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viernes, septiembre 30, 2016

KARATE PRESS #4 - ZENEMIGO A LAS PUERTAS


Pese a los rumores de desintegración interna, lucha entre facciones e implosión feroz, lo cierto es que KARATE PRESS #4 verá la luz este mes de octubre llenito hasta los topes de la habitual chatarra orbital. El gabinete de crisis está cerrando algunas presentaciones con dos de nuestras bandas favoritas. Por el momento, confirmamos que los imponentes NAJA NAJA estarán con nosotros en el Liceo Mutante el 22 de octubre (y que sea lo que Cthulhu quiera). Han facturado uno de los mejores discos de lo que va de año en las galaxias conocidas y además son bien simpáticos. No se los pierdan. 

sábado, febrero 22, 2014

VIVA BAZOOKA + GOG Y LAS HIENAS TELEPÁTICAS


VIVA BAZOOKA (Vitoria) y GOG Y LAS HIENAS TELEPÁTICAS (Pontevedra) procederán a romper tímpanos y encender pasiones (bajas) en el Cachán Clube de Santiago de Compostela el próximo jueves 6 de Marzo. VIVA BAZOOKA son un explosivo dúo instrumental (batería y guitarra) que presentan su segundo trabajo, "BUM! BUM! BRAZIL!". Gog y las hienas son unos animalillos simpáticos amantes del buen beber y el punk retorcido y arisco escupido a la cara. Imprescindible!
 

domingo, diciembre 15, 2013

Purasangres en el callejón – VIVA BAZOOKA + GOG Y LAS HIENAS TELEPÁTICAS (Skate Park, Bergara)


Entre las grandes mentiras de la humanidad está la de que quien no conoce su historia está condenado a repetirla. Llevamos toda la historia, de hecho, conociéndola perfectamente y repitiéndola, y amparándonos después en cualquier excusa para decir que no sabíamos. Somos así de hijos de puta y de paletos, sí. Y se está caliente en casa, sí. Por otro lado, en casa, no pasa nada jamás. Con la música más o menos exigente para con quien escucha sucede lo mismo. Veo en una librería la versión traducida del libro “Our band could be your life” de Michael Azerrad que habla de toda aquella camada gloriosa de bandas punk mutantes de mediados de los ochenta en Amérika (Hüsker Dü, Replacements, Sonic Youth, Minutemen, etc, etc) y, por más curiosidad que me siga causando ese pasado que los entendidos soban y resoban, no puedo dejar de pensar que ya nada en mi sangre hace años, y que quizá con eso sobre, y que cada minuto que gastamos glorificando lo que fue en lugar de, simplemente, usarlo como gasolina es uno que perdemos para vivir el presente. Y el presente nunca es menos prodigioso que el pasado, simplemente no va vestido con la engañosa ropa de la nostalgia y de la juventud absoluta.
El 13 de diciembre de 2013 toqué con mi banda en el bar del skate park de Bergara. El sitio mola y suena bien, la crew era amistosa, y parece que a los diez (por lo alto) que prestaron atención les gustó nuestro ruido. Abríamos para los prodigiosos VIVA BAZOOKA, un dúo instrumental de guitarra y batería al que pocos conocen y que es como un purasangre de carrera corta o un boxeador ligero de piernas y con mano de plomo: en media hora pelada te hacen besar la lona unas cuantas veces, y entran en la meta con más o menos veintisiete cuerpos de distancia sobre cualquiera. A cuerpo por minuto.
Telonear a una banda así es al tiempo una putada, una maravilla y un reto. Explicar a qué suenan sería intentar lo imposible, porque –y aquí el tópico funciona con exactitud- sólo suenan a ellos mismos, con una personalidad marcadísima, turbopropulsada, muy técnica pero al tiempo expresiva a más no poder (Hasier y Rafa son apabullantes con sus respectivos instrumentos y el rodaje de unos cincuenta conciertos les ha dado una compenetración casi alienígena). Bordean la disciplina gimnástica en algún momento, pero sin caer nunca al vacío gracias a que la música en sí misma comunica poderosamente, energética, maníaca, libre de culpa.
No quiere decir eso que no manejen una cantidad respetable de influencias, pero son tantas, tan bien digeridas (el aluvión que forma la perfección de un río) y usadas con tal naturalidad que el viejo truco con el que reseñistas novatos o cansados solucionan la papeleta se va al carajo. Como mucho, puedo decir que por momentos me hicieron recordar a los Minutemen y a las diversas encarnaciones de Mike Watt en solitario, no porque sonaran igual, ni mucho menos (aquí no hay bajo, allá es preponderante), sino gracias a esa cualidad mutante, ajena a las reglas supuestamente escritas del Rock&Roll, con querencia por las miniaturas y la urgencia, siempre en fuga y en busca de lo inesperado, que hará que algunos vean en ellos un punto jazzy.
Yo lo que veo es punk. Veo punk inteligente y de hoy mismo a raudales, en su música y en su actitud, y en los cojones que tienen para –como tantas otras bandas remarcables y suicidas que pululan por ahí- seguir con lo suyo heroicamente, sin desalentarse por el inevitable muro de la realidad que nos envuelve.  Esa realidad que hace, por ejemplo, que de los presentes en un local donde dos buenas bandas tocan gratis un tercio se dedique a zampar sin prestar atención alguna y otro a fumarse unos ciguis en la puerta, como si la cosa no fuera con ellos. Nada que no pase en casi cualquier parte.
Quizá es que todo el asunto ha muerto y nosotros simplemente paseamos un cadáver que a nadie causa ya curiosidad alguna, pero después de los Bazooka, lo dudo mucho, la verdad. Prefiero pensar, aunque sea igual de triste, que hemos tenido tal empacho de cultura de todo tipo en las últimas décadas que, sencillamente, hemos terminado por pensar que caviar todo los días por la cara es una dieta que merecemos y que, por tanto, podemos permitirnos despreciar. Acaso es por ello que, al final, comemos tanta mierda y seguimos diciendo amén.

lunes, noviembre 04, 2013

ARTE Y BELLEZA EN GALICIA


Imprescindible encuentro con el blues añejo el ruido primigenio y la independencia radical. ART & BEAUTY visitan Meiro y Pontevedra de la mano de GOG ARTIFACTS. Nuestra recomendación del puto mes.

jueves, abril 18, 2013

lunes, enero 28, 2013

QUE SEA LEVE - QUE SEA NADA


El inefable Rafa Berrio, príncipe de los gansos filosóficos, jerarca de los trovadores silenciosos, se acerca a Madrid mañana martes 29 para presentar su nuevo y DEMOLEDOR disco "Diarios", legítima continuación de aquel "1971" que ya es por derecho historia musical de España. Será en la librería LA BUENA VIDA sobre las doce de la mañana, y aunque al parecer estaba previsto como un simple encuentro con prensa, nos dicen por ahí que alguna canción caerá. No se lo pierdan. Pronto, un análisis a fondo del reciente trabajo. No es tan fácil escribir de obras maestras.

viernes, diciembre 07, 2012

SWANS - La práctica espiritual más violenta del mundo

Un texto sobre los SWANS que Luis Boullosa publica hoy en El Confidencial y en el que ha conseguido no citar ni una vez a la adorable Jarboe (en la imagen, a la izda.)...

Cuando vi a Michael Gira en directo por primera vez, en Bruselas, a principios de siglo, quedé más impresionado por su telonero que por él. El duendecillo ácido Devendra Banhart era, al cabo, una presencia asombrosa y fresca entonces, luz nueva girando sobre sí misma como un torbellino. Gira era, en cambio –pensaba uno- tan sólo un viejo brujo más: Imponía respeto, sin duda, y era notable su capacidad para hipnotizar con la monocorde grisedumbre de sus temas y un dominio apenas aproximativo de su instrumento (una guitarra acústica), pero probablemente todo lo que me quedó de él tras esa noche que pasé fascinado por la exhibición de su pupilo fue una sensación extraña de amenaza y el estúpido orgullo de poder decir “Yo he visto al tipo que creó a los Swans, la banda más violenta de la historia”. Sí, ese era el tópico, para quienes no habíamos llegado a conocerlos en vida. Y sí, aquel era el hombre que había tallado en ruido puro obras maestras del sótano y la cloaca existencial en forma de LPs, como “Filth” (podredumbre) o “Cop” (‘madero’) y restallantes declaraciones de filo metafísico como “The Great Anihilator” (el gran aniquilador). El ogro cruel y ambiguo que se había definido en brutalidades como “Rapìng a slave” (violar a un esclavo):

¿Por qué estar avergonzado del odio?
No hay nada malo en arder
Trabajo duro por cada cosa que poseo
Todo lo que poseo me asfixia mientras duermo


O en “Money is flesh” (El dinero es carne), en plena obsesión por las dinámicas del poder, la obediencia y el control:

El dinero es carne en tu mano
El dinero es carne en tu mano
Cuando pagas eres un sirviente.
Te lo mereces
Te lo mereces
Es fácil sacar dinero de tu carne
La carne es fácil de conseguir cuando trabajas por dinero


En todo caso, pensaba yo en Bruselas, en 2003, Gira había ardido. Su pasado era convulso, oscuro y fulgurante, pero su presente parecía tan sólo el de una respetable leyenda underground. Una más.


Justicia poética

Casi una década después de aquello he de reconocer mis variados errores: los discos actuales del (ya no) tan joven Banhart han dejado de importarme por completo (aunque sigo atesorando sus primeras maravillas) y, mientras tanto, Gira (59 años, aparenta diez menos, los pactos, ya se sabe) ha vuelto a reagrupar a esos Swans a los que se cansó de negar porque, ha declarado, “deseaba tener de nuevo la experiencia de las cascadas irresistibles de sonido que te destruye el cuerpo”. Y, no sólo eso: parece haber logrado convertirlos en lo que nunca fueron: el llameante hype de la temporada independiente. Absurdo y genial. Tiene sentido porque lo merecen su leyenda sus conciertos y su reciente y brutal disco “The Seer”, y porque funciona como extraña, dilatada revancha para toda una generación de habitantes de las sombras. La rata de biblioteca underground -ese animal más común de lo que parece- puede hoy explayarse, decir, “oh, yeah”, repachingarse en su sofá, ponerse un whisky y brindar, apoyado en su colección de discos de noise neoyorquino por ese momento de justicia poética extrema que está a punto de suceder en su ciudad: crítica y público a los pies del demonio de dos caras, garitos llenos a merced del inclemente martillear de una banda perfecta en su exceso, genuflexos ante una ola de sonido sobre la que el brujo oscuro riza el rizo, dispuesto a poner la guinda final en forma de bonita carcajada en la cara de la nada.

O al menos eso es lo que intentan los Swans, encaramados sobre unas ‘tendencias’ “independientes” que –imprevisibles ellas- llevan unos años decantándose por la música densa, la psicodelia circular de raíz kraut y otras cosas raras que deberían venir con diccionario. Bandas, todas ellas (en España podríamos citar, sin rompernos mucho la cabeza, a los excelentes Lüger) que se apuntalan siempre en directos sólidos y epatantes. Y epatantes, cierto, eran los cisnes cuando los vi en vivo en Oporto hace dos años, recién reunificados y presentando su irregular “My Father Will Guide Me Up A Rope In the Sky”. “Sólo puede hacer usted fotos en la primera canción”, me dijo una azafata del exquisita Casa de la Música de la ciudad portuguesa, “pero no se preocupe: dura 17 minutos”. Y así fue. Excesivo e impresionante. Un compendio muy bien graduado –y ejecutado con pericia de perros viejos- de lo aprendido en el camino: de sus épocas asesinas, sus momentos de contemplación y su inherente circularidad. Quedaba, sin embargo, ese resto inconcreto, esa impresión de que el éxtasis no siempre se conseguía del todo. De que todo el mundo tiraba hacia él con demasiada intención: Gira, atípico, iletrado director de orquesta, espástico pelele de sí mismo, parecía rozar todo el rato un trance colectivo que se quedó en los labios, como un recuerdo del que se duda.

Una amiga los vio hace tres semanas en Glasgow, y parece ser que dos años de rodaje les han permitido viajar de lo sólido a lo transportador. Y no es la primera persona que me lo jura: “No sabría decirte qué canciones tocaron antes o después, yo sólo cerré los ojos y viajé. Fue intenso. La gente que estuvo, decía que era el concierto con el sonido más alto en el que había estado, y yo me tuve que ir de la primera fila porque pensaba que me iban a estallar los oídos… guitarrazos, intensidad, trance… Hay parones, luego guitarrazo que te destroza el oído, luego melodía, silencio, destrucción de sonido… Duró una hora y media más o menos, pero yo perdí la noción del tiempo. No sé cuántas canciones tocaron porque se enlazaban unas con otras, era un viaje Un conocido que trabaja en conciertos le dijo que después de ése ninguno le iba a parecer bueno. La sensación fue alucinante. A mí me colocó, literalmente, durante unos días y cuando salí de la sala, todavía retumbaba…”


Etapa Oscura, Ángeles de Luz

En esta irónica instantánea, impensable hace cinco años, en la que los Swans avanzan triunfales hacia su ciudad de usted, poca gente parece recordar el trabajo desarrollado por Gira en los anteriores tres lustros de semi-oscuridad. Labor notabilísima al mando de Young God Records, descubriendo y fogueando a algunos talentos mayores (el citado Banhart, el grupo Akron/Family, a los que usó como banda), protegiendo a algún veterano (Lisa Germano) y proponiendo siempre alternativas curiosas (Wooden Wand, Mi And Lau). En lo artístico, fue entonces cuando Gira se convirtió en un verdadero contador de historias en el sentido clásico del término. Ya no un mero invocador de fuerzas internas o demonios comunes, un onomatopéyico orfebre, un titán del ruido: No. Un narrador de verdad, un artesano de malsanos retablos que recuerdan, sí, a los de su admirado Jeronimous Bosch, y de helados esperpentos que le acercan a su no menos admirado Francis Bacon. Pictórico él, su ambigüedad y su esencial violencia están más presentes que nunca, pero, paradojas de la vida, suenan aquí acrisoladas: una cristalina y unificadora gracia atraviesa a los ángeles de la luz haciéndolos un todo. Y si bien es cierto que las canciones de Gira son siempre una o dos, permutadas con distintos nombre y significados, esa gracia basta para sanarlas.

Fue antes del citado concierto de Oporto cuando pude conversar con el hombre que da miedo. Gente educada, demasiado quizá, dotado para una simpatía gélida que guía con unos ojos de azul cristal que no ríen nunca, aunque él suelte una carcajada. Daba algo de miedo, sí, pero estuvo bien. No ha matado a nadie, que yo sepa.

“Lo primero es sentarte ahí, tú solo”, me decía hablando del proceso de escritura de las canciones”, e ir poniendo las palabras una detrás de otra, pero a veces, de pronto, hay algo se abre en la parte trasera de tu mente… algo que no sabrías definir. Es lo que siempre estoy esperando, pero sólo sucede en ocasiones. En el escenario, con la música, establecemos una situación que potencialmente tiene un final muy abierto, y la idea es la de perder tu cuerpo y perder tu mente en el sonido y que en un momento el sonido posea por la fuerza, tome el control y nos conduzca, más que al revés…”.

Luego me habló de Joseph, que es quien toma el mando cuando el trance creativo se produce: “La parte trasera de mi cabeza se abre y… es como un vómito…Yo le llamo a este individuo Joseph. Se sienta en mis hombros y mete sus manos dentro de mi cabeza. Es como un… hermano demónico”. Así lo explica, también, en “Joseph Song”, integrada en el soberbio “We Are Him”, quizá el punto culminante, incluso en lo iconográfico, de su cancionero angélico:

El escribe esas palabras sobre tu piel
Tú apartas la cara de él
Siempre hay cosas que no se pueden decir
Pero Joseph tiene la llave que las abre.


Él deja esas canciones en tu lengua
pero es hora de pagar por lo que has hecho
tus dispersos agujeros en deudas pendientes
todas catalogadas
en la cabeza de Joseph.


Tu hermano está borracho aquí, a tu lado
esperando tu aliento de vida
pero ¿cómo puedes cantar aquello que sabes falso?
Nunca borrarás la boca de Joseph de tu cara

Un primer arañazo se interna en este polvoriento escenario de madera
Una historia de nuestros mejores años desperdiciados
No hay donde escapar de la verdad de Joseph
Sus manos están en torno a tu cuello, pero te alimentan
¡Así el río ate una soga a tus pies
Y se lleve tu cuerpo y tu mente a alta mar!
Y entonces, agradece al cielo con sus colores, desde abajo, bajo
el fango universal donde Joseph crece.


No es despreciable esa idea del fango universal para saber qué es lo que intentan los Swans. Un retorno al magma, una comunión que implique de verdad, lo físico. Quizá por eso el volumen excesivo, cruel. Quizá por eso el mantra pseudo religioso.

“Mi música es mi práctica espiritual”, ha dicho Gira. “Y creo que es lo mismo que meditar… cuando va bien eres capaz de llegar a un estado en el que puedes expresarte y simultáneamente perderte dentro de otra cosa distinta, y ambos os disolvéis dentro de algo que está al tiempo dentro y fuera de ti. Eso es lo que intentan las religiones, y lo que la gente quiere, por eso quieren religión”. Interesante, viniendo de alguien a quien uno imagina perfectamente atravesando la vida al son de aquella inolvidable apertura de Miller en trópico de Capricornio: “Tenía tan poca necesidad de Dios como él de mí, y con frecuencia me decía que, si Dios existiera, iría a su encuentro tranquilamente y le escupiría en la cara”.

En todo caso, no se lo pierdan. Swans tocan hoy en Madrid en El Matadero (¿dónde sino? y mañana el nueve de diciembre en el Teatro Central de Sevilla. Quizá el año que viene toque adorar a Antony And The Johnsons, o algo peor.

Y si prefieren empezar por el principio, con los LPs, recuerden esto: los discos de 45 revoluciones de Black Flag pueden ser escuchados a 33 y funcionan. A los Swans les pasa al revés, sus discos de 33 se pueden poner a 45 sin que la cosa se desmande. Durante un tiempo, yo lo hice de ese modo.

Luego decidí que ya estaba preparado, ralenticé el giro y me zambullí.

lunes, noviembre 19, 2012

Viejas crónicas - THE EVENS (Madrid)

(Una crónica de hace unos años y que creó alguna polémica -tormentas en un vaso de agua-. Fue publicada en el Ruta 66 cuando yo aún escribía en tan legendaria cabecera).

Los mitos. Ah... los mitos!. Y que te voy a contar de los mitos que no quieren ser mitos. Eso ya es la leche. El pontífice máximo del hardcore intelectual (dicen), Ian McKaye, y su compañera de aventura, Amy Fariña (The Warmers), aparecieron por la ciudad y el Moby Dick se petó de un público con la media en los treinta y respetuoso hasta la nausea (excepto unos idiotas del fondo que se dedicaron a deshuevarse todo el rato y amargarnos el pase. Nunca llueve a gusto de todos). Lo que siguió fue una demostración de que, aparte del creador prodigioso e indiscutible que ha comandado a Fugazi y Minor Threat, McKaye podría haber sido (y quizá es) un excelente maestro del estilo El Club de los Poetas muertos, es decir, un pesado: Interminables parrafadas profesorales entre canción y canción sobre la ética, el compromiso, la rebeldía, el trabajo en común artista-público y lo malo que es Bush (que al final no está haciendo nada que no se haya hecho toda la puta vida, pero en fin) en un discurso a veces certero pero demasiado esquemático y naive a estas alturas, aunque a nadie le apetezca, ya se sabe, ser el primero en indicar que el rey está desnudo. En lo musical... pues bien, si, pero tampoco para tirar cohetes. La siempre interesante guitarra del McKaye y los ritmos de su compañera para ir desgranando a media voz un material menor, bonito, peleón si se quiere, con algún momento entre cómico y emocionante como cuando hizo silbar a toda la sala para acompañar el arranque de una canción. Miniaturas apreciables que ganarían sin tanta palabrería y que son bien apuntaladas por la hermosa voz y la batería minimal de Fariña. Si el amigo se pusiese una peluca hubiesen pasado como un grupo decente e imaginativo de Riot Grrrls de las de antaño. Nos lo tomaremos como el necesario divertimento que ayuda a coger fuerzas para lograr nuevas obras mayores. Como tal, fue más que digno, aunque, ya digo, lo hubiese preferido sin el Spoken Word. La verdad, hace un puñado de años que me enteré de que que el Punk no consiste en llevar cresta sino en bla, bla, bla y blaaaa. //LUIS BOULLOSA 

lunes, octubre 15, 2012

GOG + JULES MARTÍN (en LA FAENA II)

Este e-mail está protegido contra robots de spam, necesita habilitar el Javascript de su navegador para poder verlo. Las Hienas, animales de palabra, regresan a Madrid para presentar su primer disco, "GLOAT", un manjar para paladares finos amantes de la carroña. JULES MARTÍN, fino orfebre de pop anglófilo, estético príncipe de la emoción multilingüe, abrirá el concierto en su reaparición después de varios años de exilio interior... GOG IS LOVE!!!

lunes, octubre 01, 2012

ANGLOGALICIAN CUP!!!



Un evento a no perderse BAJO NINGÚN CONCEPTO. Si tu amada madre acaba de morir, tráela y resucitará. De lo contrario, garantizamos un embalsamamiento gratis, chistes filosóficos y borrachera cruel a todo trapo. Recomendamos también fervientemente la consulta del blog de la ANGLOGALICIAN CUP. GOG IS LOVE!!!

martes, septiembre 11, 2012

EL GATO Y LA LIEBRE (MV & EE en La Casa Encendida)


A todos nos gusta que nos tomen el pelo de vez en cuando, y hacer como que no nos enteramos. Hay maneras dulces de dejar que suceda, y hasta el desinterés puede ser a veces excitante, como bien han sabido algunas bandas escogidas a lo largo de la historia. Pero todo tiene un límite.
También es cierto que lo desmañado puede ser encantador y lo balbuceante tierno. Que un primer polvo puede ser recordado con cristalino cariño (una vez superado con unos cuantos cientos mejores) y los padres se embelesan hasta con los traspiés de sus pequeños vástagos. Pero todo tiene un límite.
El otro día, invitado por dos colegas de profesión, subí de nuevo hasta al tejado de La Casa Encendida, de donde había tenido que ausentarme unos años atrás por impostergables compromisos con la vida misma. Seguían allí todos los modernos que jamás cambiarán nada, aparte del guardarropa propio –el patrio sigue siendo chándal y medallas-, circunspectos, encantados de (re)conocerse en tal improvisado fuego de campamento, y hechos carne para atender  al pase del dúo americano MV & EE. La cosa –que, dicen por ahí, aúna ragas indios, psicodelia y música de los Apalaches- resultó ser un severo, cabizbajo ejercicio de folk desestructurado, letras a medio desarrollar o aprender (especialmente cantoso el traspiés en una versión, apenas pasable, de “One More Cup Of Coffe” de Dylan) y vastas improvisaciones cuyo principal activo era la ineptitud. Porque, no lo duden ni un segundo, en el mundo de la “nueva vanguardia neopsicodelica” la ineptitud es un valor, la empanada mental un signo de profundidad y usar el mantel de tu abuela como falda, un inequívoco síntoma de revolucionaria dejadez. Todo un “fuck you” en la jeta del sistema, parece, sí. En fin, que la parejita de enanos de jardín se esforzó y dio un clinic sobre como cómo cruzar guitarras a la deriva sin sentido aparente, irse de ritmo cada tres compases y crear una pasta grumosa de cableado eléctrico e inane buenismo freak que nadie se atrevió a criticar, aparte de los justos, en su inocencia. Estábamos, al cabo, en uno de esos reinos, presentes en cualquier época, por los cuales el rey puede pasearse en pelota picada sin temor a que nadie lo diga en alto.
Pero lo más sangrante no fue que la patulea de “hipsters” de décima generación allí reunida mostrase omnivoras tragaderas, o que careciese de criterio, o que lo tuviese inhibido al servicio de su diaria imagen de suplemento semanal. Lo de verdad dramático es que quien sabe sea confundido también hasta el punto de percibir lo de la parejita como “vanguardia”, cuando apenas puede ser clasificado como balbuceante ejercicio retro. Por atenerme al palo, vanguardia eran –y sólo quizá- los Grateful Dead de hace casi cincuenta años, y hace ese medio siglo estos dos hubieran sonado ya como meros copistas poco afortunados, cachorros despistados en la colisión entre tradición, nuevas maneras y filosofía libertaria que aquellos propugnaban. La ventaja para los snobs de entonces con respecto a nosotros es que con cierta seguridad el público hubiese estado “en ácido” (que dice mi camarada El Implacable) en lugar de colocado con su propio ego de saldo. Y ya de no follar, al menos hubiésemos podido drogarnos.
Claro que es posible que estas reflexiones provengan exclusivamente de mi envidia y mi frustración, porque claro, yo también quiero hacer un tour europeo, yo también quiero tocar en la cripta de la iglesia de Notre Dame de París (donde comparecerán este jueves 13) y yo también quiero descojonarme en la cara del personal y que me aplaudan. Lamentablemente, suelo ir en tiempo cuando toco (no siempre, ojo), afino al cantar (a veces) y me he rasurado la barba recientemente. No cuadraría ni a taladro en el panteón del  delux-proletariat de este lado del charco, siempre dispuesto a confundir dos toneladas de alfalfa con la piedra filosofal, siempre renuente a usar ese definitivo y saludable método crítico que es el botellazo en la cabeza. Pena.
Mi amigo Fake lo llama “el síndrome de Daniel Johnston”, pero esto lo explicaremos en otra ocasión. Yo digo, con él, que hay quien desafina de manera gloriosa y quien trastabilla a varios palmos por encima del suelo, pero que son contados, se los distingue a la perfección y a menudo lo hacen (y lo sufren) porque no lo pueden evitar. En todo caso, quizá habría que recomendar a los entendidos, y al público también, que aprendiesen algunos rudimentos musicales, y acaso algo de inglés, para poder distinguir el timo de la estampita de la banda del millón de dólares. O convencerles de que llevar la contraria ha vuelto a ser “cool”. O, en el tercero de los casos posibles, animarles a que desesperen de su ansiosa y extenuante búsqueda de vanguardias, ya sean estas modestas. El mundo no cambia a empujones de guitarra deshilachada y medias sonrisas. Cambia a base de muertos de hambre y guillotinas. Y a peor. Pero eso ya lo sabían ustedes, ¿no es así? //LUIS BOULLOSA