también conocida como instinto de apareamiento me impide distinguirlas del todo bien, como es lo digo-“. No me arrepiento de haberlo escrito porque creo que define una situación real y porque lo que uno piensa no es materia de arrepentimientos, sino de análisis, pero, al mismo tiempo, le concedo a mi amiga la razón. En efecto, las mujeres son a menudo tomadas en el mundo de la música (también en el mundo de la música, deberíamos decir) con poca seriedad y juzgadas con un prejuicio sexual/objetual que no se aplica a los hombres y que, curiosamente, proviene probablemente de una carencia y una inseguridad de estos. Pero que existe y jode. Y lo cierto es que convierte el camino de aquellas mujeres cuyas intenciones son serias, reales, apasionadas, puras, en definitiva, en un recorrido comparativamente más difícil que el de sus equivalentes masculinos. “Parece que siempre tenemos que estar demostrando algo”. Y en efecto, así es. Siempre tienen que estar demostrando que no son el factor desestabilizador de una economía masculina de la amistad que antes de su llegada se supone perfecta (nunca lo es). Siempre tienen que estar demostrando que por guapas que sean no están allí por guapas, ni por chupapollas, ni de atrezzo. Siempre tienen que estar demostrando que no son las mujeres del jefe, colocadas a dedo en un puesto administrativo pero vistoso. Siempre tienen que estar demostrando que piensan, sienten, crean, canalizan, son, en definitiva, una fuerza válida en sí mismas, independientemente de su sexo (aunque, coyunturalmente, distintas en determinadas sensibilidades por su causa). No es que los demás no tengamos que demostrar cosas, pero ciertamente la carga es tan lógica como absurda. Absurda por lo aberrante. Lógica, por que en el reino de tu opuesto -y el rock sigue siendo un mundo de hombres, cenutriamente “macho” a menudo- la excepción ocasional se convierte rápidamente en norma bajo el dictado de un permanente estado de sospecha. Esa es la realidad. Una trepa maligna (haylas) basta -una sóla- para levantar un estereotipo en el que el hombre ESTÁ DESEANDO CAER (a la inversa pasa también, en otros mundos). La pregunta es ¿Por qué estamos deseando caer en ese estereotipo? No tengo una respuesta clara, quizá porque la vida cara a cara, a la misma altura, se nos antoja más difícil, en lo que tiene de reconocimiento de emociones y realidades que han sido históricamente inhibidas por nuestra casta. Porque nos es más sencilla la desigualdad: Dominio o adoración (y un patético intento de combinarlos). Por miedo e incapacidad estructural y heredada para pasar, aunque sea en los momentos necesarios para la creación, por encima de esas normas marcadas a fuego que nos dividen a hombres y mujeres en predadores y presas de una manera peculiar: ambos somos ambas cosas, aunque ninguno de los dos articula ninguna de ellas de la misma manera.

Para empezar mi contra-adiestramiento, mi desprogramación, trato de mirar a esa foto de una manera nueva, o más limpia, o más real, no sé. primero veo, sin duda, lo que todos verían según LA VIEJA Y OBSOLETA LEY: una mujer guapa, casi demasiado guapa, con un hombre normal que, dicen, tiene talento (“¿Por qué?” Oigo preguntarse a muchos idiotas “¿Pues por el talento”, oigo responder a otros tantos, todos, en definitiva convencidos de que la belleza no sólo es sino que DEBE SER un elemento de venta y negociación). Veo, después, una época, ese look ochentero entre lo chic y lo improvisado que dice también cosas de ambos. Veo, después, ese fondo de invierno, que –por ser vos quien sois, Mark E. Smith- parece casi una referencia irónica a las borrascosas cumbres de la vida, su vida, nuestra vida. Veo... Veo dos personas que conviven, en esa difícil cuerda que algunos nos empeñamos en hacer más difícil aún, estirándola a capricho propio. Veo el amor (en la segunda foto el amigo Smith, el azote de los filisteos, la bestia del páramo, tiene hasta cierta cara de tonto enamorado que le está borrando la ironía). Está bien el amor, pienso. Pena que tenga esa molesta inclinación a terminarse con o sin previo aviso y a dejarte a sus primos en casa. Porque veo el amor, sí, con su amigo el odio afilando el grano de la foto. El amor, riéndose en la cara de la muerte como un chaval despreocupado, encantado de su propia belleza y poseedor de su particular erial trasero de cosas por concluir; confiado en la invencibilidad de sus criaturas.

Y me dan pena. –tratándoles ya como si fueran personajes, porque nada, al cabo, sabe nadie de nadie-. Me da pena Mark E., al que aún le duele hasta hablar de Brix. Y me da pena Brix, que con sus modas y sus trapos, a los que ahora se dedica, difícilmente podrá cubrir, en la oscuridad de los días solitarios, el aura de esa época. Es decir, me doy pena yo mismo, aunque no mucha. Me recuerdan a aquella película, “El León en invierno” en la que Catherine Hepburn y Peter O'Toole encarnan con descarnada perfección esa dualidad terrible por la cual, en algunos momentos de la vida, lo que más desearías es poder establecer algun puente, algún debil entramado de cañas y palabras, que permitiese que lo que te alimenta y te destruye pudiese estar, sin daño, por un momento, de nuevo aquí.

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miércoles, diciembre 14, 2011

domingo, diciembre 11, 2011

HUNDIMIENTOS

El cantante de los simpáticos Gorgoroth salió del armario hace un tiempo, al parecer. Aplausos.







jueves, diciembre 08, 2011

(NOTA BREVE DE) UNA FIESTA


John Lee Hooker - No More Doggin from fotomuse on Vimeo.

Hice una fiesta. Bebimos desde las tres de la tarde hasta las cuatro de la mañana, así que la verdad es que recuerdo poco de la segunda mitad y de la pelea que la finiquitó. Pero si recuerdo que lo que realmente hizo bailar a la poca gente que todavía baila fue John Lee Hooker. El John Lee Hooker del 49/51, rasposo, vivo y chulesco aún, sacado de un disco que me compré por tres euros en Murcia y que recopila grabaciones primitivas. Sí, ese en el que hace cosas tan raras con la guitarra, contrapelado, casero, rítmicamente abrupto, y que tiene, sin embargo, parece ser, el alma con el grave denso como un escupitajo eléctrico; ese alma que le mueve el culo a la gente. Ese alma que suele yacer en el centro de los géneros de aluvión y necesidad como el blues. No así el resto de la música de la noche, excelente, pero que llovía sobre la pandilla de borrachos en lugar de propulsarlos hacia arriba. Más paisaje que latido, Más pensamiento que corazón, aunque todas esas cosas se puedan combinar, supongo. Sé que puse a los dinosaur Jr a demasiado volumen, que es como suenan bien (“Farm”, de lo mejor que han hecho nunca, aunque sea reciente), a Dylan, como no (“World Gone Wrong”, porque no en contré el insuperable “Good As i Been to You”) y también el inefable recopilatorio de caras B de Royal Trux. Y sabe Dios qué más. Pronto se acabaron de los canapés. Pronto hablamos de los romanos, de Klaus Kinski y del más allá de acá. Alguien ligó con una alemana llena de purpurina que parecía ella también salida de una peste de Herzog o un mal tripi de Altamont. Deshilachada gloria hippy y dopada, sí. Mientras, mi compañero hacía mojitos como quien reparte granadas de mano de espoleta retardada. Tardé tres días en recuperarme de la hecatombe y ahora me he recolocado el cerebro en su sitio dudo si he hecho bien, pero que importa ya. Por allí estuvieron, creo, Mr. Collins, Kim Warsen, El Señor de Los Aperitivos y esposa y, brevemente, el amigo Benitez, que se trajo a dos simpáticos colegas. Uno de ellos, me enteré, era el pintor Jorge Isla, que habló un par de veces del amor como disolución de las barreras (los límites?) interpersonales. Pese a ello parecía tenerle aprecio a ese pellejo suyo, como recién sacado de algún migrañoso canto de tripulación. Buen interlocutor. Podéis ver su muy interesante trabajo AQUÍ, aunque no es apto para depresivos crónicos o almas al borde del abismo: no parece haber en su trazo ni un atisbo de piedad o de esperanza. Tierra baldía pura, más o menos como la que quedaba en mi casa al día siguiente, al despertar. Hice una fiesta, en fin. Pero no te invité. Quizá fue eso lo único que saqué en limpio de ella, en realidad.

jueves, diciembre 01, 2011

FREAK POWER!!!

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Prsentación viernes dos a las ocho en la librería El argonauta, con Jaime Gonzalo y Antón de Discos/Libros Crudos. Una buena excusa para salir de la madriguera y respirar de nuevo el aire viciado de la ciudad.

He aquí a LA JUSTICIA

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HANGOVER MORNING & A BROKERN HEART (With Ben Salter)

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Una selección de canciones para mañanas de Resaca y para Corazones Rotos de la mano de nuestros artistas favoritos. El primero que se ha prestado al experimento ha sido Ben Salter. Aquí están sus dos listas (seis temas en el caso de la resaca). No he encontrado vídeo de “Piano Tune”, así que he puesto otra en su lugar y ya os la buscáis solitos. Feliz trago.

HANGOVER:

WHAT GOES ON - The Velvet Underground



GNOSSIENNES 1-7 - Erik Satie



PIANO TUNE - Bert Jansch & John Renbourn



WEDNESDAY NIGHT PRAYER MEETING - Charles Mingus



COME ON - The Jesus & Mary Chain



SUN COMING UP - Eric's Trip



BROKEN HEART:


SOMETIMES YOU JUST DON'T KNOW WHO YOUR FRIENDS ARE - Hits



BROKEN HEART – Spiritualized



CELLO CONCERTO - Edward Elgar



WALK INTO THE SEA – Low



CONGRATULATIONS - The Travelling Wilburys

martes, noviembre 29, 2011

CANCER MOON - TU CEREBRO ES MI CÁRCEL

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(Artículo de LUIS BOULLOSA sobre la banda bilbaína CANCER MOON publicado en el Ruta 66 de diciembre, ya en kioscos. Reedición remasterizada de su primer disco, HUNTED BY THE SNAKE disponible en vinilazo y con soberbio texto explicativo de su productor, Jaime Gonzalo, cortesía de DISCOS CRUDOS)




“My Jail is in your brain”
(Voice of the Sax)

Because I want it. Because I need it. Deseo y necesidad: fáciles de diseccionar quirúrgicamente sobre un papel, imposibles de separar, como siameses unidos por la cabeza y el sexo, cuando se trata de la vida real. Dualidad que es, al cabo, el sustrato de todo el arte necesario y nos permite sobreponernos a las propias taras y los entornos hostiles para permitir el paso de esa luz bajo la que las visiones coagulan en forma de discos, cuadros, libros, amor o simples palabras que arrastra el viento. Claro que el arte necesario se ve cada vez menos por estos pagos del Rock&Roll. Y claro que el arte necesario no es necesariamente y siempre arte sublime. Los Cancer Moon, sin ir más allá, estaban tan lejos de lo sublime como un polvo en un retrete (o sea, no tan lejos), y sin embargo se me antojan necesarios por razones diversas. Oportuna, brusca, emotiva puntada pues, sobre el inane bordado de la música española actual que persiste en llamarse “indie”, ésta muy cuidada redición remasterizada del primer disco de los bilbaínos, “Hunted By The Snake”; un vinilo arqueológico y necesario que nos llega de la mano de Discos Crudos y con una crónica explicativa del que fuera su productor, Jaime Gonzalo, creo que os suena.

Deseo y necesidad. A eso, en efecto, sonaban los Cancer Moon (surgidos en el 88, finiquitados en el 94), al menos para un adolescente que necesitaba urgentemente ver reflejados sus impulsos y angustias en espejos, si eran ruidosos mejor. Quizá por eso los pillé a la primera, aunque mi cultura musical fuera entonces rudimentaria -acorde con el lluvioso muermo cultural de la provincia pontevedresa- y las principales referencias de la banda me sonasen aún medio a chino: poco sabía de los Stooges, ignoraba quienes eran los Jesus & Mary Chain, me quedaban muy lejos los spacemen 3 y mi relación con la Velvet había comenzado a contrapelo (Live at max’s Kansas City). Me compré el CD en el Corte Inglés de Vigo, atraído por su portada, en un impulso, sin conocerlos y obligando a poner la pasta a mi padre, que torció el gesto ante la palabra “cáncer”. “¿Esto que es?”. “Un disco”, respondí yo. Siempre me acuerdo de él, que la tierra le sea leve, cuando vuelvo a escucharlo, lo cual, como casi todo lo que no es terrible, es irónico.

Corría el noventa, quizá el noventa y uno. Yo tenía 15 o 16.
Han volado 20 años, y he gastado los últimos tres días dándole la vuelta al vinilo una y otra vez en el plato, y comprobando que, como apunta Gonzalo, “el tiempo no ha pasado por sus arterias”. Por las nuestras sí, claro. Nacida hoy y no entonces, sin embargo, la arisca emboscada de rock claustrofóbico, malsano y reptante urdida por Josetxo Anitua y Jon Zamarripa, núcleo creativo del asunto, seguiría siendo un disco mayúsculo y excepcional. Con toda seguridad, y pese a esa madurez de la que alardea nuestro mundillo, volvería a ser, también, incomprendido y condenado a esa vía dolorosa que incluye el panegírico de los críticos, la indiferencia de la masa, y la final confusión y frustración del creador que, pobre diablo, a menudo no ha comprendido la premisa primera: que él hace lo que hace porque no puede evitarlo y que son otros los que, después, si pueden, sacan beneficio de ahí. Luego, claro, hay egos –no se si el de ellos era así, no lo conocí-´que se retroalimentan con la indiferencia exterior, lo cual, otra ironía feroz, es como nutrirse de arsénico: raramente medimos bien la dosis.



Como tantos otros -aunque pocos con igual talento-, Cancer Moon se asfixiaron aprisionados entre la pura mala suerte, la idiosincrasia patria y, probablemente, su falta de capacidad para corromperse (flexibilidad, le llaman). Su primer disco es una de las piedras angulares de un templo que pudo ser pero jamás se construyó. Ahora restalla a todo volumen, otra vez, atronando a los vecinos con el estruendo de su claustral psicodelia, haciendo levantar la cabeza a los mendigos rusos que se reúnen a beber cerveza en el centro social que tengo enfrente, y pienso si no habrá ganado algo también (así de mezquinos podemos llegar a ser) con la leyenda negra, opaca, deslucida, lluviosa, que estas dos décadas le han arrojado encima; con el malditismo (¿la sabiduría?) que le ha añadido el fracaso, el perfil en negro carbón que han dibujado los tiempos sobre quienes lo crearon, el silencio y las desgraciadas y tempranas muertes, en fin, del cantante Josetxo Anitua y el batería, Jesus Suniaga. Probablemente sí. Así es el mito del que ellos mismos bebían y que formularon con tan desbordada intensidad, uniendo magistralmente interiores y expansión. Con tanto deseo y con tanta necesidad.

Y no es que al disco le falten defectos. Los dos principales, una cierta inconcreción en la estructura de los temas que a veces –si se los mira de cerca- parecen esbozos no terminados, y un discutible uso del inglés -cantado da el pego, escrito no- con el que levantan sus letras, atropellados aquelarres de resonancias presuntamente literarias que a la postre, analizados en la madurez, apenas arrojan unos pocos destellos de poesía real.



Sin embargo, hay demasiada vida pura ahí dentro para reparar en esas cosas, que quedan sepultadas, más que subsanadas, por virtudes contundentes y esenciales.

La primera, las gloriosa expresividad de las guitarras de Zamarripa: vitriólica absenta sonora, versátil, lacerante, inyectada de tradición rabiosa y crepuscular pero también personal, única, distinguible, dúctil y capaz de matices y recovecos. Algo a apreciar como maná en un país que por lo general ha asumido a la Velvet con enfáticas languideces y a los Stooges con un paleto raw power de primaria, esforzadamente trazado con escuadra y cartabón.

La segunda la voz de Anitua, magnífica, capaz de hacer que, de algún modo, entre todo el sinsentido tributario de las letras, uno se quede sólo con las palabras clave que lo significa(ba)n todo: Midnight, Danger, Rock&Roll… Ya sabemos cuales son. Y con los nombres de las mujeres fatales. Y capaz, también, de que se huela el peligro, la droga y el aislamiento, la esencia. Ian Curtis no es una mala referencia: aunque Anitua no era tan gélido, había mucho de contenida violencia intramuros de su desafiante grave vocal.

La tercera, quizá, una variedad estilística esbozada que desarrollarían en sus dos siguientes discos (también excelentes) y que se dejaba intuir en detalles como la pulsación oscuramente funkoide de “Rambling”, o en los sopapos de pop acalambrado, agridulce y eléctrico del porte de “Desert in the Girl” o de mi favorita, ese “Call it Fear” que demuestra que podían pasarse a los Jesus and Mary Chain por la piedra sin pestañear. Porque cuando lo haces mejor que el maestro no se llama influencia. Se llama “jódete”. “Fuck You”, para los amigos.

No es baladí, en todo caso, la comparación con los escoceses. Los Jesus surgieron antes, vale, pero mamaban de las mismas fuentes y, sin hacerse líos, lograban sintetizar sus influencias en un estilo (quizá un estilismo, también) que les era propio. El romanticismo de los Cancer Moon era sin embargo ligeramente distinto, más bronco y más oscuro, menos paisajístico, o, si se quiere, condenado a paisajes de cloaca más que a paisajes de páramo y contraluz. No eran “Cumbres borrascosas”, eran “Informe sobre ciegos”. O lo intentaban, al menos, oscuramente rítmicos, angustiados, sangrantes, poseídos por un inescrutable espasmo interior.

Situados en ese contexto pre-indie que tan vacuos fastos, tan poca raíz, tan poca sangre nos deparó, yo los sitúo, por espíritu, no por sonido, junto a dos bandas tocayas entre sí: Los Bichos y los Surfin’ Bichos. No tienen desde luego, la tóxica y exuberante variedad, el desaliñado clasicismo yonqui de los primeros (también reeditados hace unos años, por cierto), ni tampoco alcanzan la concisión (no pueden, chapurreando en inglés sus listas de referencias) de aquel Alfaro que dos años antes esputaba, hiperlúcido, “Bienaventurados los sucios de corazón/echando cinco duros verán a Dios”, pero un mismo tuétano de idea permeaba su discurso. Ardían. Eso es. Ardían por dentro. Un fuego frío.



Y siguen haciéndolo. En esta reedición el sonido es más nítido, los bajos de “Baster” se escuchan con mucha mayor claridad, magníficos en un acertado segundo plano, las guitarras calcinan el panorama, esplendorosas, como un aura de migraña ondulante en lugar de geométrico, la voz lo toca a uno con su mano retorcida, aunque de algún modo, hable ya desde la ultratumba. Mis temas preferidos suenan más amenazantes y escamosos que nunca (“Rambling”, la reptante pero fluida “Tell Me the Secret” donde la voz brilla con siniestra luz propia, la potentísima “Jimi, Jimi” o las antes citadas), pero incluso las canciones que me parecen más obviamente tributarias (“The Iron Need”, “Cruella Devil”) han pasado el test de la vida y la muerte con nitidez y han vuelto renovadas del olvido.

Comentario aparte para el texto de Gonzalo que acompaña, clásico inmediato de la reseña biográfico/histórica que radiografía sin piedad una Barcelona inusitadamente negra, valleinclanéa a gusto y aplica con lucidez una baza ganadora que a buen seguro le habrá traído no pocos problemas: la capacidad de no mentir y de cantarle a uno las verdades a la cara empezando por las más sucias.

Sabe bien, como todos deberíamos, que un artista puede ser un cretino integral (y suele serlo) sin que por ello deje de ser artista ni un ápice. Sabe también, ¿quién no?, que demasiado a menudo, España devora sin piedad a sus mejores hijos y que lo musical nunca ha sido una excepción. Demasiado a menudo, sí, las mejores de nuestras bandas son condenadas a la indiferencia en vida y reivindicadas sólo años después de la muerte en un ejercicio, el retrospectivo, que puede ser necesario y ejercerse de manera impecable, como es el caso, pero siempre es triste.

Así las cosas, lo que quede de contracultura en el Rock&Roll ha terminado por ser una desolada trinchera de contención, pero uno sabe que cada pequeño y enfermo ladrido de perro, cada infantil arremeter contra molinos, cada sepultado “Hunted By The Snake” nos ha permitido ser lo que somos. Y quizá no nos guste lo que somos, pero aún lo preferimos a la otra opción. Los Cancer Moon son eso: gloriosa música para la trinchera cavada donde se había planeado el templo. La truculenta y equívoca banda sonora del deseo y la necesidad. Una tarea ciertamente sagrada, la suya, y como tal pagada con el olvido general, el desprecio de la historia y la soberana, inadvertida gratitud de unos pocos.