martes, septiembre 30, 2008

6TH DEGREE MINDFUCK - IMPALED NAZARENE (“Rapture”, 98)


Para unos una repugnante amalgama de nazismo encubierto, satanismo de pacotilla y homofobia explícita envuelta en monocorde matraca metálica. Para otros un chiste maestro de humor negrísimo que pone en solfa a la mojigata sociedad de lo políticamente correcto y que ha dejado dos o tres obras maestras por el camino (al menos los inapelables “Ugra Karma” y “Suomi Finland Perkele” y el punkoide y expeditivo “Rapture”, de donde se extrae el tema en cuestión). Reyes del “nuclear metal”, en todo caso, un territorio que dominan en solitario desde hace casi veinte años.

Jodienda Mental de Sexto Grado

Primer grado, un simple paso, quémate la piel con un cigarrillo.
Para el segundo grado, coge un cuchillo, corta lentamente y deja que sangre.
Y para el tercer grado, bebe tu orina, deja que el amargo sabor llene tu estómago.

Aullando por los que viven.
Aullando por los muertos.
Juntos vamos a través
de esté infernal viaje de ácido.
Jugando con tu cuerpo,
jugando con tu mente.
Devastación total.
Es hora de joderse y palmar.

Cuarto paso, comete tu propia mierda, cuidate de no vomitar.
Para el quinto grado, abre tu mente, observa como brillan, ardiendo, los pentagramas.
Y para el sexto grado, coge tu arma, vamos a cazar a todos esos mierdas.

Esto es lo que quiero, esto es lo que necesito.
Esta es la razón por la que pasé a través de los seis grados.
Esto es lo que quiero, esto es lo que necesito.
Perdí mi alma edades atras, el infierno es mi santuario.

Mindfuck!

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First degree, one simple step, just burn your skin with a cigarette
For the second degree, take a knife, slowly slice and let it bleed
And for the third degree, drink your urine, let the sour taste fill your
stomach

Screaming for the living
Screaming for the dead
Together we go thru
This acid trip from hell
Fucking with your body
Fucking with your mind
Total devastation
Time to fuck off and die

Fourth degree, eat your shit, keep it in, dare not to vomit
For the fifth degree, open up your mind, see those burning pentagrams
now shine
And for the sixth degree, get your gun, let's go hunting the scumfucks

This is what I want, this what I need
This is why I go thru all the six degrees
This is what I want, this is what I Need
I lost my soul ages ago, hell's my sanctuary
Mindfuck!

viernes, septiembre 26, 2008

I APOLOGIZE - Hüsker Dü ("New Day Rising", 85)


Toda esa mezcla de absurdas mentiras
flotando alrededor.
Tener que asumir esas cosas me deprime.
Y tu mantienes los labios apretados, ¿cómo puedo saber lo que piensas?

¿Es por algo que dije cuando se me fue la cabeza?
Un genio inestable, me ciega.

Pido perdón

Dije “lo siento”,
dije “lo siento”,
ahora es tu turno,
¿puedes mirarme a los ojos y pedir perdón?

Así que ahora nos sentamos aquí, con la vista
clavada en las paredes,
y no hacemos nada en absoluto.
Saca la basura, quizá,
pero los platos no terminan por lavarse.

Pido perdón

Dije “lo siento”,
dije “lo siento”,
ahora es tu turno,
¿puedes mirarme a los ojos y pedir perdón?


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All these crazy mixed up lies
Floating all around
Making these assumptions brings me down
And you get tight-lipped, how do I know what you think?

Is it something I said when I lost my mind?
Temper too quick, makes me blind

I apologize...
Said I'm sorry, now it's your turn,
Can you look me in the eyes and apologize?

So now sit around staring at the walls
We don't do anything at all
Take out the garbage, maybe, but the dishes don't get done.

Is it something I said when I lost my mind?
Temper too quick, makes me blind

I apologize...
Said I'm sorry, now it's your turn,
Can you look me in the eyes and apologize?

MAGO (MAGICIAN) - Lou Reed (Magic & Loss, 92)


Mago, Mago...
Tómame sobre tus alas
y, con delicadeza, aparta de mí las nubes.
Lo siento, siento tanto no tener hechizos
sino sólo palabras para arrastrarme lejos...
¡Quiero un poco de magia que me arrastre lejos!
!Quiero un poco de magia que me arrastre lejos!
Quiero contar hasta cinco,
darme la vuelta y encontrar que ya me he ido,
volar a través de la tormenta
y despertarme en la calma.
Libérame del cuerpo
de esta mole que se mueve junto a mí;
permíteme dejar este cuerpo muy atrás
Me enferma mirarme a mi mismo.
Odio este cuerpo dolorido
que la enfermedad ha desgastado lentamente.
Mago, toma mi espíritu.
Por dentro soy joven y vital,
por dentro estoy vivo, por favor,
llévame.
Tantas cosas por hacer - es demasiado pronto
para que mi vida termine,
para que este cuerpo simplemente se pudra.
¡Quiero un poco de magia que me mantenga vivo!
Quiero un milagro... no quiero morir...
Tengo miedo de irme a dormir y no despertar nunca,
no volver a existir.
Cierro mis ojos y desaparezco
y floto, entrando en la niebla.
Por favor, que alguien me oiga
mi mano no puede sujetar ni una taza de café
mis dedos son débiles - las cosas se me caen.
Por dentro soy joven y hermoso.
Demasiadas cosas sin terminar...
Mi último aliento, arrancado de mí.
Doctor, tu no eres ningún mago - y yo no soy ningún creyente.
Necesito más de lo que la fe puede darme ahora.
Quiero creer en milagros - no sólo creer en números
Quiero algo de magia que me lleve saque de aquí.
Quiero algo de magia que me arranque de aquí,
me visite en esta noche estrellada y
reemplace las estrellas, la luna, la luz - el sol se ha ido.
Hazme volar a través de la tormenta
y despertar en la calma.
Vuelo directamente a través de la tormenta
y me
despierto
en
la
calma.


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Magician Magician take me upon your wings
and ... gently roll the clouds away
I'm sorry so sorry I have no incantations
only words to help sweep me away
I want some magic to sweep me away
I want some magic to sweep me away
I want to count to five
turn around and find myself gone
Fly through the storm
and wake up in the calm
Release me from the body
from this bulk that moves beside me
Let me leave this body far away
I'm sick of looking at me
I hate this painful body
that disease has slowly worm away
Magician take my spirit
inside I'm young and vital
Inside I'm alive please take me away
So many things to do - it's too early
For my life to be ending
For this body to simply rot away
I want some magic to keep me alive
I want a miracle ... I don't want to die
I'm afraid that if I go to sleep I'll never wake
I'll no longer exist
I'll close my eyes and disappear
and float into the mist
Somebody ... please hear me
my hand can't hold a cup of coffee
My fingers are weak - things just fall away
Inside I'm young and pretty
Too many things unfinished
My very breath taken away
Doctor you're no magician - and I am no believer
I need more than faith ... can give me now
I want to believe in miracles - not just belief in numbers
I need some magic to take me away
I want some magic to sweep me away
Visit on this starlit night
replace the stars the moon the light - the sun's gone
Fly me through this storm
and wake up in the calm ...
I fly right through this storm
and ... I ... Wake ... Up ... In ... The ... Calm

sábado, agosto 16, 2008

BUFFALO KILLERS - «Let it Ride» (Alive Records)


Se dice que una banda tiene toda la vida para parir su primer disco y apenas un año para cerrar el segundo. Teniendo en cuenta que ese año, si ha habido suerte, se lo pasa uno en la furgona de bolo en bolo, no es raro que el resultante no esté a la altura del debut. No es el caso de los de Ohio; El segundo largo de los Killers los apuntala como una referencia ineludible en el Rock&Roll americano de esencia setentera; una especie de relevo agreste de los Black Crowes con innata capacidad para fagocitar influencias y un sonido de los que ya no se facturan (notable aquí la naturalista producción de Dan Auerbach). Es cierto que se nota en las letras que el lapso ha sido de carretera y manta: una sarta de lamentos no demasiado articulados sobre la lejanía del hogar, nostalgias sentimentales, apuntes de viaje y poco más. Pero en lo estrictamente musical se deshacen del reto de la confirmación sin aparente esfuerzo, con una nueva demostración de estilo, delicadeza, potencia y clase. Sus temas discurren como un río que fluyese desde un pasado profundo y frondoso donde el Rock&Roll todavía era más artesanía que fabricación en serie. El río, claro, arrastra sedimentos, y estos terminan por formar un delta de densa vegetación y paladeable fauna infestada de referentes clásicos (Muuuuucho Beatles, Cream, Neil Young, Faces, The Band, La Creedence y el rock sureño de mejor cosecha). Se nota, sin embargo, un tono más ligero y soleado que convierte el artefacto en una especie de añejo trip desde los espesos bosques del interior a la soleada costa; un punto levemente ácido, californiano, por llamarlo de alguna manera, si esa palabra nos evoca la California de hace 40 años, más una idea que un lugar, al menos para quienes jamás la pisamos. Un matiz que se aprecia especialmente en la recta final, donde parecen haberse chutado a la vena lo mejor de The Eagles y las guitarras brillan con edulcorado candor. Cierto que no hay canciones tan definidas, hits redondos que si abundaban en su primer álbum, pero «Let It Ride» no deja de ser un delicioso cajón de música para levitar mientras uno conduce hacia la playa, con el olor a sal inundándole ya los pulmones. Cómo demonios pueden unos chavales de veintitantos facturar rock sesentero del este nivel con semejante naturalidad es algo que habrá que preguntarles a ellos. Derivativos, pero soberbios. // Venice Beach Speed-Freak

MOHO - "Chotacabra" (Alone Records)


Un día, un disco. Parece que teniendo las cosas claritas, a los madrileños Moho no les hace falta más. Facturan su tercer largo así, a pelo, un trío en directo haciendo lo que sabe hacer. Y el resultante es oscuro, poderoso y agreste, con el halo luminoso de las cosas imperfectas pero en cierto modo únicas. Embrutecido sueño húmedo de Tommi Iommi. Guerrero de cromagnon puesto de anestésicos. Música de batalla y marcha por senderos embarrados. Gélido aliento de aquelarre rural en la españa oculta. Como le sucede a toda la música realmente buena, la capacidad de evocación de «Chotacabra» es intensa; los paisajes acuden a la mente del oyente en vívida y desordenada secuencia. Virtud máxima cuando se juega con cartas simples y de sobra conocidas. Extrañamente atrayentes en su saturado ataque de infantería pesada, convencen tanto cuando son el hermano eremita y desaseado de los High On Fire (los muy notables tres primeros trallazos y en particular el arrollador «Gargantor») como cuando se convierten, de pronto, a ese metal agónico de paso lento y acorazado, casi procesional e indefiniblemente autóctono, que ocupa la segunda mitad del disco. Cierto que a veces no queda muy claro a donde quieren llegar; que vacilan, derivan y vuelven a arrancar; que desdibujan la estructura de la canción; que pasan de los siete minutos sin razón ni guía aparente. Pero hasta en eso tienen una especie de rupestre encanto. Cierran con la barrabasada de Trash punkoide de «Garage Champion» que reafirma lo seco y áspero del envoltorio, el austero cariz punk de un engendro basado en la ausencia de ornamento innecesario, la repetición y la reverberante simplicidad. En una reseña usaban para definirlos la palabra mostrenco (««que no tiene casa ni hogar, ni señor o amo conocido»). Unámosle otro palabro, atrabiliario («de genio destemplado y violento»), y andaremos cerca de la verdad de «Chotacabra». Aunque siempre hay algo indefinible en la creación que el diccionario es incapaz de captar. Misteriosos y únicos. //Cowboy Iscariot

viernes, agosto 01, 2008

NADIE TIENE DÍAS NORMALES (una casi entrevista con el Eremita del Fuzz BORIS SUJDOVIC)


A veces no hay mucho que hacer, por más que el entrevistado esté predispuesto a colaborar y el entrevistador se exprima el coco para intentar no preguntar lo de siempre o para preguntar lo de siempre con un enfoque algo diverso. Y es que cuando se es, se es. Y lo que Sujdovic plasma en su reciente Fuzz Machine, reseñado aquí hace no mucho, es lo que él mismo debe ser en esa vida de barrio y bareto que se atisba tras sus pocas palabras. Ese Raw Power franciscano, magro y árido, fantasma en los huesos de lo que en los Stooges fuera oropel explosivo y en la Velvet exhibicionista oscuridad; esa expresión que no gasta dos notas si le basta con una es respaldada por unas contestaciones igualmente cortantes, sintéticas a veces hasta el absurdo. Ciertamente, todos pensamos a menudo que quizá no haya apenas cosas de las que hablar, en realidad. Aunque llenemos páginas y más páginas cada día. Disfruten, pues de los vacuos esfuerzos del preguntón y de la extrema concisión del artista, que a estas horas ya estará de vuelta en su rincón del “local pub”.// Void George

KAPUT– Tus temas principales parecen ser las interrelaciones humanas y las drogas. ¿Podemos comparar ambas? Las relaciones parecen funcionar como adicciones la mayor parte del tiempo.

BORIS SUJDOVIC- Bien, tienes razón, pero supongo que simplemente escribí unas cuantas canciones y cogí las que me salieron mejor. No me di cuenta de que los temas estaban tan concentrados.

K- Tu álbum parece ser una síntesis, cómo decir ”vale, solo hay un par de cosas sobre las que valga la pena hablar, y puedo resumir todos mis pensamientos al respecto en seis o siete canciones”… ¿Qué opinas?

B.S.- Fue grabado con la actitud de que esto es lo que hago y que me importa un carajo que es lo que esté haciendo el resto de la gente.

K- ¿Por qué usaste la caja de ritmos? Le da a las canciones un toque curioso que me recuerda a Devo.

B.S.- Quería hacer un disco totalmente por mi mismo y como no se tocar la bacteria use la máquina.

K- Las otras dos bandas que parecen influir en tu trabajo son The Stooges y The Velvet Underground. ¿Qué significan para ti?

B.S.- Para mi son las mejores bandas que ha habido.

K- ¿Qué ha significado la heroína para ti? Pueden las drogas ayudar cuando estás creando o proporcionar una base de visiones que usar posteriormente en tu trabajo. ¿O es sólo un impulso autodestructivo?

B.S.- Es un impulso autodestructivo. Este álbum fue grabado cuando estaba borracho. Iba al bar, bebía y luego me iba a casa, al estudio casero que tengo, y grababa. Si lo intentaba sobrio no funcionaba. Cada nota ha sido tocada ciego.

K- Tu punto de vista sobre la adicción en “Give Up” es quizá habitual, pero raramente se expresa así de manera libre. ¿Hay todavía un tabú sobre las drogas? La gente parece dividirse entre los que las glorifican y los que están abiertamente en contra, pero hay una carencia de reflexión seria al respecto.

B.S.- Yo no tengo una personalidad adictiva, así que encuentro débiles a los adictos, pero también se que cada adicto tiene una historia que contar, así que estoy suavizando mi visión al respecto.

K- ¿Cuáles son tus primeros recuerdos musicales? ¿Cómo empezó todo?

B.S.- Demasiado difícil

K- Tu estilo al bajo es sencillo, yendo al hueso y evitando los adornos. En el disco tocas la guitarra, pero la intención parece la misma. ¿Menos es más?

B.S.- Si, simplemente intento hacero que me sale y me suena bien, sin preocuparme de ser muy técnico.

K- ¿Cómo describirías tu música? Mi palabra es “ascético”… eres algo así como el San Francisco del Fuzz…

B.S.- Gracias.

K- ¿Cuáles son tus influencias no musicales?

B.S.- Simplemente vivir.

K- Has trabajado con muchos músicos brillantes. Puedes contarme algo sobre la época en que empezaste a tocar con The Scientists y The Beasts of bourbon? ¿Cómo era la escena? ¿Qué ha cambiado? Parecen bandas difíciles con las que lidiar, turbulentas…

B.S.- Podría contártelo, pero será más fácil que leas mi libro cuando salga, en unos cuantos meses.

K- ¿Qué significa para ti el Rock&Roll en unos tiempos en los que incluso el punk parece haberse convertido en un cliché, una manera de vender libros y camisetas?

B.S.-
Bueno, solo hago lo que hago sin preocuparme mucho de la mierda que haya ahí fuera.

K- Dicen que el Rock&Roll es la música del Diablo, pero casi siempre los rockeros me parecen almas en busca de algo, como gente que lucha a su manera contra un mundo que machaca cualquier cosa que sea diferente. Como una fuerza positiva, aunque esté vestida con ropas amenazantes... ¿Qué piensas?

B.S.- Bueno, nunca pienso sobre ello así, pero estás en lo cierto al cien por cien. Si la gente no siguiese rompiendo barreras estaríamos escuchando aún a Frank Sinatra.

K- ¿Qué piensas de la tecnología aplicada a la música? ¿No crees que ha sido devastadora en muchos casos?

B.S.- Si, la tecnología ha sido fantástica, pero mucha gente la ha entendido de una ,manera totalmente errónea. Hice este album en casa borracho y no necesité ayuda de nadie. Lo hice cuando quise y exactamente como quise. No hubiese sido posible hace unos años.

K- ¿Ganas suficiente con la música o tienes algún otro trabajo?

B.S.- No, también trabajo en platós de cine.

K- ¿Cómo es un día normal en tu vida?

B.S.- Nadie tiene días normales.

K- ¿Alguna banda australiana nueva que no debería perderme?

B.S.- Si, sólo algunas bandas que oigo en mi bar de barrio. No recuerdo los nombres.

K- ¿Qué hay después de la muerte?

B.S.- La Luz.

jueves, julio 31, 2008

THALIA ZEDEK - "Liars & Prayers" (Thrill Jockey)


Es un mundo perro, y las cosas no deben haber sido fáciles jamás para Thalia Zedek, esa chanteuse hardcore de vida y obra radicalmente opuesta a los cánones establecidos. Reconozcámoslo, si una es fea, heroinómana y lesbiana y se dedica a facturar música brillante, compleja y tensamente emocional como la que hace ella y sólo ella, puede que en determinados círculos llegue a ser lo más durante 20 minutos, pero las va a pasar putas en todo lo demás. Los peajes han sido dolorosos, parece decir su misma estampa, dañada y reminiscente de la oscuridad algo rígida que también envolvía a otras precursoras con visión y agallas como Moe Tucker. Igual que una Patti Smith que lo hubiese pasado mal de verdad, lo suficiente para desprenderse de la fanfarria mística y el malditismo basura. No se cuánto de esa Zedek mítica, la de hace diez o quince años, permanece hoy y cuánto se llevó el tiempo que nos erosiona en silencio, pero, a juzgar por su nuevo trabajo, le queda intacta la vocación por incinerar demonios interiores con el latido tabaquista de una voz que parece salida de los más arduos rincones de la experiencia. Una voz que aquí, una vez más, está amparada por una música secamente expresionista, un entramado de rock visceral y no exactamente americano (las influencias europeas siguen presentes) que envuelve al mensaje con ferrea delicadeza. Así, con el fantasma de Come disolviéndose en la lejanía y con su antiguo acompañante, el guitarrista Chris Brokaw, sin nada creativamente atractivo que ofrecer, es la carrera de La Zedek (se ha ganado a pulso el “La” de las grandes damas) la que sigue escribiendo con mayúsculas aunque sea en la oscuridad. Hay que inclinarse ante ella por saber extraer belleza de donde la mayoría sólo sacan dolor inútil y vana autocompasión. Y por saber persistir, año tras año, sin prisas, pero manteniendo contra la edad las ganas de bronca, ese empeño rocoso, esa lengua áspera e incómoda. Así la retrata este “Liars & Prayers” que resuena con recia potencia, entrando a pelo en batalla con un “Next Exit” que parecería robado a los mejores Mogway de no ser porque ahí esta ella para marcarlo como doliente y chulescamente suyo. Esta manida hasta lo invisible la expresión “rock sin etiquetas”, pero por una vez eso es lo que sucede. Inimitablemente propio, interpretado con nervio e intuición pero sin prisas por la banda, imaginativo en lo melódico pero despreciando el estribillo fácil, el disco deviene al tiempo duro como el granito y fluido como el mismo torrente interno de emoción que lo levanta; atravesando gélidos témpanos de fingimiento y mentiras y momentos de cristalina belleza suspendida, historias de daño gratuito, identidad dudosa, huida equivocada o simple e insondable vacío. Áspero, pero frondoso. Jodido, pero hermoso. Coriácea cáscara que protege la saboreable, aunque amarga, pulpa interior. Como el mismísimo corazón.// Void George

Sóla contra el mundo

miércoles, julio 02, 2008

TODAY IS THE DAY (Ritmo y Compás, Madrid)


Promoción deficiente o desinterés por la buena música, quién sabe. Los de Steve Austin, una de las mejores bandas de música extrema de los últimos 20 años, merecerían una sala grande preñada a reventar de metalheads y amantes del lado brutal de la vanguardia, pero tuvieron que conformarse con los treinta o cuarenta martires del tímpano que acudieron a Ritmo y Compás aquella noche lluviosa. No pareció importar. Cuando lo que se traslada a escena es el nervio mismo expuesto al aire, el doloroso nucleo de la experiencia, y se hace con el urgente salvajismo que dicta la necesidad, parece ser que te da igual quien haya delante. Así, más corpóreo que en sus grabaciones, con la inevitable toma de tierra que implica el directo, pero igualmente blindado, espectacular en lo técnico y estremecedor en su intensidad, el trÍo se embarcó en una incursión de metal esquizoide y hardcore bipolar de las que no dejan indiferente aunque puedan perfectamente no gustar. No es plato para cualquiera, aunque esa noche comprobé que alguien no iniciado siquiera en los rudimentos del metal puede perfectamente disfrutarlo y quizá entenderlo mejor que los que ya estamos viciados por las comparaciones y el trabajo de bibliotecario. A la batería figuraba un dos por dos que parecía estar tomando el te en casa de su abuela, impertérrito, pero que mientras tanto ejecutaba una descarga de depurada técnica y doble bombo demoledor de las que hacen época. En el bajo, un larguirucho desmañado pero preciso y enérgico. Le bastan a Steve Austin para desplegar sobre ellos un trabajo de guitarras y voz termonuclear, al borde de la histeria y absolutamente personal. Sonó bastante material del insuperable «In the Eyes of God», pico indiscutible de una discografía prodigiosa, alguna cosa del también excelente «Temple of The Morning Star» y temas de su nuevo «Axis of Eden» que les retrata en excelente forma creativa y por momentos incrusta cosas casi «indies» en el magma de metal técnico e hiperagresivo que es marca de la casa. Nunca ha sido fácil describir lo que hacen Today Is The Day. Para empezar, hay que purgar su discurso con un cedazo de malla fina para poder sacar algo en limpio de unas letras tan alienadas y violentas como ambiguas. Y luego está la esquizofrenia (tan bien descrita en unas voces que pasan del rugido brutal al agudo inquietante en un segundo), los demonios interiores y la confusión; el dolor agudo sólo expresable mediante una cirujía musical extrema. Juegan en una liga en la que probablemente solo están ellos, un planeta que nos resulta extraño y tan atractivo como amenazador hasta que descubrimos que es el mismo por el que transitamos nosotros. Quizá la definición que el mismo Austin usaba hace unos años sea la más adecuada: «Heavy Mental». Un viaje alucinante al interior de la mente colectiva. Acabado el pase, la cabeza pensante de semejante anomalía tira su guitarra al suelo, escupe sobre ella y se baja al público, estrechando manos, chorreando sudor. Mi acompañante lo intercepta y le pide un autógrafo... ¿Qué escribe en el anverso de la entrada el angelito? Escribe: «LOVE». Miediiiiiiiito, es la palabra.

domingo, junio 22, 2008

SAIL HO!!!!!!!!!!!!!!!!!!


El quinto número de KAPUT ha visto la luz, por fin, en su bonita versión papel. La cubierta a color ideada por nuestros estimados Igor Heras y Daviz del Reino ha sido lo más comentado. Lógico, teniendo en cuenta que la mayor parte de nuestros conocidos leen con dificultad, fruto a medias de una deficiente educación pública, las taras hereditarias y el temprano abuso de anestésicos caducados. En todo caso, vayan estas líneas para felicitar a los colaboradores que han hecho posible la machada y a sus madres, esas santas. You will miss us when we are gone!!!

martes, junio 17, 2008

MUDHONEY - "The Lucky Ones" (SubPop)


A psicodélicos siempre les ganaron los prodigiosos Screaming Trees y en burricie escatológica y velocidad los Dwarves les pasaban por la banda. Siempre hubo en su ambiente un buen puñado de bandas más brillantes que los Mudhoney. A ellos se los quería y se los quiere por su honestidad y su persistencia, y por esa capacidad -¿o incapacidad?- que les permite seguir siendo ellos mismos, inconfundibles, pese a la miríada de influencias que confluyen sobre su trabajado esqueleto de garaje punk. De los Elevators a los Stooges. Del hardcore político a -dicen- los Hawkwind. En su décimo largo deciden volver a la aparente simplicidad que habían abandonado en los dos anteriores. Guitarra, bajo, batería y a tirar detrás del ronco chillido histérico de Mark Arm. El resultante es un disco quinquillero, que se bate el cobre a navajazos en un callejón. Bruto, limitado y al cuello. Así, cuando tratan de ponerse psicodélicos se les nota bastante la falta de medios y detalle, y algún buen tema potencial se resiente de la velocidad de grabación -tres días- quedando en mero apunte. En el resto, aguantan el tipo con esa cortante aspereza algo amateur que es marca de la casa. "I´m Now", "The Lucky Ones" o "Tales of Terror" son temas recios que agradecen el tratamiento espartano; puro hueso mondo y lirondo desde el fondo de la cripta underground en la que, en el fondo, jamás trataron de salir. Quedan lejos los fracturados e inapelables hits del inframundo que los engrandecieron; no encontrarás aquí ningún "Touch Me, I´m Sick", pero, asumida la segunda fila, el disco es un denso escupitajo de rock infectado que mejora con un par de escuchas y que les permite -entrados los cuarenta y lejanos los fastos del grunge- mantener la cabeza alta e intacto el orgullo de perdedor. Ni menos. Ni más.// Cowboy Iscariot

viernes, junio 06, 2008

THE KILL DEVIL HILLS - «The Drought» (Bang!)


Brendon Humpries. Apunten el nombre. El caballero tiene pintas de mecánico de camiones en algún grasiento caseto del desierto australiano, pero ha compuesto una de las canciones del año: «Nasty Business» un apareamiento forzado entre la primaria efectividad de los AC/DC y el vagabundo fantasma de Nick Cave que se adhiere a la piel como melaza y se suda como una mala resaca de whisky. Su voz, un cruce de caminos entre Barry Adamson y Rob Younger da cuenta de la macarra historia de estafa y ajuste de cuentas con tanta clase que, sencillamente, hipnotiza. De paso -para cuando te aburras de escuchar la susodicha una y otra y otra vez, y por eso de no dejar a las criaturas solas- el colega se ha construido también el resto de la columna vertebral de «La Sequía», un dico soberbio desde la enfermiza desolación de «Did I damage you?» hasta el potente Boogie de «New Country» o el atípico himno para perdedores que es «The Forsaken Few» («Perdóname nena, si parezco un tanto desolado/ pero he estado llorando sobre mi cerveza por los abandonados/No trates de tentarme con tu vestido, tan rojo/se que no fue el viento el que te despeinó así). Todo es reciedumbre vaquera y erizada mala hostia cuando hay que cabalgar. Y convincente dramatismo cuando se trata de bucear en el lado oscuro, con algún deje al mejor Springsteen («Drugs, Spices & Silk). Once cortes independientes y perfectamente distinguibles, unificados por la arenosa profundidad del sonido y el mensaje que la banda parece buscar desde la portada misma. Los amigos Burr, (Mandolina Banjo) y Joines (un poco de tó) ayudan con otros tres temas, ampliando aún más el campo de acción y remendando para el viaje un disco de los de largo recorrido y placentera revisión. Superficie añeja, vibrante fibra interior, tal unos Drones desaliñados en plan pecador de la pradera; el palillo en los dientes, la camiseta sudada, la pipa en los pantalones y el corazón roto. Si su demostración de clase te deja indiferente es que, a fuerza de cotidianas, las maravillas han dejado de hacer efecto en tí.// Cowboy Iscariot

miércoles, junio 04, 2008

Otra opinión sobre los anteriores (FELICE BROTHERS)


Una escucha (sólo una) ha sido suficiente. Veredicto: el nuevo álbum de Felice Brothers (llamado así, "The Felice Brothers" es el primer gran gran gran disco del año. Tres puntos a favor tiene la joven banda de las montañas Catskill en Nueva York.

1) Han nacido a veinte minutos de Big Pink, la casa de Woodstock donde Dylan & The Band grabaron las dos piedras angulares del americana: "The Basement Tapes" y "Music from Big Pink" y su música suena lógicamente a The Band: medios tiempos suaves, tono de voz nasal a lo Dylan, órganos, mandolinas, acordeones, baterias tocadas con escobillas, y en general un sonido muy orgánico y natural.

2) Su querencia por el bebercio, la priva, el alcohol vivo, amigos, al que mencionan en todas y cada una de sus espectaculares canciones coronadas por espectaculares (y coreables) estribillos, convirtiéndolas en nuevos (y espectaculares) himnos instantáneos.

3) Esas letras tan neoyorquinas (como muchas otras bandas, los hermanos Felice comenzaron su carrera en la estación de Union Square del metro de Manhattan) pobladas por personajes singulares y desquiciados: la pequeña Ana, Frankie y su pistola, el maldito Jim, Ruby Mae o la reina del disfraz, Helen Fry. Una escuela de tipos que parecen salidos de la mitología dylaniana o más aún, loureediana.

Este nuevo disco de Felice Brothers, el tercero ya, (y publicado en el muy interesante sello LooseMusic) es una nueva vuelta de tuerca al folk contemporáneo, ese que viene directamente de Leadbelly y que se toca con sombrero y levita de banquero del oeste. Ese que cura los disparos con dos buenos arreones de whisky, uno para la herida y otro para el gaznate. Ese que navega perdido y desorientado entre murmullos de órganos, pianos y mandolinas más viejos que la música misma.

Es de esos discos que a la mitad ya estás deseando que se acabe para volver al principio a escuchar "Frankies gun" o "Wonderful Live" y sin embargo no eres capaz de quitar ante esa exhibición de color y melodía que te invada al oir por primera vez "Radio song" o "Whiskey in my Whiskey".

Drive by Truckers se los llevan de teloneros y Levon Helm les adora. Y si Levon Helm les anda recomendando por ahí como la mejor banda del momento, quién soy yo para negarme. Aprovechando el parón de BR5-49 o Avett Brothers, saluden a la banda que más alegrías les va dar este año.// Pepe Regidor.

lunes, junio 02, 2008

THE FELICE BROTHERS - "The Felice Brothers" (Loose)


Difícil papel el del segundo disco, siempre. Pero más cuando el primero ha sido algo tan grande -e inadvertido- como «Tonight at The Arizona», reseñado aquí unos meses atrás. Los hermanos de Catskill lo pasan con nota ampliando su registro en un abigarrado cajón de sastre de quince canciones celebratorias y dramáticas a un tiempo, donde el amor y la tragedia afloran con naturalidad, como si más que compuesta, su música fuese exudada, una proyección colectiva de un mundo americano y marginal, a medias imaginado y, suponemos, real en otra parte. Resulta, este un disco-río, caudaloso, con meandros, afluentes de inesperada riqueza instrumental y profundidades que no se calculan bien a primera vista. Como argamasa para aglutinar su mitologia de borracheras, tiroteos en el baile y affaires de bajos fondos se amarran de nuevo a las enseñanzas del binomio Dylan/The Band (como hicieran los Deadly Snakes en su último disco, "Porcella", otra obra maestra del género). Pero es que eso es como decir que uno está amarrado a la libertad y la aventura. Así, hijas bastardas de esa tradición pasional, errabunda donde las haya, son las mayúsculas «Frankies Gun», «Greatest Show on Earth», «Saint Stephen´s End», «Ruby Mae» y «Tip Your Way». Un suburbial pasacalles por donde bucea su vida la impagable tripulación de almas perdidas que bien podría haber imaginado el de Duluth: Helen Fry, la maestra del disfraz; Brenda «la piernas largas»; el sucio reverendo Green o Tony Mercedes, todos deambulando por el pasillo del Motel 8, donde nuestro héroe white trash espera a su amada con una pistola en los pantalones. O a lo mejor es que se alegra de verla porque, dice, «su cuerpo estaba más caliente que la noche que ardió Richmond». Sobresalientes, en todo caso, más recargados (trompetas, acordeones, harmónicas) que en su anterior paseo por la trastienda de la América deshauciada, sólo relajan el pulso en dos o tres temas en los que su peculiaridad se atenúa y que terminan por ser simplemente correctos. «¿Oiste hablar de el final de San Esteban?/¿de cómo lo lapidaron junto a la curva del río/bajo el sol de la mañana,/cuando el mundo era joven?//¿Y oiste lo del elefante/que escapó enloquecido de la carpa del circo/y mato a un grupo de diez/antes de que lo abatiesen?». Así, entre biblia apócrifa y feria de pueblo, entre el crimen terrible y la más candorosa pasión, y con generosas, imprescindibles dosis de humor y de amor por la vida, es la lírica de los Felice Brothers. Pocos dan más.// Luis Boullosa.

lunes, mayo 26, 2008

Shakespeare nunca lo hizo (Y Bukowski tampoco)


Viene Tom Waits a España, cobrando 125 euros la entrada y asegurandose un aséptico público pequeñoburgues que llenará sus bolos en busca de la deseada patina de "autenticidad". Mientras, el resto de los mortales y la mayoría de los que si escuchamos sus discos tendremos que buscar a las putas, los enanos y los chihuahuas ciegos en el vinilo y en los bares. ¿O es que alguien nos va a invitar?

Downtown Train (Vídeo)

viernes, mayo 16, 2008

HAY VIDA EN GALICIA!!! (Parte primera) - SAMESUGAS "Alá Vai" (H Records)


Reseño con mucho retraso el disco de los excelentes Samesugas (Santiago de Compostela). Un retraso imperdonable porque lo suyo merece inmediata escucha y disfrute. Rock de guitarras abigarrado y contundente, de ese que llaman por ahí "high energy". Pelotazos a velocidad de crucero equidistantes de la querencia Motorhead que mostraban en su anterior trabajo (el también excelente "Machine in Your Brain"), el hard enfurecido con matrícula Detroit de las hordas escandinavas, la herencia de guitarras australianas que va de los Saints a los New Christs y otros tantos padres hipotéticos. Un magma tatuado de referencias pero al final propio; música honesta, recia y vital facturada por cuatro tipos cuyo imaginario particular oscila entre las leyendas cinematográficas de nuevo cuño ("Black Mamba") y las viejas manías galaicas ("Lobishomem"), con varios temas en la lengua vernácula que dejan bastante claro que la musicalidad de ésta se adapta bastante mejor a la urgente síntesis del rock que la recia y profunda sequedad del castellano. Quizá se eche en falta un single redondo que destaque, arrastrando al disco tras de sí, pero por eso mismo el conjunto impacta con la explícita claridad de un ladrillazo en la cabeza. Posteriores escuchas desvelan que el trabajo ha sido a conciencia. Vibrante fibra, trenzada con sabiduría y potencia, los temas ganan con cada nueva visita. Mención especial para unas guitarras que crean fondos y texturas y dotan al conjunto de un gomoso empaque, absteniéndose sabiamente del abuso de solos masturbatorios que ha acabado con tantas bandas. Quizá aspiren a ese difícil punto medio entre la energía primaria y el gancho melódico en el que fueron maestras bandas como los Celibate Rifles. Por supuesto hasta allí hay un trecho y quizá les falte aún un punto de swing, pero parecen capacitados para ello, al menos a juzgar por la secuencia de temas que arranca en "Non vou perder" y desemboca en una briosa aunque mimética versión de "Mistery", de los enormes Wipers. Incluidos varios temas donde se detecta un machacón y contagioso tufo sixties que da óxigeno al conjunto. Ya tienen en la calle -de la mano del sello Lixo Urbano- un nuevo single en vinilo naranja, compartido con The Homens y que comentaremos por aquí en cuanto nos desenganchemos de este. Van a más.// Luis Boullosa

jueves, mayo 15, 2008

KEVIN K & The Real kool Kats (Madrid, Wurlitzer ballroom, 14-5-08)


Hace unos cinco años Mr K dio en el Gruta 77 uno de esos bolos (noche inclemente en mitad de semana, poca promoción) a los que apenas asisten una veintena de personas, pero del que todos salen hablando maravillas. No fue para menos lo de entonces, una clase magistral de como condensar la herencia de ese primer punk neoyorkino aún seriamente infectado de glam (Thunders, Dead Boys, los primeros Ramones), cortante pero afectado al tiempo, y propulsarlo al aquí y ahora sin que la cosa huela a momia ni un poquito. ¿Cómo? Con un instinto melódico mayúsculo en su sencillez, unas guitarras que saben que el exceso mata y son pura fibra y una actitud que supura realidad por los cuatro costados. Con tales precedentes, no deja de ser una decepción que en su siguiente visita la asistencia fuese apenas algo superior. Pero poco importó, de nuevo. Superado mal que bien el trago de soportar a los Diesel Dogs (que alguien les diga que corten las canciones a mitad de minutaje, por Dios) y a sus metafísicas afirmaciones ("one for the money, two for the show, three for the bitches...", sin comentarios), llegó el amigo, arrastrando su careto de uva pasa, el enjuto suspiro tatuado que lleva por cuerpo y una guitarra a la que maltrata con naturalidad como si fuese una extensión se si mismo, para poner las cosas en su sitio. No se cuanto duró el concierto, ni importa un carajo; una festiva, celebratoria sucesión de hits del inframundo ("temazo tras temazo", que diría mi acompañante), ejecutada con inefable, impávida chulería, y apuntalada por una banda solvente y motivada. K punteó el repertorio con un puñado de versiones (un "This boots Are Made For Walking" de la que salió triunfante, "Chinese Rocks", "Sonic reducer"...), exitos instantáneos de la cultura popular que remacharon el empaque del show, pero sin las cuales el resultado hubiese sido igualmente suculento: puro corazón pop envuelto en navajeo de guitarras de callejón; bisutería suicida y barrial; orgullo de perdedor sintetizado a la perfección en esa chulesca estampa de comadreja hipodérmica envuelta en lentejuelas que dominó las tablas con mano maestra. El público, una amalgama extraña de rockeros de base, modernos infiltrados, psicóticos varios, ratas de bar y otras almas perdidas, montó una fiesta paralela que realimentó a la banda. Primer premio para la lesbiana espástica que bailaba como si le fuera la vida en ello y daba más miedo que Grace Jones. ¿Obedecía el extasis colectivo a la luna, el Lsd del ponche, a las ganas de epatar o el simple poder del Rock& Roll, esa música hedonista y transfiguradora como pocas? probablemente obedecía a todo ello, como tiene que ser. Volvimos a la noche con ganas de bebernos lo que quedaba de ciudad. Y ya sabemos que la veteranía es un grado, y tal y cual, pero lo cierto es que ante demostraciones de este calibre uno se pregunta seriamente si la historia no cometió un error con este gato descarriado. A él, por suerte ya parece darle exactamente igual. Tiene un bonito guardarropa, tres acordes y una (su) verdad. // Bastard Son of Cheetah Chrome