lunes, julio 15, 2013

THE BALLAD OF RINGO AND YOKO (I)



Nunca me he levantado con ganas de escuchar a los Beatles, así que nunca lo he hecho. Si nunca te levantas, una buena mañana de resaca, deseando, casi necesitando escuchar a una banda, es que es banda no es tan importante.

Cuando la gente me intimidaba con la pregunta más idiota del siglo, “¿Beatles o Stones?” yo respondía siempre “Kinks”, en parte por joder y en parte porque, en efecto, los Kinks me gustan más. Al menos más que los Beatles. Fuera del mundillo, nadie recordaba quien coño eran los Kinks; la cultura general popular es endeble como una capa de hielo sobre un lago en primavera. Y debajo sólo hay agua podrida.

Ayer, sin embargo, en contra de las indicaciones de mi barman de cabecera, de mi propio gusto y del sentido común, estuve escuchándolos,  a los Beatles. Era ya tarde noche, las otras dos opciones en la casa de verano de mi tía eran Mozart y Antonio Machín y no me sentía con fuerzas para regresiones tan profundas. Tampoco es que buceara mucho: dejé correr el segundo disco del grandes éxitos azul (1967-1970) y ya está. Es el que empieza con “Back in the USSR”, quizá mi canción favorita de los ingleses junto a “Happiness is a Warm Gun”. Saqué las siguientes conclusiones:

-Lo que ha hecho grandes a los Beatles no es su inapelable capacidad compositiva, sus hallazgos (hay bastantes), sus arreglos casi perfectos, que rozan lo barroco sin deturpar la canción (un barroco de segundo plano, digamos) ni sus pintas, moderadamente modernas, vendibles, irritantes en su justa medida para la época. Lo que los ha hecho grandes, masivos, conocidos hasta en el té de la tarde de la señora Chateaubriand, es su LIVIANDAD. Son leves e intrascendentes hasta la náusea y eso es algo a lo que el ciudadano medio no se puede resistir. Cuéntenme lo que quieran sobre la revolución. También son muy buenos, pero como todos ustedes saben, de eso no se come.

-Los BIG STAR, los mejores BIG STAR, esos que pasean desganados y abúlicos por una obra maestra de la decadencia occidental como “Sister Lovers”, no existirían sin cosas como “Across the Universe" y eso es algo que hay que agradecerles eternamente a los Fab Four. Que me guste más la copia que el original no es raro, yo también tengo mis detalles posmodernos: adoro ese deshilachado, heroinómano fulgor de réplica de los de Alex Chilton. Y me he levantado varios días de mi vida necesitando escuchar a los BIG STAR, sí.

-Los Beatles son la banda burguesa por antonomasia. Cuando alguno de esos amigos míos con los que he estrellado coches me empieza a contar lo grandes que son, ya sé que está definitivamente del otro lado, que ha cruzado la línea invisible. Los matrimonios, las hipotecas y la progresiva corrupción moral están al caer.

-Ringo Starr es un genio. Pasar por semejante banda sin apenas dejarse ver, hacer, pese al peso inevitable de la fama mundial, la vida que te plazca y sobrevivirles a todos (espero que nadie defienda que Paul está vivo a estas alturas) es digno de un talento mayor. Mis Beatles favoritos son sin duda Ringo y Yoko.

Más impresiones a vuelapluma dentro de diez años, cuando los vuelva a escuchar.


martes, junio 18, 2013

CANCIONES PARA PERROS EN PELIGRO - GOG Y LAS HIENAS TELEPÁTICAS - "Hope's Hero"



El curioso proyecto "En efectivo... En Directo" en el que estaban implicadas varias de las fuerzas vivas de Pontevedra (El estudio Litio, gente de la sala Karma, Producciones Mutantes y el consistorio pontevedrés) permitió que de regreso del ruido y la furia de su primera gira española, GOG y sus pequeños amigos mentalistas registrasen esta curiosa toma de su famosa balada nihilista HOPE'S HERO. Indudablemente lejos de la destructiva fiereza sónica de la mayor parte de su material, pero igualmente sentida y visceral, la canción es, por derecho, el himno oficioso de la ANGLOGALICIAN CUP así como de un número no determinado de vetustos dipsómanos y adorables amas de casa. Adecuada para estados de decaimiento u horror vacui, la Hiena Chambelán recomienda su escucha a volumen generoso y tras la ingesta de unos cuantos whiskies de calidad media/alta. GOG IS LOVE!


HOPE'S HERO

He lives by the North Sea in the city of Hope
where everything´s shiny and made up of gold
but one night all went black and now everything´s gone
people are hassled, frightened and torn

They run and they hide but there´s nowhere to go
as they´ve reached the boundaries of the Kingdom of Loss
Staring at nothing is all he can get,
darkness surrounds him, there´s nobody left.

Riddles, critters and creatures
coming into his eye
Reign of Victory is distant,
maybe he will not get far...

Then he knows he can fail, but will strike back again
Never surrender, he sings all the way:
"I will end with this pest with a sword from my chest.
At least, I will try to do all my best"

domingo, junio 09, 2013

PIG DESTROYER - "NATASHA"



(Curioso texto de un EP “conceptual” por llamarlo así de los míticos PIG DESTROYER. Musicalmente está bastante por debajo de su nivel habitual y no tiene nada que ver con sus brutalidades de epatante grind/punk, pero es un interesante experimento lírico/narrativo sobre un tema clásico). Traducción por Luis Boullosa.


NATASHA

Han pasado dos solitarios años desde que ella desapareció y estoy en el parque donde fue vista por última vez, un vasto claro verde envuelto en arces desde cuyas hojas gotea la lluvia de la mañana. Yo solía pasear por aquí con una chica de diecisiete que por entonces era la señora de las diecisiete sonrisas sublimes, sus llameantes rizos rojos en otoño y de un naranja ardiente en el verano. Nos sentíamos solemnes e incómodos aquella última noche juntos, y ella estaba tendida a mi lado, con la vista clavada en cielos sin estrellas, negros como como plumas de un ángel caído; yo miraba hacia el bosque, fingiendo no ver los verdugos que ella ocultaba en sus ojos verde serpiente. Ella dijo que había otro. Yo me negué a creerla. Había pensado que nos besaríamos hasta que nuestras lenguas se hiciesen una. Todos mis recuerdos del amor se convirtieron en escenas de enloquecida masacre, y mis manos en crueles garras que se movían para destruirla. Su cuello se rompió como un juguete que estrujase un niño descuidado, mis lágrimas llovieron sobre ojos muertos y estallaron en sus labios sin vida. La puse en el suelo como como si fuese una flor.

Aquí estoy, hoy, en pie en ese mismo lugar donde la concha vacía de mi ángel yació por última vez, y mientras mis lágrimas comienzan a aflorar de nuevo, veo un sendero entre la línea de árboles que nunca había advertido antes.  Lo sigo hasta un barranco y encuentro un agujero en la tierra, formado entre las raíces de un abedul. Hay sutiles ecos de su voz  diciendo palabras que nunca he escuchado antes, pero por el modo en el que sisea las eses  tiene que ser ella… Huelo a madreselvas, luego a opio, dos de sus esencias distintivas, aparto todos los cardos y las enredaderas y, fascinado, desciendo. Mientras me arrastro hacia el interior, la luz muere lentamente y empiezo a sentir como si la escoria fuera su piel, tiemblo mientras paso mis dedos por las paredes, acariciando de nuevo su dulce carne, me deslizo hacia abajo, tratando de no caer al resbalar en la sangre que se filtra a través de las paredes, y después, de pronto, estoy rodeado por cien ojos suyos que bañan el túnel en una extraña luz verde, y los ojos me muestran imágenes, como fantasmales pantallas de televisión: todos sus inútiles forcejeos finales y su desfigurado cadáver, sereno. El túnel se cierra tras de mí, empujándome más y más hacia abajo, estoy siendo tragado por su tierra y consumido por su suelo, y el final aparece a la vista: jadeo y grito mientras veo su maravillosa boca, cinco veces más grande que yo, y como sus labios se rizan en una mueca en torno a sus dientes torcidos que rechinan. Soy pulverizado y devorado por las mandíbulas de una chica de diecisiete.

 

domingo, mayo 26, 2013

CONGELANDO EL RELÁMPAGO – Una entrevista con RIPPERS



Con una dilatada carrera a sus espaldas y un reguero de discos demoledores, los catalanes Rippers son, de lejos, una de las mejores bandas de rock agresivo e inclasificable de la península, también, acaso, una de esas a las que aún no se ha hecho verdadera justicia fuera de la prensa “especializada” y del pequeño círculo de adoradores. Hace poco hablamos AQUÍ de su último disco, el inapelable y monolítico “FireTractaät” (BCore); ahora, el mismo Marc Teichenné (voz y guitarras) nos explica el cómo y el porqué de sus descensos a los infiernos. Purasangres.
 
 
1-“Fire Tractaät” me ha parecido un poco más agreste, más sencillo, más directo que otras cosas vuestras, como “Nomelec’s Revenge”, aunque igual de oscuro y de amenazante ¿Fue intencionado? ¿Cómo definiríais la evolución que marca en cuanto a sonido?

-Bueno, nunca es intencionado realmente. Los temas ya llevaban otra línea, más expansiva creo. Luego cómo siempre hubo un gran trabajo de grupo, con demos etc..  en algunos se dieron más giros de tortilla, cómo en “Lovers' Whirlwind”, dónde la base rítmica definida por David marcó el beat. 

2-¿Por qué esa imagen pintada por William Blake para la portada? Una canción se llama como el cuadro que usáis… ¿En que coincide la visión de Blake con la vuestra?

-Simplemente cuando me topé con el cuadro supe que lo quería para la portada... No está muy pensado, fue algo muy instintivo, cómo lo es habitualmente. Es lo que desprende; algo que ves y te remueve algo por dentro; es lo mismo siempre con las cosas que tienen magia. Y luego tenía sentido coger otro dibujo suyo (que encontré en un libro que adquirí más adelante) para el 7” “Toxic”, el tema del LP descartado por su abruptidad. Tomar prestado el título del cuadro para “Lovers' Whirlwind” fue porque le quedaba clavado en la letra de una relación adolescente marcada por el infierno de los celos.

3-¿Cuáles son las ambiciones de una banda después de tanto tiempo de trabajo? ¿Aumenta la exigencia artística? ¿Cómo se combate el cansancio?

-Pues es el romper estructuras, el sentir el poder de hacer algo que te eleva del suelo y te lleva a otra dimensión dónde reina la emoción; libre de palabras, conflicto y angustia.

4-Si pensáis en como veíais el mundo de la música y en cuáles eran vuestras expectativas  cuando empezasteis, ¿qué ha cambiado?

-Bueno, más o menos son las mismas, aunque ahora están más realizadas. Eran y son hacer algo que haga temblar cimientos, crear este mundo paralelo. Aunque en el principio del todo no lo supiéramos así del cierto.

5-¿Hay bandas que hagan algo parecido a lo vuestro en España, gente con la que podáis identificaros? A mí me recordáis a esas bandas de Amphetamine Reptile que eran cada una de su padre y de su madre (Unsane, Jesus Lizard, Cows, etc) y que estaban unidas por el único nexo de la agresividad y la originalidad. Y por el sello. Aquí no parece haber sucedido algo parecido. Lo veo todo muy disperso.

-Bueno, identificarnos, con ninguna, aunque hay muchas otras bandas que nos gustan: Toundra, Viaje a 800, Kuraia, Biscuit, La Célula Durmiente, Samesugas, Lagartija Nick, Biscuit, grupos varios de Vilanova i la Geltrú, Dulce Pájara de Juventud,  TCN, Pol Pot, Giganto, FP, I´M, Motociclón, Suzy y los Quatro, NCC, Cal, Gog y las Hienas Telepáticas, Electroyonkis y muchas otras que me dejo… Nunca hemos seguido realmente al sello Amphetamine Reptile, aunque obviamente nos encantan Melvins o Jesus Lizard. Pero estoy totalmente de acuerdo con tu paralelismo; creo que es un buen marco en el que ponernos.

6-¿Qué os ofrece BCore que no tuvieseis ya?

-Se ha notado más promoción y exposición, que ha hecho que nueva gente nos haya descubierto.

7-¿Como es la escena local de vuestra zona? ¿Es posible que esas escenas locales se desarrollen y den lugar a algo más grande?  

-No hay ninguna escena realmente, sólo fenómenos aislados, pero últimamente con los conciertos que montamos en el bar L´Agrícol de L´Arboç hemos descubierto varios grupos cojonudos de Vilanova i la Geltrú (de la que nos separan 16 km por la tenebrosa carretera del pantano): Copa Lotus, Línia Maginot o Parabòlic.

8-Vuestras letras parecen instantáneas de destrucción y decadencia, de ciudades muertas, y transmiten una cierta desesperación interna. A veces me recuerdan a ese sentido de alienación que transmiten los Today is the Day en las suyas. No sé si son una banda de referencia para vosotros. ¿De dónde sale toda esa frustración?

-Pues no lo tengo claro; aunque, ¿no dicen que la mente humana es cómo un iceberg dónde la mayoría está hundido en el inconsciente? No he seguido a Today is The Day y la verdad es que no me entusiasman, pero no es la primera vez que nos sacan paralelismos. Las letras las expulso así, y normalmente en un estado de hipersensibilidad y electrificación. En muchos casos me pongo en la perspectiva de otro, normalmente imaginario, cada vez más.

9-¿Tenéis alguna influencia literaria o cinéfila? (algunas cosas me han sonado un poco a Lovecraft y “Justice” parece aludir a “Taxi Driver”. ¿Cuáles son, en general, vuestras fuentes, y cómo han ido cambiando con el tiempo?

-Pues cómo digo básicamente vomito las letras, una vez tengo la idea o concepto del tema. Poniéndome las demos de los temas y escuchándolas una y otra vez; escribiéndolo todo en una libreta de papel que compro para cada disco (a veces las frases me vienen cuando menos lo espero, por la calle, o en un sueño). Los personajes imaginados no pertenecen a ningún libro, aunque quizá haya habido alguna inspiración puntual, cómo la de Taxi Driver en “Justice”, aunque no fue nada premeditado – el “are you talking to me” apareció así, y luego tiré del hilo. Muy a menudo imagino personajes que sitúo en contextos históricos reales.

10-¿Creéis que merecéis más reconocimiento del que tenéis? En una entrevista vi que hablabais de los tatuajes de la peña de las bandas, de su pose y tal, diciendo que eso no era lo vuestro. ¿Se paga la integridad, el no pertenecer a una facción reconocible, el ir por libre? ¿Qué se gana?

-Pues si que creo que merecemos más, pero es algo que escapa a nuestro control.    Yendo por libre se gana todo, es la única realización personal posible. Para conseguir el objetivo real, que es congelar el relámpago, no existe otro camino.

11-¿Me podéis citar unas cuantas bandas que hayan marcado vuestra vida? (no hace falta que sean una influencia en vuestro sonido)

-Pues al menos a mí muchas, pero la verdad es que poner la lista con las conocidas queda bastante sosa, y las más desconocidas me da palo ponerlas, porque me da bastante rabia que simplemente clicando un nombre en google se pueda acceder a algo que me costó años de búsqueda y investigación.  

12-¿Alguna banda española que consideréis que merece la pena escuchar ahora mismo?

-Y tanto, cualquiera de las de arriba por ejemplo. Cualquier cosa que salga del estómago es válida.

13-¿Hasta que punto sirve para algo la prensa musical? Vuestras críticas siempre han sido excelentes pero eso no parece haber ayudado mucho a que seáis más conocidos. ¿Creéis que os habría ido mejor si fueseis americanos, por ejemplo, o las cosas son iguales en todas partes?

-Es difícil decirlo. Pero lo que si que sé que hasta ahora hemos disparado con el máximo calibre y que la mejor munición está esperando en la recámara.   

14-Se cita mucho el término “punk rock” cuando se habla de vosotros, pero a mí no me parecéis una banda de “punk rock”, en todo caso punk, pero más por la mala leche de fondo que otra cosa. ¿Qué opináis? ¿Qué significa la palabra punk para vosotros?

-Totalmente de acuerdo, no lo podría haber dicho mejor. Pocas cosas tenemos en común con los grupos definidos cómo punk rock. Y sí que, por otro lado, hay una fuerte influencia punk, que para mi es simplemente el estilo musical (y estético) rabioso, directo y fresco que explotó en 1976.

 15-¿Qué consejo le daríais a alguien que empieza en el tema de la música, al chaval que monta su primer grupo?

-Ninguno. Sólo podrá salir algo grande del que lo haga por una pasión irracional, cegadora e imparable. Y ése no necesita ningún consejo.

16-¿Qué hay después de la muerte?

-Seguramente nada. Y casi que mejor, sería muy cansado.
 

miércoles, mayo 01, 2013

MILK MUSIC - "Cruise your illusion" (Fat Possum)



Que Fat Possum es un sello cojonudo lo sabíamos. Que del noroeste de los estados unidos ha salido bastante de la música más agreste, desprejuiciada, intensa y libre de los últimos 30 años, hablando de rock, también. Y que Olympia (Washington) es un foco clásico de material independiente es otra obviedad para los iniciados, aunque por supuesto, una persona normal no tiene porqué saber ninguna de estas cosas. Tampoco creo que ninguna persona normal lea este blog, por otro lado. Como sea, y siendo franco, no sabía que los Milk Music llevaban consigo todas estas credenciales cuando me agencié su disco. Me llamó la atención su portada feista y dibujada, le pregunte a mi dealer, él me dijo “cojonudo” y yo me lo llevé. ¡Acierto en la cabeza! Estuve toda la tarde escuchando el disco en loop, jodiendo bien a los vecinos y es una puta joya. Pura viscera expresiva, puro corazón volcado a cuatro pistas como sólo los maestros saben hacer. O a lo mejor estoy enamorado.
¿Y qué hacen los cachorros de Alex Coxen, la mente pensante del asunto? Pues hacen rock, en principio. Rock. Con lo cual debería ser tres veces más difícil sorprenderlo a uno. Y no es que sus maneras sean nuevas, y no es que sean los mejores instrumentistas del país, aunque las guitarras son de las que imponen: ganan, sencillamente, por la misma razón, digamos, salvas las distancias, que ha ganado siempre Neil Young, por la purísima emoción interior que saben transmitir sin producción ni hostias. Materia prima del corazón, derivas de la vida, exabruptos y éxtasis de existir, con toda su bronca a cuestas.

Me dijo alguien: “rollo Dinosaur Jr., Hüsker Dü y así”, y no lo niego del todo, porque algo de la ya lejana era de SST hay en todo el conjunto y porque cosas como el arranque de "Cruising With God" pudiese recordar lejanamente a los de Hart y Mould. Sin embargo me tiré un rato pensando donde estaban en realidad y concluí que se encontraban exactamente entre el rock arisco y expresionista de los Giant Sand de los dos primeros discos ("Ballad of a Thin line man" y "Valley of Rain") y los Meat Puppets del momento en que empezaron, lentamente a atemperarse (“New Lease on Love”, “No, Nothing, My Shelter” y “Dogchild”, al menos, validan, para mí, esta conexión). Menos marcianos que ambas bandas, ciertamente pero igual de intensos, igual de exquisitamente deshilachados, igual de aparentemente poco premeditados, igual de reales. Y sepan una cosa, “real” es un enorme piropo que escribo justo después de un paseo nocturno por Madrid, esta ciudad convertida en insufrible escaparate que se reparten a dentelladas gañanes futboleros y hipsters de pacotilla, y que por mi podrían arrasar a base de bombas nucleares en cuanto yo salga de ella la próxima vez.
Por último, es indudable que, sin excesos, el fantasma de Neil Young esta ahí (casi se podría preguntar ¿pero dónde no?) y que, en cierta dejadez decadente que va infectando el disco hacia el final, y sobre todo en el último número, la doliente “The Final Scene” se nota también el espectro de esa banda nunca del todo bien ponderada que fueron los Big Star circa “Sister Lovers”.

Si son fans de esas bandas y de esas épocas, no lo duden ni un segundo. Si no tienen ni idea de quienes son pero les gusta el Rock&Roll americano sentido, encabritado, con una cierta raíz punk pero con capacidad para el soterrado pop agridulce, comandado por las guitarras y en el cual la expresividad esta (muy) por encima del pulimento externo, tampoco lo duden.

¿Son importantes las letras, le preguntan a Coxen en una entrevista. “Sí”, responde, “extremadamente (…) Hay una gran falta de sinceridad en la música ahora y nosotros luchamos contra eso”. Con dos huevos.

Y aunque probablemente este disco no les cambie la vida entera, sino sólo la tarde o un par de semanas, óiganlo a volumen generoso, se lo ruego, hasta que el tejado salte por los aires, como se merecen los poquísimos seres restantes nacidos en libertad.// LUIS BOULLOSA


jueves, abril 18, 2013

miércoles, marzo 20, 2013

HETERODOXOS ESPAÑOLES (I) - PABLO COBOLLO



Heterodoxos españoles: Esa gente simpática y genial que nos permite soportar que Nacho Vegas sea "famoso" y que hace el hecho más doloroso a un tiempo... Se admiten sugerencias para el II.

domingo, marzo 10, 2013

ARS LONGA (Y TAL)


Decía Vargas Llosa, creo, una de esas obviedades que es necesario tener en cuenta, sin embargo: que un libro nunca se termina, sólo se abandona. Bueno, yo he abandonado uno hoy. Lo he dejado en el riachuelo para que flote hasta mi editor y sea después publicado. En realidad lo que he abandonado hoy es una corrección que podría haber seguido hasta el infinito y algo más allá. Ahora prefiero no volver a ver lo que he escrito hasta que esté publicado y no pueda ya hacer nada al respecto, más que arrepentirme o mirarlo con esa sonrisa escéptica que uno se pasa la vida preparando. Volver sobre él con algo de frialdad haría, probablemente, que intentase arreglarlo, y, como decía el otro “no hay que intentar arreglar algo que no está estropeado”. Que uno no escriba todo lo bien que desearía, que uno no sea todo lo brillante que él mismo esperaba, que a uno sus trabajos le parezcan sistemáticamente débiles e incompletos según un estándar inventado de excelencia, no quiere decir, al final, que haya nada estropeado, que haya nada que reparar. Cuesta llegar a esa conclusión, al “lo hice lo mejor que pude, lo mejor que mi cerebro, mi salud y mi voluntad me permitieron, así que ahí lo tenéis”. Pero se llega.
Ha sido ese libro, entre otras cosas, el que me ha impedido pasarme por aquí con la frecuencia de otras épocas. Intentaremos retomar la actividad, ahora, porque, si bien en parte apacigua, de un libro ajusticiado también vuelve uno con preguntas nuevas y neuras renovadas.
Pasa otra cosa también. Le preguntaba yo a un amigo hace tiempo (o él a mí): “¿Qué hace un músico underground cuando finalmente se desprende de sus bandas fallidas, harto de una profesión (de fé) que no le ha traído más que sinsabores, excesos y falta de dinero?”. Y me respondía él (o era yo), leyéndome la mente: “Montar una banda nueva”. Por esa misma mecánica que combina masoquismo y adicción, lo primero que piensa un escritor después del parto es en cuál será el tema de su próximo libro. Un escritor no es una madre. El cuerpo que ha expulsado no está vivo para él: sólo lo está para los demás. No se lo puede pasear en un carrito, ni hacerle cucamonas, ni educarlo, ni verlo crecer. Como mucho, se puede presumir de él por ahí, pero sería bastante forzado. Habrá que presentarlo en sociedad, eso sí, soltar palabras, sostener acaso alguna teoría epatante (para tres) que el texto ampare y tomarse unos whiskies. Es decir, nada que no hiciésemos antes sin excusa.
No quiere decir eso que uno no esté orgulloso. Uno está orgulloso, pero sospecho que está más orgulloso de haber llegado al final con vida que del Golem mismo. Más orgulloso de haber sido capaz de hacer el viaje que del diario de ese viaje que al cabo es el libro. ¿Y la ciudad a la que se ha llegado? ¿Es una ciudad distinta? ¿Nos hemos transformado en el trayecto? Un poco, quizá. No deshecho del todo esa postura. Sin embargo, creo que si nos ha transformado en alguna manera positiva, quizá sea más por el lastre que nos ha permitido arrojar por la borda que por el material nutritivo que ha añadido al equipaje. Cosas mías. Hay quien considera el progreso por acumulación y quien lo entiende como despojamiento.
Decía Vargas Llosa otra cosa, también. Que la mayoría de los novelistas no hablan en sus novelas del tema que tratan, sino “en torno” a ese tema. Esa idea, menos obvia que la primera, esa concepción de la obsesión delimitada en molde hueco, me parece enormemente llamativa, pero de eso hablaremos otro día. Al fin y al cabo, lo mío no es una novela, sino un simple libro sobre la música y el arte de otros.
En todo caso, hecho está, mis queridos, fugaces, pocos lectores. Cuando esté en la calle os hablaré de él de manera concreta, no antes.
Goodnight and Joy be with you all!

viernes, marzo 01, 2013

RIPPERS - "FIRE TRACTAÄT" (BCore)


Entre Unsane y Rudimentari Peni, pero con personalidad única.
Era por reducir a una frase el asunto, lo cual es imposible, así que regresemos a la cueva y empecemos otra vez. Los Rippers son uno de esos grupos de fulgor oscuro, una de esas bellísimas monstruosidades de la cloaca de occidente. Una de esas bandas de Amphetamine Reptile que Amphetamine Reptile nunca pudo tener porque les dio por surgir más tarde y en Cataluña. Uno de esos furiosos coágulos de ruido que te hacen estallar el tarro. Una de esas honestidades contracorriente que te dan que pensar, porque te recuerdan a la tuya propia y te provocan una cierta euforia y algo de tristeza a la vez. Un tiro en la boca de nuestra cultura decadente. Un tiro sordo. 
No sé si “Fire Tractaät” es su mejor disco o no, ni me importa, porque todos los que han facturado son buenos. Es, sin embargo, de lejos, el que más he disfrutado, por alguna razón que no conozco del todo, superando a aquel “Invertebrät”, que era una burrada, y a “Nomelec’s Revenge”, que no le iba a la zaga en furia. Turbios, malsanos, implosivos, dominados por unas líneas de bajo que parecen un cable de alta tensión submarino, punteados por una guitarra que corta hasta la vena con sencillez de bisturí. Así son y así lo cuentan en puñetazos justos como “Lover’s Whirlwind”, “Justice”, la masacrante “Unsheltered” o esa “Again and Again” que me ha recordado a los Impaled Nazarene ralentizados de “Blood is Thicker ThanWater”. Así lo cuentan, sí, con el pulso enfadado y sintético, singular.
Una de las mejores bandas de la música agresiva española de todos los tiempos, sin duda, en su afán bronco, contrapelado, inmisericorde; plato de gusto para aquellos entendidos que aún no se hayan acostumbrado a dejarse las vísceras en la mesilla de noche; arma arrojadiza para habitantes del suburbio de la noche, ese secreto de altas horas que ya puede uno vocear (fueron disco del mes en el Ruta hace poco, creo recordar) porque igualmente está condenado a ser lo que es: secreto. Jevis sólo en lo que el jevi tiene de libérrimo, punks justamente en la misma medida, los destripadores son inclasificables aunque sus referencias sean claras, y han construido un disco minimal como una rata rociada de gasolina que corriese ardiendo, enloquecida. Un disco, uno más, de guerra y de humo. Un disco de pillaje y de verdad. Un disco de punk románico por el esplendor de su materia terrenal y por la catedralicia y esencial alzada de su espíritu. Ya no se hacen muchos así.// GATO PALUG

viernes, febrero 22, 2013

INTENTOS DE REGISTRO - APROXIMACIONES A RAFAEL BERRIO (I)

Durante un tiempo me harté de Rafa Berrio. No de su persona, que me es muy querida, ni de su música, que es incontestable. Me harté de escribir sobre él. La gente sobre la que sólo se puede hablar bien es aburrida para la pluma. Cuando has manchado tu boca cinco veces con la expresión “obra maestra” algo pierde fuelle dentro de ti, quizá porque –bien lo sabes- el otro, aquel, tenía razón y es “forzoso considerar que la discordia es cosa ordinaria, que discordia es justicia, que todo nace de la discordia y la necesidad". O sea: que a la perfección le falta acción. En estos tratos, pues, a veces Berrio resultaba una planicie de genio tan apabullante que la discordia desaparecía. Era error mío, claro. Era pérdida de perspectiva, porque llevaba tiempo sin catarlo en vivo, creo, y donde Berrio es al final definitivo es allí.
Se me opondrá que sus recientes discos, esos con los que se ha embelesado la crítica, incluido un servidor, son la rehostia –por no usar términos literarios-. Yo estaré de acuerdo. Sin embargo, no están completos sin la experiencia de un directo que como me comentó el otro día a media voz, a mitad de segundo pase, un amigo: “es casi terapia”. Quítale el casi. Todo arte es terapia para el artista. En los casos excelentes lo es también para su público. Pero lo cierto, insisto, es que la obra de Berrio se entiende mejor después del cara a cara. Dice él de su nuevo trabajo, por ejemplo: “Considero este disco como una ópera bufa, una comedia, pero una comedia solemne, o al contrario, una cosa solemne, pero al borde de la carcajada”. Quien no lo haya visto sobre las tablas tendrá más difícil la comprensión de esa verdad. Y ahí ¡aleluya! Hay un resquicio por el que se puede criticar al autor de los dos mejores LPs españoles de los últimos tiempos (“1971” y “Diarios”, dos siameses malignos unidos por sabe Dios donde),  y así poder regresar a la discordia, amada discordia.
“Diarios” –quizá más que su antecesor, que tenía esa chanza genial y helada de “Mís amigos”- resuena tan ambicioso y tan solemne, ciertamente, que ese carácter de ópera bufa invertida queda difuminado para quien no conozca a su autor. Hace falta la distancia corta del Berrio Clown, el Berrio sardónico y suelto, algo porteño por alusiones, algo gamberro, algo navajero, algo turbio, muy punk –el del segundo pase del otro día, ya trasegado bastante oporto- para dar la talla real de ese trabajo, su alzada al tiempo majestuosa y alirrota. La mueca tras el vaso, la desolación que se confunde con una carcajada. La vida, en suma.
Y entonces se puede entender su enorme estilo y su mineral esencia. Y todo vuelve a ser perfecto.
Y yo me vuelvo a aburrir –con mi vida, me refiero-, hasta la próxima vez.

lunes, enero 28, 2013

QUE SEA LEVE - QUE SEA NADA


El inefable Rafa Berrio, príncipe de los gansos filosóficos, jerarca de los trovadores silenciosos, se acerca a Madrid mañana martes 29 para presentar su nuevo y DEMOLEDOR disco "Diarios", legítima continuación de aquel "1971" que ya es por derecho historia musical de España. Será en la librería LA BUENA VIDA sobre las doce de la mañana, y aunque al parecer estaba previsto como un simple encuentro con prensa, nos dicen por ahí que alguna canción caerá. No se lo pierdan. Pronto, un análisis a fondo del reciente trabajo. No es tan fácil escribir de obras maestras.

domingo, enero 27, 2013

LONG JOHN SUDDEN VOLVE ÁS ILLAS

Nuestro amigo Iscariot alarga un tentáculo de tinta hasta Pontevedra para saciar sus neuras en compañía de los Porcos Bravos de la Anglogalician Cup. Podéis leerlo AQUÍ.

miércoles, enero 23, 2013

RATIONAL ANIMALS/CODE ORANGE KIDS





Como habréis percibido por lo intermitente del blog, últimamente tengo suficiente trabajo como para que me cueste seguir en ninguna brecha informativa, si es que lo de KAPUT fue información alguna vez: el otro día intenté pensar en mis discos favoritos de 2012 porque alguien me pedía una lista y me di cuenta de que el último cojonudo que había escuchado era de 2011. Bueno, eso fue antes del de WOODS, que no sé de cuando es. Tiene cosas buenas, sin embargo, estar en otras trincheras y lejos de la actualidad musical (además, ¿alguien cree realmente que puede abarcar una mera fracción de la buena música que circula por ahí?): La primera cosa buena es que el blog se va convirtiendo poco a poco en un basurero instintivo, el trastero donde uno vuelca sus parafilias de madrugada y sus reflexiones filosóficas enganchadas por los pelos a una pinza musical. Y eso es terapéutico. La segunda, que todo se transforma suavemente en una placentera deriva con sorpresas inesperadas: no se busca ya, pero se sigue encontrando. En las últimas semanas me he topado -en ambos casos por pura casualidad- con dos bandas notables y jóvenes. Los primeros son los RATIONAL ANIMALS, unos chavalitos reminiscentes del buen hardcore de principios de los ochenta, es decir, sin códigos preestablecidos, sin dogmas, agresivos y libres. Los segundos son los CODE ORANGE KIDS, cortantes, espásticos, brutales. Unos y otros tienen muy poco que ver excepto en que reparten cera con sentido y que han facturado discos que son una buena hostia en la cara. Para que despiertes. Prometo hablar de ellos con calma cuando la marea ceda y la arena se vuelva a ver.//GATO PALUG



lunes, enero 21, 2013

TODO ESTO ME RECUERDA...



El disco salió en el 92. “Hermanos Carnales”, se llamaba. Yo por entonces tenía diecisiete y era un pringao, pero ya tenía buen gusto, quizá se nace con él. No recuerdo si el single fue “Mi Hermano Carnal” o “Fuerte”, pero sí que por entonces sonaban de vez en cuando en las emisoras de radio comercial. No consiguieron, por supuesto, dar el salto a la división donde estaba el dinero: ese campo no estuvo nunca –ni estará- preparado para cargas de profundidad desoladora como “En Otoño”, cuentos de incesto poco cubiertos como las dos citadas antes, vuelos rasantes sobre la biblia violenta y minimal de Fernando Alfaro (“Hey Lázaro”, “San José Experience”) y demás brutalidades excelsas de pop con el corazón al raso y bombeando. ¡Ah, aquella música reminiscente, clásica y brutal! La echo de menos. “La estación de las lluvias” era un aperitivo de cierre, una coda evanescente y contagiosamente quebradiza como el disco mismo, una flor seca demasiado parecida a la propia entraña. Como varias más de esa colección –que no es, pese a todo, mi favorita de los Surfin’-, ésta me sigue provocando un escalofrío similar al de la primera vez. ¿Por qué? Qué más da. Pasa a menudo con las canciones aparentemente menores que por uno u otro motivo han conseguido tocar un acorde secreto, que diría el otro. Es también, en su casi musitada sencillez, un curioso ejercicio de nostalgia anticipada: en aquella época que se va volviendo desvaída ya, los “varios años” de los que habla la letra podían ser considerados en sí mismos una era. Todo ha cambiado. Nada ha cambiado. En Galicia, donde vivía entonces y he vuelto a vivir, es estación de lluvias de nuevo, y ésta me recuerda a otras. Bendito Fernando, capaz de trabajar con tal claridad con el material doloroso y frágil de la pérdida y la fugacidad.

lunes, enero 14, 2013

BACKSEAT OF MY CAR (DWARVES)

Gog y las hienas telepáticas. from La Playa de Madrid on Vimeo.

Gog y las Hienas Telepáticas ejecutando sumariamente una de las mejores canciones de todos los tiempos: "Backseat of my Car" de los inefables DWARVES... Entre el público, los amigos de siempre, esos sin los cuales la vida sería menos divertida. El bajo no se oye, pero tampoco se pierde mucho.

miércoles, diciembre 26, 2012

WOODS - "Bend Beyond" (Woodsist)

Cada cierto tiempo hay una banda así. Lo fueron en su momento los Beachwood Sparks en su saltarín y agreste álbum homónimo, y lo fueron los Vetiver  del pastoral road trip que era “To Find me Gone”. Fuego, Madera, vistas del mar a través de los pinos y todas las demás convenciones que a uno le pueden convencer un día sí y otro en absoluto pero que, bien formuladas, coagulan en una sensibilidad al tiempo recia y delicada que parece apuntar a algún punto de la psique colectiva. Por eso convence y cautiva a veces, supongo. Ahora les ha tocado el turno a WOODS con su “Bend Beyond”. Jóvenes y reconocidos, reflejados en las listas de mejores discos que la alta y baja music press del nuevo milenio factura como churros, lo cierto es que se han ganado a pulso su presencia en ellas con un disco notable que sin abandonar una cierta pulsión casera -un residuo de lo-fi que la modernidad parece exigir como sello sonoro de una supuesta independencia- arranca alto con las remarcables “Bend Beyond” y “Cali in a Cup” y se desliza luego grácilmente en un vuelo a media altura que es acompañante perfecto para tardes de esperanza. Quien tenga de esas para gastar, lo agradecerá sin duda.

Curiosamente, trabajan desde Nueva York (y afueras), por mucho que su artesanía traslade a la línea marina y al cielo irisado de una California hipotética. Son magias -blancas o negras- de la música misma que un sonido tramado entre la lluvia transporte a uno a ese momento en el que ésta escampa y la luz se cuela, gloriosa, entre el nubarrón: que la costa este lo lleve a uno intacto hasta la oeste cuando, en todo caso, no se conoce ni la una ni la otra. Situables musicalmente, por ascendencia, en el mismo viejo cajón donde cría polvo el sueño hippy, el fantasma ahogado de Randy California, el Young de “Zuma”, Love, los Byrds y otros tantos espectros de navidades pasadas que se nos antojan, inevitablemente, más felices (salvas las distancias que procedan), una escucha atenta permitirá percibir, sin embargo, que el evocado por WOODS es un paraíso (perdido) por el que transitan de segunda mano, un poco como el niño que, en cama después de la sesión televisiva de la tarde, sueña con la arena y el mar aunque fuera caiga una nevada de pánico.
Si se deja correr unas cuantas veces, el disco se carga más aún de razón, sin desvanecerse, permitiéndole a uno viajes laterales e iluminando madrigueras inéditas; mostrando que hay más enjundia en sus desarrollos de guitarra –algo desmañados, como de cristal roto- de la esperada y que incluso en su fase media, la más obvia y deslucida (del tema cinco al ocho, incluidos) hay un trabajo más que serio.

Me gusta, lo reconozco, esta psicodelia modesta de raigambre rock (no folk o country, por mucho que algo haya), esa capa de pintura suavemente ácida, de caramelo raro, ese matiz gelatinoso de crisálida por el que se cuela hasta nosotros una luz alterada, a veces superficial, otras subacuática. Todo en ellos tiene que ver con eso, con la luz, ya que su narrativa escrita no es especialmente notable y dado el hecho incontrovertible de que, comparados con sus referentes, lo de WOODS (y lo de los Sparks o los Vetiver o tantos otros de la excelente manada de revisión sesentera) es música encubiertamente conservadora. El hijo del viejo guerrero: mimético en las formas pero incapaz de pelear. “No es difícil decir que no es fácil/Buscar modos diferentes de hacer que las cosas sigan igual”, dicen en "It Aint Easy", como leyéndome la mente. Pero eso es un problema del que hablaremos cuando pase el invierno. Para el transito de horas oscuras son útiles, y así lo hacemos saber.// LUIS BOULLOSA 

lunes, diciembre 24, 2012

HAPPY CHRISTMAS MY (OR YOUR) ARSE




It seems like a freeze out
It seems like a freize
Stumbling I fell down
And prayed on my knees
The ice wagon's coming
To pick up the stiffs
Had a chat with an old one
He was gone in a jiff
And Santa and his reindeer
Jumped over the moon
So hush little child
Santa's coming here soon

Tura lura luray
Tura lura lie
Tura lura luray
It's a Christmas lullaby
Tura lura luray
Tura lura lie
Tura lura luray
It's a Christmas lullaby

I hope you grow up angry
Just like your dear old dad
I hope you grow up brave and strong
Not like me - all weak and sad
You said "Daddy, daddy,
You're stinking of booze"
I kissed him and said, "Kid,
I was born to lose.
But you have a future
And a big one to say
And I hope you'll remember
All the love that I gave."

Tura lura luray
Tura lura lie
Tura lura luray
It's a Christmas lullaby
Tura lura luray
Tura lura lie
Tura lura luray
It's a Christmas lullaby

Heres to all the little kids
Who haven't got no clothes
Heres to all the little kids
Who haven't got no homes
It's Christmas time in Palastine
It's Christmas in Beirut
They're scrapping 'round for rice
Not for tutti fruits
And the Christmas lights, they blew up
Now the 'lecky's all gone dead
I look like a coal miner
And I've a pain inside my head

Tura lura luray
Tura lura lie
Tura lura luray
It's a Christmas lullaby
Tura lura luray
Tura lura lie
Tura lura luray
It's a Christmas lullaby

Tura lura luray
Tura lura lie
Tura lura luray
It's a Christmas lullaby
Tura lura luray
Tura lura lie
Tura lura luray
It's a Christmas lullaby

martes, diciembre 18, 2012

CHE S’INTRAVEDE L’INFINITO



Mis intenciones para hoy eran levantarme temprano y trabajar, pero una vez más fueron inútiles. Me mantuvieron despierto los pensamientos y la propia nocturnidad, una cosa mía no sé si física o vocacional, y aquí me quedé, escuchando una y otra vez a Franco Battiato mientras recorre el futuro en moto junto a Carmen Consoli, dos halcones callejeros sufís de gélida sexualidad new age. Lloraría si supiese llorar -que decía alguien- escuchando al viejo Franco, un tipo que me hizo mejor la infancia con esa música sensible, cachonda y cósmica que fue una de las pocas que pude compartir con mi padre.

Cuando por fin me fui a la cama el sueño, además, se negó a llegar, y cuando conseguí dormirme al fin tuve un largo, largo sueño convulso cortesía quizá, de las acelgas con patatas (deliciosas) con las que me había atracado un par de horas antes o de la visión de “Pi” (darren Aronofsky, 1998, la ponían en la tele), o vaya usted a saber de qué o de quién. Imaginaba seguir despierto: Soñé que el diablo estaba en la habitación y era el que me impedía dormir  tuve que expulsarlo (de mi costado) rezando como un loco oraciones que ya recordaba mal. Soñé que era un asesino que protegía a una mujer y que viajaba de las autopistas de occidente hasta el oriente lejano, a través de cañones fantásticos. Soñé que sobrevolaba una Europa que era esta y otra al tiempo, un mapa a escala del Mediterráneo desde el que veía arder, lejano, Sudán y, cercana, Tierra Santa, mientras, bajo un discurso de Bin Laden (voz en off), huía de vuelta a casa con varias piedras sagradas en la mano que resultaron ser, al cabo, rebanadas de pan bimbo. Soñé que hablaba con el mismo Battiato, paseando por el campo reconstruido de una Sicilia que se parecía demasiado a Galicia y que después regresaba finalmente a mi propia isla atlántica. Un sueño de regreso, establecimiento y circularidad, bellísimo y que escribo ahora mal y a toda prisa porque ya se me borra. Ya alguien lo va borrando tras de mí.
¿Es el medio el mensaje? A veces, probablemente lo es. Vuelvo, recién despertado, a la misma canción de la noche. Escuchen esa voz grave, tabaquista, recién levantada ella también de un sueño brusco y compartido, pastosa por la noche que esperaba al día, visionaria, con la que la Consoli dice “Che s’intravede l’infinito”. En ella se entrevé, en efecto, algo que no es de este mundo, ni de mis indigestiones, siquiera, ni de mis sueños afiebrados, ni del diario tráfago que nos espera, al otro lado del cristal.// LUIS BOULLOSA

viernes, diciembre 07, 2012

SWANS - La práctica espiritual más violenta del mundo

Un texto sobre los SWANS que Luis Boullosa publica hoy en El Confidencial y en el que ha conseguido no citar ni una vez a la adorable Jarboe (en la imagen, a la izda.)...

Cuando vi a Michael Gira en directo por primera vez, en Bruselas, a principios de siglo, quedé más impresionado por su telonero que por él. El duendecillo ácido Devendra Banhart era, al cabo, una presencia asombrosa y fresca entonces, luz nueva girando sobre sí misma como un torbellino. Gira era, en cambio –pensaba uno- tan sólo un viejo brujo más: Imponía respeto, sin duda, y era notable su capacidad para hipnotizar con la monocorde grisedumbre de sus temas y un dominio apenas aproximativo de su instrumento (una guitarra acústica), pero probablemente todo lo que me quedó de él tras esa noche que pasé fascinado por la exhibición de su pupilo fue una sensación extraña de amenaza y el estúpido orgullo de poder decir “Yo he visto al tipo que creó a los Swans, la banda más violenta de la historia”. Sí, ese era el tópico, para quienes no habíamos llegado a conocerlos en vida. Y sí, aquel era el hombre que había tallado en ruido puro obras maestras del sótano y la cloaca existencial en forma de LPs, como “Filth” (podredumbre) o “Cop” (‘madero’) y restallantes declaraciones de filo metafísico como “The Great Anihilator” (el gran aniquilador). El ogro cruel y ambiguo que se había definido en brutalidades como “Rapìng a slave” (violar a un esclavo):

¿Por qué estar avergonzado del odio?
No hay nada malo en arder
Trabajo duro por cada cosa que poseo
Todo lo que poseo me asfixia mientras duermo


O en “Money is flesh” (El dinero es carne), en plena obsesión por las dinámicas del poder, la obediencia y el control:

El dinero es carne en tu mano
El dinero es carne en tu mano
Cuando pagas eres un sirviente.
Te lo mereces
Te lo mereces
Es fácil sacar dinero de tu carne
La carne es fácil de conseguir cuando trabajas por dinero


En todo caso, pensaba yo en Bruselas, en 2003, Gira había ardido. Su pasado era convulso, oscuro y fulgurante, pero su presente parecía tan sólo el de una respetable leyenda underground. Una más.


Justicia poética

Casi una década después de aquello he de reconocer mis variados errores: los discos actuales del (ya no) tan joven Banhart han dejado de importarme por completo (aunque sigo atesorando sus primeras maravillas) y, mientras tanto, Gira (59 años, aparenta diez menos, los pactos, ya se sabe) ha vuelto a reagrupar a esos Swans a los que se cansó de negar porque, ha declarado, “deseaba tener de nuevo la experiencia de las cascadas irresistibles de sonido que te destruye el cuerpo”. Y, no sólo eso: parece haber logrado convertirlos en lo que nunca fueron: el llameante hype de la temporada independiente. Absurdo y genial. Tiene sentido porque lo merecen su leyenda sus conciertos y su reciente y brutal disco “The Seer”, y porque funciona como extraña, dilatada revancha para toda una generación de habitantes de las sombras. La rata de biblioteca underground -ese animal más común de lo que parece- puede hoy explayarse, decir, “oh, yeah”, repachingarse en su sofá, ponerse un whisky y brindar, apoyado en su colección de discos de noise neoyorquino por ese momento de justicia poética extrema que está a punto de suceder en su ciudad: crítica y público a los pies del demonio de dos caras, garitos llenos a merced del inclemente martillear de una banda perfecta en su exceso, genuflexos ante una ola de sonido sobre la que el brujo oscuro riza el rizo, dispuesto a poner la guinda final en forma de bonita carcajada en la cara de la nada.

O al menos eso es lo que intentan los Swans, encaramados sobre unas ‘tendencias’ “independientes” que –imprevisibles ellas- llevan unos años decantándose por la música densa, la psicodelia circular de raíz kraut y otras cosas raras que deberían venir con diccionario. Bandas, todas ellas (en España podríamos citar, sin rompernos mucho la cabeza, a los excelentes Lüger) que se apuntalan siempre en directos sólidos y epatantes. Y epatantes, cierto, eran los cisnes cuando los vi en vivo en Oporto hace dos años, recién reunificados y presentando su irregular “My Father Will Guide Me Up A Rope In the Sky”. “Sólo puede hacer usted fotos en la primera canción”, me dijo una azafata del exquisita Casa de la Música de la ciudad portuguesa, “pero no se preocupe: dura 17 minutos”. Y así fue. Excesivo e impresionante. Un compendio muy bien graduado –y ejecutado con pericia de perros viejos- de lo aprendido en el camino: de sus épocas asesinas, sus momentos de contemplación y su inherente circularidad. Quedaba, sin embargo, ese resto inconcreto, esa impresión de que el éxtasis no siempre se conseguía del todo. De que todo el mundo tiraba hacia él con demasiada intención: Gira, atípico, iletrado director de orquesta, espástico pelele de sí mismo, parecía rozar todo el rato un trance colectivo que se quedó en los labios, como un recuerdo del que se duda.

Una amiga los vio hace tres semanas en Glasgow, y parece ser que dos años de rodaje les han permitido viajar de lo sólido a lo transportador. Y no es la primera persona que me lo jura: “No sabría decirte qué canciones tocaron antes o después, yo sólo cerré los ojos y viajé. Fue intenso. La gente que estuvo, decía que era el concierto con el sonido más alto en el que había estado, y yo me tuve que ir de la primera fila porque pensaba que me iban a estallar los oídos… guitarrazos, intensidad, trance… Hay parones, luego guitarrazo que te destroza el oído, luego melodía, silencio, destrucción de sonido… Duró una hora y media más o menos, pero yo perdí la noción del tiempo. No sé cuántas canciones tocaron porque se enlazaban unas con otras, era un viaje Un conocido que trabaja en conciertos le dijo que después de ése ninguno le iba a parecer bueno. La sensación fue alucinante. A mí me colocó, literalmente, durante unos días y cuando salí de la sala, todavía retumbaba…”


Etapa Oscura, Ángeles de Luz

En esta irónica instantánea, impensable hace cinco años, en la que los Swans avanzan triunfales hacia su ciudad de usted, poca gente parece recordar el trabajo desarrollado por Gira en los anteriores tres lustros de semi-oscuridad. Labor notabilísima al mando de Young God Records, descubriendo y fogueando a algunos talentos mayores (el citado Banhart, el grupo Akron/Family, a los que usó como banda), protegiendo a algún veterano (Lisa Germano) y proponiendo siempre alternativas curiosas (Wooden Wand, Mi And Lau). En lo artístico, fue entonces cuando Gira se convirtió en un verdadero contador de historias en el sentido clásico del término. Ya no un mero invocador de fuerzas internas o demonios comunes, un onomatopéyico orfebre, un titán del ruido: No. Un narrador de verdad, un artesano de malsanos retablos que recuerdan, sí, a los de su admirado Jeronimous Bosch, y de helados esperpentos que le acercan a su no menos admirado Francis Bacon. Pictórico él, su ambigüedad y su esencial violencia están más presentes que nunca, pero, paradojas de la vida, suenan aquí acrisoladas: una cristalina y unificadora gracia atraviesa a los ángeles de la luz haciéndolos un todo. Y si bien es cierto que las canciones de Gira son siempre una o dos, permutadas con distintos nombre y significados, esa gracia basta para sanarlas.

Fue antes del citado concierto de Oporto cuando pude conversar con el hombre que da miedo. Gente educada, demasiado quizá, dotado para una simpatía gélida que guía con unos ojos de azul cristal que no ríen nunca, aunque él suelte una carcajada. Daba algo de miedo, sí, pero estuvo bien. No ha matado a nadie, que yo sepa.

“Lo primero es sentarte ahí, tú solo”, me decía hablando del proceso de escritura de las canciones”, e ir poniendo las palabras una detrás de otra, pero a veces, de pronto, hay algo se abre en la parte trasera de tu mente… algo que no sabrías definir. Es lo que siempre estoy esperando, pero sólo sucede en ocasiones. En el escenario, con la música, establecemos una situación que potencialmente tiene un final muy abierto, y la idea es la de perder tu cuerpo y perder tu mente en el sonido y que en un momento el sonido posea por la fuerza, tome el control y nos conduzca, más que al revés…”.

Luego me habló de Joseph, que es quien toma el mando cuando el trance creativo se produce: “La parte trasera de mi cabeza se abre y… es como un vómito…Yo le llamo a este individuo Joseph. Se sienta en mis hombros y mete sus manos dentro de mi cabeza. Es como un… hermano demónico”. Así lo explica, también, en “Joseph Song”, integrada en el soberbio “We Are Him”, quizá el punto culminante, incluso en lo iconográfico, de su cancionero angélico:

El escribe esas palabras sobre tu piel
Tú apartas la cara de él
Siempre hay cosas que no se pueden decir
Pero Joseph tiene la llave que las abre.


Él deja esas canciones en tu lengua
pero es hora de pagar por lo que has hecho
tus dispersos agujeros en deudas pendientes
todas catalogadas
en la cabeza de Joseph.


Tu hermano está borracho aquí, a tu lado
esperando tu aliento de vida
pero ¿cómo puedes cantar aquello que sabes falso?
Nunca borrarás la boca de Joseph de tu cara

Un primer arañazo se interna en este polvoriento escenario de madera
Una historia de nuestros mejores años desperdiciados
No hay donde escapar de la verdad de Joseph
Sus manos están en torno a tu cuello, pero te alimentan
¡Así el río ate una soga a tus pies
Y se lleve tu cuerpo y tu mente a alta mar!
Y entonces, agradece al cielo con sus colores, desde abajo, bajo
el fango universal donde Joseph crece.


No es despreciable esa idea del fango universal para saber qué es lo que intentan los Swans. Un retorno al magma, una comunión que implique de verdad, lo físico. Quizá por eso el volumen excesivo, cruel. Quizá por eso el mantra pseudo religioso.

“Mi música es mi práctica espiritual”, ha dicho Gira. “Y creo que es lo mismo que meditar… cuando va bien eres capaz de llegar a un estado en el que puedes expresarte y simultáneamente perderte dentro de otra cosa distinta, y ambos os disolvéis dentro de algo que está al tiempo dentro y fuera de ti. Eso es lo que intentan las religiones, y lo que la gente quiere, por eso quieren religión”. Interesante, viniendo de alguien a quien uno imagina perfectamente atravesando la vida al son de aquella inolvidable apertura de Miller en trópico de Capricornio: “Tenía tan poca necesidad de Dios como él de mí, y con frecuencia me decía que, si Dios existiera, iría a su encuentro tranquilamente y le escupiría en la cara”.

En todo caso, no se lo pierdan. Swans tocan hoy en Madrid en El Matadero (¿dónde sino? y mañana el nueve de diciembre en el Teatro Central de Sevilla. Quizá el año que viene toque adorar a Antony And The Johnsons, o algo peor.

Y si prefieren empezar por el principio, con los LPs, recuerden esto: los discos de 45 revoluciones de Black Flag pueden ser escuchados a 33 y funcionan. A los Swans les pasa al revés, sus discos de 33 se pueden poner a 45 sin que la cosa se desmande. Durante un tiempo, yo lo hice de ese modo.

Luego decidí que ya estaba preparado, ralenticé el giro y me zambullí.

sábado, diciembre 01, 2012

THE NOTHING BUTTS

Asoma la pata la Navidad: nuestro líder espiritual, Cowboy Iscariot, se ha retirado al ala oeste del Rancho Kaput, cual tímida, introspectiva réplica de David Koresh; Gato Palug fue visto por última vez en Pattaya beach, ciudad de vacaciones, en dura negociación con una dulce señorita, y varios colaboradores más han montado un fumadero de opio en el sótano. La música brilla por su ausencia, el ruido ha desaparecido y tenemos el silencio necesario para observar el rodar glorioso del otoño (excepto cuando las Hienas Telepáticas ensayan en el granero). Sin embargo, hay noticias de las que hay que hacerse eco inevitablemente: THE NOTHING BUTTS pasan a integrar desde ya nuestra lista esencial de supergrupos oscuros. Bajo el liderazgo del viejo lobo Spencer P. Jones (Beasts of Bourbon) están David Baker (Scientists, Beasts of Bourbon, Hodoo Gurus), Gareth Lidiard (The Drones) y su Fioona Kistchin (The Drones), y la cosa suena más que prometedora en los dos temas que hemos podido escuchar AQUÍ y ALLÁ. Los supergrupos, en general, no molan mucho: han sido una castaña desde los putos CREAM. Sin embargo, cuando están compuestos por gente que lo merecería todo y ha conseguido menos de la mitad, estrellas opacas, dioses disfrazados de mendigo, todo cambia. Aquí, como sugerencia, otros dos ejemplos de la misma exuberancia oculta: ENABLERS y FORASTERO.
 

martes, noviembre 20, 2012

FAKE WEATHER




Hoy me he levantado a las ocho de la mañana, debo estar enfermo. ¡Arranquen bien el día con los greatest hits de la inigualable Conchín Fernández!!! ("la semana termina de nuevo con sol y con mucho calorrrrrrr...")

lunes, noviembre 19, 2012

Viejas crónicas - THE EVENS (Madrid)

(Una crónica de hace unos años y que creó alguna polémica -tormentas en un vaso de agua-. Fue publicada en el Ruta 66 cuando yo aún escribía en tan legendaria cabecera).

Los mitos. Ah... los mitos!. Y que te voy a contar de los mitos que no quieren ser mitos. Eso ya es la leche. El pontífice máximo del hardcore intelectual (dicen), Ian McKaye, y su compañera de aventura, Amy Fariña (The Warmers), aparecieron por la ciudad y el Moby Dick se petó de un público con la media en los treinta y respetuoso hasta la nausea (excepto unos idiotas del fondo que se dedicaron a deshuevarse todo el rato y amargarnos el pase. Nunca llueve a gusto de todos). Lo que siguió fue una demostración de que, aparte del creador prodigioso e indiscutible que ha comandado a Fugazi y Minor Threat, McKaye podría haber sido (y quizá es) un excelente maestro del estilo El Club de los Poetas muertos, es decir, un pesado: Interminables parrafadas profesorales entre canción y canción sobre la ética, el compromiso, la rebeldía, el trabajo en común artista-público y lo malo que es Bush (que al final no está haciendo nada que no se haya hecho toda la puta vida, pero en fin) en un discurso a veces certero pero demasiado esquemático y naive a estas alturas, aunque a nadie le apetezca, ya se sabe, ser el primero en indicar que el rey está desnudo. En lo musical... pues bien, si, pero tampoco para tirar cohetes. La siempre interesante guitarra del McKaye y los ritmos de su compañera para ir desgranando a media voz un material menor, bonito, peleón si se quiere, con algún momento entre cómico y emocionante como cuando hizo silbar a toda la sala para acompañar el arranque de una canción. Miniaturas apreciables que ganarían sin tanta palabrería y que son bien apuntaladas por la hermosa voz y la batería minimal de Fariña. Si el amigo se pusiese una peluca hubiesen pasado como un grupo decente e imaginativo de Riot Grrrls de las de antaño. Nos lo tomaremos como el necesario divertimento que ayuda a coger fuerzas para lograr nuevas obras mayores. Como tal, fue más que digno, aunque, ya digo, lo hubiese preferido sin el Spoken Word. La verdad, hace un puñado de años que me enteré de que que el Punk no consiste en llevar cresta sino en bla, bla, bla y blaaaa. //LUIS BOULLOSA 

domingo, noviembre 18, 2012

En las cuencas de tus ojos - JORGE MONLONGO


A JORGE MONLONGO, excelso ilustrador, lo conocemos desde hace lo que parece una vida –en concreto desde 1997, cuando hacía los carteles de aquella banda  llamada Daddy Works in Porno-. Su carrera posterior ha sido sólida y ascendente, y en el camino condescendió a realizar alguna de las mejores portadas de KAPUT (cuando salíamos en papel). No  se lo pierdan, es un amigo y un artista.

Recomendaciones - TORA! TORA! TORA!

Alguien -quizá alguno de los ubicuos espectros de la Anglogalician Cup- me había hablado bien de los pontevedreses TORA! TORA! TORA! , así que rebusqué por ahí hasta encontrarlos. Grata sorpresa: un primer EP interesante y más garajero ("Alfabeto Eléctrico") y un segundo, "Santa Muerte", más que notable, en el que abandonan el inglés y templan su impulso en un punzante ejemplo de angst joydivisionario. Tienen, en hieráticos hits como “Marcha Fúnebre”, ese fuego frío procesional y claustrofóbico, esa tierra rasa de guitarras distorsionadas que los emparenta al tiempo con los de Manchester y con bandas oscuras y esenciales de aquí, como Décima Víctima o los Surfin Bichos más borrascosos (quizá también con los Parálisis menos obvios, sobre todo en "Crematorio"). Pronto reseña y, sí se puede, entrevista. Mientras, escúchenlos AQUÍ.

viernes, noviembre 16, 2012

CUANDO FUIMOS RUSOS BLANCOS (una entrevista con Chechu Biriukov)

Una entrevista con el mítico CHECHU BIRIUKOV para JOT DOWN en la que ha colaborado nuestro supuesto amigo Luis Boullosa  aportando sus discutibles conocimientos sobre basket (muchas horas gastadas en pachangas, básicamente...)