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lunes, diciembre 24, 2012

HAPPY CHRISTMAS MY (OR YOUR) ARSE




It seems like a freeze out
It seems like a freize
Stumbling I fell down
And prayed on my knees
The ice wagon's coming
To pick up the stiffs
Had a chat with an old one
He was gone in a jiff
And Santa and his reindeer
Jumped over the moon
So hush little child
Santa's coming here soon

Tura lura luray
Tura lura lie
Tura lura luray
It's a Christmas lullaby
Tura lura luray
Tura lura lie
Tura lura luray
It's a Christmas lullaby

I hope you grow up angry
Just like your dear old dad
I hope you grow up brave and strong
Not like me - all weak and sad
You said "Daddy, daddy,
You're stinking of booze"
I kissed him and said, "Kid,
I was born to lose.
But you have a future
And a big one to say
And I hope you'll remember
All the love that I gave."

Tura lura luray
Tura lura lie
Tura lura luray
It's a Christmas lullaby
Tura lura luray
Tura lura lie
Tura lura luray
It's a Christmas lullaby

Heres to all the little kids
Who haven't got no clothes
Heres to all the little kids
Who haven't got no homes
It's Christmas time in Palastine
It's Christmas in Beirut
They're scrapping 'round for rice
Not for tutti fruits
And the Christmas lights, they blew up
Now the 'lecky's all gone dead
I look like a coal miner
And I've a pain inside my head

Tura lura luray
Tura lura lie
Tura lura luray
It's a Christmas lullaby
Tura lura luray
Tura lura lie
Tura lura luray
It's a Christmas lullaby

Tura lura luray
Tura lura lie
Tura lura luray
It's a Christmas lullaby
Tura lura luray
Tura lura lie
Tura lura luray
It's a Christmas lullaby

viernes, diciembre 23, 2011

UNA SEMANA RARA EN EL BARRIO



Ha sido una semana rara en el barrio.
En el bar de menús un hombre se quejaba de que hace años, su mejor amigo no quiso pagarle un premio de lotería que habían jugado a medias. Tuve que comprarle un móvil para que me diese mi parte, el hijoputa. Así le estalle en la cara y tenga que gastarse el dinero en hacerse una nueva.
En el bar de Rock&Roll otro hombre se quejaba del yonqui que vivía en el edificio contiguo al suyo. Vacío y tapiado, decenas de pisos sin dueño criando polvo en la oscuridad. El otro día hizo un incendio, el hijoputa, por poco ardemos todos. Voy a ir con mi hermano a invitarle amablemente a salir de allí. No, no estoy borracho. ¿Donde he puesto mi cartera y mi móvil?
Lo vi dos días después, rondando por su manzana, buscando algo. Como lo pille lo mato, al yonqui, por ahora vamos uno cero. Y sacó de la manga un destornillador.
Ve por la sombra, hermano, es navidad.
Y ha sido una semana rara en el barrio.
Una mujer se quejaba de su hija de veintiséis años mientras se tomaba unos whiskys a las cinco. La rebelión, decía ella. La reintegración, decía yo, aunque uno suele volverse hacia los padres ya demasiado tarde.
Otra mujer se quejaba de sus hijo, que esta navidad la ha dejado tirada peor que a un perro. Y tenía toda la santa razón. Peor que un perro, en el rincón del bar de cocainómanos, donde al menos encuentra un poco de comprensión y de calor. Parece extraño, pero no lo es. Allí estamos todos igual de solos y somos igual de perros. Esa es la verdad.
Por la sombra, damiselas, es navidad.
Y ha sido una semana rara en el barrio.
Ganamos al futbolín todo el tiempo, las mujeres no se fijaron en nosotros. Quizá somos por fin agentes secretos de verdad, con una vida por delante para cultivar ese disfraz obligado. O quizá es que no había mujeres.
Alguien llama preguntando por una guitarra rota que abandonó.
Alguien llama para que le montes unos conciertos de tez desconocida. Ruido. Ruido.
Entrevisto a Victor Coyote, que es siempre un tipo interesante y afable. Un gallego cuerdo y cabal, rara avis, me digo. ¿Cómo ha podido ser?
Y mientras, las viejas bandas intentan florecer otra vez, saliendo como mustios capullos por debajo del embaldosado de las parejas, los curros, la inmolación en el altar de esa practica nada que espera, siempre. Demasiado tarde, amigos. Animar guateques con muchos niños. Ser excéntricos para ese último público que resta. Creceran, te despreciarán. Ya lo conoces.
Últimas fiestas de una edad de plata que nunca fue.
Por la sombra, viejos Lord Byrons de saldo, Dorian Grays demasiado confiados en su cuadro, Bryan Ferrys de permiso el rato que la mujer tarde en recordar que existen, ex poetas de lo tóxico bebiendo agua mineral, nuevos poetas de lo tóxico con los rudimentos cosidos aún en la pechera esnifando coca mala y trasegando gin tonics con pétalos de rosa.
Por la sombra, niños, es Navidad.
Y ha sido un año cualquiera en el barrio, uno más.
Tan reseco de fruto como otros. Tan preñado de fe como cualquiera, si se puede llamar fe a esto que llevamos por bandera. Parece más un trapo de cocina.
Mis barmans se quejan de dolores imprecisos.
Un hombre ha recuperado su pierna, milagrosamente. Tienes unos genes de la hostia, me dijo el médico. Flipaba.
Mis amigos se quejan de su corazón, roto periódicamente en un sutil acto de masoquismo decimonónico. En el altar de la niñez.
Y también hay gente que hace cosas. En la sombra, siempre en la sombra. Es una vecindad de héroes, nómadas extraños casi siempre en su casa frente a una mesa llena de papeles. Tan tontos como para ser héroes, sí. Tan hermosos como para serlo, pese a las caras algo más ajadas, los gestos algo más lentos, la blanca ola de la vida que borra los recuerdos detrás, incluso los imborrables.
Pepe me manda su saludo con una gloriosa canción de Diamond Rugs que oigo una y otra vez.
No es “Fairytale of New York, porque es imposible, pero le anda cerca.
“Its Christmas Eve, babe, In the drunk tank”. Esas ocho palabras de MacGowan son mi himno para el paso del ecuador.
Luego de vuelta al año, de regreso al siglo, de patitas en la calle, por donde pasa informe una masa de caras maceradas en tinto país. ¿Soy eso yo? Y que importa.
Ah, y mi hermana ha tenido un niño. Y es pelirrojo. Y soy el padrino
El largo camino otra vez. ¿Lo ves? No, aún no lo ves. Ya lo verás.
Por la sombra, hijos. Todo acaba por llegar.
Y ha sido una semana rara en el barrio.
Porque nunca es una semana normal.



domingo, agosto 21, 2011

SO FILL ME TO THE PARTING GLASS...





Oh, todo el dinero que tuve alguna vez lo gasté en buena compañía
Y todo el daño que hice alguna vez al menos no se lo hice a nadie más que a mí
Y todo lo que intenté hacer con buen juicio… no soy capaz de traerlo ahora a mi memoria
Así que lléname la copa de despedida…
Buenas noches y que la felicidad sea con vosotros.

Todos los camaradas que aquí tuve están tristes porque deba partir
y todos aquellos a los que amo desearían que me quedase otro día
Pero dado que a mi me ha tocado en suerte levantarme mientras que a vosotros no
me levantaré amablemente y suavemente diré
"Buenas noches y que la felicidad sea con vosotros"

Oh, si tuviera dinero suficiente para gastar y tiempo libre para sentarme un rato…
hay una granjera en este pueblo que tiene cautivo mi corazón
sus rosados mofletes y sus labios de rubí... sólo ella tiene esclavizado mi corazón
Así que llenadme la copa de despedida…
Buenas noches y que la felicidad sea con vosotros.