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sábado, diciembre 15, 2018

THE MEN – “Drift” (Sacred Bones, 2018)



Hay algo muy, muy extraño –quizá también muy saludable- en una banda como The Men. Por un lado viven en una reinvención constante, e incluso cuando pareció que su errática artesanía ruidista terminaba por coagular en un clasicismo americano casi perfecto con Tomorrow’s Hits (2014), no tardaron en volver con un disco visceral, inmediato, sucio y ciego, Devil Music (2016), que parecía establecer exactamente lo contrario. Por otro lado esa reinvención que les es consustancial parece consistir a menudo, y más que nunca en este “Drift” de adecuado nombre, en la ocupación de cuerpos ajenos, modelos musicales ajenos, de un modo saltarín que oscila entre el homenaje, la influencia y el chiste.

Curiosamente, es cuando rozan el chiste que rozan también lo inefable. Son como una corriente eléctrica que se empeñase en atravesar la historia siempre reciente de esta música que llamamos Rock&Roll, y lo mismo se te aparecen en la puerta como una encarnación deshidratada de The Stooges, que se ponen mistéricos y neofolk, auscultando impostadas profundidades, o te levantan el difícil cadáver de The Creedence Clearwater Revival y lo hacen bailar para ti con sutil y emocionante solemnidad, con preclaros estribillos, con magia. Esto último era lo que hacían en el citado y glorioso Tomorrow’s Hits, que tanto escuchamos en el coche hace ya un tiempo; y lo hacían adelantando por la derecha a toda su generación de regurgitadores, con dos ventajas sobre ellos. La primera, que las canciones eran soberbias, casi imbatibles en su perfecta redondez de rock americano radiable a medio tiempo. La segunda, que ellos saben que todo es  temporal, que no van a permanecer ese lugar más que un rato, y eso los salva de la petrificada adoración sobre la que muchos otros grupos construyen sus eficaces pero previsibles -y por tanto aburridas- carreras.

“Hay una desafortunada justicia poética en Drift”, dice una reseña en Spin firmada por Ian Cohen, “una banda llamada Los Hombres trabajando completamente dentro del codificado canon del rock de tíos y sonando desorientados en 2018”. Reviso esa afirmación mientras escucho el disco, y aparte de su tufo a pose (“quiero parecer amigo de las chicas, que es lo que toca, a ver a quien puedo criticar para que se note sutilmente”), lo cierto es que pienso que está equivocada. Cierto es que la secuencia del disco es errática, que nada parece casar con la supuesta fluidez que se le suele pedir a un disco como concepto unitario. Pero cierto es también que a una banda como esta, bregada, rodada y con talento, se le ha de suponer sobrada capacidad para obtener algo compacto y fluido si les da la gana. A estas alturas de partido, si uno hace un cajón de sastre donde cada canción es distinta y casi opuesta a la anterior no es porque no entienda el valor de la secuencia, sino porque se lo está pasando voluntariamente por el forro.  Así pues, a mí el disco más que una desorientación me parece todo lo contrario: un proceso público de reorientación, fase uno. El momento en que los amigos que quedan se sientan en la mesa de la cocina y se preguntan, “A ver, ¿qué tenemos? ¿Qué hemos aprendido a hacer?”.

Visto desde esa perspectiva, el disco es un hatillo de hallazgos modestos y diversos que funcionan casi como muestras, una disfuncional lista de la compra, una recapitulación televisada en la que sin aparente esfuerzo se van evocando pasados y posibilidades de futuro. Y por ahí pasan los citados Stooges cruzados con una versión desnutrida de Trans Am y un eco de Gallon Drunk (“Maybe I’m Crazy”, “Secret Light”); disfrutables medios tiempos de alt country oscuro a lo Bonnie Prince Billy con Nick Cave al fondo (”When I Held You in my Arms”); la deliciosa “Rose on Top of the World”, de horizontes amplios y dulce como navajas ocultas en melaza, y cuya conexión con Meat puppets apuntaba acertadamente otro reseñista, en Pitchfork; “So High”, que circula en vía paralela a los mejores Kill Devil Hills apareados con Vetiver, matraca mudhoney más disfrutable que los putos Mudhoney (“Killed Someone”); miniaturas de confesionario weird folk (“Sleep”, “Come to Me”) o malignos flotes oceánicos (“Final Prayer”).

Cierro y vuelvo a pensar en los Meat Puppets, qué gran banda. Salvas las distancias, hay algo en The Men, es cierto, que recuerda a la absoluta libertad, la esquizofrenia y la vena alienadamente tradicionalista de aquellos. Es muy de esperar, por tanto, conociendo el percal, que en el futuro cercano los tipos nos salgan con algo distinto a todo esto que hoy exponen. En todo caso, bastante me parece haber superado todas las mutaciones y existir todavía. Eso es, supongo, una banda de verdad, un ente capaz de sobrevivir a su propia esencia inestable y volatil, a los altos y a los bajos, a su propia masculinidad en este caso –si así lo desea Mr. Cohen-, dejando siempre un reguero de arte vivo. Mientras ese reguero, ese manantial, siga brotando, todo lo demás es no sólo permisible, sino probablemente necesario.

sábado, julio 05, 2014

COOL MUTATIONS (an interview with THE MEN)



The english versión of our interview with THE MEN, one of the best bands we've listened to lately. They come from New York, and they have turned from some excellent noise polluted punk to a more classic Rock&Roll approach in their new álbum, "Tomorrow's Hits" (Sacred bones records), where traces of Creedence Clearwater revival, The Saints or Big Star can be found, perfectly mixed with the strong, blatant personality of the band. A collection of hits and fresh masterpieces, the album deserved a long talk. So here it is: Nick Chiericozzi (guitar, voice), one of the three songwriters in the band, answers our weird questions about life and how to live it. Enjoy. (you can find the spanish versión HERE)


- “Tomorrow’s Hits” was the first record of yours that I listened to, so I was not familiar with your previous work. Later, I checked those other records and loved them, too. The permanent change is quite evident. How did it happen? How did the fan base recieved the new directions?

- Thank you. It was a deliberate effort to make different sounding records each time we started recording. The foundation for the band's sound comes from guitar rock and roll in all it's cool permutations. The new album came from us passing songs back and forth in a basically acoustic format with us playing a lot quieter than usual. I'm still surprised that the new album sounds the way it does although I don't listen to it… if that makes sense. We've gained and lost fans along the way with each recording. I'm sure people left us after Immaculada LP and new people arrived for the next one.

- What are your first memories related to music? How did your love for music began and how did it develop?

- The first music I remember hearing was in the Catholic church. I don't think I understood that it was music, but everyone was standing and singing. It must've been around Christmas because the congregation was singing "Joy to the World". I can still hear my aunt sounding like a man with her deep raspy delivery and my mom looking at me expecting me to sing out, which she still does when I visit them. The idea that music could be fun unfolded in sugar pop songs played by my then teenage sister. This was around 1986-87. We sang "Dancing with Myself" by Billy Idol and danced together on her bed. I loved it. My brother was more into "badass" stuff like the Beastie Boys and Motley Crue. He played "Smoking in the Boys Room", which I thought was a great tune.

- What can we expect from your gigs? A mix between the old, noisier stuff and today’s hits? You’ve said that you try to deliver a whole different approach to music in each occasion…

We're trying to move into older material that we never played live before. We've been playing stuff from our first LP and songs off of Leave Home. We're going to rehearse next week, so it's a bit unclear what the set will be at this point. Of course my first step at a show is to get a guitar sound that I'm happy with and one that sits well in the mix, which is difficult when you're using rented gear. We don't have the money to bring our own stuff abroad, so we try to use equipment that is tried and true like older Fenders, Vox's, Marshall's or Ampegs. I used a weird new Fender amp for a festival and I'll never do that again. When what you're bringing to the show sounds good it allows you to get comfortable and go to places beyond the stage and sometimes - the corporate banner.

- Personally I love bands that evolve fast, Hüsker Dü, to give a classical example of evolution and change. That changing gives me the sensation that the minds inside the band are fast, fresh-thinkin’ entities and care more about art than about getting a position in the business. Is it hard to keep that changes flowing, not to settle down at a particular sound?

- Evolution is a success. When we're in a positive frame of mind I feel we can do anything as a band. If business is your main concern, that's fine, a lot of folks are very keen on that side of things. I want to survive as a musician, but I'm not going to let us go into the studio with songs that sound like rewritten versions of the last album's stuff just because the last record was successful. What's going to last? Certainly not money, it's your music and how you navigated the times you were forced into.

- “Tomorrow’s hits” is indeed a collection of hits, for me. A collection of perfect singles. Is there any concept that connects one song to each other?

Thanks a lot. That's nice to hear. Conceptually I don't believe there's an overall theme to the record except maybe in the artwork and the consistent drum tones from track to track. I hear themes pop up within each songwriter's head (we had three guys writing on the album). For example Mark's songs seem to evoke nighttime and exhaustion.

- The beginning of “Dark Waltz” reminded me of The Creedence Clearwater Revival, some other songs brought Neil Young, Big Star or The Saints (“A little madness to be free” album, in particular) to my mind. One of the things I appreciate about you and about most of the bands I love nowadays is that the huge amount of influences that the listener can distinguish don’t make that bands be a rip off at all. Anyway, “plagiarism” has always been a tool in the rock&roll world. What do you think about this?

- Absolutely, I had CCR in my head when we were recording that song. It's cool you could hear that. Actually the only CCR bit I had in mind was some of the lead stuff right before the vocals come in. The song was written on a Nashville tuned acoustic guitar and then I brought in to the guys. We've had a long history of blatantly co-opting material and celebrating our heroes with no masking whatsoever. Today, I would like to evolve into songwriting that is less borrowed and less appropriated. At the same time I realize we are living and building onto a tradition (music) that is older than language, so you are going to eventually sound like something that has come before. The most obvious example in rock and roll of plagiarism is Elvis. Presley got his music from other sources (hillbilly, gospel, blues, etc) and when it was all said and done it was this new thing that changed so much. I'm not sure Sam Phillips and Elvis gave enough credit to all the people that made rock and roll pop into the world, but I don't think people did that in the 50's, especially when the money was rolling in. His early records are very good though, so what do you do with that? You listen to them (if you want). Music has to stand on its own. Before analysis. Before genre and classification. It has to be felt.

- I would like to know what influences you aesthetically, philosophically, etc, apart from music.

- Aesthetically the noir films and novels with all their woe ridden outcasts, the messes they create for themselves and their quest for resolution through alcohol, greed, sex or violence. Philosophically, I find the two beer philosophy to be best. My favorite things are created from coffee in the morning or from an afternoon when the sun doesn't slam into us too hard.

- How do you work? (how many times a week you rehearse, how does your composing method works, the space you need to create, etc…) It really depends on if we are scheduled to play live on whether or not we rehearse. We know our stuff. If we're writing and there is a general sense that the new material is good, we'll practice a lot. I typically write on my Yamaha FG-135 acoustic guitar or on my Les Paul into a one 12" Fender Princeton Reverb.

- What are your lyrics mainly about? What’s the importance you give to the lyrics in the context of an album?

- The new album has three songwriters, which is a blessing and curse. It's amazing this thing even works. Recently, I've placed more importance on lyrics. This came about after the new album was finished. I noticed myself not relating to some of the prior songs I had written while we were playing shows. If you're going to be playing songs and singing them for 30 years the lyrics better be good and some of mine haven't been.

- I think that music can define –even unintentionally- the lapse of time and history in which it is composed and played. Do you think that what you do defines or describes somehow the place and times you live in? How?

- Sometimes. I think time and recording and documenting are very interesting because they're both inventions of humanity. Music can destroy time and you forget that you're aging and losing skin and hair while the universe expands. That's a cool thing. I've written lyrics about the future and the past and sang them in the moment so we have a pretty weird non linear thing happening. A very simple statement can define our time and maybe the entire experience of men and women. I think Dylan spoke to a whole group of people, but not for a group of people at a particular point. Lady Gaga, the MC5 and the Ramones too. Those are major cultural figures, I'm just trying to craft something that sounds good to me.

- What’s the importance the city you live in has over the music you play?

New York is why I'm here doing this otherwise I'd be some place else.

- Can you live out of your music? Does Rock&Roll pay the bills?

-  I do make a living so to speak. Touring is really the main source of income for us since we don't sell a lot of records.

- What are your intentions as a band? Can you see a limit because of the kind of music you play? Would you like to be commercially as big as, say, Black Keys, or you prefer to stay a litter bit lower in the scale and not be forced to play with johnny Deep?

- Our intention is to make something that keeps the world OK for a while without noticing time. 14- What would be your definition of success? I feel successful right now. We've made albums, toured to a lot of different places, helped other bands out and made new friends. We didn't get rich, but whatever. This band has given me a lot more confidence as a person. I don't see it as my total identity which I think is important. There's a whole other world out there than the music scene. Musically and tonally I hope I'm never totally satisfied. The quest to write better lyrics and different kinds of songs keeps me hungry.

- What does the word punk means for you nowadays?

- Freedom.

- If there’s a message behind your music, what would it be?

- There's no message in our music other than a continuation of what music is to people since it began: beauty, disruptiveness and enjoyment - oh and you can do this too.

- Name me five new bands we shouldn’t miss.

- Remnants (Brooklyn, NY), Gun Outfit (Los Angeles CA), Mercury Living Presence (Port Jefferson, NY), Purling Hiss (Philadelphia, PA), Warthog (Brooklyn, NY).

- What comes after death?

-Another turn of…

miércoles, julio 02, 2014

COOL MUTATIONS (una entrevista con THE MEN)



El apabullante y ultra disfrutable “Tomorrow’s Hits” (Sacred Bones), del que ya dimos cuenta AQUÍ, ha convertido a los neoyorquinos THE MEN en una emocionante y emocionada máquina de fabricar temazos de corte clásico; un batido de fresa con retrogusto a angustia adolescente y polvo donde Creedence, Saints, Replacements o Big Star asoman la cabeza sin emborronar una personalidad sorprendente y nítida, lejana del punk polucionado de ruido que había sido marca de la casa. Nick Chiericozzi, uno de los dos guitarras y tres compositores de la banda, nos cuenta el porqué de su viaje estilístico y otros historias surtidas del underground de ayer, hoy y siempre. Grandes bandas de HOY.

 
- “Tomorrow’s Hits” fue el primer disco vuestro que escuché. Oyendo ahora el material anterior, el cambio de dirección es bastante evidente. ¿Cómo sucedió? ¿Cómo recibieron vuestros fans ese cambio.

-Gracias. Hay un esfuerzo deliberado para hacer discos que suenen distintos cada vez que entramos a grabar. Los cimientos del sonido de la banda vienen del Rock&Roll de guitarras y todas sus chulas mutaciones. El nuevo álbum salió de nosotros pasándonos canciones una y otra vez en formato básicamente acústico, tocando mucho más tranquilos de lo habitual. Todavía estoy sorprendido de que el nuevo álbum suene como suena, aunque no lo escucho… si es que eso tiene sentido. Hemos ganado y perdido fans por el camino con cada grabación. Estoy seguro que hubo gente que nos abandonó con el LP Immaculada y que otros nuevos llegaron con el siguiente.

- ¿Cuáles son tus primeros recuerdos relacionados con la música? ¿Cómo empezó tu amor por la música y cómo se desarrolló?

-La primera música que recuerdo haber escuchado fue en la iglesia católica. No creo que yo comprendiese que aquello era música, pero todo el mundo estaba de pie y cantaba. Debe haber sido sobre navidad, porque la congregación estaba cantando “Joy to the world”. Aún puedo escuchar a mi tía sonando como un hombre, con su voz estilo profundo y rasposo, y recordar a mi madre mirándome y esperando que yo cantase, cosa que sigue haciendo cuando los visito. La idea de que la música podía ser diversión fue apareciendo con las azucaradas canciones pop que cantaba mi hermana, que por entonces era adolescente. Esto era sobre 1986-87. Cantábamos “Dancing with myself” de Billy Idol y bailábamos juntos en su cama. Me encantaba. Mi hermano estaba más metido en el rollo “malote”, como los Beastie Boys y Motley Crue. Tocaba “Smoking in the boys room”, que yo pensaba que era una gran melodía.

 ¿Cómo son vuestros conciertos? ¿Una mezcla del material antiguo, más ruidoso, y los hits de hoy? Habéis dicho que tratáis de proponer una aproximación distinta a la música en cada ocasión…

-Estamos tratando de incluir material antiguo que no hemos tocado nunca en directo. Hemos estado tocando material de nuestro primer LP y canciones de Leave Home. Vamos a ensayar la próxima semana, así que en este momento no está muy claro cuál será el set. Por supuesto, mi primer paso en un show es conseguir un sonido de guitarra con el que esté contento y que se aposente bien en la mezcla, lo cual es difícil cuando estás usando equipo alquilado. No tenemos dinero para acarrear nuestro propio equipo al extranjero, así que intentamos usar equipo que haya sido probado y sea de verdad, como los Fender viejos, los Vox, Marshall o Ampegs. Usé un Fender raro y nuevo en un festival y nunca lo volveré a hacer. Cuando lo que estás aportando al show suena bien, te permite estar cómodo y llegar a lugares más allá del escenario y –a veces- del cartel corporativo.

- Personalmente, me gustan las bandas que evolucionan rápido porque ese cambio me da la sensación de que estoy ante entes pensantes y frescos que se preocupan más de su arte que de su posición en el negocio. Un ejemplo clásico podrían ser Hüsker Dü. ¿Es difícil mantener esos cambios fluyendo y no pararse?

-La evolución es un éxito Cuando estamos en un estado mental positivo siento que podemos hacer cualquier cosa como banda. Si el negocio es tu principal preocupación, está bien, muchos chavales son muy ansiosos con ese lado del asunto. Yo quiero sobrevivir como músico, pero no voy a dejar que entremos en el estudio con canciones que suenen como versiones reescritas del álbum anterior solo porque ese disco haya funcionado. ¿Qué es lo que va a durar? Sin duda, no el dinero. Lo que va a durar es tú música y como navegas por los tiempos en los que se te ha forzado a vivir.



-“Tomorrow’s hits” es, en efecto, una colección de “éxitos”. Una perfecta colección de singles. ¿Hay algún concepto general que conecte las canciones entre sí?

-Muchas gracias, es bonito oír eso. Conceptualmente no creo que exista un tema general en el disco, excepto quizá en el ‘artwork’ y en los consistentes tonos de batería de los temas. Escucho como los temas florecen en la cabeza de cada uno de los compositores (tres de nosotros escribimos en este álbum). Por ejemplo, las canciones de Mark (Mark Perro, el otro guitarrista de la banda. N. del A.) parecen evocar nocturnidad y agotamiento.

-El principio de “Dark Waltz” me recordó a The Creedence Clearwater Revival, algunas otras canciones me trajeron a la memoria a Neil Young, Big Star o The Saints (el disco “A little madness to be free”, en particular). Una de las cosas que aprecio de vosotros y de la mayor parte de las buenas bandas actuales es que pese a la enorme cantidad de influencias que se pueden distinguir, en ningún momento hay una sensación de copia directa. Y en todo caso, el plagio siempre ha sido una herramienta en el Rock&Roll ¿Qué opinas?

-Totalmente, tenía a la Creedence en mente cuando estábamos grabando esa canción. Mola que pudieras percibir eso. En realidad, el único trocito Creedence que tenía en mente era algo de la guitarra solista antes de que entre la voz. La canción fue escrita con una guitarra afinada al estilo Nashville (sustituyendo las cuerdas afinadas en re, la, mi y sol por otras más ligeras, lo que permite afinar una octava más alto. N. del A.) y después se la pasé a los chicos. Tenemos una larga historia de apropiación descarada de material y de festejar a nuestros héroes sin escondernos en absoluto. Hoy en día, me gustaría evolucionar hacia una escritura de canciones que fuese menos prestada. Al mismo tiempo, me doy cuenta de que estamos viviendo y construyendo sobre una tradición (la música) que es más antigua que el lenguaje, así que en algún momento vas a acabar sonando como algo que ha habido antes. El ejemplo más obvio de plagio en el Rock&Roll es Elvis. Presley tomó su música de otras fuentes (hillbilly, gospel, blues, etc) y, cuando todo estaba dicho y hecho, apareció esa cosa nueva que cambió tantas cosas. No sé si Sam Philips y Elvis acreditaron suficientemente a toda aquella gente que hizo que el rock and roll apareciese en el mundo, pero es que no creo que la gente hiciese eso en los 50, especialmente cuando había dinero de por medio. Sus primeros discos son muy buenos, sin embargo, así que… ¿qué haces? Los escuchas (si quieres). La música debe sostenerse por sí misma. Antes del análisis. Antes del género y de la clasificación. Debe ser sentida.

-Me gustaría saber qué os influencia, estética y filosóficamente, aparte de la música…

-Estéticamente la novela negra y el cine negro, con todos sus descastados cargados de aflicciones, los desastres se provocan a sí mismos y su búsqueda de soluciones a través del alcohol, la avaricia, el sexo o la violencia. Filosóficamente, considero que la filosofía de las dos birras es la mejor (¿?). Mis cosas favoritas surgen del café de la mañana o de una tarde en la que el sol no nos aplaste demasiado.

-¿Cómo trabajáis? (ensayos, manera de componer, etc)

-Realmente que ensayemos o no depende mucho de si tenemos conciertos en vistas. Conocemos nuestro material. Si estamos componiendo y hay una sensación general de que el material nuevo es bueno, ensayaremos mucho. Normalmente, compongo con mi guitarra acústica Yamaha FG-135 o con mi Les Paul conectadas a un Fender Princeton Reverb de doce pulgadas. 

-¿Sobre qué taraan vuestras letras? Qué importancia les dais en el contexto del disco?

-El Nuevo disco tiene tres escritores de canciones, lo cual es una bendición y una maldición. Es alucinante que la cosa funcione. Recientemente le he dado más importancia a las letras. Esto sucedió después de acabar el nuevo disco. Me di cuenta de que no me reconocía en algunas de las canciones anteriores que había escrito, mientras las tocaba en los bolos. Si vas a estar tocando y cantando unas canciones durante treinta años, será mejor que las letras sean buenas, y algunas de las mías no lo han sido.

 

-Creo que la música puede definir –incluso sin intentarlo- el lapso de tiempo e historia en el que ha sido compuesta y tocada. ¿Crees que lo que hacéis define o describe de alguna manera los tiempos y lugares en los que vivís?. ¿Cómo?

-A veces. Creo que el tiempo y el grabar y documentar son muy interesantes porque son ambas invenciones de la humanidad. La música puede destruir el tiempo, y te olvidas de que estás envejeciendo y perdiendo piel y pelo mientras el universo se expande. Eso mola. He escrito letras sobre el futuro y sobre el pasado y las he cantado en el presente, así que hay una cosa no lineal bastante rara sucediendo. Una afirmación muy simple puede definir nuestro tiempo y quizá la experiencia entera de los hombres y mujeres. Creo que Dylan le habló a todo un grupo de gente, pero no habló para un grupo de gente en un momento particular. Lo mismo hicieron lady Gaga, MC5 o los Ramones. Esas son figuras culturales mayores, yo sólo trato de manufacturar algo que me suene bien a mí.

-¿Cuál es la importancia que tiene la ciudad donde vivís sobre la música que hacéis?

-Nueva York es la razón por la cual estoy aquí haciendo esto, de otro modo estaría en otro sitio.

-¿Podéis vivir de la música? ¿Paga el Rock & Roll las facturas?

-Me gano la vida, por decirlo así. Las giras son nuestra principal fuente de ingresos, ya que no vendemos muchos discos.

-¿Cuáles son vuestros objetivos como banda? ¿Queréis ser comercialmente grandes?

-Nuestra intención es hacer algo que mantenga al mundo OK durante un rato, sin darse cuenta del tiempo.

-¿Cuál es tu definición de éxito?

-Me siento exitoso ahora mismo. Hemos grabado álbumes, girado por muchos lugares distintos, ayudado a otras bandas y hecho nuevos amigos. No nos hicimos ricos, pero qué importa. Esta banda me ha dado mucha más confianza como persona. No la veo como toda mi identidad, lo cual, creo, es importante. Hay otro mundo totalmente distinto ahí fuera, aparte de la escena musical. Musicalmente y tonalmente espero no estar nunca del todo satisfecho. La búsqueda en pos de escribir mejores letras y tipos de canciones diferentes me mantiene hambriento.

-¿Qué significa la palabra “punk” para ti hoy en día?

-Libertad.

-Si hubiese un mensaje tras vuestra música, ¿cuál sería?

-No hay mensaje en nuestra música aparte de una continuación de lo que la música es para la gente desde que empezó: belleza, perturbación y disfrute… Ah, y tú puedes hacer esto también.

-Dime cinco bandas actuales que deberíamos escuchar…

-Remnants (Brooklyn, NY), Gun Outfit (Los Angeles, CA), Mercury Living Presence (Port Jefferson, NY), Purling Hiss (Philadelphia, PA) y Warthog (Brooklyn, NY)

-¿Qué hay después de la muerte?

-Otra vuelta de…

 

 

Ha sido una entrevista cortesía de Gatote Powers.

domingo, marzo 23, 2014

THE MEN - "Tomorrow's Hits" (Sacred Bones, 2014)

Ejercito ayer una de esas artes casi olvidadas: bajar a la tienda de discos de confianza, olisquear por aquí y por allá, intercambiar opiniones con el simpático individuo que pasa el día tras el mostrador regalando caramelos, obligarle a que me ponga esto y aquello y finalmente - un poco por instinto, un poco por recomendación- llevarme a casa un artefacto cuadrado que vale 20 pavos y tiene el difícil encargo de hacerme sentir algo. Esta vez acierto de lleno, porque resulta que el quinto largo de The Men, a los que no conocía de nada, es un discazo de Rock&Roll puro y contenido, de esos que no necesita aditivos ni fuegos artificiales para penetrar; de esos que hay que poner otra vez en cuanto termina. Y luego otra más. Un artefacto, en fin, acertado en longitud, sólo aparentemente modesto, pleno de emoción y estilo y derivativo a la manera del milenio: es evidente que los colegas han escuchado música a toneladas pero la fagocitan en una especie de sabroso puré eléctrico que impide que se les acuse de plagio, exhibiendo orgullosos, una personalidad al tiempo nueva y añeja.

Añeja porque en su riego sanguíneo hay de todo, de la Creedence (ya en la progresión de acordes y el subterráneo ‘feeling’ de la inicial “Dark Waltz”) al calambre neoyorquino televisivo; de Neil Young (“Sleepless”) y Big Star a The Saints (“Another Night” podría haber estado en el glorioso y oculto “A little madness to be free”). Nueva, sin embargo, porque lo dan todo picadito, virado, mascado, pintado y reformado, listo para entrar a vivir como si la casa estuviese recién construida, con ese refrescante, vivificante pulso de quienes entienden de que va el Rock&Roll más allá de la engorrosa etiqueta y el claustro generacional. Añejo, sí, porque ya estamos en 2014 y ellos me recuerdan también a todas esas bandas abundantes a finales de los ochenta que hicieron de la torpeza del aprendizaje que va del punk al rock una virtud capital (pienso en los Replacements, pero hay decenas). Pero nuevo, porque apenas un año atrás esta banda se dedicaba a una cosa radicalmente distinta, mucho más ruidista y este “Tomorrow’s Hits” es un inesperado, prístino, energético manual de cómo entrar por la puerta principal al clasicismo rock sin dejar de sonar nerviosamente vivo. Porque sí. Porque queremos y podemos.

Inútil destacar temas concretos porque todos vuelan a media altura con polícroma seguridad, subiendo progresivamente el nivel del disco, como una ola que alcanzase su elegante paroxismo en “Different Days” -donde se acercan mucho a los excelentes Milk Music- y en el nervioso ataque punteado de picudos saxos y chulería dylanesca de “Pearly Gates”, y rompiese, remansándose casi al final, en la brisa mañanera de “Settle Me Down”.

Nada aparentemente nuevo, me dirán. Yo alego que un buen disco de Rock&Roll es siempre nuevo aunque para serlo debe tener –como este- esa capacidad de transportarlo a uno a sitios distintos de este apartamento, esta cocina, esta ciudad. No sé aún a que lugares me llevará cuando suene de noche, pero para el primer viaje del día, aún con el café en la mano y el estupor cayéndole a uno por la comisura de los labios, va de puta madre, querido lector, caso de que sea usted uno de esos entes dignos de lástima obligados a levantarse a hora tan inhóspita. // L. SCRATCH PERRA