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lunes, febrero 12, 2018

RUIDO, MONIGOTES Y CÓMO PODRÍAMOS VIVIR - una entrevista con RIZOMA



Reseñados recientemente AQUÍ por nuestros intrépidos reporteros, RIZOMA llevan tiempo facturando música fibrosa y expansiva desde los subterráneos madrileños, publicando buenos discos y ganándose a pulso el prestigio como banda de directo. Edu (guitarra, voces), la mente detrás de los dibujillos, atiende pacientemente nuestra batería de preguntas.



-¿Si tuvierais la pasta para hacerlo y el tiempo necesario, grabaríais discos más ensayados y más calculados o la inmediatez es un valor en sí mismo, incluyendo los fallos, etc…?

La inmediatez, los fallos y la inseguridad son un valor en sí mismos y nos apasionan e inspiran muchísimas bandas que han hecho de esos valores su bandera. Nos gusta que sea espontáneo, y desde luego no concebimos otra manera de grabar que no sea en directo. Por otra parte, y como mencionas en la reseña, sí veo necesario que llevemos la propuesta varios pasos más lejos, pero eso creo que tiene que ver más con las canciones: cuidar más la voz y las letras y preocuparnos y jugar más con el sonido (¡aunque sea para hacerlo más ruidoso aún!); sentirnos mucho más cómodos con el sonido de los discos sin necesariamente invertir mucho más en dinero.

También he de decir que desde que empezó Rizoma todo se ha hecho muy al límite, caminando en la cuerda floja y salvando el asunto por los pelos.  El mejor ejemplo es cómo preparamos este disco. En febrero de 2015 me quedé sin bajista y batería, reformamos la banda con otra formación, al mes estábamos tocando en directo con casi todo temas nuevos, y en poco más de medio año tocamos un montón en directo y grabamos este disco el último fin de semana que Nacho (nuestro batería entonces) pasaba en Madrid antes de marcharse a EEUU, apurando cada ensayo y cada concierto para llevar los temas lo mejor posible. Y tengo que reconocer que disfruto esa tensión.

En los conciertos de ahora los temas de este disco suenan muchísimo mejor y más rodados que en la grabación.

-Teniendo en cuenta que los referentes (musicales) que escucho en vuestro disco son de hace unos veinte años, y algunos de mucho más atrás, ¿en qué es Rizoma una banda actual, musicalmente? ¿Qué aportáis de nuevo a la tradición de la que venís?

Bueno, creo que tampoco hay muchas bandas ahora mismo reivindicando esos referentes musicales, o reivindicándolos de la manera en la que lo hacemos nosotros. Y desde luego, no en la península. Muchas de las bandas actuales que podrían estar en esa tradición, como los Fuzz de Ty Segall (con los que nos han comparado alguna vez), son bastante más moderados en su propuesta que nosotros. Nosotros queremos tocar esa tradición pero de una manera más pasada de rosca, más salvaje y con bastantes influencias más, y hacer de eso nuestro sonido, aunque algunos de los referentes puedan ser evidentes. Supongo que eso es lo que aportamos. No creo que haya que inventar nada, sino sonar frescos, que ya es bastante. Además, creo que manejamos muchos referentes diferentes y que no nos limitamos a ser un grupo revival o tributo del primer grunge.

Por otra parte, en estos tiempos en los que se llama garage rock y se dice que son salvajes a esos grupos de gente delgada con camisas de flores y gorras que patrocinan los de Jaggermeister y cuya música no me transmite nada (o nada bueno), creo que propuestas como la nuestra son…  ¿¿necesarias?? Nos posicionamos absolutamente en contra de la música moderada.

PD: Mas bien treinta años que veinte, ¿no?

-Sé que habéis tenido varios baterías, y de hecho las baterías son de lejos lo más flojo del disco. Es un problema clásico en los grupos, porque hay pocos, muchos menos aún que entiendan el concepto que se usa y muchos de estos ocupados en varias bandas al tiempo. Decía, creo, Joe Strummer, que una banda sólo puede ser tan grande como lo sea su batería. ¿Cuál es el estado actual de ese problema?

Cuando se fue Álex (batería original) en enero de 2015 entró Nacho, que es el chaval que grabó el disco. Nos dijo desde que le conocimos que sólo iba a estar en España unos meses y luego se iba a currar fuera, y pensamos que estaría bien tener el grupo activo con él el tiempo que se pudiera y mientras tanto estar con el radar alerta por si aparecía otro batería. Pero el plan nos salió regular porque aunque mientras estuvo Nacho fue todo muy guay, no apareció nadie y desde que se fue Nacho hasta que empezó a tocar Javi (el actual batería)estuvimos más de un año con el grupo parado. Ahora el problema está solucionado, y creemos que muy bien solucionado. Javi es colega desde hace muchos años. Toqué con él en una banda de sludge metal/crust punk llamada Dispain, en la que yo era bajista, desde 2010 a 2014.

Hay pocos baterías, y el rollo que hacemos no es algo muy popular. En cuanto metes un mínimo de “complicación” (muchos cambios, riffs algo raros, saber tocar rápido y lento, tocar con intensidad...) ya hay mucha gente que no puede tocar bien lo que hacemos. Y joder, nos venía gente a probar que no había escuchado el grupo y que decía que quería tocar post rock…. También, a la gente le cuesta muchísimo entender el compromiso que requiere un grupo, incluso un grupo tan pringado como el nuestro. Y luego hay muchos que tienen hijos y hacen grupos con otra gente que tiene hijos y de ahí no suele salir nada bueno.

No estoy para nada de acuerdo con la frase de Strummer... hay mogollón de grupos con baterías super minimalistas que son grandiosos y grandes influencias (los Gories, Spacemen 3, Flipper, Beat Happening, Pussy Galore...). Aunque para lo que hacemos y queremos hacer Rizoma sí necesitamos a alguien que toque mínimamente bien, no nos vale el rollo minimalista.

-¿Te consideras exigente y detallista a la hora de cerrar tu concepto de la música que quieres hacer? ¿Qué parte tienen en la composición y el desarrollo de los temas el resto de componentes de la banda?

Sí, el concepto del grupo está muy claro y me considero exigente y detallista en eso. No sólo en lo musical, también en las portadas y en los carteles de los conciertos (de los que organizamos nosotros, claro). Pero lo de que el concepto esté claro no quiere decir que todas las canciones tengan que sonar de una determinada manera, para nada. Ni que no vayamos a evolucionar o a arriesgar, porque eso sería un rollo. En cuanto a la segunda pregunta, yo llevo los riffs y una idea primeriza de cómo puede ser el rollo del tema o la estructura, pero el organizar y estructurar los temas, seleccionar qué mola y qué se elimina, qué partes se cambian... lo hacemos entre todos. Y desde que entró Javi damos más importancia a dar vueltas a los temas en el local, improvisar, probar cosas... lo cual está muy bien.  De los títulos y las “”letras”” sí me encargo yo solo.

-Las letras tienen ramalazos de ironía muy buenos, aún me estoy riendo con lo del “Squat”, y en todo el rollo ultrarreferencial creo detectar una cierta autocrítica a nivel de escena (quizá me equivoco). ¿Es útil la ironía? ¿Necesaria? ¿Para qué sirve?

La letra de “The Local Squat...” está inspirada en un cómic japonés que se llama Aula a la deriva, de Kazuo Umezu. Trata sobre un colegio que viaja en el tiempo a un futuro inhóspito y los niños tienen que aprender a organizarse y hacer frente a las tensiones entre ellos y a monstruos de todo tipo. Es una lectura muy recomendable. Y se me ocurrió copiar totalmente la historia pero que en vez de un colegio fuera una okupa. Se me pasó por la cabeza la chorrada y me hizo gracia, sin más, no fue para nada en plan “hagamos una canción sobre las contradicciones y las cosas que creemos mejorables de los centros sociales okupados de Madrid”, ni para creernos más listos que los punks (aunque sé que se podría interpretar así, en el hipotético caso de que alguien más a parte de ti se parase a leer el libreto).  A nivel de “escena” hay muchísima gente a la que criticar antes que a los punks de okupa.

No sé si la ironía es útil o necesaria, pero me parece que muchos grupos que van de muy serios y de supermilitantes no dicen más que obviedades que no aportan nada y muchas veces con una música aburridísima y de lo más conservadora. Pero con la ironía también hay que tener mucho cuidado, porque te puedes pasar de irónico y acabar haciendo mierdas gigantescas como Tendido Cero.
No te equivocas en absoluto con lo de la autocrítica. A Rizoma no te los puedes tomar en serio, pero tampoco en broma, como creo que dijeron nuestros amigos Pylar.

De todas formas, creo que le das más importancia a las letras de la que le damos nosotros, que es lo último que hacemos, y en este disco incluso después de haber grabado las voces (!!). Es algo secundario (o terciario) para nosotros, y creo que el 98 por ciento de lo que tenemos que expresar lo expresamos con la música y los dibujos. 

-Hablo en la reseña de la “nostalgia de una revolución”, es decir, de la sensación de que se desea una revolución y que esta se plantea según los términos de (supuestas) revoluciones que acaecieron hacia finales de los sesenta y principios de los setenta. ¿Hasta qué punto te consideras un revolucionario y hasta qué punto te gusta y te disgusta el mundo real en el que habitas? ¿Es posible esa revolución o todo esto no deja de ser una manifestación de evoluciones personales?

Tío, soy incapaz de responder a esta pregunta sin parecer (aún mas) retrasado mental. Pues sí, me disgustan muchas cosas del mundo real, claro, y a los que les guste es o porque el Tinglado ha hecho su tarea estupendamente o porque son unos hijos de puta. Entre las cosas que me disgustan, pues que vamos directos al colapso inminente con la historia del cambio climático y que ahí, por si alguien tenía alguna duda aún, se ve la naturaleza del capitalismo en todo su esplendor, que hipoteca las vidas de gran parte de los seres vivos del mundo con tal de que siga funcionando su máquina de acumular sin parar. Sí, la ideología de trabajar absurdamente y producir sin parar sin tener en cuenta para qué o a costa de qué, y que la gran mayoría de la población acepte con gusto esta lógica, y que vean como algo inútil todo lo que no encaje ahí. Que no se cuestione la idea del trabajo y del desarrollo desmedido, tampoco desde la izquierda.

Bueno, no sé si será posible una revolución como tal... yo lo veo bastante jodido, lamentablemente. Como he dicho antes el sistema hace su tarea muy bien y que cada vez más la gente es incapaz de darse cuenta de cómo funciona el mundo y de ser críticos y de organizarse. Creo que no puedo extenderme mucho más sobre un tema tan complejo en una entrevista.

-Me da la impresión de que has leído unos cuantos libros de La Felguera y que su visión sobre los procesos contraculturales te ha afectado en cierta manera. ¿Me equivoco? ¿Qué has encontrado de nutritivo y qué de contradictorio en esas fuentes?

Sí, me gustan mucho, sobre todo sus ediciones que tratan sobre procesos contraculturales, como los libros sobre la Angry Brigade, King Mob, los Motherfuckers o el de La Facción Caníbal, y me llevo muy bien con ellos. Además me gustan mucho los actos de presentación que hacen de sus libros. De nutritivo...pues no sé,  que molan, y que me parece interesantísimo conocer esos fenómenos y algunas de sus ideas son muy inspiradoras (la crítica del arte, del trabajo...). La contradicción más grande es que cuando empecé a trabajar pude comprarme más libros sobre abolir el trabajo, que antes sólo podía sacar de la biblioteca de mi barrio. Y que pueden dar una imagen de la contracultura y la revolución como lo que criticaban, como espectáculo, como una estética y como algo elitista y para enteradillos estudiantes de alguna carrera de arte completamente alejados de los conflictos reales actuales.



-El disco está parcialmente basado, o al menos toma alguna inspiración, entiendo, de la serie de animación del mismo nombre, que por desgracia aún no he visto. ¿Podrías hablarnos un poco de eso, cómo te inspiró, de qué va, etc…?

Hmmm no, no está basado en la serie, pero sí hay alguna referencia en alguna letra y en alguna de las láminas del fanzine que acompaña al disco. Bueno, había que buscar título y la serie me encantaba, se la enseñé a Mareike y le gustó mucho también, y no le dimos más vueltas... nos parecía que sonaba bien como título. Una cosa menos por hacer.

Es una miniserie de 10 capítulos de 10 minutos cada uno, así que te la ves en un ratillo. Va de dos hermanos que se pierden en el bosque, y el mayor lleva un gorro de cucurucho en la cabeza y el pequeño una tetera. Es muy tierna, los personajes son monísimos pero a la vez tiene un argumento muy oscuro y un aura de misterio, me recuerda bastante a las películas de estudio Ghibli. Me gusta que sea una cosa diferente a las series de dibujos de humor en plan Hora de Aventuras o Gumball (de las que también soy muy fan, claro). Y tiene ese aura de magia y bosques que tantísimo me flipa.

-Hablas del libro de William Morris “cómo vivimos y cómo podríamos vivir”, del que recoges una cita en portada: “Además del deseo de producir cosas hermosas, la pasión rectora de mi vida ha sido y sigue siendo el odio hacia la civilización moderna”. La discusión sobre esa frase daría (y ya ha dado) para varios libros más. ¿Suscribes al cien por cien esa idea o está ahí para abrir un debate? ¿Es hora de redescubrir la comuna neoarcaica que décadas o siglos siendo reivindicada desde las vanguardias y las retaguardias?

Esa y las otras dos frases que dicen los personajes en la portada están ahí para abrir un debate sobre temas que me inquietan mucho, y me pareció que quedaban impactantes en la portada,  pero desde luego no soy yo quién para dar lecciones sobre la tecnología, el turismo o el mundo rural, y menos en la portada de un disco. Me pareció que molaba ponerlo así y ya.

Pues no sé si la solución es la comuna neoarcaica como tal, no lo creo. Pero sí pienso que es necesario cambiar radicalmente nuestra forma de vida, abandonar la idea del crecimiento económico y apostar por una vida mucho más sencilla o nos iremos todos a la mierda en unos pocos años. Y creo que esto es incompatible con el sistema capitalista y que las posturas ecologistas no tienen ningún sentido si no van acompañadas de un rechazo total del capitalismo. Si quieres que te detalle cómo es el modelo futuro al que debemos dirigirnos y cómo será el proceso para llegar a ese modelo, pues no lo sé, tío... yo solo sé hablar de grupos de rock y de capítulos de los Simpson. No he leído lo suficiente tampoco.

Sí que quiero dejar claro que esta crítica está alejada de las ideas primitivistas de “vuelta al paleolítico” e individualistas que hay por ahí que están totalmente alejadas de la realidad y sin ningún tipo de conciencia social y que, aunque no sé mucho sobre esos movimientos, me parecen una mierda y pura estética.

-Por otro lado, yo me crié en el campo, y he vuelto a él unos años, y sé perfectamente –como tú sabrás también- que el ciudadano medio urbanita, por bienintencionado y concienciado que esté, no aguantaría ni tres meses en ese supuestamente idílico entorno revolucionario autosuficiente apartado de la sociedad con el que a menudo se le llena la boca. ¿No crees que se necesitan debates más con los pies en la tierra, más pragmáticos (aunque partan de ideas radicales)?

Claro, hay una falta enorme de contacto y conocimiento del medio rural por parte de la gran mayoría de la población. Incluído yo, claro, que no he pasado en el pueblo más que los tres meses de verano. Pero como he dicho en la pregunta anterior, no sé si la cosa va de la utopía rural autosuficiente , no lo creo, pero sí pienso que es necesaria una crítica radical al desarrollo desmedido porque si no nos vamos a la mierda en unos pocos años, y creo que la solución pasará en gran parte por la descentralización y la recuperación del contacto con el medio rural.  No creo que la crítica al crecimiento sea un debate que no tiene los pies en la tierra. Más bien, lo que es no tener los pies en la tierra es querer cambiar las cosas o proponer ideas “radicales” sin tener esto como una de las cuestiones fundamentales y directamente relacionada con todas las demás. O también puedes hacer caso a los compañeros de curro y a los familiares y votar a Ciudadanos que son el cambio sensato y son muy realistas. O preocuparte un poquito por el cambio climático y la destrucción del territorio y celebrar cumbres y tomar medidas que no son más que parchecitos pero son “realistas”, enmarcado en un modelo de capitalismo verde que es una mierda gigante.

-¿Sientes alguna afinidad con proyectos autogestionados como el que montaron algunos miembros de Crass? ¿Ha influido en todo esto tu carrera de ingeniero de montes?

Jaja no tío, mis estudios no han influido en absoluto en mi interés por la autosuficiencia. De hecho, por lo general la carrera y la profesión están bastante alejadas de posiciones políticas críticas.
Pero sí, claro que siento afinidad, me parece muy interesante lo que hicieron. Pero no, no está en los planes de Rizoma hacer una sucursal de la comuna de Crass en la sierra de Madrid o en Segovia. Y a Javi le gusta muy poco el campo.

-¿Cómo respira Madrid ahora mismo, musicalmente. Unos años fuera me han hecho perderle el pulso? ¿Qué hay de nuevo y de interesante en tu entorno? ¿Cambios significativos en el subsuelo?

Bueno, te voy a hablar de lo interesante, aunque no todo sea nuevo. Mi favorito es Atomizador, es un genio... canciones preciosísimas, muy cortas y marcianas con guitarra acústica, ukelele y voz con delay a tope. Y su banda Extinción de los Insectos (antes Campamento Ñec Ñec y antes aún Ensaladilla Rusa) es mi banda favorita del mundo de esta década... es algo así como grindcore psicodélico lleno de color, hardcore del siglo XXVII... como Brian Wilson al frente de Naked City. 

Hasta hace unos meses estaban Rollercoaster Kills, que hacían un rollo Hüsker Dü, Rites Of Spring... y tenían algunas canciones muy buenas. Ahora lo han dejado, pero el batería y el guitarra han hecho una nueva banda llamada Kugo, debutaron hace unos meses y me gustaron muchísimo... aunque es difícil juzgar por un sólo concierto, creo que me gustaron incluso más que Rollercoaster Kills.

Doble Capa es un dúo de batería y guitarra-caja de cigarros que tocan superdenso y pesado y muy alto, un rollo entre blues del delta y Melvins.

Oikos, el proyecto de mi amigo Rafael Femiano, a veces solo y a veces acompañado , que es drone/ambient con guitarras limpias de paisajes infinitos, muy rollo Earth. Su último disco “The Great Upheaval” es tremendo.

Wild Animals, que es en plan Superchunk pero con guitarreos a lo Dinosaur Jr. son un tanto moñas y adolescentes pero me flipan porque tienen temazos maravillosos, y al resto de Rizoma no les gustan nada.

Aunque llevan muchos años ya, me siguen gustando mucho y siguen siendo gran inspiración Desguace Beni y su punk instrumental tan personal. Su alter ego, Hermanos Peláez, también mola un huevo. Son los mismos pero tocando dos sintetizadores a un volumen muy alto.

Melange, aunque no es muy subsuelo, supongo que están ya a otro nivel. Rock progresivo y psicodelia con mucha clase, todo muy pro... lo que no me gusta de ellos es que casi nunca tocan en sitios que no sean festivales... demasiado pro. Pero la música, que es lo que importa, me gusta mucho, aunque me gustaban mucho más y eran más originales RIP KC, el grupo anterior del batería y uno de los guitarristas.

Casa Dragón es un grupo nuevo formado por gente de Fabuloso Combo Espectro, suenan mucho a Cosmic Psychos y Mudhoney y se lo hacen muy bien.

Raw Paw es un grupo de Toledo afincado en Madrid que hacen punk y molan un huevo.
Nuestro actual batería tiene muchos grupos y que molan mucho, Misty Grey, que es doom metal tradicional en plan Black Sabbath y Pentagram, y es imposible tocar ese estilo con más clase que ellos; Simón del Desierto que es doom algo más sludge, y Nagant, que es grindcore muy punk con temática sobre la Guerra Civil.

Y, si se me permite la promoción, yo tengo otra banda que se llama Emboscada, bastante inclasificable... rock ruidoso mágico y marciano, dos guitarras y batería. Creo que por lo menos personalidad tenemos.

A parte de eso, hay mogollón de grupos en la ciudad que son una mierda enorme, que hacen música aburridísima y que no aporta nada.

-¿Consideras que de algún modo este disco es un disco conceptual? ¿No son todos los discos discos conceptuales, de algún modo?

Hmmm no, en todo caso sería el grupo lo que es conceptual. Porque la imaginería de los dibujos, los títulos y las letras ya estaba presente desde el primer ep (y desde el cartel del primer concierto). No creo que todos los discos ni los grupos sean conceptuales...

-Dime cinco bandas que hayan sido esenciales para ti en tu crecimiento musical/personal y explícame por qué ha sido así.

Los primeros Pink Floyd (The Piper At The Gates Of Dawn y los singles de esa época). Es mi disco favorito del mundo. Conecto a tope con ese aire tan infantil y de cuento de hadas y bosques y gnomos, tan inglés... Y junto con Hawkwind fue mi puerta de entrada a la psicodelia.  Es una pasada, esa mezcla de canciones pop tan bonitas y locuras instrumentales de exploración cósmica mental, no me cansaré nunca de escucharlo.

Soul Bisontes. Es el grupo que ha habido en la península que más me gusta. Era un grupo de la periferia madrileña de los años 90, liderados por un tipo de nombre Pablo Cobollo, que tocaban un rock psicodélico sesentero, con órgano farfisa (¡cómo me gusta ese instrumento!), y cantado en castellano. Y ahí es donde estaba (gran parte de) la gracia. Las letras eran poesía surrealista de extrarradio, absolutamente geniales... me obsesionan. Actualmente, Pablo Cobollo sigue haciendo discos y tocando en solitario y editando libros de poemas, todo maravilloso.

Nirvana. Podría haber puesto Mudhoney, los Melvins o Sonic Youth, que me gustan más, escucho mucho más a menudo y son referentes clarísimos para Rizoma, pero voy a poner a Kurt y compañía porque para mí fue una revelación enorme de adolescente pasar de escuchar sobre todo metal a escuchar Nirvana y a partir de ahí descubrir los que he dicho antes, y Screaming Trees, Hüsker Dü, Black Flag, Dinosaur jr, Green River, My Bloody Valentine...

Reznik. Aunque en cuanto a discos de esa escena stoner/doom/sludge peninsular de la década pasada me quedaría con los discos de Rip Kc, Moho, Orthodox o Viaje a 800, ver a Reznik en directo me impactó mucho, el concepto del grupo de hacer algo tan minimalista y tan marciano y tan pesado fue una gran influencia para mí.

Extinción de los Insectos y Atomizador. Ya he hablado de ellos dos preguntas más arriba. Es la música que más me inspira actualmente, aunque no sea evidente en mis grupos. Su actitud, el hacer una propuesta tan radical y tan clara y originalísima, a la contra de todo, la estética de las portadas y de los fanzines que hace Jose tan flipante y personal...

Y podría seguir la lista con los Stooges, Black Sabbath, Comets On Fire, todos los grupos de los que hablo en el apartado de Nirvana, Slowdive, Bardo Pond, High Rise, Loop, Earth, Sleep, Ride, 13th Floor Elevators, MC5, The Velvet Underground, Six Organs Of Admittance, Om, Swans, Hawkwind...

-Hagamos lo mismo con cinco elementos no musicales...

Ahh, los Simpson en primer lugar sin duda, porque han estado presentes en mi vida desde que era un niño pequeño, han influído en mi educación tanto como mis padres y aprendí mogollón de cosas sobre la cultura del siglo XX, desde luego muchas más que en el colegio y el instituto y más útiles, como por ejemplo saber que existe un grupo que se llama The Who.

Los dibujos de mi gran amiga Elena Serrato, porque esos bichos mezcla de mitología japonesa y rituales ancestrales de muchas partes del mundo son una pasada, y me enseñó muchísimas referencias y me animó a ponerme a dibujar yo también mis monigotes de retrasado mental.

Los cómics de Calvin y Hobbes, porque es sabiduría, frases lapidarias y ternura por todas partes.

La serie Mas Allá del Jardín (que así se llama en castellano Over The Garden Wall), que ya he hablado bastante sobre ella ahí arriba.

La película de The Wicker Man, porque me flipa esa imaginería de paganismo. Y la banda sonora es una pasada.

-¿Para que sirve una banda de rock&roll?

Ahhh...para gastar mogollón de tiempo que podría estar invirtiendo en buscar curro, estudiar oposiciones  que no iba a aprobar en la vida, hacer un master, haberme ido de erasmus en vez de haberme quedado preparando el disco que luego fue “Amasijos...”, aprender programación o alemán, o chino (que es el futuro), viajar a lugares exóticos y tener una mochila en la que pusiera las banderitas de los países que he ido coleccionando...

-¿Qué hay después de la muerte?

Nada. Y si resulta que sí que hay algo, seguro que vamos a un sitio donde no ocurre nunca nada.



Entrevista por F.G.L.

miércoles, enero 24, 2018

ANSIA PURA – Una entrevista con SOMBRA DE LOBO



No es necesario, realmente, reseñar un disco como es el excelente "Adelante en Espiral" cuando el lector puede escucharlo en bandcamp y cuando el responsable del artefacto se presta amablemente a discutir los detalles y pormenores del mismo en una entrevista larga. He prometido sin embargo hacerlo, y en breve caerá esa reseña. Mientras, aquí queda la entrevista con Nuño, responsable único del proyecto Sombra de Lobo. Gracias a él por un muy interesante disco, en el que bajo un prisma personalísimo se escuchan ecos de clásicos como Bauhaus, Misfits, Sisters of Mercy, Décima Víctima o Parálisis Permanente. Y gracias también por la sinceridad y la claridad en la respuesta. Pronto, más.


-¿Cuál es tu historia musical anterior a Sombra de Lobo y por qué decides abordar este proyecto en solitario?

Pues mi historia musical es la de cualquier chaval apasionado por la música desde su nacimiento. ¡Y cuando descubrí el punk y los sonidos más agresivos ya me obsesioné por completo! Desde preadolescente he estado queriendo tocar o tocando. Lo hago desde 1996 en diferentes proyectos, pero básicamente con los que más cosas hice, toqué, grabé y edité fue con DISYOUTH, AGONIZANTE REALIDAD, UNAUTHORIZED, DERROTA, DESGUACE, ENAMORADOS y, ahora, con SOMBRA DE LOBO.

Decidí hacer esto desde niño ya que desde que aprendí a tocar la guitarra me he grabado cintas en casa, pero eran una mierda. Hacia finales del año 2015 escuché una maqueta de un grupo de Barcelona que se llama RES y se encendió una luz en mi cabeza. Me dije “mira, con una guitarra acústica marcando el ritmo y otra eléctrica punteando, junto a un bajo con líneas sugerentes y una percusión primitiva, podría hacer algo guay, vamos a ver si puedo hacerlo”. El problema era la batería, que yo no sé tocarla, pero la percusión sí. El ritmo lo llevo bien, pero como soy zurdo y tengo el cerebro del revés la batería siempre me ha costado muchísimo aunque se pueda cambiar la caja, el timbal y demás…  La cosa fue más que nada ver si podría llegar a tocarlo, a hacer algo yo solo. En cuestión de un mes me puse a sacar canciones y a ensayarlas en casa y en el local de ensayo (la percusión y algo el bajo). Mi amigo Huevo me ayudó a grabarlas, casi a escupirlas porque todo el proceso fue súper rápido (componer, ensayar, grabar). No sabía ni siquiera si iba a quedar bien, si cuadraría todo. No sabía cómo hacer la voz. En fin, todo muy improvisado, pero el resultado moló. Muy oscuro, porque psicológicamente y emocionalmente estaba bastante mal, pero me ilusionó mucho el tema y sobre todo flipé un poco con haber sido capaz de hacer algo así, no porque la música fuese genial sino por el hecho de haberlo conseguido y que hubiese quedado más o menos guay. Ten en cuenta que yo componía y ensayaba de la manera más precaria que puedas imaginar. En mi casa me grababa la guitarra acústica con el móvil, luego lo reproducía y sacaba los punteados… Me iba al local y con el móvil también, tocaba la percusión y el bajo. Todo desmembrado, eran piezas sueltas, era un caos que funcionó.  

-Me gustaría que me trazases el recorrido o recorridos que van desde esas ideas hasta la canción final. ¿Dónde las apuntas/grabas? ¿Cómo y dónde las desarrollas? ¿Necesitas un medioambiente determinado para ello o cualquier lugar vale?

Cómo he dicho, al principio la cosa era así, un móvil donde grababa ideas, las reproducía e iba mejorando y completando, todo sobre la marcha. Cuando estaban más o menos terminadas, me iba al local con unos cascos, me ponía el volumen al máximo y tocaba la batería. Fatal, muy incómodo y eso, pero es que no tenía nada más… Después de grabar la demo, en vez de cascos, conectaba el móvil al equipo de voces y al menos tocaba más cómodo, pero en esencia, componía igual, siempre en casa y luego en el local se me ocurrían cosas con los punteados o el bajo. La percusión la iba sacando al ensayarlo. Me quedaba después de los ensayos con Derrota y me tiraba ahí toda la tarde. Era muy rápido porque a uno solo las cosas le cuestan menos ya que no dialogas con nadie. Eso tiene cosas buenas y cosas malas, lógicamente. La movida es que yo lo tenía todo en la cabeza, básicamente. No escuchaba la música completa o toda junta hasta que finalmente lo grababa en su versión definitiva. Era un poco locura ya que imagínate la expectación por escucharlo completo: ansia pura. Pero no sólo eso: la demo y el primer LP están grabados de una forma extraña: empezaba por la guitarra acústica e iba añadiendo cosas. Lo lógico es empezar por la sección rítmica, pero claro, no busques un comportamiento lógico aquí… Más tarde empecé a hacer las cosas mejor. Cuando me mudé a las proximidades de Barcelona perdí toda la estructura que me permitía ensayar: las baterías, el ampli de bajo… No tenía ni idea de si iba a seguir haciendo cosas o no con Sombra… Empecé a ensayar con una peña y a componer para ellos, igual que siempre, con el puto móvil para grabar los esbozos.

Un día Laura, mi pareja, me enseñó un programita muy básico pero efectivo que es de Mac, que se llama Garage Band con el que puedes grabar por pistas y eso, de modo que vas añadiendo instrumentos o lo que sea y así podía escuchar las canciones terminadas antes de grabarlas bien. Todo un adelanto para un ser del pleistoceno como yo. Puede que te parezca increíble que no moviese el culo antes para conseguir algo tan simple, pero, claro, es que quitando lo de las cintas cutres que grababa de chaval (con sólo guitarra y voz)  yo tenía grupo, sacaba canciones y luego las ensayábamos todos en el local… No tenía necesidad de algo así porque no tocaba solo. Cuando empecé a hacerlo ni lo pensé, fue todo muy rápido y en esencia era divertido como hacía las cosas. Ahora lo hago todo distinto. Con la cinta de “Fiebre Subterránea”, grabada de forma muy precaria pero resultona, fui haciendo acopio de material (ampli de bajo, un bajo, una batería electrónica… cosas) y grabando sin parar, muchas demos de diferentes canciones, hasta lograr la versión definitiva. Un método más o menos normal. El disco de “Adelante En Espiral” lo he ido componiendo mientras lo grababa. Grabar era como ensayar antes.

Respecto al desarrollo de una idea, primero está todo en la cabeza… puedo empezar con un riff al que le añado una melodía y desde ahí, hasta el final de la canción. No creo que este método sea nada especial, es muy típico. Cuanto más solo estoy, mejor. Se me puede ocurrir una canción, riff o melodía de voz en cualquier parte, es un poco enfermizo. Para grabar, aprovechaba los momentos que podía, muchas mañanas, algunas tardes. Lo iba haciendo poco a poco entre Febrero y Abril del 2017.

-No me gusta a hacer listas de influencias porque suelen ser una cosa más personal del crítico que del autor. Además, este disco está un poco en tierra de nadie, y creo que esa es una de sus virtudes. En todo caso, hay algunos nombres que se me han venido a la cabeza en momentos concretos (no en canciones completas): Décima Víctima, Sisters of Mercy, Bauhaus, Misfits/Danzig, Parálisis Permanente. Probablemente no sean bandas que te interesen, pero a  mí me ha recordado a eso en algunos arranques. ¿Hay alguna banda, idea general, estilo o microestilo que puedas considerar una influencia declarable?

Todas esas bandas me gustan e interesan mucho, tengo sus discos y eso. Sobre Danzig, ya he dicho, hay un par de temas en los que directamente quise imitar su estilo. Hace siglos que escucho a Danzig, Misfits, Samhain… Me encanta. Cuando terminé la grabación de Fiebre Subterránea (donde yo creo que sí había más rollo post punk que en Adelante En Espiral) volví a escuchar compulsivamente los discos de Danzig y me propuse conscientemente sacar temas de ese rollo. Fue porque siempre había querido hacerlo pero en los grupos donde tocaba, no funcionaba. Empecé por ahí (tenía alguna idea previa,  esbozos de canciones, pero la primera que hice entera, fue a partir de ahí). Reconozco que he intentado seguir ciertos microestilos y me alegra mucho que te hayas dado cuenta, no me supone ningún problema porque no voy de músico creativo por la vida, en plan “buff, yo soy súper especial y original, intento hacer la música que nace de mis entrañas y nada más”. Tío, yo a veces cuando escucho o leo eso en una entrevista me parto. Una cosa es no escuchar música ajena cuando haces música porque estás ahí metido en la cueva (cosa que a mí me pasa) y otra es suponer que la música que uno crea nace de la nada, que la música que te gusta no te influye o afecta en algo, por poco que sea. Es muy pedante eso.

Yo lo reconozco y me siento a gusto con mis referentes. En este disco, mi estilo es el punk, mi subestilo es el indie rock de los 80-90 bañado con ruiditos psicóticos y oscuretes, mis referentes son Glenn Danzig y Hurula mezclado todo con mis manías y maneras. Poco más que decir ya que es todo muy evidente, con todo, creo que no hay mucha gente en este país que lo haga así aunque, repito, sea muy poco elegante que lo diga uno, pero mira, me envalentono. En la grabación anterior no había tanto Danzig, pero había Parálisis, incluso ramalazos de Eskorbuto; había Dinosaur JR y heavypunk… No sé, yo lo veo normal, es la música que me gusta, es parte de lo que escucho habitualmente. No llego a su altura, estoy a la mía.

-Sonoramente el disco es cohesionado. ¿Ves también algún tipo de unidad temática en las canciones? Mi teoría es que en la mayor parte de los discos, incluso en aquellos que pretenden ser simples colecciones de “singles” y huir de lo conceptual, hay siempre algún tipo de hilo conductor, al menos si han sido compuestos en un mismo tiempo y bajo unas mismas influencias. Sin embargo, ese hilo a veces sólo se percibe tiempo después de haber registrado el disco, cuando se mira de modo retrospectivo.

Estoy de acuerdo. Esto no sé si lo he dicho alguna vez, pero todos los discos de Derrota, por ejemplo, son así. Creo que no lo saben ni mis compañeros de grupo, porque creo que esto nunca lo hablamos,  pero como yo componía y escribía las letras, yo tengo razón y ellos no ¡jajaja! Eran discos de los tres, todos participábamos, pero las letras eran cosa mía y las letras dirigen el tema, ¿no? Respecto a Sombra De Lobo, bueno, lo que puedo decir es que hay temáticas recurrentes; tanto, que en este disco me propuse mezclar lo personal con la ficción y no hablar tanto de política como sí hice en el primer LP y en la cinta de “Fiebre…”. Tengo que decir que estoy muy contento con las letras, las antiguas y las nuevas, especialmente porque en lo que vino a ser un año tuve que escribir mogollón de letras para Sombra (más de veinte)  y para el grupo con el que tocaba en Barna, que se llama Enamorados (lo dejé por diversos motivos, pero llegué a grabar un LP que ellos irán presentando con otro cantante). Lo que quiero decir es que uno no es un genio y tiende a repetirse, pero creo que el resultado está bien. Por lo general, las letras de Sombra me gustan bastante. Las de este disco… sólo diré que hay algunas sobre gente conocida, gente real, otras sobre mí, otras sobre temas políticos (aunque no lo parece y eso me gusta), otras sobre cosas imaginadas. Lo que yo ahora mismo no veo es ese hilo conductor que mencionas. Quizás es eso, que tengo que esperar un tiempo, pero si existe ese hilo y tú lo ves, me alegro, porque me gusta que exista y me gusta eso de que cada disco sea un reflejo conceptual de un momento determinado.

-¿Recibes influencias de otras personas mientras compones? ¿Aceptas sugerencias? ¿O es un proceso más bien hermético y aislado?

Si te refieres a influencias musicales, recibo todo tipo de influencias y me empapo a tope con la música que escucho, y a veces intento imitarla descaradamente-que no plagiar o copiar-. Tomo la música que me gusta como referencia, claro que sí. No creo que haya actualmente mucho espacio inexplorado en el rock’n’roll y su infinidad de derivados, así que es lógico que la gente se imiten unos a otros, al fin y al cabo creo que así es como se ha logrado que surjan cosas nuevas y diferentes en la música. Si te refieres a si acepto o no sugerencias para añadir o quitar cosas de la música ya compuesta, te diré que depende. En un grupo siempre, porque aunque uno u otro saque una canción, los arreglos molan y no hay que cerrarse. Se aprende mucho de las aportaciones de otras personas, aunque cueste adaptarse. Lo que pasa es que la cosa tiene que ser ágil, ¿eh?, tiene que haber compenetración. Pero suele quedar mejor. Mi problema con Sombra es que lo hago todo yo y soy yo mismo quien arregla las canciones porque o bien no las comparto con nadie o bien cuando lo hago ya las considero terminadas. Pero sí es cierto que a veces Laura u otras personas me han hecho saber su opinión y a veces les he hecho caso.





-Si intentases pasar estas canciones al directo ¿necesitarías una versión fiel o supondrías que la cosa variará con el añadido de músicos diversos? He comprobado que a veces nos volvemos algo rígidos cuando pensamos mucho en solitario sobre una cosa.

Sólo con poder llevar estas canciones a un escenario ya me pondría tan contento que me importaría poco que no fuesen exactamente iguales. No me preocuparía porque lo que sí creo es que se respetaría siempre la esencia de las canciones. Tuve la suerte este verano de ensayar algunas veces con dos amigos de aquí y sacamos temas antiguos… Bua, la cosa era muy cañera, muy diferente a como están grabados. No cuajó por problemas de tiempo (la vida en Barcelona es ajetreada y cara, el tiempo es limitado y la gente que conozco está en mil cosas, en varios grupos o pasando ya de ensayar con bandas). Lo que quiero decir es que las canciones se adaptarían a los intérpretes y a su voluntad. Sonaría parecido y reconocible, supongo, pero igual… creo que eso es imposible. Y no me importa, me gusta la idea. Ojalá suceda alguna vez.

-Robert Crumb tiene un grupo que se llama “Los primitivos del futuro”, una idea que he usado para definir a alguna banda y que creo que define también a una gran parte del rock&roll que más me gusta. Hay cosas que son muy antiguas pero suenan futuristas, o que son futuristas pero están construidas con mimbres clásicos, como si fueran naves espaciales hechas de madera y clavos. En tu trabajo hay una cierta tecnificación pero también un sabor arcaico, terrenal. Suenas moderno pero al tiempo ancestral, por decirlo así. ¿Cómo se vive esa contradicción si existe?

Esto que dices es un halago para mí, la verdad. Reconozco que me flipan muchos discos antiguos y cómo suenan, incluso los que para muchos estándares, suenan mal, pero para mi no. ¡Para mi suenan muy bien! También me gustan mucho los sonidos de época, por decirlo así; el modo en que sonaban los discos en los 70 u 80, en los 90… las décadas que más me han influido en esto que he hecho ahora, especialmente 80’s y 90’s. Lo que pasa es que yo no tengo ni idea de grabar, estoy aprendiendo, y cuando no sé hacer una cosa, pues experimento e intento que no se note que lo estoy haciendo mal ¡jajaja! Así se dan casualidades… Creo que el sonido está conseguido para haberlo grabado en casa una única persona y sobre la marcha. Ahora mismo siento que no sería capaz de repetirlo y me da vértigo ponerme a grabar de nuevo, pero supongo que si le vuelvo a echar horas, surgiría algo diferente pero guay (para mi al menos, ya que yo soy mi fan número uno, lo reconozco). Lo de la contradicción que dices… yo no la siento.

No llegaré al punto de decirte que es todo el sonido es premeditado, porque hay mucho de accidental aquí, pero sí es cierto que antes de empezar a grabar, escuchaba música de hace ya 20 o 30 años y me propuse imitar cosas, como los primeros discos de Danzig (algo que creo que es descarado en al menos un par de canciones) y cosas del indie/punk americano de los 80 que me molan… todo eso a mi manera, que no sé cuál es, pero vamos, intentando que sonase ruidoso pero melódico, cañero y agresivo… ¡pero sensible y con flow! Bueno, yo he intentado cosas, los resultados los juzgarán otros. También me interesa mucho crear un grupo de psicodelia punk, desde hace muchos años, y he intentado hacer algunas cosas así. No he llegado al nivel de grupos actuales de ese rollo como Destruction Unit , pero el rollo de crear una atmósfera única para el disco creo que más o menos está conseguido, aunque todo sea mejorable. Sobre esas pulsiones en la música moderna, es muy interesante lo que dices. Muchas veces pienso que el rock actual tiene ya poco que decir, que hay poco que innovar en el estilo, por eso se le da tanta importancia al sonido: que si suena a viejo, que si suena a grabado en el váter… Hay gente haciendo música muy loca, especialmente en el black metal, el heavy y cosas muy técnicas. En cada estilo hay representantes increíbles. El punk yo lo veo un poco perdido, sinceramente, pero aún hay grupos flipantes y siempre los habrá, estoy seguro.

Respecto al sonido, hay también una pequeña corriente en el punk que suena premeditadamente mal, y cuanto peor suenas, más cool eres. No diré nada, pero es así. A mí me mola ver un grupazo en directo, que suene que te cagas y luego el disco sea fiel a eso. Yo puedo encontrar el encanto en cualquier parte menos en una bandera de España, ¿me explico? No soy un cazurro ni el hooligan de ningún estilo, no tengo una mente cerrada pero tampoco soy un incondicional porque sí del hype de turno sólo porque la Vice o el Máximun Rocknroll digan que mola. Ya sé que esto es muy manido, pero es que a veces la gente es gilipollas, no puedo ser más claro. Tampoco quiero criticar los gustos de nadie, aunque lo acabo de hacer, pero me refiero a que esto es música que, aunque se ofrezca como independiente o DIY, sigue teniendo un componente de superficialidad, de espíritu consumista, afectado por modas seculares que incluso pueden ser contradictorias. Quizás ese rollo de moderno pero ancestral tiene que ver un poco con todo eso, con estos tiempos paradójicos de confusión total en los que vivimos los humanos de hoy, conectados al aislamiento, confundidos ante novedades de hace un siglo, viviendo rodeados de antigüedades brillantes, tan imposibles de superar que nos dedicamos a pulirlas, a darles brillo. Y se las ofrecemos a los incautos como novedades listas para consumir, previo pago desmesurado. Todo es posible.

-Grabaste esto en “una habitación de Vilanova y la Geltrú” y te defines como DIY. ¿Cuáles son los límites de ese DIY? ¿Se trata simplemente de funcionar por cuenta propia sin el apoyo de organizaciones o aparatos o implica también grabarlo tu todo en casa y por ti mismo sin ningún tipo de injerencia exterior? Mi idea particular del DIY consiste en mantener el control creativo absoluto (yo y quienes colaboren,) pero intento grabar en las mejores condiciones. Es decir, si ahorro dinero y me puedo permitir un buen estudio, no creo que eso afecte a mi DIY. ¿Qué opinas?

Los límites del DIY son económicos y los de la capacidad de uno o de la gente afín que te rodea que esté dispuesta a ayudarte o a hacer las cosas contigo, con tu sello, tu grupo, lo que sea. No creo que haya más límites, sinceramente. Yo hago las cosas de forma DIY no porque no pueda hacerlas de otra, sino porque es lo que me gusta y como sé hacerlas, como lo he hecho siempre y con lo que más a gusto me siento. Si las cosas fueran diferentes, las haría partiendo de axiomas iguales y observaría cómo evolucionan. Si pudiera permitírmelo, iría a un estudio a grabar, me tiraría allí el tiempo necesario para terminar un disco, pero no puedo. Por eso he intentado reproducir eso de la manera que he podido, en casa, para grabar con paciencia, sin estrés, repitiendo lo que hiciese falta. No hubiese podido pagar las horas de estudio invertidas, no por falta de voluntad o fanatismo DIY, sino por pobreza.

Cuando he tocado en grupos, he ido a estudios a grabar, claro que sí, los mejores que hemos podido permitirnos porque queremos el mejor resultado posible y dejar un buen testimonio. No siempre nos lo hemos grabado todo nosotros, pero hemos participado al máximo. Y cuando lo hemos hecho nosotros, lo hemos hecho buscando el mejor resultado, también en la medida de nuestras posibilidades. Para mí todo eso es DIY. Tú has conseguido tu pasta y te la gastas como te da la gana en función de lo que quieres y puedes. Yo creo que una cosa DIY puede llegar a ser grande y seguir funcionando con la misma ética. Es de lo que se trata, del espíritu, de construir algo propio, que no te puedan tocar ni manipular. Lo que pasa es que mucha gente confunde el DIY con precariedad o con algo cutre, pero para mí no tiene nada que ver.

DIY es lo que tú comentas, es independencia y control sobre tu actividad, sea la que sea. Es un método de aprendizaje y de diálogo creativo. Es un estilo de trabajo que no tiene por qué estar reñido con la alta productividad o calidad en su resultado pero que depende por completo de los medios y recursos que se tengan, de la imaginación, del esfuerzo, de las ganas, de la suerte… por eso varían tanto los resultados en los proyectos DIY.        

-Grabar en casa hace que el sonido sea relativamente “lo fi”. Las guitarras suenan muy bien, pero el conjunto tiene, forzosamente , el encanto de lo artesano y lo no del todo pulido. En el mundo underground eso es visto a menudo como una virtud, lo roto, lo inacabado, lo que está en bruto es considerado a menudo superior a lo que tiene un acabado prístino. ¿Qué opinas?

Opino que hay opiniones como culos en el mundo. Todo el mundo tiene su culo y su opinión. Muchas gracias por lo que dices de las guitarras y lo del encanto del artesano, pero te repito, yo he hecho lo que he podido y soy consciente de que muchas cosas están mal. ¿Que hay una vertiente de opinión que dice que el underground mola más si parece inacabado…? joder, pues es lo mismo que decir que el DIY es cutre. A veces si parece inacabado puede molar pero otras será una basura, igual que hay cosas que son cutres premeditadamente y molan y otras lo son y no hay manera de disfrutarlas porque son insoportables. Pero a otro loco puede que le parezca una puta obra de arte. Yo qué sé. Eso en el punk pasa muchísimo, desde siempre. Yo he intentado hacerlo lo mejor posible con mis medios, conocimientos y capacidades. Soy consciente de las carencias y me joden esas carencias porque yo quería lo mejor. Me la suda el encanto de lo artesano, quiero lo mejor. Y no lo mejor que diga otro, sino lo que en ese momento me parece que es lo mejor, como si es grabar con cinta y no en digital porque soy un fanático de los sonidos antiguos... Te llegará otro y te dirá que es muy caro, que es incómodo, que es lo que sea, pero tú odias el sonido digital, sólo usas amplis de los 70, los pedales descatalogados  que usaban tus abuelos y todo tipo de cacharros analógicos… ¿Es eso más o menos underground? Podríamos hablar de esos miles de grupos que se dejan dinerales imitando sonidos antiguos, grabando con aparatos que no tienen piezas de repuesto... Joder, porque se lo pueden permitir y les gusta, es normal. Otra cosa es el quiero y no puedo…  Quizás tu pasas horas ahí perfeccionando el sonido que ya ha sido grabado de una forma precaria e igual la estás cagando, te equivocas al intentar mejorarlo y con un rollo más amateur hubiese molado más… Más simple, más al grano. Puede ser.

Lo que te digo es que yo he intentado hacerlo lo mejor posible porque para mi era también una manera de aprender, de experimentar ya que todo lo que hago es amateur. No tengo casi medios, así que, como dices, aun intentándolo todo bien, siempre será lo fi, jajaja… Es una rayada. Así que lo mejor es lo que antes hablábamos, hacerlo a tu manera dentro de tus posibilidades y según tus gustos, siempre será todo opinable, faltaría más. Mi intención es hacer las cosas del mejor modo posible e intentar imitar los sonidos y los estilos que me gustan y te aseguro que no lo consigo ni de coña. Me quedo satisfecho, pero sé que con más medios y manos más expertas todo hubiese quedado diferente. No digo mejor, porque lo que he hecho me gusta mucho, pero diferente seguro, así que...

-¿Cómo programas las baterías, cómo decides los ritmos que cuadran con cada canción?

En primer lugar, no programo baterías. Todo está tocado, en todos los discos. ¡Por eso hay errores! Lo que pasa es que tengo un estilo peculiar a la hora de tocarlo y grabarlo. Lo nuevo ya lo he ido grabando de una forma más normal, empezando con la batería, que es lo que más me cuesta de hacer. Se me ocurren muchas cosas que no soy capaz de tocar, así que, me adapto a lo que sé o puedo llegar a hacer. No hay mucho más que decir al respecto. Yo soy un inútil, tío, un completo neófito en esto de los programas de grabación y plugins. Sé que existen programas que imitan baterías muy guapas, se programan y, hala, tiras millas… pero de momento no los uso. Todo es manual, por así decirlo.

-Noto una especie de evolución dentro del trabajo: Las voces van ajustando hacia el tercer tema, donde todo empieza a cuajar con más claridad. ¿Está todo grabado en una misma sesión o a lo largo de un tiempo? ¿Cómo lo ves ahora, pasado el momento?

Sobre la voz me han dicho diferentes cosas. Básicamente que no se entiende (en el sentido de que no se escucha nítida) o que está baja… Bueno, voy aprendiendo aunque tengo que decir que sí me gusta así, pero hay cosas que quiero cambiar si vuelvo a grabar algo nuevo (si es que soy capaz de cambiar algo). Supongo que cada uno tiene su opinión y sus gustos, es lo suyo.

Respecto a la evolución dentro del disco, la hay, claramente, pero no sé si la que dices porque el orden definitivo no es el orden de grabación. Hay una diferencia porque a mitad de grabación conseguí un programa nuevo y mejor (un Cubase). Empecé a grabar de nuevo y al final opté por grabar las otras canciones ya grabadas con el programa anterior, aunque usando algunas partes… Lo que quiero decir es que iba aprendiendo y probando cosas nuevas sobre la marcha, así que hay esa evolución obvia, aparte de las que tú u otra persona pueda ver.   

-¿Cuáles crees que son los puntos fuertes y débiles del disco? Te diré lo que opino yo. Me gustan mucho las guitarras y la mayor parte de las voces, y creo que las canciones, en esencia, son buenas y sólidas y las letras tienen algo que decir. También me gusta el hecho de que el disco está en una especie de tierra de nadie, entre el punk, el rock oscuro, el pop, gotitas de metal… En el debe, algunas baterías están un poco fuera de sitio, o demasiado recargadas, como si perteneciesen a otra canción. Me pasa, por ejemplo, en “Que arda el camino”, que me parece de las mejores del lote pero al tiempo de las peor cerradas…

Los puntos fuertes del disco son las canciones; los débiles, puede ser que el simple hecho de haberlo grabado en casa, aunque esto también te digo que puede ser un punto fuerte para mucha gente al escuchar el resultado, no sé. Me lo han dicho. Para mí lo peor o lo que es más mejorable también son las baterías. Pero tengo que decir que si vieses como las he hecho y con qué igual flipas y les das el valor que yo les doy, jajaja. Es decir, he conseguido algo guay con medios precarios, así que les doy un valor. Que estén así de recargadas es por cómo las grabo, mi estilo al tocarlas: tienen mucho bombo, sí. Por eso puede parecer que son programadas, no sé, pero así consigo más caña. Son electrónicas, lo que ayuda a que el disco suene ochentero, pero a la vez algo así como una especie de Ministry punk (aunque no ha sido una referencia para mí en este disco, pero ahora mismo me viene a la cabeza por el tema de batería electrónica y caña). Digo que es lo que menos me gusta pero no que no me gusten las baterías en absoluto; hay movidas que me gustan bastante: los ritmos, ciertos cambios, sonidos de timbal… Los platos son también mejorables, pero tenía lo que tenía y grabar un plato en una casa no es fácil, ni una batería, ni nada en realidad: ¡ molestas a los vecinos!!! Hay que ingeniárselas, trampear. Por eso estoy muy contento con el resultado, porque sé lo que he hecho para conseguirlo y la currada que me he pegado, aunque no sea muy elegante reconocerlo.

Sobre la de “Que Arda el Camino”  diré que es una de las que regrabé y usé cosas ya grabadas que aparecían en la versión antigua pero quería conservar. La cosa es que tiene un error bastante garrafal, un error de ejecución importante que seguramente me debería haber hecho regrabarla por completo. Estuve un tiempo dándole vueltas: “¿La dejo así, con el error o la regrabo? Joder, se nota mucho el error, pero… me da una pereza increíble regrabarla… Tampoco se nota mucho; hostia, ¡sí se nota! Bueno, es como que no se pilla bien… voy a ver si lo apaño con esto o lo otro… Se nota igual, pero me la suda, así se queda”. Vaya, parece que sí hice eso del rollo underground poco pulido y roto ¿no? He sacado un disco con una canción que tiene un error jevi y lo he hecho conscientemente. Soy un snob o un vago, no lo tengo claro. Pero sí, las baterías podrán o no gustar independientemente de todo esto que te cuento… Con todo, las reivindico.   

-¿Hay planes de tocar en directo o estamos ante un proyecto estrictamente de grabación? ¿Cuáles son tus ideas para el futuro?

Tengo una multitud de ideas demenciales que me llenan de falsa pero necesaria ilusión ya que la realidad suele ser frustrante y repetitiva. Planes de directo a corto plazo: nulos e inexistentes. Pero tengo la opción de empezar un grupo nuevo, al menos de acoplarme a algo que ya existe y que tiene buena pinta, así que, puede ser que toquemos algún tema, no sé. Quiero intentar dejar de confundir mis deseos con la realidad, pero tiendo a la fantasía y la ilusión, como dije, por lo que jamás pierdo la esperanza por estúpida que sea.

Sombra De Lobo surgió como un experimento y creció hasta ser una necesidad que las circunstancias de mi vida aislaron de aquello que habría hecho posible el llevar el proyecto al directo de una forma más o menos fácil. Ahora ya no me obsesiona tanto el tocar con Sombra como el tocar, así en general. Me lo estoy tomando con más calma porque espero que este disco abra alguna puerta nueva y me conecte con gente que aun no conozco. Lo que me preocupa de verdad es no vender los discos, por lo que mis esfuerzos y mi dedicación van a ir enfocados al tema de venderlos. La tirada del LP es pequeña, 200 copias y las voy a vender lo más barato que pueda, a 10 euros. No voy a ganar nada de dinero ni lo espero; quiero recuperarlo para reinvertirlo. Me contento con vender 150-170 copias (quien quiera puede contactar conmigo aquí: sombradelobo@hotmail.com; también soy fácil de encontrar por el bandcamp o el facebook). ¡Estoy vendiendo una pequeña joya a precio de saldo! Portadas serigrafiadas, pocas unidades, musicón… No soy objetivo, lo sé, pero es un disco que yo me compraría. Eso es importante para mí.

Sobre el futuro… desde que terminé la grabación he compuesto muy pocas canciones y me he centrado en poder editar este disco, en todos los procesos que hay que hacer, empezando por ganar (trabajando) el dinero necesario. Lo edito yo, mediante mi sello, Producciones Sombra, que ha editado todo lo de Sombra de Lobo menos la primera demo. Además he participado en el segundo LP de Auxilio, “Tormenta”, un grupo de hardcore estilo sueco de Valencia. Este proyecto es muy personal, literalmente. Si no vendo los discos, no sé qué pasará pero no creo que deje de componer y grabar, me sale solo. Tengo ideas descabelladas. Algunas prefiero no decirlas pero otras sí, porque a saber… Por ejemplo, sacar un doble LP. Me parece un gran reto, algo genial, aunque económicamente totalmente inviable.

-¿Para qué sirve la música? ¿Por qué cantamos?

Los demás no sé pero yo lo hago porque me gusta, me realizo a través de la música, me emociono y me evado realizando una actividad creativa. La música sirve para disfrutar y gozar, para expresarse y definirse, para comunicarse y exorcizar emociones de toda clase, ideas, alegatos, historias, secretos. Sirve para vivir.



Entrevista realizada por FGL para Kaput Enterprises 2018


sábado, diciembre 06, 2014

NICK TALBOT - INGLATERRA SUMERGIDA



Ha muerto Nick Talbot, a unos siempre demasiado tempranos 37 años. Fue el cerebro y la médula de Gravenhurst, un proyecto con el que publicó varios discos muy notables y al menos -en nuestra opinión- una obra maestra, ese "Fires in Distant Buildings" que tuvo menos repercusión de la que merecía y que escucho ahora mismo. Un disco con algunos momentos, no pocos, de los que erizan el cerebro si uno tiene cierta querencia por el misterio metafísico y el sufrimiento humano. Recuperamos la reseña del disco y la entrevista con Talbot que KAPUT publicó en papel justo en aquella época (2006, él debía tener unos 29 entonces) y que nunca llegó a la web. Sirva de recuerdo, para quien desee recordar.


EL LIBRE ALBEDRÍO Y OTRAS ILUSIONES - Una entrevista con NICK TALBOT (GRAVENHURST) 

Terror gótico, alienación urbana, viajes escapistas hacia el pasado que yace bajo nuestros pies, descarnado retrato social y ocasionales destellos sentimentales con el poso ajado y polvoriento de lo que no pudo ser. Nick Talbot nos cuenta cómo enterró vivo a Nick Drake y se reinventó como cronista de la Inglaterra oscura.


Estoy interesado en tus influencias no musicales. Citas algunos libros en las entrevistas... 

- “Último verano en Klingsor” (Hermann Hesse) es sobre un pintor auto destructivo que se mata trabajando. “Happy like murderers”  (Gordon Burn, Faber&Faber, 1998) es un libro sobre Fred y Rose West que asesinaron a muchas adolescentes en Gloucester. A diferencia de la mayoría de libros del género de “crímenes reales”, parte de la prosa are escrita como si la historia fuese ficticia. Eso lo hace más perturbador e iluminador. “From Hell”, de Alan Moore, es una “novela gráfica” (una forma pija de llamar a un libro de comics). Es un acercamiento de ficción a la leyenda de Jack el Destripador, lleno de especulación metafísica y del habitual genio de Moore.

¿Crees que el artista que como ciudadano está políticamente implicado debería reflejarlo en su trabajo? ¿Cómo es la situación político-social en Inglaterra? 

-A menudo, cuando los escritores de canciones intentan ocuparse de acontecimientos actuales las canciones caducan rápidamente; las canciones no son una plataforma demasiado útil para discutir lo intrincado de problemas políticos y sociales complejos. Las respuestas nunca son simples. No me veo a mi mismo encajando en el eje derecha/izquierda. Es demasiado simplificador. 

Respecto a problemas sociales como el uso de drogas, la prostitución, los derechos de los gays, etc, soy muy libertario; Creo en la elección individual y no creo que sea asunto del gobierno interferir en la vida personal de la gente. Creo que la función del gobierno es protegernos de los demás, no de nosotros mismos. Definitivamente, no soy un conservador. 

En el campo de la economía, sin embargo, soy cauteloso con la izquierda; no estoy convencido de que un gran control gubernamental sobre la economía funcione bien. Así que no soy un socialista. Un gobierno grande a menudo termina siendo tiránico. Igualmente, no estoy convencido de que los mercados libres siempre solucionen los problemas. Creo que cada problema económico debe ser evaluado de manera independiente; no soy el adecuado para los dogmas teóricos, así que supongo que soy más bien un centrista a ese respecto. Por encima de todo, tengo instintos libertarios.

“Los muertos ven a través de los ojos de los vivos/los muertos conocen todos vuestros nombres/sin el poder de evitar que repitamos los mismos/descuidados errores que ellos cometieron...”. Parece un castigo bastante duro. ¿De dónde salió esa idea?

- Estaba subiendo por una colina en la Toscana cuando pensé en ello. La ultratumba siempre me ha parecido una noción absurda y cruel. Si los muertos están en el paraíso observándonos, viendo como lo jodemos todo, debe ser bastante infernal para ellos. Si existe un paraíso, no quiero ingresar en él.

Estas muy metido en las historias de fantasmas y las películas de terror. ¿Cuáles son tus artistas favoritos en ese campo y cómo han influido sobre ti?

- M.R. James (Montague Rhodes James, 1862-1936) es la mayor influencia literaria sobre mis letras. Escribió historias clásicas de fantasmas; leerlo a él me introdujo en el arte de hacer que la gente se sienta de una manera determinada sin darle, en realidad, ninguna información. En sus historias, lo inexplicado permanece inexplicado. No hay soluciones, solo pistas y vagas sugerencias. Espero hacer lo mismo con mis letras.

Tienes una capacidad asombrosa para crear atmósferas misteriosas y amenazantes con sonido y unas pocas palabras bien escogidas... ¿escribes poesía, cuentos o novelas?


- Escribo algo de poesía, pero la mayor parte es muy tonta; escribo pastiches y parodias de horror “pulp” para mi propio solaz. En todo caso, si escribo algo bueno en forma poética normalmente termino usándolo en una canción. También escribo algunos artículos y reseñas para revistas. Intento no tomarme a mí mismo demasiado en serio.

¿Dónde comenzó el interés por lo oscuro? 


- En el vientre materno.

Alistair Fitchett te comparó con los Kinks porque “ambos exploran temas de un tipo de mítica 'inglesidad perdida’. ¿Cuáles son esos temas y que significa exactamente el término? 


- No se lo que significa realmente, es una mezcolanza de cosas. Podría significar, sencillamente, la decadencia de las cabinas de teléfonos rojas y la amabilidad, el aumento de la violencia. Pero esas no son las cosas que me interesen. Para mí es más la idea de la prehistoria de cualquier país, la idea de sistemas de creencias perdidos, civilizaciones perdidas, ciudades bajo el mar. Como soy inglés, de modo natural me centro en las islas británicas. 

Estoy interesado en todas las tradiciones paganas pre-romanas y específicamente pre-cristianas de las islas británicas. Los restos de las tradiciones precristianas se extienden por toda Inglaterra, especialmente en el oeste del país, donde yo vivo. Muchos pubs que se llaman “Green Man” (un símbolo mitológico pagano recurrente en Inglaterra y, de paso, en muchas otras partes. N del A), pueblos con “maypoles” (otro símbolo arcaico que permanece. N del A), círculos de piedras... Debo añadir, en todo caso, que no soy un hippy. Me gustó mucho “The Wicker Man” (Christopher Lee, Brit Eckland, 1973, Película de serie B que ha ido ganando prestigio con los años y trata, bajo la apariencia de un thriller policiaco, temas como la vuelta a los antiguos ritos paganos. N del A).

¿Cómo decidiste el tratamiento sónico de tu versión de los Kinks? 


- Es una canción pop a medio tiempo que coquetea con la psicodelia, así que lo que hice fue ralentizarla y hacerla sonar más narcotizada.

¿Es “Fires...” un intento de huir de las constantes comparaciones con Nick Drake? El disco tiene una enorme variedad, con partes duras incluso... ¿te interesa la música violenta? 

-Algunas de las canciones de “Fires...” fueron escritas en 1998, mucho antes de que hiciese mis discos acústicos. Fugazi y My Bloody valentine son mis bandas preferidas. También me gusta el trash-metal. La gente debería ser cautelosa cuando escucha un disc: podrían acabar escuchando lo que quieren escuchar. A menudo su análisis dice más sobre ellos mismos que sobre el álbum. La gente escucha a Nick Drake en mis discos porque es una referencia que está de moda para hablar de una guitarra acústica y una voz inglesa. Mi colección de discos es muy grande.

Inglaterra tiene una larga tradición de estrellas pop que han sido, al tiempo, agudos comentaristas de la realidad del país. Mis favoritos son gente como Ian Curtis, Julian Cope, Aidan Moffat, Jarvis Cocker, Morrisey o Ray Davies. ¿Qué opinas de ellos? ¿Añadirías a alguien?

Todos ellos son grandes artistas. Me gustaría añadir a Billy Bragg, Richard Thompson, Kate Bush, y The Pet Shop Boys.

Tienes tu propio sello, Silent Age. ¿Qué música intentas promocionar?

- Silent Age nunca ha sido un sello propiamente dicho. Comenzó como un vehículo para mi primer álbum, pero quise que otros artistas saliesen a la luz; había demasiada música estupenda que terminaba en la pila de maquetas de los ojeadores de las discográficas. Decidimos enviar pequeñas tiradas de CDs a las rasdios y los fanzines en lugar de a otros sellos. Silent Age actuó como una especie de paraguas colectivo. Tuvimos cierto éxito así: War Against Sleep, Bronnt Industries Kapital, S.J. Esau, Ivory Springer y Geisha han sacado discos con sellos propiamente dichos después de que atrajésemos cierto interés sobre ellos con Silent Age. El sello, sin embargo, ha permanecido “dormido” durante un tiempo. Estoy a punto de reeditar el debut de Gravenhurst, “Internal Travels”, y saldrá en Silent Age.

¿Te interesa la historia?

- Estoy obsesionado con ella.

La idea de la violencia en sus diversas formas (reprimida, explícita, infligida a uno mismo) parece rodear tu último disco. ¿Por qué te interesa tanto? ¿alguna conclusión?

No sé porqué estoy interesado en ella, pero mi conclusión general es que el libre albedrío es probablemente una ilusión.

¿Qué importancia tiene la música en tu vida?

- No lo se. No siento que tenga demasiado control sobre mi vida. Siento que es algo que, sencillamente, me sucede.

¿Qué hay después de la muerte? 

- Nada, espero. Como he dicho, lo del paraíso suena infernal.



CITAS

“Para comprender al asesino/debes convertirte en el asesino/y ya no necesito esta violencia/pero ahora que he probado el odio, quiero más” (The Velvet Cell)

“Descienden sobre la ciudad como moscas/rociando sus huevos dentro de los ojos de un perro muerto:/es Inglaterra, un sábado noche” (Animals)

“Llévame hasta el río/quiero sentir el agua/acercándose e inevitable mientras tú empujas mi cabeza hacia el fondo” (Animals)

“Vivo en ambos lados del espejo/siento el dolor que la destrucción trae/Quiero ayudar a ponerlo todo en su lugar/quiero destruirlo todo//Hay ciudades bajo ciudades/ciudades bajo el mar/En los pueblos desiertos y los túmulos funerarios/ hay belleza – que nadie verá” (Cities Beneath The Sea)

“Justo tras la medianoche me doy cuenta de lo que he hecho. Justo tras la media noche me doy cuenta de lo que he hecho. Yo levanté la mano que lanzó la piedra que mató al pájaro que despertó a la ciudad” (Black Holes In The Sand)


 


Gravenhurst – "Fires in distant Buildings" (Warp)

Era la de Gravenhurst una discografía aceptable, de sereno siniestrismo vagamente folk (en la vertiente inglesa, claro), hasta que llegó este disco para despejar la mesa y colocarlos de inmediato en otra dimensión. Tirando al lado joydivisiano del asunto (ese baño de electrónica ocasional y amenazante, el fibroso sonido de brillante oscuridad) pero con personalidad, sonido y letras -¡qué letras!- para afianzarse lejos del plagio, el cerebrín de Nick Talbot ha parido un engendro que aúna el pop torturado y sentimentalmente puntiagudo con la violencia extática y contenida que en su momento postulaban Mogway o My Bloody Valentine y ocasionales reflejos de refilón en el palaciego espejo de Smiths y Pet Shop Boys. Anglófilo hasta la médula y con un ojo innato para las imágenes y atmósferas que hielan el tuétano, Talbot retrata la violencia común en sus múltiples formas con mano maestra. Sin miedo a los desarrollos largos, pero preclaro en el cierre melódico de los temas. Asequible pero con profundidad, nunca obvio, y con el broche de "See my friends" de los Kinks narcotizado y virado a Spacemen 3 en sepia. Un disco imprescindible desde ya, si no eres de los que tienen accesos de urticaria por un poco de engolamiento British...


viernes, octubre 17, 2014

CULTO, COMUNIDAD Y CORTE DE PELO - Una entrevista con STRANGER


Nuestra colaboración con Cosmic Tentacles sigue dando frutos excelsos. AQUÍ una nutritiva entrevista con STRANGER (punk, Boston), una banda de esas necesarias.




martes, septiembre 16, 2014

CUCHILLO DE FUEGO - TRIPLE ESPAÑA


AQUÍ podéis catar la reseña de "Triple España" y la entrevista con los Cuchillo que cedimos amablemente a nuestros compañeros de Cosmic Tentacles. Que Cthulhu esté con vosotros.


viernes, septiembre 12, 2014

Entrevista con MIRAFLORES (IV de IV)



(Última entrega de nuestra entrevista con Emilio R. Caqscajosa, cantante y letrista de MIRAFLORES, excelente banda sevillana que en breve saca disco a la calle)


-¿Para qué sirve una banda de rock cuando tienes 40 años? Pros y contras, sentidos y contrasentidos, etc…

Hace unos días le propuse a Juanmi de Malheur que se uniera a un colega y a mí en un proyecto de laboratorio donde queremos mezclar la herrumbre de los Neubauten con guiños doom y ecos al ambient de bandas como Main. Su respuesta tras escuchar algunas pruebas grabadas en casa fue: “Me suena un poco teenager ochentero. Ese rollo de oscuridad y las referencias a Mengele… Y yo tan mayor en pleno siglo XXI, no sé, no sé”. Mi respuesta fue que a nuestra edad, ya el simple hecho de colgarte una guitarra para subirte a un escenario es lo suficientemente descerebrado como para echar todo por tierra. Si buscas madurez, lo mejor es trabajar en una caja de ahorros.

 Fuera de bromas, creo que la edad te limita. Como sucede con el sexo, donde también entran en el juego lo físico y lo emocional; los vasos sanguíneos no drenan la sangre de igual forma superada la treintena. Pero por otro lado, la edad te da la suficiente experiencia como para tomarte las cosas de forma descreída y realista. Las diferencias en cuanto a aspiraciones te ayudan a centrarte de otra manera. Lo mío ha sido pura casualidad. Un día me encuentro con Javi por la calle y en un intento por hacer algo que me saque de un estado de desidia absoluta motivado por varios cambios en mi vida, le propongo hacer algo que suene en la onda Scientists/Chrome Cranks. Él, que acababa de iniciar un nuevo proyecto donde inicialmente cantaba su novia, acabó dándome el toque para probar en el local una versión del ‘Blood Shot Adult Commitment’ de Madrugada. Así de sencillo.

 Tras intentar montar una banda en numerosas ocasiones y haber estado inmerso en el mundo de la música desde la trastienda, ahora es cuando se han dado las condiciones necesarias que me han empujado a grabar un disco y defenderlo en directo. Probablemente nunca fue mi momento, hasta ahora. Y no pienso dejarme llevar por esta fresca satisfación como para intentar conseguir lo que podría haber logrado si Miraflores hubiese existido hace veinte años. Principalmente porque tampoco me tomo demasiado en serio mi papel como músico, aunque me satisface y respeto bastante lo que estamos consiguiendo. Javi, por ejemplo, sí que lleva veinte años en el tajo, y puede que esto le lleve a tener unas aspiraciones distintas, más basadas en su experiencia como músico. Sí te aseguro puedo sentirme satisfecho de tocar en el tipo de banda que me gustaría ver sobre un escenario como público, entrevistar como periodista o programar como promotor. Y puedo decirte que hemos grabado el tipo de disco que no dudaría en comprarme. Eso, a los 42 años, con una economía que zozobra y una vida repleta de vaivenes, es más de lo que habría imaginado hace décadas cuando hacía playback escuchando a The Clash en mi cuarto.

Sinceramente, me agrada que la respuesta general esté resultado positiva y que pese a lo agresivo de la propuesta el público esté entendiendo los códigos que manejamos. Eso al menos te permite generar cierta infraestructura como para que un sello apueste por editarte el álbum o que un promotor cuente contigo para montar un bolo. Pero si quito por un momento ese feedback facilitador, realmente me importa todo un carajo. Tenemos buenos temas y disfruto con ellos, con eso me basta. En el momento en el que eso deje tener peso, se acabó para mí la historia. Aunque debería plantearme dejar de fumar y hacer ejercicio si no quiero acabar tieso sobre un escenario un día de esto. No pesan los kilos, pesan los años.

-¿Te gustan The Doors? La pulsación del último tema me parece muy Doors, en el fondo (de los Doors del final, quizá). Esa mezcla épico crepuscular, esa panorámica, ese paisajismo saturado…

Me encantan The Doors. Es más, durante una época, mis colegas y yo mantuvimos una rivalidad tipo Betis-Sevilla a la hora de decidirnos entre Doors y Velvet. Una estupidez adolescente que en el fondo te ayuda a visualizar distintas posturas dentro de una misma sensibilidad. The Doors eran más expresivos y sexuales y la Velvet más intelectuales y freaks (a su manera). ¿Sonic Youth o Yo la Tengo? Hablo de eso. No tengo claro si te estás refiriendo con tu paralelismo a ‘Birmingham’ (que es realmente el último corte del disco) o a ‘The Bodies in The River Float Beneath The Sun’ (el penúltimo, mucho más crepuscular y de sonido más atávico). El primero es un homenaje a Black Sabbath. Al volver Javi de un viaje a la ciudad donde se fundó la leyenda de Ozzy, decidimos componer algo con guitarras más pesadas, herederas de aquel hard-rock místico y primigenio. En esta canción no veo rastro de Jim Morrison y compañía.

Si refieres a ‘The Bodies…’, indudablemente hay un punto de conexión con los Doors, aunque inicialmente buscábamos un cruce entre Crime & The City Solution y algunos momentos de Black Angels. Volvemos una vez más a la conexiones inevitables. Curiosamente, ese tema, que es el que peor funciona en directo, porque es muy de templanza (algo difícil de controlar cuando has pasado casi una hora desgañitándote frente a un puñado de gente). La canción se creció en el estudio cuando decidimos incluir una zanfoña que Javi compró por Internet a un lutier experto en fabricar instrumentos medievales. El sonido de ese instrumento tan ortopédico, tan de tierra, imprimió un tono muy heroinómano a la canción, en la onda la Velvet de John Cale. Aunque el cambio que hay en la mitad fue una sugerencia que hice pensando en algunas inflexiones que hacía Captain Beefheart en sus discos menos experimentales. Pero al final el resultado quedó más ‘L.A. Woman’ de lo que imaginamos.

-Con un disco cohesionado, compacto pese a los miles de influencias, un disco brillante y personal… ¿Cuáles son las expectativas? ¿Alguna vez has pensado que estabas en el país equivocado?

-He vivido prácticamente toda mi vida en Sevilla, una ciudad ombliguista que te invita continuamente a sumergirte en su folclore a golpe de palmas, cañas y taconeo. Aquí saltas sin darte cuenta del señorito cortijero al choni de extrarradio. Un lugar donde se impone la cultura del mangazo y el pelotazo, de la gratuidad por cojones, de ese “vámonos que nos vamos” que ha generado la imagen distorsionada de vagos pizpiretos y maleantes de poca monta que tanta gracia os provoca a los del norte. Durante mucho tiempo me he sentido fuera de esta idiosincrasia del sur, pero tampoco he tenido el empuje como para salir de ella, por lo que he llegado a pensar que quizás me guste vivir aquí más de lo que creía y que soy más sevillano de lo que me gustaría reconocer. ¿A qué puedes aspirar musicalmente viviendo en un lugar donde nunca ha existido un tejido profesional que sostenga una mínima escena?

Es complicado, pero pese a eso, siguen apareciendo bandas interesantes y propuestas como el sello Knockturne. Son espasmos de vitalidad que probablemente no pasarán más allá de lo testimonial, pero que ayudan a mantener la llama viva. No sabría decirte qué sería de mí de haber nacido en otra ciudad, en otra provincia o en otro país. Probablemente me habría proyectado de otra forma. Aunque creo que los frenos y las catapultas se encuentran más íntimamente relacionados con tu esfera familiar que con el lugar donde has nacido, porque esto último puedes cambiarlo si te lo propones. No sabría decirte cuáles son mis expectativas con Miraflores, porque lo vivo al día, sin una clara proyección de futuro. De momento, editar el disco y tocar lo máximo posible sin que me nos resulte demasiado ruinosa la historia. Seguir componiendo y seguir grabando. El círculo vicioso de “lo alternativo” en este país.

-Algunas de vuestras canciones, como “Birmingham” tienen un cierto tremendismo frío, casi post punk. ¿Creéis que un tipo de discurso así puede calar en una parte del mundo como esa en la que vivís, un lugar donde la tradición interna es trágica pero caliente? ¿Hay puntos de conexión entre lo que hacéis y, por llamarlo así, “la esencia poética” del lugar dónde vivís?

-La única tragedia clara que existe aquí es la falta de iniciativa empresarial. Hay gente con muy buenas ideas en la provincia, emprendedores con gran potencial, pero el dinero lo tienen los mismos de siempre y suele estar vinculado a la tierra y a las propiedades de una manera que se antoja casi feudal. Hay que pelear mucho para poder pillar un bocado de ese pastel que siguen cocinando “los otros”, esos que exhiben apellidos compuestos a lo largo de múltiples generaciones y cargos políticos y empresariales adjudicados a dedo. En esta ciudad, estudiar en un determinado colegio privado, entrar en un círculo elitista como los Legionarios de Cristo o cursar un máster MBA te asegura que vas a pasar el resto de tu vida agarrando al toro por los huevos. De ahí que los atisbos de creatividad se sostengan sobre empresas gobernadas por auténticos ineptos.

Recuerdo una anécdota que me marcó bastante hace unos años, cuando me encargaba de programar un ciclo de pop-rock en el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla. Por aquel entonces gozaba del crédito de un amigo, un técnico de cultura con bastantes ganas de hacer cosas distintas. Eso me ofreció bastante libertad a la hora de diseñar un programa de conciertos distinto dentro de un entorno tan reaccionario como el educativo. Contraté a un dúo de italianos afincados en Barcelona llamado Chupa Concha. Su propuesta era una suerte de jazz improvisado y experimental bastante intrépido. Mi sorpresa llegó cuando desde la universidad me pidieron que la banda se cambiara el nombre. Yo pensé que se debía a las connotaciones sexuales que tenía, porque concha en argentino significa coño. Pero no iban por ahí los tiros. El asunto era más hilarante: la directora de la entidad se llama Concha y podría sentirse aludida si en su centro actuase un grupo que increpara con su nombre a darle un lametazo a la mujer. Obviamente, me negué a ello, defendiendo la libertad de expresión y el absurdo que suponía obligar a dos artistas a renegar de su propia identidad. Pero la cosa se volvió todavía más descorazonadora cuando tras comentarle la anécdota a Giorgio y Giuliano, estos aceptaron a cambiarse el nombre sin reservas con tal de actuar y cobrar.

Esto es Sevilla, y aquí hay que mamar, o eso es lo que dicen. Por todo esto, no sabría encontrar una comunión entre lo que hacemos y la identidad cultural del lugar al que pertenecemos. Quizás bandas como Pony Bravo sí que han conseguido congeniar aspectos contrapuestos de nuestra cultura autóctona con otras alternativas menos folclóricas y eso les ha ayudado a venderse fuera de nuestras fronteras como una fresca reinvención de formas. Pero a nosotros, excepto la imaginería pagana de la Semana Santa, poco ha podido influirnos esta ciudad. Es más, cuando me hablas de esa frialdad post punk, para nada encaja con la caliente idiosincrasia Sevillana. No pienso que lo tengamos fácil por aquí, aunque la respuesta haya resultado hasta ahora de lo más positiva. Probablemente hemos tenido la suerte de hacer un tipo de música difícil de encontrar en esta zona y eso ha llegado a la cantidad de público necesaria como para que se genere un cierto eco. Encajamos con las expectativas de un pequeño sector andaluz, ese que suele ir a los conciertos. Pero el indie, como la izquierda política, suele ser infiel por naturaleza. Igual hoy tenemos un pequeño número de seguidores que posiblemente mañana no se mantengan a nuestro lado. Aunque tampoco me preocupan esas cosas. Miraflores tendrá la vida que le corresponda dentro del entorno en el que se mueve. Hay una inevitable selección natural.

Lo interesante y divertido es cuando encuentras un feedback desde otras partes del país. Bandas que contactan contigo por redes sociales ofreciéndote una alianza basada en la empatía. Así hemos trazado cierta sintonía con gente como Tupelo Bound (Málaga), Los Nitxos (Gasteiz), Guadalupe Plata (Úbeda), Thee Boas (Santiago), Caustic Roll Dave (Barcelona), Schwarz (Murcia), Za! (Barcelona) o Santa Rita (Barcelona). No sé si será Dios quien nos crea, pero al final son nuestras fijaciones las que acaban juntándonos.

-¿Alguna banda nueva que creas que debemos escuchar?

Si te soy sincero, llevo muchos años sin tener bandas de cabecera que me empujen a rastrear las tiendas de discos en busca de nuevo material. 16 Horsepower, Deadly Snakes, Reigning Sound, The Drones y Viva L’merican Death Ray Music han sido las únicas sorpresas de las que he estado nutriéndome verdaderamente durante los últimos 15 años.

Eso no significa que no me encuentre continuamente con artistas que me emocionen, pero pocos pasan de tenerme embaucado un par de meses a lo sumo. Tanto Javi como yo hemos pasado una buena época enganchados a esta nueva psicodelia que predican grupos como Black Angels, Dead Skeletons, Night Beats, Psychic Ills, Royal Baths (muy buenos estos tíos), Singapore Sling, The Heads, Moon Duo, The Transpersonals, The Lost Rivers (esto quizás más noise), Black Mountain o White Hills. Nos gusta bastante esta nueva escuela.

A Selu le ha flipado lo nuevo de Beck, que reconozco que tiene miga aunque ya no aporte nada sorpresivo. Hablar de Oneida o Comets on Fire es tirar un poco del pasado más reciente, pero son dos grupos que me interesan mucho. También me encanta el calambrazo post punk de Pop 1280 y de los Slug Guts.

El sello Sacred Bones está editando cosas muy interesantes, no solo de sensibilidad asfixiante como la de estas dos bandas que te comento, porque Cult of Youth son menos cáusticos y bastante buenos; me traen recuerdos del mejor Julian Cope.

 Últimamente he descubierto dos bandas que me han gustado bastante: una es Fat White Family, una comunidad de colgados británicos que parece un cruce entre Beat Happening, The The y King Missile. Su propuesta es muy guarra y lo-fi. Graban vídeos de lo más incorrectos cargados de contenido explícito, rollo callejero con travestis y tíos patinando en pelotas. Curiosamente están convirtiéndose en un fenómeno en UK por obra y gracia de NME. Los otros son The Amazing Snakeheads, un trío de Glasgow que suena como los Gallon Drunk de ‘You, The Night… and the Music’ pero de una forma mucho más psycho y macarra. Acaban de editar ‘Amphetamine Ballads’, su primer álbum con Domino Records. Me encantan sus pintas de niñatos-skin-rockabilly-busca-broncas. Parecen salidos de una película de Guy Ritchie.

 Lo nuevo de The Men, ‘Tomorrow’s Hits’, me ha sorprendido mucho. Han sido capaces de girar hacia un sonido clásico en la onda Big Star, The Saints o incluso Crazy Horses, todo con una maestría y brillantez que huele a clásico. Ya no apestan a hype de la temporada. Otro grupo que ya tiene un nutrido background a sus espaldas pero que parece que está despuntando últimamente es Slim Cessna’s Auto Club. Me embauca su rollo de predicadores goth-country. Y en directo son demoledores. Los escucho bastante, como a Wovenhand, que se estrenan con un nuevo disco bastante metalero que ha facturado en un tándem sorprendente la gente de Glitterhouse Records y Deathwish, el sello Jacob Bannon (Converge).

También he pasado un tiempo enganchado a Dirty Beaches y Purling Hiss, proyecciones contemporáneas de los espíritus de Suicide y Stooges respectivamente. Sus discos suenan fatal, pero tienen mucha enjundia. La parquedad de Sleaford Mods me ha resultado interesante. Estos son de Nottingham y facturan punk de guerrilla con querencia por el hip-hop y la electrónica de cajón de saldo. Suenan a Fugazi proclamando ser Big Black.

Lo nuevo de Liars me ha decepcionado bastante, y no es porque abomine de este nuevo giro hacia la electrónica, pero esperaba algo más personal y arriesgado. Sin embrago, me ha pasado lo contrario con ‘Field of Reeds’ de These New Puritans, una agradable sorpresa con un regustillo a John Cale en plan “contemporánea”.

Hay un trío de chicas de Atlanta que también me ha sorprendido. Se llaman The Coathangers y hacen un heavy-punk bastante arisco, aunque vocalmente recuerdan a Nina Hagen. Lo nuevo de Death Grips no está mal, muy nigger y loco. Y el ‘Somewhere Else’ de Lydia Loveless es un agradable bocado folkie al que recurro de cuando en cuando para desintoxicarme.

-¿Por qué los rock-critics de este país suelen ser en persona, tan poco ‘rock&roll’ y en escrito tan poco ‘critics’? En un ochenta por ciento parecen señores coleccionistas incapaces de bajarse del panegírico… ¿Para qué hacer crítica musical en un país donde no se compran discos?

-La crítica es un filtro, más o menos autorizado. Aunque el papel que desempeña el profesional está muy devaluado. Recuerdo un follón 2.0 que se montó una vez, cuando diversos plumillas se encargaron de catalogar a la crítica dependiendo de la labor social que desempeña la persona que se encarga de emitir una opinión sobre un disco. Hablaban con términos como “tribunos”, algo demasiado arrogante tratándose de un sector cultural que tan poco crédito arroja en España. La música no es tan importante. La redacción de una revista (si es que actualmente existe alguna más o menos sólida) no es una unidad de urgencias de un hospital, dejemos de actuar como abanderados de la verdad absoluta y la salvación de los ideales.

Actualmente todo es bastante abstracto, porque a veces cuenta más tener un twitter con muchos seguidores que generar una reflexión que empuje a comprar o no un disco. Hay más prescriptores que críticos y una saturación de información que impide centrarse en algo concreto con una cierta perspectiva histórica. No creo que falte gente capaz de argumentar su postura a la hora de valorar una determinada obra musical o un concierto. Hay periodistas que no se casan con nadie, aunque es cierto que lo que abunda es la opinión volátil y conservadora. La que se deja arrastrar por la marea.

Volviendo a lo que te he comentado al principio, poco peso tiene la crítica cuando el entorno en el que te mueves no puede monetizarse. La crítica en el arte contemporáneo, el cine, el fútbol o incluso los toros, tienen su razón de ser, porque afecta a negocios que mueven una economía. De algún modo, el crítico musical debería posicionar una realidad tratando de superar unos determinados intereses imperantes buscando la verdadera naturaleza de esta disciplina. Es como una jurisprudencia sonora, una opinión capaz de remover conciencias separando el grano de la paja y marcando la dirección en la que debería moverse una determinada creatividad atendiendo a criterios de calidad y autenticidad, sin obviar el espíritu de los tiempos.

Pero actualmente hay tal cantidad de paja que resulta complicado hacer la siega, menos todavía cuando los campos en los que nos movemos están cultivados por medios de comunicación que no te valoran (y por lo tanto no retribuyen) el papel del experto en un determinado área. Y hablo de experto en términos cuantitativos y cualitativos: no se trata solo de tener unas determinadas aptitudes y actitudes hacia una realidad, también me refiero al hecho de invertir tiempo y experiencias a lo largo de tu vida. Todo esto genera un gasto personal que debería revertir en un crecimiento económico general. Haces usos de unos recursos y te especializas para luego contribuir con un feedback (tu aportación) que ayude a que la maquinaria siga funcionando en un sentido u otro. Es un circuito cerrado.

La crítica cultural en general y la musical en particular no está bien pagada. Es más, ni se tiene en cuenta dentro de los presupuestos de cualquier cabecera más o menos acreditada. En la redacción de Rolling Stone España apenas hay dos redactores y algún colaborador puntual. El resto de la revista es material cedido por otras ediciones internacionales o colaboraciones gratuitas de gente que con tal de que aparezca su firma es capaz de contribuir con su trabajo de forma desinteresada. Y lo principal para que se genere una responsabilidad por lo que uno hace es la retribución por el trabajo realizado. Puede que suene materialista, pero las cosas funcionan así en este mundo que hemos inventado. En el mundo de los orangutanes no existe nada de esto, es todo más sencillo, menos egoico. ¿Cómo vamos a pedir respeto como ciudadanos si no entramos en un engranaje social en el que pagas tus impuestos, tienes un trabajo y cobras por tu esfuerzo en mantener la economía de un país? Remar en el desierto supone un gasto de sudor innecesario.

Ese rol de paria social que impera en esta España en crisis en la que nos encontramos podría extrapolarse a la figura del crítico musical dentro de la industria cultural. ¿Qué importancia tiene que un determinado periodista exponga su opinión sobre una banda si esa apreciación no está valorada económicamente? ¿Influye su opinión en algo si al final todo está mediatizado por unos intereses generalistas donde los niveles de excelencia la dictan unos pocos? Podríamos decir que para eso está la crítica, para no atarse a nada y evitar el poder del dinero. Pero sería mentira. Son tantos los artistas que han muerto pobres antes de comprobar cómo su arte es reconocido hasta el punto de generar ingresos, que no me trago el papel del outsider que se mueve por encima del bien y del mal. Porque al final todos tenemos las mismas necesidades materiales y de reconocimiento, por muy imparcial que te mantengas.

La gratuidad del 2.0, los blogs y las revistas digitales ha acabado dinamitando el papel del crítico. Pero tenemos lo que nos merecemos. La urgencia y la inmediatez han terminado devorando cualquier atisbo de opinión libre. Nos venden la manera en la que la tecnología nos ha liberado, porque ya no cuesta tanto hacerse oír usando canales con tanta proyección mundial. Pero al final estamos usando vías de expresión que siguen cotizando en bolsa. Vale, es cierto que estoy mirando un nuevo fenómeno desde un prisma caduco que lucha por seguir manteniendo su status quo. Igual esta marea lenta y constante acabará derrocando el sistema tal y como lo tenemos montado. Está claro que hay demasiada gente en el mundo para tan pocos puestos de trabajo, demasiadas bocas que alimentar para tan pocos recursos.

Igual existe demasiada música y el papel del crítico no tiene ya razón de ser, porque no interesa hacer una criba de qué es lo que debería seguir funcionando, ya que han cambiado los modos de consumo. Fenómenos como el crowdfunding me generan muchas suspicacias, por ejemplo. Que una banda pida una aportación a sus fans para poder grabar un álbum me parece una aberración similar al fenómeno del pay after show. Me consta que tú mismo estás recurriendo a esta fórmula para poder grabar el nuevo álbum de tu banda, Gog y las hienas telepáticas. Es un sistema que tira de la solidaridad para aplicar una fórmula capitalista: te ofrezco según lo que nos aportes, y cuanto más nos des, más te damos. Lo veo como una salida que nace de la desesperación y que conduce a una relación en la que pagamos las cosas que hacen nuestros colegas o la gente afín, pero sin generar una verdadera riqueza que se sostenga sobre un tejido sólido donde trabajar. No es nada punk, es más bien angustia capitalista maquillada con los colores de la fraternidad. Si no tienes pasta para grabar un disco, vende tu culo e invierte ese esfuerzo para intentar romper la barrera de tu red de influencias. Si no, acabaremos moviéndonos en círculos concéntricos sin que nada logre ir más allá de la precariedad del underground.

La figura del mecenas no es lo que parece cuando pasamos de lo macro a lo micro. Demasiadas decepciones se han dado ya como para hablar del crowdfunding como de una salida interesante para que el barco de la música pueda navegar con viento favorable. Einstürzende Neubauten recurrieron al micomecenazgo para grabar uno de sus álbumes, pero ofrecieron a la gente la posibilidad de seguir todo el proceso creativo incluso incidiendo con sus sugerencias e indicaciones. Así sí podemos hablar de colaboración en términos absolutos, porque el resultado final es el fruto de una labor conjunta. Pero el hecho de pedir dinero por anticipado para ofrecer simplemente lo mismo que habrías llevado a cabo por ti mismo de haber tenido recursos propios me parece bastante oportunista, porque al final estás llevando a cabo tu proyecto imponiendo tu criterio a gente que a priori ha confiado en ti financiando tu idea. Si una banda que me gusta edita un disco nada interesante, bastaría con no comprármelo. Pero si una banda que me gusta me pide financiación solidaria y me acaba ofreciendo algo que no me convence, ¿cómo le reclamaría esa frustración por no haber cubierto mis expectativas si ya he pagado por anticipado?

Ha habido muchos experimentos en este sentido, como cuando Radiohead ofreció a sus fans que pagaran el disco poniendo el precio que ellos consideraran, aunque al final decidieran no aportar nada. Según anunciaron, fue el disco que más dinero generó a la banda hasta el momento. Pero la duda salta cuando el grupo ha seguido editando nuevo material siguiendo el cauce comercial habitual.

-¿Qué hay después de la muerte?

No te puedo responder a eso, tengo demasiados débitos con la vida como para perderle el respeto (o el miedo) teorizando con el más allá. Pensar en la muerte me acojona, no soy capaz de trascender por encima de ese sentimiento asfixiante. Morir es perder la identidad, la conciencia de uno mismo, y no hay nada que me aterre más que eso. Soy un esclavo de mis dudas, probablemente porque todavía no he conseguido un nivel de satisfacción personal como para que no me importe dejar este mundo con los pies por delante.