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lunes, julio 15, 2013

THE BALLAD OF RINGO AND YOKO (I)



Nunca me he levantado con ganas de escuchar a los Beatles, así que nunca lo he hecho. Si nunca te levantas, una buena mañana de resaca, deseando, casi necesitando escuchar a una banda, es que es banda no es tan importante.

Cuando la gente me intimidaba con la pregunta más idiota del siglo, “¿Beatles o Stones?” yo respondía siempre “Kinks”, en parte por joder y en parte porque, en efecto, los Kinks me gustan más. Al menos más que los Beatles. Fuera del mundillo, nadie recordaba quien coño eran los Kinks; la cultura general popular es endeble como una capa de hielo sobre un lago en primavera. Y debajo sólo hay agua podrida.

Ayer, sin embargo, en contra de las indicaciones de mi barman de cabecera, de mi propio gusto y del sentido común, estuve escuchándolos,  a los Beatles. Era ya tarde noche, las otras dos opciones en la casa de verano de mi tía eran Mozart y Antonio Machín y no me sentía con fuerzas para regresiones tan profundas. Tampoco es que buceara mucho: dejé correr el segundo disco del grandes éxitos azul (1967-1970) y ya está. Es el que empieza con “Back in the USSR”, quizá mi canción favorita de los ingleses junto a “Happiness is a Warm Gun”. Saqué las siguientes conclusiones:

-Lo que ha hecho grandes a los Beatles no es su inapelable capacidad compositiva, sus hallazgos (hay bastantes), sus arreglos casi perfectos, que rozan lo barroco sin deturpar la canción (un barroco de segundo plano, digamos) ni sus pintas, moderadamente modernas, vendibles, irritantes en su justa medida para la época. Lo que los ha hecho grandes, masivos, conocidos hasta en el té de la tarde de la señora Chateaubriand, es su LIVIANDAD. Son leves e intrascendentes hasta la náusea y eso es algo a lo que el ciudadano medio no se puede resistir. Cuéntenme lo que quieran sobre la revolución. También son muy buenos, pero como todos ustedes saben, de eso no se come.

-Los BIG STAR, los mejores BIG STAR, esos que pasean desganados y abúlicos por una obra maestra de la decadencia occidental como “Sister Lovers”, no existirían sin cosas como “Across the Universe" y eso es algo que hay que agradecerles eternamente a los Fab Four. Que me guste más la copia que el original no es raro, yo también tengo mis detalles posmodernos: adoro ese deshilachado, heroinómano fulgor de réplica de los de Alex Chilton. Y me he levantado varios días de mi vida necesitando escuchar a los BIG STAR, sí.

-Los Beatles son la banda burguesa por antonomasia. Cuando alguno de esos amigos míos con los que he estrellado coches me empieza a contar lo grandes que son, ya sé que está definitivamente del otro lado, que ha cruzado la línea invisible. Los matrimonios, las hipotecas y la progresiva corrupción moral están al caer.

-Ringo Starr es un genio. Pasar por semejante banda sin apenas dejarse ver, hacer, pese al peso inevitable de la fama mundial, la vida que te plazca y sobrevivirles a todos (espero que nadie defienda que Paul está vivo a estas alturas) es digno de un talento mayor. Mis Beatles favoritos son sin duda Ringo y Yoko.

Más impresiones a vuelapluma dentro de diez años, cuando los vuelva a escuchar.